Archivo de tags | "spotify"

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Ocean Colour Scene: cuando los himnos no bastan

Publicado en 23 abril 2013 por

Es una  sensación extraña, cuando uno de esos grupos que escuchabas hace ya muchos años, con esos himnos que tiene casi tatuados en la frente; cuando uno de esos grupos que, sin ser uno de tus absolutos favoritos, tiene un buen puñado de temas que, según el día, te humedecen los ojos; viene a tu ciudad. Y da la casualidad de que cuando eras (más) joven no tenías dinero para ir a verlos. Y te mueres de ganas de por fin quitarte la espinita, de por fin ver a Ocean Colour Scene cantar It’s My Shadow y The Circle frente a ti, sin esperarte tampoco el concierto de tu vida, solamente queriendo emocionarte con los himnos de tu postadolescencia, verlos por fin. Y es una sensación extraña, digo, y sé que se me va a llenar el blog trolls y que me van a dar hasta en el cielo de la boca porque anoche había mucha gente muy emocionada en La Riviera, de modo que lo que voy a poner en este post es puramente una percepción personal, siempre dejando claro que el concierto pareció encantarle a un inmenso número de personas… pero es que finalmente llegó el momento y… no fue para tanto.

stay_la_riviera01Pero vayamos por partes: para empezar la responsabilidad de telonear a los de Birmingham recayó en los barceloneses Stay. Tengo que decir que pocas veces me he encontrado con unos teloneros, ya no solo tan bien elegidos, sino tan solventes. La indudable vocación bripopera de los de Barcelona, plagados de guiños a los mejores momentos de Oasis se creció ante el goteo de público que iba llegando. He de decir que la media hora de set que ofrecieron fue, sencillamente, impecable: si acaso un poquito sosa en lo que a interacción con el público se refiere, pero con un sonido perfecto y un tono musical de ascendente intensidad que se encajó como un guante. Da gusto encontrarse con teloneros elegidos con tanta sabiduría, teniendo en cuenta los gustos del público que se encuentra en la sala para beneficio tanto de éste, que puede descubrir un nuevo grupo de su interés, como de la propia banda por poder acceder a nuevos espectadores e incluso de los mismos teloneados, al encontrarse a una audiencia más predispuesta y ya en la onda de lo que se va a interpretar. Un 10 a la organización por la elección y también una nota muy alta a los Stay por la ejecución.

Dicho esto, vayamos a la chicha del asunto: Ocean Colour Scene visitaban anoche La Riviera de Madrid (evento desplazado desde la Joy Eslava a la vista del ritmo de venta de entradas) como parte de una dilatada gira de presentación de su último trabajo, Painting (lo reseñamos aquí), por nuestro país. Si bien La Riviera no colgó el cartel de “no hay billetes”, la afluencia de público fue más que considerable. Como he dicho en el primer párrafo, hace muchos años que tengo ganas de ver a este grupo, conozco razonablemente su discografía y me consideraba bastante motivada para presenciar el concierto de anoche. Motivada pero sin grandes expectativas, que conste, tan solo esperaba emocionarme recordando tiempos pretéritos a golpe de rock. Y el caso es que no fue así: me consta que había mucha gente muy emocionada y entregada en La Riviera anoche, me consta que Ocean Colour Scene llegaron a un buen puñado de espectadores, dejándolos más que satisfechos. Pero la crónica es mia, es mi opinión la que expongo, y yo no fui una de ellos.

ocs_la_riviera01

Desde que en segundo tema del concierto se arrancaron con The Circle, uno de mis absolutos favoritos de la trayectoria de la banda, noté que algo me fallaba: son muchísimas las veces que he escuchado esa canción, que me ha emocionado, que me ha evocado lugares y sensaciones pasadas hace tiempo… pero anoche, en directo, no me decía nada: la voz de Simon Fowler me sonaba deslucida, carente de cualquier calidez y ausente de la imprescindible química que necesitaba establecer con la guitarra de Steve Cradock. Achaqué mi primera fría impresión a que en ese momento yo todavía me encontraba en el foso de fotógrafos y eran los punteos de Cradock lo que con más claridad me llegaba. Pero no: dos temas más tarde yo ya era una más en el público, ubicada en un lugar completamente normal, en medio de una multitud dividida entre gente entregadísima a los de Birmingham y otros que, como mis acompañantes y yo, disfrutábamos de la actuación con algo más de calma.

Los temas de Painting iban pasando, para mi sin pena ni gloria lo que a Simon Fowler se refiere, pero con un astro indiscutible sobre el escenario: y es que durante la primera mitad del concierto a mi lo que más me merecía la pena mirar y admirar era a Steve Cradock y a su guitarra. Sobre él solo puedo decir una cosa: qué maestro. La producción de los discos de Ocean Colour Scene, aunque rockera, da más importancia a la voz que a la guitarra, y no me había permitido apreciar el virtuosismo de este músico como era debido. De las 6 personas que había sobre el escenario, Cradock era sin lugar a dudas el que con más soltura se desenvolvía sobre éste, el más dinámico… el único que me transmitía la impresión de que estaba sintiendo algo con la música que estaba tocando. La solvencia y claridad de los numerosos solos de guitarra que ejecutó, incluso con una eléctrica de 12 cuerdas, fue absolutamente asombrosa. Sin lugar a dudas, cada vez que Fowler se callaba y dejaba espacio para la guitarra de Cradock, el concierto era otro para mi. Aunque en la segunda mitad del concierto quedó algo más difuminado, Steve Cradock fue lo mejor que Ocean Colour Scene ofrecieron anoche.

ocs_la_riviera02

Tras la pertinente batería de temas del nuevo disco, volvieron los temazos: Jane She Got Excavated, The Riverboat Song, Profit In Peace… todas canciones muy conocidas, de indudable gancho con el público, que se lanzaba a cantar los estribillos. Pero yo no percibía química, atmósfera ninguna entre el grupo y el público: ni el más mínimo atisbo de emoción o satisfacción al ver que la gente se sabe tus canciones, como si fuera algo que tiene que suceder por su cara bonita. No sé, no me gustó y ni mucho menos, me emocionó. Antes de los bises, una nueva tanda de temas de sus discos más míticos, Mosley Shoals y Marchin’ Already que acabaron con una explosiva versión de Hundred Mile High City ejecutada con muchísima electricidad, un ritmo vertiginoso y un público totalmente entregado a la vista de la subida de volumen. Probablemente fuera el tema más brillante de todo el concierto. Los bises tiraron también exclusivamente de sus tiempos de gloria, empezando por la menos conocida Robin Hood, lentida y con Fowler solo con su acústica frente al público (me dejó más fría que una piedra) y el cierre con It’s My Shadow y The Day We Caught The Train, imposible no cantarlas para cualquier mayor de 25 años que estuviera en la sala aunque, de nuevo, para mi, sin brillo ninguno porque, además, a estas alturas Cradock ya parecía bastante desconectado del concierto.

En resumen, que no sé bien qué pasó: no me iba esperando un directo como el de Muse, pero si que iba con gente como Travis o los Stereophonics en la cabeza, y el directo de las dos bandas que acabo de mencionar le dan varias vueltas a lo que Ocean Colour Scene hicieron anoche en Madrid. Repito, en cualquier caso, y sabiendo que no sirve de nada decirlo, que es mi opinión y que sé que había gente muy emocionada y que un par de personas me dijeron que les había gustado mucho. Tara o fallo mío, no lo sé. Así lo vi y así lo sentí yo. En cualquier caso, os dejo nuestra habitual galería de fotos del concierto y el setlist, también como lista de Spotify.

