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Summer Camp eclipsan a Saint Etienne en el London Palladium

Publicado en 28 junio 2012 por

Con un mes de retraso tras cancelar la actuación que tenían inicialmente programada por cierta afección en la voz de Sarah Cracknell, Saint Etienne saltaron por fin al escenario del London Palladium, un teatro no demasiado grande que se encuentra en pleno centro de Londres. El evento empezó pronto, con varios artistas y DJs invitados interviniendo antes de que lo hiciera el trío londinense.

Los teloneros se lucen…

De esta lista de teloneros cacé a Summer Camp, un trío de electropop que me sonaba de nombre pero al que he escuchado poco. He de decir que se trató de una elección muy acertada a tenor de quien vendría después, porque es obvio que las canciones de Summer Camp beben muy directamente de las creaciones de Saint Etienne. Y además también hay que decir que lo hicieron muy bien: ser les veía jovencitos y algo nerviosos, que por ahora solamente tienen un disco, Welcome to Condale (2011), bastante bueno; y se confesaron muy contentos de poder telonear a una banda que admiraban tanto. No en vano, también son dos chicos y una cantante con voz juvenil pero sorprendentemente potente que practican una música muy bailable, aunque con melodías bastante más fáciles y previsibles que las de Saint Etienne, aunque no por ello menos efectivas. Todas las canciones sonaron pegadizas y divertidas (aún tengo en la cabeza Better Off Without You), de modo que los 35 minutos que pasaron en el escenario estuvieron muy bien empleados.

… y Saint Etienne hacen el ridículo

Me fastidia mucho escribir esto. Para empezar, porque hace muchos años que me gusta mucho Saint Etienne, porque Words and Music (2012) me había gustado mogollón y porque ir a Londres entre semana para un concierto es un esfuerzo para quien se levanta a las 6.30 de la mañana al día siguiente. Pero el concierto que ofreció Saint Etienne en el London Palladium fue, lisa y llanamente, una mierda. Si hace un mes la voz de Sarah Cracknell no estaba en condiciones, no quiero imaginar lo que debía ser escucharla: el pasado lunes no dio una nota a derechas, tanto su voz como la de la corista que la acompañaba sonaban muy por encima de las posibilidades del teatro. Aunque no es ese el único problema: media hora antes, Summer Camp habían llenado el mismo recinto (mucho más vacío, de hecho, lo cual suele empeorar las condiciones de sonido) de percusión, sintetizadores y una voz más que potente y en absoluto habían sonado tan mal como la Cracknell.

La cosa empezó en plan grandes éxitos, con canciones como Like a Motorway, Who Do You Think You Are y Only Love Can Break Your Heart, los tres temas que me encantan, pero que sonaron desafinados, aburridos y vacíos en el Palladium. Ya en la primera canción la Cracknell animó al público a levantarse y ponerse a bailar, pero el movimiento duró escasos minutos: pronto el patio de butacas era una masa inmóvil de personas de pie.

Pasaron las canciones, nuevos y viejos temas pero con los mismos desafinos. Las voces no mejoraban y Cracknell se permitía hasta olvidarse parte de las letras de los nuevos temas. Tal vez Tonight y DJ no sonaron tan mal, pero para cuando llegaron, el concierto ya llevaba un rato haciéndoseme tedioso y no daba crédito al despropósito que estaba oyendo.

Finalmente, no sé si por poca vergüenza o por compasión hacia el público, el trio londinense se arrancó con He’s On The Phone y tres minutos después se retiró del escenario tras la friolera de una hora y 10 minutos sobre él. No sé si darles las gracias o cabrearme, pero normalmente los conciertos de esta escasa duración, a no ser que sean extraordinariamente intensos, me ponen de muy mal humor. No puedo negar que a mis doloridas piernas tras tres días de festival, recogerse pronto no les vino nada mal, pero eso no quita lo feo del gesto y el hecho de que la entrada no era demasiado barata.

Así que, en resumen, un chascazo de una banda que hasta hace dos días me encantaba y a la que ardía en deseos por cazar en directo. A partir de ahora, Saint Etienne quedarán reducidos al ámbito del salón de mi casa o de alguna carpa en algún festival, a poder ser a altas horas de la madrugada, con alcohol y muchas ganas de bailar. Una lástima apreciar tanto a una banda y llevarse una desilusión tan grande, más aún cuando tocan en su ciudad natal. Me temo que ni siquiera me apetece decir ‘otra vez será’.

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