Lo dicho. Cae por su propio peso que con esas palabras mágicas todo el mundo debe estar viendo venir a los Beach Boys de nuevo, y es evidente que están, ni lo rehuye el sonido de sus canciones, ni lo niegan los miembros de Mrs. Magician. Pero no es lo único, el cuarteto formado por Jacob Turnblood, Tommy García, Evan Ehrich y Cory Stier tienen más cosas en su punto de mira, y con el oleaje californiano de fondo, se atreven a aderezar el cóctel con mucho garage -también muy californiano-, pop-rock de flequillo sesentero, querencia por la psicodelia e incluso alguna gotita de punk. Strange Heaven es el disco con el que debutan tras un par de años de darse a conocer por el mundillo de la costa oeste. Ahora quieren dar el salto.
Y después de sacar algún que otro sencillo, por fin tienen álbum. Un disco rápido, de trece temas que en ningún momento llegan a los tres minutos de duración, y que se digiere bien. Que su consumo no atragante ni la digestión repita es ya un buen síntoma. Manejar temas tan cortos con habilidad no es algo fácil. Suelen ser disparos rápidos, directos, sencillos e incluso inocentes, pero si carecen del gancho apropiado no hacemos nada de nada. Y creo que Strange Heaven cumple los requisitos. Tanto melódica como rítmicamente cada canción encierra un pequeño mundillo, quizá aún sin demasiadas variantes, pero prometedor y, sobre todo, agradable.
No confundamos esto con feliz. Es normal que por tendencia ya tengamos preestablecido que esto va de chavales que a pie de playa se enamoran y lo pasan chachi en su tabla de surf. Error. Puede que el arquetipo valga para buena parte del tropel de sucedáneos de los Beach Boys, pero no es el caso. En las historias de Mrs. Magician también se cuelan el desamor, la angustia, el rechazo, la mala leche y un puntito de humor algo cabroncete. Aquí el sol radiante no aparece tanto como se le esperaba.
En cualquier caso para mí ha sido un soplo de aire fresco. Ultimamente lo dominante dentro de lo alternativo me estaba abrumando a base de repetición y coordenadas paralelas. Strange Heaven, que en el fondo es otra repetición de esquemas, acontece fuera de tendencia, por tanto, y de forma paradójica, consigue refrescar el ambiente. Y eso que suena a viejo, con ese acento tan marcadamente sesentero, esas guitarras sucias y esa batería que, igual que la voz a veces, satura los graves. Si este disco va a perdurar lo dirá el tiempo, pero de momento me está pareciendo de lo más oportuno y está quemando muchas horas de escucha, de modo que Mrs. Magician quedan en mi zona de vigilancia para seguirles la pista.
Si tenéis un ratito, dadle al play, creo que en Strange Heaven residen algunas de las canciones más interesantes del verano y probablemente temas como Don’t Flatter Yourself, The Spells o Dead 80’s quizá aparezcan en los recopilatorios de fin de año.





