  1. Ocean Colour Scene – Paintingocs_la_riviera03
  2. Ocean Colour Scene – The Circle
  3. Ocean Colour Scene – Second Hand Car
  4. Ocean Colour Scene – Weekend
  5. Ocean Colour Scene – Give Me A Letter
  6. Ocean Colour Scene – Doodle Book
  7. Ocean Colour Scene – Weekend
  8. Ocean Colour Scene – Emily Chambers
  9. Ocean Colour Scene – Jane She Got Excavated
  10. Ocean Colour Scene – The Riverboat Song
  11. Ocean Colour Scene – Profit In Peace
  12. Ocean Colour Scene – Goodbye Old Town
  13. Ocean Colour Scene – We Made It More
  14. Ocean Colour Scene – If God Made Everyone
  15. Ocean Colour Scene – This Day Should Last Forever
  16. Ocean Colour Scene – One For The Road
  17. Ocean Colour Scene – Travellers Tune
  18. Ocean Colour Scene – Hundred Mile High City
  19. Ocean Colour Scene – Robin Hood
  20. Ocean Colour Scene – It’s My Shadow
  21. Ocean Colour Scene – The Day We Caught The Train

8 Comentarios

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , ,

La contagiosa alegría de Friska Viljor

Publicado en 22 abril 2013 por

Como no siempre es habitual verlo, voy a empezar por decirlo: qué gusto da ver a un grupo de música saltar al escenario para dar un concierto con una sonrisa de oreja a oreja en la cara, y que ésta no se desvanezca hasta el último bis. Y esto es lo que hicieron los suecos Friska Viljor este sábado en El Sol de Madrid, a donde vinieron a presentar su Remember Our Names un día después de hacerlo en Barcelona. En la sala había lleno y da la ligera impresión de que todo el que en la capital se llame “moderno” estaba ahí para ver a Daniel Johansson y Joakim Sveningsson contagiar alegría con su música.

friska_viljor02

Básicamente, el concierto de Frista Viljor estuvo muy bien, ahora procederemos a dar detalles. Pero también tengo que recalcar que uno de los aspectos de la banda que más interesante había encontrado en sus discos, que era la no pomposidad instrumental de estos, las composiciones animadas pero sin vaivenes épicos; en la versión de directo está sustituida por una carga eléctrica y un ritmo acelerado que puede aturullar un pelín. No obstante, esto es más un apunte informativo que un reproche, porque la adición de electricidad en detrimento de la producción poppie de algunos de sus temas no me parece ni de lejos una mala idea.

Dicho esto, relatemos someramente la actuación de los nórdicos. Saltaron al escenario con pocos minutos de retraso y sin teloneros para interpretar una primera batería de canciones, casi todas procedentes de su nuevo disco. La divertida fanfarria de Stalker puso a los modernos a bailar sin concesiones y la energía con la que toda la banda aporreaba sus instrumentos desde el primer momento le quitó cualquier toque amable y tontorrón al tema para convertirlo en un frenético torrente de optimismo. Tras tres canciones muy agitadas, el ritmo se calmó un poco la mandolina de Did You Ever y con Easy Is Hard, que me pareció uno de los temas más brillantes de Remember Our Name y que en directo también me cautivó con su ritmo inocentón y entrañable.

friska_viljor02Y hasta aquí duró la “presentación” del nuevo disco: bien porque se sintieran en deuda con el público madrileño (pidieron disculpas por haber pasado casi 3 años sin venir) o bien porque acostumbren a repasar sus canciones más cañeras sin importar de qué disco procedan para mantener a la audiencia animada; la atención que le prestaron a Remember Our Names fue sorprendentemente baja. A cambio consiguieron, a base de tirar de sus temas más conocidos y bailables, tener al público muy divertido durante el poco más de hora y cuarto que duró su concierto.

Y es que supongo que hay quien puede acusar a los Friska Viljor de interpretar un setlist exageradamente escueto, teniendo en cuenta que son 5 los LPs que han lanzado a lo largo de su carrera. Yo no estoy de acuerdo: aparte de que opino que lo bueno, si breve, dos veces bueno; la intensidad con la que ejecutaron todas y cada una de las canciones que interpretaron pedía a gritos un concierto corto: es imposible tener tanto a la audiencia como a los músicos pendiente de unos ritmos tan acelerados pero tan homogéneos durante tanto tiempo. Por eso opino que los Frisjka Viljor supieron medir bien sus tiempos y los ajustaron para poder dar lo mejor de si mismos en cada minuto de la actuación.

Entre ritmos frenéticos, voces desgarradas y ocasionales cambios de guitarra a mandolina, nos plantamos en los bises en una hora. Durante estos, y tras asegurarse de que todo el mundo en el público se sentía muy feliz (exceptuando a aquellos a los que alguien hubiera mandado a la mierda esa noche, que tenían permiso para estar tristes), los escandinavos tomaron alguna clase de castellano del público y se lanzaron con las populares Arpreggio y Oh Oh con un ímpetu y una energía imparables que pusieron a la audiencia a bailar sin parar. Aunque tras Oh Oh se retiraron hubo un segundo bis en el que interpretaron, como regalo para los madrileños, según dijeron, Shotgun Sister, empezándola con mucha parsimona, tan solo con Daniel Johansson y Joakim Sveningsson sobre el escenario y añadiendo intensidad poco a poco, a medida que el resto de la banda fue reincorporándose.

Y ahí quedó la cosa, en un concierto muy divertido, bien interpretado, con mucha energía y, sobre todo, mucho optimismo que le dejaba a uno una sonrisita tonta al salir de la sala. Quedan por lo tanto confirmados los suecos Friska Viljor como una nada desdeñable opción si algún programador de festivales de nuestra geografía tuviera a bien ponerlos en alguno de sus escenarios. La fiesta, cuidada y de calidad, estaría garantizada. Os dejamos como viene siendo habitual el setlist que Friska Viljor interpretaron en la Sala El Sol el 20 de abril, también convertido en lista de Spotify; así como una pequeña galería con las fotos que sacamos en el concierto.

  1. Friska Viljor – Stalkerfriska_viljor03
  2. Friska Viljor – What You Gonna Do?
  3. Friska Viljor – Bite Your Head Off
  4. Friska Viljor – Did You Ever
  5. Friska Viljor – Easy Is Hard
  6. Friska Viljor – Passionseeker
  7. Friska Viljor – Gold
  8. Friska Viljor – Puppet Cabaret
  9. Friska Viljor – The Cure
  10. Friska Viljor – Larionov
  11. Friska Viljor – If I Die Now
  12. Friska Viljor – Wohlwill
  13. Friska Viljor – Old Man
  14. Friska Viljor – On And On
  15. Friska Viljor – Arpeggio
  16. Friska Viljor – Oh Oh
  17. Friska Viljor – Shotgun Sister

0 Comentarios

Tags: , , , , , , , , , , , ,

David Fonseca trae su primavera a Madrid

Publicado en 20 abril 2013 por

Tengo que confesar que tenía mis reservas acerca de este concierto. Como ya comenté, si bien la primera parte del último trabajo del astro portugués, David Fonseca, me pareció de lo mejor de su carrera en solitario; la segunda me había dejado un poco fría. De este modo, no sabía muy bien a qué atenerme con respecto a la vista del luso a nuestro país. Y la verdad es que me equivoqué en lo de las reservas: hacía ya muchos años que vi por última vez a Fonseca que, por aquél entonces, era un buen músico, con un directo y unos discos correctos. Absolutamente nada que ver con el pedazo de showman y artista que se subió anoche al escenario de la Joy. Porque lo que David Fonseca dio anoche en Madrid fue un conciertazo como la copa de un pino.

david_fonseca_madrid01

En primer lugar, mencionar que tuvimos telonera: la madrileña Lucía Scensetti, que con teclado y guitarra ofreció un set de media hora tranquilo y sin sobresaltos. Sin ser un tipo de artista exactamente igual que el teloneado, la elección me pareció acertada: melodías muy dulces y relajadas (tal vez en demasía) mientras el público iba llegando a la sala. Destacar, sin duda, la bellísima voz de esta cantautora que compensaba con creces la lentitud de su set.

