Es una sensación extraña, cuando uno de esos grupos que escuchabas hace ya muchos años, con esos himnos que tiene casi tatuados en la frente; cuando uno de esos grupos que, sin ser uno de tus absolutos favoritos, tiene un buen puñado de temas que, según el día, te humedecen los ojos; viene a tu ciudad. Y da la casualidad de que cuando eras (más) joven no tenías dinero para ir a verlos. Y te mueres de ganas de por fin quitarte la espinita, de por fin ver a Ocean Colour Scene cantar It’s My Shadow y The Circle frente a ti, sin esperarte tampoco el concierto de tu vida, solamente queriendo emocionarte con los himnos de tu postadolescencia, verlos por fin. Y es una sensación extraña, digo, y sé que se me va a llenar el blog trolls y que me van a dar hasta en el cielo de la boca porque anoche había mucha gente muy emocionada en La Riviera, de modo que lo que voy a poner en este post es puramente una percepción personal, siempre dejando claro que el concierto pareció encantarle a un inmenso número de personas… pero es que finalmente llegó el momento y… no fue para tanto.
Pero vayamos por partes: para empezar la responsabilidad de telonear a los de Birmingham recayó en los barceloneses Stay. Tengo que decir que pocas veces me he encontrado con unos teloneros, ya no solo tan bien elegidos, sino tan solventes. La indudable vocación bripopera de los de Barcelona, plagados de guiños a los mejores momentos de Oasis se creció ante el goteo de público que iba llegando. He de decir que la media hora de set que ofrecieron fue, sencillamente, impecable: si acaso un poquito sosa en lo que a interacción con el público se refiere, pero con un sonido perfecto y un tono musical de ascendente intensidad que se encajó como un guante. Da gusto encontrarse con teloneros elegidos con tanta sabiduría, teniendo en cuenta los gustos del público que se encuentra en la sala para beneficio tanto de éste, que puede descubrir un nuevo grupo de su interés, como de la propia banda por poder acceder a nuevos espectadores e incluso de los mismos teloneados, al encontrarse a una audiencia más predispuesta y ya en la onda de lo que se va a interpretar. Un 10 a la organización por la elección y también una nota muy alta a los Stay por la ejecución.
Dicho esto, vayamos a la chicha del asunto: Ocean Colour Scene visitaban anoche La Riviera de Madrid (evento desplazado desde la Joy Eslava a la vista del ritmo de venta de entradas) como parte de una dilatada gira de presentación de su último trabajo, Painting (lo reseñamos aquí), por nuestro país. Si bien La Riviera no colgó el cartel de “no hay billetes”, la afluencia de público fue más que considerable. Como he dicho en el primer párrafo, hace muchos años que tengo ganas de ver a este grupo, conozco razonablemente su discografía y me consideraba bastante motivada para presenciar el concierto de anoche. Motivada pero sin grandes expectativas, que conste, tan solo esperaba emocionarme recordando tiempos pretéritos a golpe de rock. Y el caso es que no fue así: me consta que había mucha gente muy emocionada y entregada en La Riviera anoche, me consta que Ocean Colour Scene llegaron a un buen puñado de espectadores, dejándolos más que satisfechos. Pero la crónica es mia, es mi opinión la que expongo, y yo no fui una de ellos.
Desde que en segundo tema del concierto se arrancaron con The Circle, uno de mis absolutos favoritos de la trayectoria de la banda, noté que algo me fallaba: son muchísimas las veces que he escuchado esa canción, que me ha emocionado, que me ha evocado lugares y sensaciones pasadas hace tiempo… pero anoche, en directo, no me decía nada: la voz de Simon Fowler me sonaba deslucida, carente de cualquier calidez y ausente de la imprescindible química que necesitaba establecer con la guitarra de Steve Cradock. Achaqué mi primera fría impresión a que en ese momento yo todavía me encontraba en el foso de fotógrafos y eran los punteos de Cradock lo que con más claridad me llegaba. Pero no: dos temas más tarde yo ya era una más en el público, ubicada en un lugar completamente normal, en medio de una multitud dividida entre gente entregadísima a los de Birmingham y otros que, como mis acompañantes y yo, disfrutábamos de la actuación con algo más de calma.