Y sin hacerse esperar el p0rtugués se lanzó al escenario como un auténtico huracán para interpretar Under The Willow, el tema que abre Seasons y rápidamente quedó una cosa clara: que lo que nos hubiera parecido tal o cual tema en su versión de estudio poco iba a importar esa noche. Con la ayuda de una banda más que destacable, David Fonseca fue deshojando la margarita de Seasons con una vitalidad y una energía extraordinarias desde el primer acorde. De este modo, temas que en Seasons: Falling se me habían quedado muy cojos, como At Your Door o I’ll See You In My Dreams adquirían una dimensión emocional completamente inesperada, desprendiéndose un poco de la cadencia excesivamente melancólica y adecuándose perfectamente al carácter de un concierto de rock.

david_fonseca_madrid03El grueso del repertorio se completó con canciones del exitoso Dreams In Colour, aunque aparecieron también algunos temas de Between Waves, como Stop 4 A Minute, que me sorprendió gratamente, puesto que siempre me había parecido una mala imitación del My Sharona de The Knack y se convirtió de golpe en un frenético tema de rock que acabó poniendo patas arriba al público, que a esas alturas del concierto ya se encontraba en situación de rendición total ante el portugués. Y es que David Fonseca demostró sobre el escenario que se ha convertido en un auténtico virtuoso del directo, con una entrañable y bien medida faceta para la broma y el payaseo que genera una química genial con los espectadores y, ante todo, demostrando que no solamente lo está dando todo en la actuación, sino que la está disfrutando como el que más. Así conseguía sin problema que el público le cantara los coros de muchas de las canciones pero que respetara su voz en cuanto ascendía sobre la de la multitud: fue una atmósfera verdaderamente bonita la que tejió.

Cabe destacar la intervención de Alberto de Miss Caffeina en uno de los temas del setlist, aunque su vocecita aguda y juvenil palidecía en cuanto Fonseca soltaba su cálido y profundo chorro de voz. Francamente, no sé bien qué hacía ese chico ahí, pero bueno, se defendió. En cualquier caso, el que tenía al público en el bolsillo era Fonseca, que acabó tocando frenéticamente su guitarra entre el público. Uno de los momentos más destacables para mi llegaron en el último de los temas antes de los bises, I Would Have Gone And Loved You Anyway, que ya me parecía uno de los más delicados de todo el Seasons, y que alcanzó una contundencia que lo hizo todavía más grande.

Los bises arrancaron con una versión: la del Hurt, de Nine Inch Nails (aunque inmortalizado por Johnny Cash), que empezó con Fonseca al piano en lo que parecía un cover más del conocidísimo tema compuestro por Trent Reznor. Craso erro pensar eso: a mitad del tema la banda subió al escenario y metieron toda la caña posible al desgarrador tema. Con una canción tan buena no es tan difícil hacer una versión que guste a todo el mundo, pero he de aceptar que le quedó divina. El concierto acabó con una dedicatoria a los seres queridos perdidos, la bella I’ll See You In My Dreams, con Fonseca recitando poesía mientras su banda seguía emitiendo raudales de electricidad. Nos quedamos, eso sí, sin los coloridos globos que eran habituales en la gira portuguesa de este disco y, ya a nivel muy personal, sin una sola cancioncita de Silence 4 (el grupo en el cual David Fonseca alcanzó la fama en su país que, si no conoces, deberías escuchar ahora mismo) cosa que, aunque es normal (hace ya 10 años que se disolvieron), me dolió un pelín porque sigue pareciéndome que es, sin discusión, lo mejor que ha hecho David Fonseca.

david_fonseca_madrid04

En cualquier caso, finalizo esta reseña tal y como la comencé: expresando mi grata sorpresa ante el gran concierto que presenciamos anoche, ante las dotes para el directo de este portugués que en su país llena estadios y vende discos a raudales y al que no me acabo de explicar por qué no prestamos un poco más de atención en España. Muchas veces nos haría bien dejar de mirarnos el ombligo musicalmente hablando y echar una ojeada a lo que hacen nuestros vecinos: nos podríamos sorprender.

Para quien quiera rememorar el concierto, os dejamos una galería en nuestro Flickr con las fotos que sacamos del evento, así como el setlist que interpretó David Fonseca en la Joy de Madrid, también convertida en lista de Spotify.

  1. David Fonseca – Under The Willowdavid_fonseca_madrid02
  2. David Fonseca – Armageddon
  3. David Fonseca – A Cry 4 Love
  4. David Fonseca – At Your Door
  5. David Fonseca – It Means I Love You
  6. David Fonseca – The Beating Of The Drums
  7. David Fonseca – Kiss Me, Oh Kiss Me
  8. David Fonseca – All That I Wanted
  9. David Fonseca – I’ll Never Hang My Head Down
  10. David Fonseca – This Raging Light
  11. David Fonseca – Superstars II
  12. David Fonseca – Stop 4 A Minute
  13. David Fonseca – What Life Is For
  14. David Fonseca – The 80′s
  15. David Fonseca – I Would Have Gone And Loved You Anyway
  16. Hurt (Nine Inch Nails cover)
  17. David Fonseca – I’ll See You In My Dreams

1 Comentario

Tags: , , , , , , , , , , , ,

No era una ola de frío: eran The Raveonettes

Publicado en 25 febrero 2013 por

No hagan caso de lo que dicen los meteorólogos: la ola de frío que está asolando nuestro país vino del norte de Europa. De Dinamarca, para ser más exacto, y tenía nombres propios: Sune Rose Wagner y Sharin Foo. Decir que había ganas es quedarse cortos. En este blog aprovechamos la más mínima ocasión para hablar de nuestro dúo danés favorito, The Raveonettes, y su paso por nuestro país no podía ser menos. Si bien es cierto que en la Arena de Madrid no hubo sold out, quienes seguimos a la ruidosa pareja, ardíamos en deseos de verles presentar los temas de su magnífico Observator (2012), que para nosotros fue uno de los discos del año pasado.

LowellPero la velada empezó, por supuesto, con teloneros. Lowell, la nueva promesa del pop electónico alternativo procedente de Toronto, ofreció un agradable recital de media hora que hizo las veces de protector de estómago para lo que vendría después. Y es que el estupendo chorro de voz de esta canadiense, acompañada de su teclado y (a veces un poquito repetitivas) bases electrónicas ejerció cierto efecto narcótico en la audiencia, dando la impresión de que era hasta aterciopelado y dulce. Con las sorprendentes cabriolas vocales de Lykke Li como principal referente, y el estilo de indie femenino y dulzón que gente como Daughter están poniendo tan de moda, solo le hace falta un poquito más de gracia sobre el escenario para que su propuesta sea del todo sugerente. En cualquier caso, se trató de un calentamiento bien elegido, agradable y digno de verse.

Y tras esto, muy puntuales, los Raveonettes subieron al escenario para arrancar la tormenta con Hallucinations, un disparo de ruido de luminosidad contenida que nos metió a todos de lleno en el concierto desde el primer momento. El precio, claro está, fue que la canción no sonó bien: es más, sonó un poco a rayos porque, si bien es habitual que los primeros temas de un concierto no brillen en lo que a sonido se refiere, las particulares exigencias de un grupo de noise-rock como The Raveonettes no hacen más que poner las cosas más difíciles. Pero afortunadamente, y a diferencia de lo que pasó hace un par de años, la última vez que visitaron la Arena, los problemas de sonido se fueron calmando, dejándonos disfrutar razonablemente bien de la actuación.

The Raveonettes

Acto seguido, la celebrada She Owns de Streets para recordar a la audiencia que se estaba presentando disco, pero poco más: la verdad es que la selección de temas fue, por supuesto, respetuosa con la presentación de Observator, pero llena de detalles con casi todos los discos de la banda, volviendo a sus primeros trabajos con una frecuencia deliciosa que hacía que los más fans estuviéramos en cantados. De modo que en cuanto los problemas de sonido se calmaron, el ruido tomó el control y la actuación tomó velocidad de crucero. Bueno, el ruido y la niebla, que no paró de dispararse ni por un momento y que tenía a los tres músicos constantemente envueltos en un denso humo que a veces impedía hasta verlos (a los pulmones del pobre batería les quitaron unos cuantos años de vida la noche del sábado solo con la cantidad de niebla que se tuvo que tragar el pobre).

The RaveonettesPor supuesto siempre desde la frialdad a la que estos dos nos tienen acostumbrados, la concentración y la precisión del directo parecieron muy sobresalientes. Bastantes personas con las que hablé a la salida coincidieron: cosas tan complicadas de ejecutar y digerir como las apabullantes tormentas de distorsión de Death Sound y la hiriente frialdad de ese temazo que es Apparitions sonaron, esta vez si, de fábula, con unos músicos plenamente entregados a hacer que la oscuridad brille de forma indiscutible, sin necesidad de arengas ni payasadas. Por supuesto, a este ritmo de ruido y oscuridad, los momentos más destacables del concierto se dieron cuando los dos trallazos que son Attack Of The Ghost Riders y My Tornado atronaron encadenadas, casi como si del mismo tema se tratara, haciendo que directamente se nos cayera la baba al ver como semejantes bestias de sonido podían ser controladas de forma tan precisa.

Los bises, de nuevo plagados de guiños a sus primeros tiempos (no debemos olvidar que este otoño se cumplirán 10 años del lanzamiento del primer LP de The Raveonettes) tal vez mostraron ya un poquito de agotamiento en los músicos, pero iguales dosis de calidad. Finalmente, tras hora y media de actuación, ese concierto que una servidora llevaba meses y meses esperando, acabó tras 90 minutos brillantes, incluso mejor de lo que yo podía haber soñado, que de tan redondos que fueron ni siquiera dejaron ganas de más: solamente satisfacción de poder ver una vez más a mis daneses favoritos y, eso sí, ganas de que se dejen caer por algún festival veraniego en nuestro país (amigos del Sonorama, os estoy mirando a vosotros). A continuación os dejamos el setlist del concierto, aunque no somos capaces de recordar el primer tema que sonó en los bises (si alguien es capaz de aportarlo, lo esperamos ávidos en los comentarios); también como lista de Spotify:

  1. The Raveonettes – Hallucinations
  2. The Raveonettes – She Owns the Streets
  3. The Raveonettes – Blush
  4. The Raveonettes – Dead Sound
  5. The Raveonettes – Apparitions
  6. The Raveonettes – Curse the Night
  7. The Raveonettes – Gone Forever
  8. The Raveonettes – The Enemy
  9. The Raveonettes – Observations
  10. The Raveonettes – Love In A Trashcan
  11. The Raveonettes – Heartbreak Stroll
  12. The Raveonettes – Young and Cold
  13. The Raveonettes – Love Can Destroy Everything
  14. The Raveonettes – Attack Of The Ghost Riders
  15. The Raveonettes – My Tornado
  16. The Raveonettes – Bowels Of The Beast
  17. The Raveonettes – Aly, Walk With Me
  18. Primer tema de los bises que no sabemos identificar
  19. The Raveonettes – That Great Love Sound
  20. The Raveonettes – Cops On Our Tail

1 Comentario

Tags: , , , , , , , , , , ,

La fría perfección de MONO prende en la Joy

Publicado en 22 febrero 2013 por

MONO es un cuarteto de post-rock fundado en Tokio hace casi 15 años que lleva una buena parte de éstos en las listas de las bandas mejor consideradas de su género. Un día después de hacerlo en Barcelona, anoche trajeron su cálida manta de rock instrumental a Madrid y, el próximo día 25, la llevarán a Bilbao (previo paso por Oporto, Portugal). Puede pasarse uno horas (yo misma me he pasado parte de la noche) tratando de buscar palabras para describir el recital de hora y media que ofrecieron anoche en la Joy Eslava. La conclusión es sencilla: no las hay. Anoche estos cuatro nipones dejaron a una bien poblada Joy (recordemos que estamos hablando de una de las salas más céntricas de la capital y de un género de por si no demasiado multitudinario) hicieron que a todos los que estábamos en ella se nos fuera desencajando más y más la mandíbula a cada minuto que pasaba.

La noche empezó, eso sí, con Dirk Serries Microphonics, un hipnótico guitarrista que hizo las veces de telonero a la perfección, tejiendo un delicadísimo tapiz de etéreos sonidos, sin necesidad de estridencias ni espasmódicos estallidos de ruido. Solo él con su guitarra y sus pedales supo construir una atmósfera de tensa calidez, preludio perfecto de lo que vendría después. Mi enhorabuena a los organizadores del concierto por elegir tan sabiamente a un telonero no solo sobre la base de que “también hace rock instrumental”, como lamentablemente sucede a veces en este género; porque no solo eligieron a un buen artista, sino que consiguieron crear un “todo” con sentido entre telonero y teloneados.

MONO

Unos minutos antes de las 9 de la noche, los cuatro músicos japoneses subieron al escenario de la Joy, no para tocar, sino para afinar ellos mismos sus instrumentos, lenta y tranquilamente. En este momento, algunos miembros del público que se encontraban entre las primeras filas, les alcanzaron cuatro rosas rojas, una para cada uno, que los nipones agradecieron y dejaron sobre los amplificadores amplificadores durante todo el concierto. Poco después, con una puntualidad pasmosa, los cuatro volvieron a salir al escenario, esta vez sí, para arrancar Legend, el primer y épico tema de For My Parents (2012), el disco que presentan en esta gira (y que en este blog nos hemos olvidado vergonzosamente de reseñar).