Los temas de Painting iban pasando, para mi sin pena ni gloria lo que a Simon Fowler se refiere, pero con un astro indiscutible sobre el escenario: y es que durante la primera mitad del concierto a mi lo que más me merecía la pena mirar y admirar era a Steve Cradock y a su guitarra. Sobre él solo puedo decir una cosa: qué maestro. La producción de los discos de Ocean Colour Scene, aunque rockera, da más importancia a la voz que a la guitarra, y no me había permitido apreciar el virtuosismo de este músico como era debido. De las 6 personas que había sobre el escenario, Cradock era sin lugar a dudas el que con más soltura se desenvolvía sobre éste, el más dinámico… el único que me transmitía la impresión de que estaba sintiendo algo con la música que estaba tocando. La solvencia y claridad de los numerosos solos de guitarra que ejecutó, incluso con una eléctrica de 12 cuerdas, fue absolutamente asombrosa. Sin lugar a dudas, cada vez que Fowler se callaba y dejaba espacio para la guitarra de Cradock, el concierto era otro para mi. Aunque en la segunda mitad del concierto quedó algo más difuminado, Steve Cradock fue lo mejor que Ocean Colour Scene ofrecieron anoche.
Tras la pertinente batería de temas del nuevo disco, volvieron los temazos: Jane She Got Excavated, The Riverboat Song, Profit In Peace… todas canciones muy conocidas, de indudable gancho con el público, que se lanzaba a cantar los estribillos. Pero yo no percibía química, atmósfera ninguna entre el grupo y el público: ni el más mínimo atisbo de emoción o satisfacción al ver que la gente se sabe tus canciones, como si fuera algo que tiene que suceder por su cara bonita. No sé, no me gustó y ni mucho menos, me emocionó. Antes de los bises, una nueva tanda de temas de sus discos más míticos, Mosley Shoals y Marchin’ Already que acabaron con una explosiva versión de Hundred Mile High City ejecutada con muchísima electricidad, un ritmo vertiginoso y un público totalmente entregado a la vista de la subida de volumen. Probablemente fuera el tema más brillante de todo el concierto. Los bises tiraron también exclusivamente de sus tiempos de gloria, empezando por la menos conocida Robin Hood, lentida y con Fowler solo con su acústica frente al público (me dejó más fría que una piedra) y el cierre con It’s My Shadow y The Day We Caught The Train, imposible no cantarlas para cualquier mayor de 25 años que estuviera en la sala aunque, de nuevo, para mi, sin brillo ninguno porque, además, a estas alturas Cradock ya parecía bastante desconectado del concierto.
En resumen, que no sé bien qué pasó: no me iba esperando un directo como el de Muse, pero si que iba con gente como Travis o los Stereophonics en la cabeza, y el directo de las dos bandas que acabo de mencionar le dan varias vueltas a lo que Ocean Colour Scene hicieron anoche en Madrid. Repito, en cualquier caso, y sabiendo que no sirve de nada decirlo, que es mi opinión y que sé que había gente muy emocionada y que un par de personas me dijeron que les había gustado mucho. Tara o fallo mío, no lo sé. Así lo vi y así lo sentí yo. En cualquier caso, os dejo nuestra habitual galería de fotos del concierto y el setlist, también como lista de Spotify.
- Ocean Colour Scene – Painting

- Ocean Colour Scene – The Circle
- Ocean Colour Scene – Second Hand Car
- Ocean Colour Scene – Weekend
- Ocean Colour Scene – Give Me A Letter
- Ocean Colour Scene – Doodle Book
- Ocean Colour Scene – Weekend
- Ocean Colour Scene – Emily Chambers
- Ocean Colour Scene – Jane She Got Excavated
- Ocean Colour Scene – The Riverboat Song
- Ocean Colour Scene – Profit In Peace
- Ocean Colour Scene – Goodbye Old Town
- Ocean Colour Scene – We Made It More
- Ocean Colour Scene – If God Made Everyone
- Ocean Colour Scene – This Day Should Last Forever
- Ocean Colour Scene – One For The Road
- Ocean Colour Scene – Travellers Tune
- Ocean Colour Scene – Hundred Mile High City
- Ocean Colour Scene – Robin Hood
- Ocean Colour Scene – It’s My Shadow
- Ocean Colour Scene – The Day We Caught The Train
































































