En el momento en el que sonó el primer acorde, en el que la Joy atronó como no la había visto nunca, la redonda nitidez del sonido que se escapaba de esos cuatro instrumentos me puso los pelos de punta: no pude evitar susurrar un “su puta madre” nada más comprender lo que estos bestias iban a hacer. Y es que desde el primer instante la concentración de la banda fue claramente excepcional y el dramático arranque de Legend hacía preguntarse cómo iba a ser el resto, si la cosa tenía que empezar así. Miraba a los lados y toda la gente que me miraba estaba igual: con la boca ligeramente abierta, los ojos como platos y una expresión mezcla de felicidad  e incredulidad en la cara.

MONOEl concierto cubrió básicamente los dos últimos trabajos de estudio de la banda nipona: el ya mencionado For My Parents y el celebradísimo Hymn To The Inmortal Wind (2009), con una solidez, precisión y calidad instrumental que quitaban el hipo; aunque sin concesiones al público, pues no se permitieron ni un triste micrófono a través del cual interpelar o agradecer los aplausos que se les dedicaba, cada vez más largos y sentidos. En realidad no pronunciaron ni una sola palabra, ni siquiera entre ellos, en la hora y media que estuvieron sobre el escenario: solamente música, a un ritmo pausado pero con el tempo ligeramente acelerado con respecto a sus versiones de estudio, que a veces fluyen tan lentas como el aceite (de hecho este es uno de los motivos por los que sus álbumes nunca habían acabado de convencerme) pero que en la Joy eran mucho más dinámicas y fluidas.

Así que ese “solo música” fue avanzando, atronando todos los rincones de la Joy pero sin saturar ni afearse ni por un segundo (qué bien suenan los conciertos cuando el grupo se preocupa en emplear el tiempo que sea necesario en las pruebas de sonido) a pesar de la apabullante carga de sonido que le estaban metiendo. Los temas del Hymn… hacían que el público se viniera cada vez más arriba. Con Pure As Snow la emoción empezó a rebosar los límites de la sala, Taka empezó a tirarse por el suelo para aporrear su guitarra cada vez de forma más espasmódica y primaria. El resto de la banda no movía un músculo de la cara: a veces parecían verdaderas estatuas de sal de las que emergía un maremágnum de sonidos afilados y perfectos.

Hora y media después, como si nada hubiera pasado, tras poner a la sala a aplaudir como posesos tras la absoluta locura que fue el final de Ashes In The Snow y de cerrar con la bellísima ascensión de Everlasting Light, los cuatro orientales dejaron sus instrumentos, recogieron las rosas que les habían regalado, hicieron leves gestos de agradecimiento y abandonaron el escenario, dejando a la audiencia prácticamente huérfana, esperando unos bises que todos sabíamos que no iban a llegar. La cosa quedó en 90 perfectos minutos en los que todo salió a pedir de boca y que quedarán en el recuerdo, sin duda, como uno de los mejores conciertos del 2013, más allá del género del post-rock. A continuación os dejamos el setlist que MONO interpretaron anoche en la Joy Eslava, también convertido en lista de Spotify, para quien quiera volver a disfrutarlo.

MONOSetlist:

  1. MONO – Legend
  2. MONO – Burial At Sea
  3. MONO – Dream Odyssey
  4. MONO – Pure As Snow (Trails Of The Winter Storm)
  5. MONO – Follow The Map
  6. MONO – Unseen Harbor
  7. MONO – Ashes In The Snow
  8. MONO – Halcyon (Beautiful Days)
  9. MONO – Everlasting Light

1 Comentario

Tags: , , , , , , , , , , , ,

La despedida de Nadadora en el Lara

Publicado en 15 febrero 2013 por

nadadora_lara03

A finales de diciembre los pontevedreses Nadadora anunciaban el cese de la actividad de la banda, al menos por un tiempo, debido a las circunstancias personales de los miembros de ésta. Por aquél entonces prometieron un concierto de despedida en Madrid, y ayer llegó la hora de cumplir su promesa. Las emociones estaban, por supuesto, a flor de piel: en el mejor de los casos, este será el último concierto de Nadadora en algunos años. Y a los integrantes de la banda se les notaba en la cara cierta mezcla de satisfacción por ver el patio de butacas del Lara lleno de admiradores anónimos entregados, y de pena por los diez años que estos cinco gallegos llevan a sus espaldas como formación musical.

El arranque fue lento y sentido, Invierno Contigo, que constituyó una concesión a sus inicios más lejanos, con aquél EP llamado Aventuras dentro de cajas. Desde el primer instante de la actuación, y a pesar de las cargas de ruido y distorsión que Gonzalo Abalo iba lanzando una y otra vez, el Lara respondió a la perfección, haciendo de perfecta caja de resonancia y sin estropear las sentidas notas que se iban desprendiendo del escenario. A medida que pasaban las canciones, la tristeza iba dando paso a cierta rabia, y no había pasado ni media hora de concierto cuando quedaba patente la violencia con la que Gonzalo Abalo aporreaba su batería, aunque una ola de timidez parecía seguir invadiendo a Gonzalo y Sara, que solo se atrevían a balbucear unos gracias ante los cada vez más prolongados aplausos de la audiencia.

nadadora_lara02

Aparte de esa primera y alguna otra concesión a sus orígenes, Nadadora estuvieron hábiles y nos dieron lo que muchos queríamos: su obra magna, el Luz. Oscuridad. Luz entero. Y es que se notaba que el Lara aguantaba un poquito la respiración con cada nueva canción de ese disco, y el nudo en la garganta era cada vez un poquito más colectivo. Por motivos muy personales se me saltaron las lágrimas con Me llamaréis asesino, con su distorsionada y fría belleza invadiendo todo el teatro. Cuando a Sara se le trabaron un par de estrofas de 1987 el Lara acabó por venirse arriba: todo el público se puso en pie y bailando se puso a cantar con ella. En ese momento las caras largas y la timidez de los miembros de la banda desaparecieron, Sara empezó a saltar y la canción acabó en pura fiesta, mientras Edu Romero, el bajista, gritaba “¡Pues bueno, no lo dejamos!”.

El abrazo en el que se fundieron los cinco componentes de Nadadora al terminar su último concierto.

El abrazo en el que se fundieron los cinco componentes de Nadadora al terminar su último concierto.

El resto de la actuación transcurrió ya con toda la audiencia de pie, bailando y vitoreando sin parar. A la vuelta de los bises, Outubro, una nueva concesión a los orígenes de la banda, solo con Sara y Gonzalo frente al público. Hora y media se nos hizo corta, pero el cierre con Siempre, como si de una declaración de principios se tratara con el valor añadido de que se trata de un tema con el sonido puramente característico de Nadadora, no necesitó alargarse artificialmente: Nadadora estaban interpretando sus últimos compases juntos y los que estábamos allí lo estábamos viviendo con auténtica emoción y disfrute. Cuando acabaron, se fundieron los cinco en un caluroso abrazo sobre el escenario mientras los aplausos se prolongaban casi interminablemente. Tras este viaje, a quienes estuvimos anoche en el Lara, solo nos queda dar a los cinco miembros de Nadadora las gracias. Por un lado, por el bellísimo y redondo concierto que nos brindaron anoche pero por otro, y tal vez más importante, por la música. Por su música, extrañamente bella, delicada y solo adecuada para unos pocos. Por todo esto, muchas gracias. Esperamos volver a veros, aunque pase el tiempo que haga falta.

A continuación de dejamos con la galería de Flickr con nuestras fotos del concierto, así como el setlist que Nadadora tocaron el 14 de febrero en el Lara de Madrid convertido en lista de Spotify.


1 Comentario

Tags: , , , , , , , , , , , , , , ,

AWOLNATION traen el rock electrónico más juvenil a Madrid

Publicado en 04 febrero 2013 por

A pesar de haber cancelado su actuación de Bilbao, el lleno que consiguieron los estadounidenses AWOLNATION anoche en la Moby Dick de Madrid fue absoluto. Entre el público abundaban los rostros jóvenes, aunque pasadas las primeras filas, no eran los únicos. Y es que a pesar de ser una noche de domingo y de lo largo del evento, quedó consagrada al rock electrónico. El espectáculo, eso sí, estuvo acompañado de algunas banda más del género, por eso de que independientemente del éxito que estén cosechando desde su publicación, AWOLNATION solamente cuentan con un LP, de modo que su capacidad para conceder conciertos largos es limitada.

Andrew Groves, vocalista y guitarra de Arcane Roots

Andrew Groves, vocalista y guitarra de Arcane Roots

Cabe destacar la acertada elección de los veteranos ingleses Arcane Roots para calentar los ánimos durante media hora antes de que Aaron Bruno y sus chicos saltaran al escenario. La aproximación de Arcane Roots al género del rock es desde una dimensión muchísimo más metalera y dura que la de AWOLNATION, con una inesperada profusión de voces guturales y estallidos de guitarra. No obstante, utilizan estos recursos de manera moderada, midiéndolos de forma hábil y combinándolos con pasajes y temas más melódicos, suavizando un poco las aristas de su math rock. Sonaron potentes y precisos, con una duración más que adecuada para lo esperado y una habilidosa combinación entre temas duros, novedades y temas algo más accesibles al público, como You Are. A pesar de la estridencia, disfruté con su buen sonido, lo precisas de sus melodías y la rabia que supieron imprimirle a su corta actuación.

Pero es por AWOLNATION por quien la chavalada esperaba vibrante. Aaron Bruno saltó al escenario hacia las once de la noche repleto de energía y con el punto ya ganado de contar con un sonido casi perfecto. Aunque sobre el disco Guilty Filthy Soul podría no sonar como el tema más animado con el que arrancar la fiesta, la verdad es que sonó mucho más lleno de arreglos, potente y animado para empezar a acalentar al personal. Pero el baile, la riqueza de la caja de ritmos y las mezclas empezaron a emerger con People, más animada, pegadiza y adecuada para que la chiquillería empezara a corear los estribillos. Para completar la fiesta, Aaron Bruno sencillamente no paraba de moverse, saltar y acercarse a las primeras filas. La verdad es que estos primeros momentos del concierto, con la banda y la voz de Bruno frescas, fueron de los mejores.

Aaron Bruno en los primeros minutos de la actuación

Aaron Bruno en los primeros minutos de la actuación

Aunque bien es cierto que la audiencia respondió con alegría y bailes desmedidos ante la enérgica actitud del frontman de AWOLNATION y si bien si voz se iba apagando poquito a poco, a buen seguro a causa de las numerosas inflexiones hacia un registro algo más gutural que le obligaban a forzar ostentosamente la garganta. El primer momento de euforia llegó con Not Your Fault, uno de los éxitos de la joven banda, que si bien es ya de por si un buen y divertidísimo tema en versión estudio, se reveló como algo incluso más poderoso en directo, explotando sus dimensiones más épicas; de forma parecida a cómo se hizo también con Kill Your Heroes con todavía más éxito, dado que a medida que avanzaban las canciones la entrega del público fue siendo cada vez más incondicional. Durante el concierto pudimos disfrutar además de un tema nuevo, Joke, que puso a Aaron Bruno a la guitarra y que sonó melódico pero efectivo.

La actuación transcurrió con concesiones al público más juvenil, que siempre disfruta sintiendo la cercanía con sus ídolos y, si se presta, de sus payasadas: que si abracémonos todos en el momento balada, que si nos agachemos y saltemos… ese tipo de cosas que, siempre y cuando no se hagan para camuflar la falta de capacidad del grupo, quedan simpáticos. En este caso fueron efectivos y divirtieron, sin abusar ni distraer demasiado. La culminación de esta forma de actuar llegó con el hitazo Sail, que Bruno cantó en parte en medio de la pista, rodeado de chavales. Tengo que  aceptar que en este caso sí que me dio la impresión de que Bruno hizo trampas y se bajó a cantar entre el público para disimular el hecho de que se estaba quedando sin voz, cosa que se confirmó cuando subió al escenario a cantar la última estrofa del tema a la, sencillamente, no llegaba.

awolnation_moby_dick02Eso sí, un minuto de descanso le bastó para enfrentarse a la recta final del concierto con energías renovadas, deleitar a la audiencia con una cara b que no aparecía en el setlist inicial y cerrar la actuación con la dilatada pieza que constituye Knights of Shame, que tiene un poco de tiovivo emocional, con subidas y bajadas en intensidad, emocionantes solos de guitarra y hasta un poco de rapeo. A pesar de lo extenso del tema (algo más de 13 minutos en la versión de estudio), disfrutamos de sus vaivenes con los brazos en alto y grandes dosis de diversión. Finalmente, poco más de sesenta minutos de actuación que, aunque supieron algo escasos, compensaron en lo que intensidad y calidad se refiere. Un concierto divertido, bailable, sin demasiadas pretensiones pero con una ejecución más que correcta que, en resumen, mereció la pena sin lugar a dudas.

A continuación os ofrecemos el setlist completo de la actuación (también podéis escucharlo como lista de Spotify), así como una galería exclusiva con las mejores fotos que tomamos durante ésta que podéis visitar también en nuestra galería de Flickr.

  1. Intro
  2. Guilty Filthy Soul
  3. People
  4. Not your fault
  5. Wake Up
  6. Kill your heroes
  7. Soul wars
  8. All I Need
  9. Joke
  10. Sail
  11. Motherfucker (gracias, comentador anónimo)
  12. Burnit down
  13. Knights of shame

4 Comentarios

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Versión / Original: California Dreamin’

Publicado en 23 enero 2013 por

mamas_oaoas_if_you_can_believe_your_eyes_and_earsSeguimos en enero y hace un frío de pelotas. Es el momento en el que mi mente divaga y recuerda el verano, la calidez del sol y las camisetas de tirantes. Y a medida que pasan los minutos, es imposible que mis pensamientos se posen en unos versos que no sean

All the leaves are brown
and the sky is grey
I’ve been for a walk
on a winter’s day
I’d be safe and warm
if I was in L.A.

Así que es solo cuestión de tiempo que me ponga algún grandes éxitos de The Mamas and the Papas y revisite por enésima vez una canción que es posible que se encuentre en mi top ten personal de las canciones más redondas que he escuchado: California Dreamin’. Cuenta la leyenda que el líder de The Mamas and the Papas, John Phillips, soñó con ella una noche de 1963 en el piso que compartía con su esposa Michelle (otra de las porciones de la banda) en Nueva York. Se vio obligado a despertarla en mitad de la noche para que le ayudara a componerla; aunque no se publicaría hasta 1965, en el álbum If You Believe Your Eyes And Ears. En 1964 llegó al cuarto puesto de las listas de éxito estadounidenses y desde entonces es habitual en las listas de las mejores canciones de todos los tiempos que publican los medios de comunicación con cierta frecuencia.

Y se me ocurre que un tema tan mítico debe contar con una buena lista de versiones que la reinterpreten hasta la saciedad e instantáneamente se ha convertido en el objetivo perfecto de esta sección del blog. Lo primero que me llama la atención es que a pesar de lo popular del tema, solamente conozco dos versiones de antemano: la de los Beach Boys, que le aporta muy poco a parte del la textura mucho más metálica en las guitarras que tanto los caracterizaba y una pérdida del énfasis en el mítico punteo inicial; y la de Bobby Womack, que cambia hábilmente el tempo del tema, convirtiéndolo en algo mucho más pausado y con un sabor muchísimo más afroamericano, por momentos reggajose e a base de sustituir la gran parte de los arreglos originales de guitarra por vientos; ambas realmente cercanas en el tiempo a la publicación del original de The Mamas and the Papas. “Tiene que haber más”, me digo. Y empiezo a buscar.

Leo que R.E.M. tiene una versión del tema que se remonta a algún momento de principios de los años 90. La cosa pinta bien hasta que me la pongo: a parte de la personal voz de Michael Stipe le encuentro pocas peculiaridades a la canción, que se presenta descolorida, con las guitarras  demasiado apagadas y unos coros que parecen perdidos o, cuanto menos, poco afortunados. Los solos de guitarra, eso sí, se modifican un poco, pero parece que lo hacen a base de frases que podrían encajar más o menos en cualquier canción. R.E.M. tienen grandes versiones y esta no me parece una de ellas.

Sigo buscando y encuentro que otra de las versiones más celebradas de la canción es la que hizo José Feliciano en el 68: arranca con intenciones jazzeras pero acaba quedándose en música de ascensor, con unos violines de fondo que parecen sacados de telefilm de domingo y que, al final, a mi no me aporta nada sobre el tema original. Pero, afortunadamente, no toda la búsqueda es infructuosa: aparece, por fin, Nancy Sinatra y desnuda el California Dreamin’, obviamente con su estilo romanticón y popular, pero aportando, al menos, su bellísima y pausada voz. Es una versión que por lo menos logra desmarcarse de los punteos sin morir en el intento, con un sabor viejuno pero sin quedar hortera, aunque perdiendo gran parte de la agilidad del tema original, así como del dramatismo que su acelerado tempo le confería.

A partir de aquí mi búsqueda se convierte en un auténtico infierno: una lista interminable de karaokes interpretados por bandas más o menos irrelevantes y que no aportan absolutamente nada a la canción original. Ni que decir tiene que no parece haber grupos medianamente recientes que se hayan atrevido con el California Dreamin’: solo encuentro un par de concesiones más. La primera, una versión de frenético ska muy eléctrica a cargo de Skafari que al menos es divertida, no contiene coros que generen vergüenza ajena y que consigue buenas dosis de tensión saltarina a medida que se acerca a los estribillos. La combinación de guitarras eléctricas muy muy duras y lugares comunes del ska acaba siendo realmente efectiva. Para acabar, una versión algo más punkarra que bien podría haber sido ejecutada por unos Blink 182, Simple Plan o cualquier banda americana del estilo, pero que corre a cargo de un chavalín llamado Dave Days y que, sin romperse la cabeza, adapta el clásico tema a los estándares que tanto gustan a la juventus estadounidense y que lo hace, para qué engañarnos, sin hacer demasiado el ridículo.

¿Hay más versiones del California Dreamin’? Sí, muchas. Tal vez demasiadas. ¿He encontrado alguna que compita con la original en mi corazón?  La de Nancy Sinatra me gusta, pero no creo que me la ponga mucho. Tal vez es posible que estemos ante un tema tan característico y personal de una banda que cualquier intento de adaptación quede fallido. Puede que sencillamente no quede mucho que aportarle a esta canción. O puede que yo no haya dado con las versiones adecuadas. Obviamente, si alguien conoce alguna otra que merezca la pena, los comentarios están a su disposición para compartirla: tengo verdadera curiosidad. Como siempre, te dejamos la lista de reproducción completa en Youtube con todas las versiones de las que hemos hablado, así como nuestra lista de Versión / Original en Spotify, en la que vamos recopilando todas las versiones que mencionamos en esta sección.

14 Comentarios

Tags: , , , , , , , , , , ,

The Lumineers: el folk ha venido para quedarse

Publicado en 18 enero 2013 por

Gira para presentar este disco en España:

  • 10/7/2013: Barcelona, Razzmatazz 1. 24€, Entradas.

Nos acercamos hoy a un disco publicado a principios de abril de 2012 por el sencillo motivo de que no lo habíamos conocido hasta ahora. Pero tampoco es casualidad: el debut homónimo de la banda estadounidense The Lumineers escaló hasta el puesto 15 de la lista de ventas de álbumes de su país pero no ha sido hasta estas últimas que ha empezado a escalar en las europeas. Más concretamente, tanto el tema Ho Hey como el disco llevan ya varios días entre los primeros puestos de las listas de más escuchados en Spotify en el Reino Unido. Bajo mi humilde punto de vista, eso no es moco de pavo y es lo que nos ha hecho fijar la atención sobre este trío de Denver.

the_lumineers01

No obstante, una cosa es ver un nombre en una lista de éxitos y otra que no quites el disco a los diez minutos o que incluso te apetezca ponerlo otra vez. Bueno, varias. No soy una experta en country, pero sí que lo disfruto con moderación y sí, esta afición me vino antes de que Mumford and Sons estuvieran hasta en la sopa, aunque acepto que me gustan. Saco también este nombre a colación porque me da la impresión de que la desmesuradamente popular banda británica puede haber tenido algo que ver con la oleada de folk que está invadiendo el Reino Unido. Y es que este sinfín de banjos enfervorecidos me recuerda sospechosamente a cuando hace cinco años Amy Winehouse puso de moda los moños de abuela y las demenciales voces femeninas de los 70: en Inglaterra la música de vacas, como la llama Lebonloup, se ha puesto de moda. Y nos toca apechugar a los demás.

Y con el folk pasa que si bien en Europa no es un género abundante, en los Estados Unidos le das una patada a una piedra y te aparecen tres cantantes de country y dos bandas de folk, con sus violines y todo. The Lumineers son de allí, tienen momentos que recuerdan a Mumford and Sons y Band Of Horses (que son las dos principales referencias que tenemos ahora mismo en este asunto) pero mantienen las distancias lo suficiente como para no sonar constantemente a ellos. Es decir, hacen algo que está gustando mucho ahora mismo pero han sido lo suficientemente inteligentes para no fusilarlo punto por punto. Creo que no he descubierto la pólvora poniendo de manifiesto el secreto de su éxito.

Pero bueno, vamos al turrón que es lo que nos ocupa aquí: ¿merece o no merece la pena ponerse The Lumineers? Pues miren ustedes, a mi me parece que sí. Confieso que cuando me puse el disco por primera vez estuve a punto de quitarlo: estaba bien, pero no había ninguna canción que me enamorara totalmente. Pero es que hay que escucharlo entero. A la segunda y tercera escucha caí con mucha más facilidad: reparé en los preciosistas arreglos de Flowers In Your Hair, con un arpegio que, de puro típico, nos sitúa perfectamente en lo que vamos a escuchar. Se diría que es una declaración de intenciones: somos country, somos sencillos, somos pop y… mierda, ya se nos ha acabado la canción. ¡Vamos a por otra! Me gusta que dejen las cosas tan claras en menos de dos minutos: si ese arranque no te gusta, no te molestes en seguir. Pero ojo, una cosa es que no te guste y otra que a la primera no te apasione: no hace falta apresurarse.

El ritmo del álbum se acelera durante unos minutos y empieza a hacerse más consistente cuando a golpe de batería, teclado y vocecita frágil arman Submarines. Acto seguido el teclado se aleja y el cello de Neyla Pekarek empieza a escalar lentamente por entre la guitarra y los secos golpes de batería. Por ahora, más que estribillos pegadizos o ritmos que que obliguen a dar golpecitos con el pie sobre el suelo, The Lumineers ha ido tejiendo una atmósfera muy homogénea que al principio de Ho Hey, su mayor éxito hasta la fecha, empieza a cansar un poquito. Pero he aquí que la guitarra se va acelerando y justo cuando habíamos dejado de esperarlo, nos encontramos anticipando la melodía con leves movimientos de cabeza. Eso sí, se pasan de frenada con Slow It Down y solo cuando llevas ya varias escuchas del álbum estás preparado para no dormirte con este solitario rasgueo que ni es rasgueo ni es punteo pero que no para de arrastrarse por la memoria, como una serpiente, dejando un surco de desangelada melancolía.

Afortunadamente, a partir de aquí cambian los tiempos: Stubborn Love no ha cosechado tanto éxito como Ho Hey a pesar de contar con muchos más pasajes pegadizos y un estribillo que, esta vez sí, deja de sonar como si The Lumineers tuvieran horchata en las venas y recuerda descaradamente a los momentos más dramáticamente emocionales de Mumford and Sons. Pero a su vez suena muy folk: el violín y la percusión quedan muy desnudos en algunos momentos, y el final que obliga a Wesley Schultz a rasgar un poco la voz son muy efectivos. Desde aquí al final del álbum a The Lumineers no les hace falta levantar el pie del acelerador: cogen verdadera velocidad de crucero. Por momentos suenan tan countries que tienes la sensación de a tu camisa le están saliendo cuadros o de que te vaya a salir un sombrero de cowboy de entre las orejas en cuanto te descuides.

Pero, a mi gusto, The Lumineers se guarda el trago más dulce para el final: la canción de este disco que me ganó totalmente es Morning Song, que lo cierra. Llena de silencios y súbitos golpes de guitarra, melancólica y un poco dolorosa, pero sin excederse, sin regodearse en las heridas. Es sencilla, lenta pero no pesada. Creo que fue el verdadero motivo por el cual le di una segunda escucha a este disco. También se trata de uno de los temas más folkies del trabajo, más rockero y habitual, sí. Pero con un poso personal que sintetiza varias de las sensaciones que produce la escucha del disco completo. Es por esto que recomiendo paciencia con The Lumineers: se trata de una escucha agradable, no demasiado profunda y que mejora a medida que pasan los minutos. Requiere poco esfuerzo y evita los estallidos de excesiva emoción que tanto echan atrás a muchos de los que se acercan a la música de Mumford and Sons. Y por si alguien se lo pregunta, sí, tienen una pequeña gira europea prevista para el mes que viene. Y no, no van a pisar España ni nada remotamente parecido, al menos por ahora.

0 Comentarios

Tags: , , , , , , , , , , , , , ,

Diez canciones para gozar del fin del mundo

Publicado en 21 diciembre 2012 por , y

end_world

Que sí, que ya lo sabemos, que es todo una inmensa, estúpida y magnífica broma que solo ha servido para dar algo de lo que hablar en internet durante el último mes. Pero oigan, ¿y lo divertido que es especular con la posibilidad de contemplar el fin del mundo tal y como lo conocemos, desde lejos, en un buen sofá, con una magnífica copa de vino y una chica masajeándonos el cuello? Pues esa es un poco la idea de la lista que os proponemos hoy: las mejores canciones que se nos ocurren sobre el fin de los tiempos, la aniquilación de la especie y la destrucción del mundo. Ahí es nada. Pero tienen que ser temas poderosos, contundentes, duros, indiscutibles… que nos hagan sentir colosos frente a la destrucción que contemplemos desde nuestro sofá. La idea de la lista es sentirnos un poco amos de la creación y de la destrucción. Y por eso empieza así.

Sí, amigos, sí: hacia el fin del mundo no podían dirigirnos otros que no fueran Nine Inch Nails. Obviando el hecho de que The Day The World Went Away formó parte de la banda sonora del aborto cinematográfico que fue la tercera película de Terminator, estamos ante un tema de proporciones colosales, que abraza y envuelve a quien lo escucha, confiriendo una sensación de seguridad y poder a pesar de la destrucción que pueda rodearle muy difícil de igualar. Seguimos con otra canción de película, también mala, desgraciadamente: esta dolorosa versión de When The World Ends de The Dave Matthews Band contiene algunos de los versos que más me torturaron en la adolescencia.

When the world ends
We’ll be sweet makin’ love

And the world’s done
Ours just begun

Pocas letras me parecen más bellas a pesar de la destrucción que describen. Además, ojo a que estamos hablando específicamente de la versión del tema que se viene llamando “Oakenfold Remix”, que es el que se incluía en Matrix: Reloaded. Y seguimos con un poco de post-rock español, con una apocalíptica visión del día siguiente al fin del mundo de la mano de Syberia para adentrarnos en el terreno de dos clásicos de la oscuridad y las visiones apocalípticas, a pesar de lo diferentes que son entre si Marilyn Manson y The Cure. No obstante, conocidos nuestros gustos musicales, no sólo aparecen en nuestra lista, sino que lo hacen por partida doble: es lo que tienen las almas torturadas, que producen mucho material susceptible de acabar en este tipo de listas temáticas.

Y es que no hemos intentado ordenar las canciones por relevancia, sino que pretendemos que la lista tenga cierto sentido, cierta consistencia a la hora de escucharla, como una historia con un ambiente determinado. Y es solo por eso que dos canciones gigantes y bien conocidas están hacia el final, con los temas menos oscuros: la imprescindible Untill The End Of The World del momento más brillante de U2 (o sea, el Achtung Baby) y el archirequeteconocido It’s The End Of The World As We Know It (And I Feel Fine) de R.E.M. Si a esto le sumamos un emocionante tema acústico de Chris Cornell, ya se puede decir perfectamente que el fin del mundo nos va a pillar bailando. Aunque bueno, se nos ocurren formas mejores de pasar nuestras últimas horas sobre la Tierra :-) Solo os falta elegir en qué formato deseáis disfrutar de nuestra lista, Spotify o Youtube, y dejar que la música y el fin del mundo hagan el resto.

  1. Nine Inch Nails – The Day The World Went Away
  2. Dave Matthews Band – When The World Ends – Oakenfold Remix
  3. Syberia – The Day After the End of the World
  4. Marilyn Manson – The Last Day On Earth
  5. The Cure – One Hundred Years
  6. U2 – Until The End Of The World
  7. The Cure – The End Of The World
  8. Marilyn Manson – Running To The Edge Of The World
  9. Chris Cornell – Preaching The End Of The World
  10. R.E.M. – It’s the End of the World As We Know It (And I Feel Fine)

1 Comentario

Archivo

Viendo música