Cuatro irlandeses, guitarra, bajo (de seis cuerdas, caray que bicho más grande), teclados y baterías; cinco discos de estudio desde 2002 y, sobre todo, unas ganas atronadoras de hacer rock. Así se presentan estos chicos que ayer llenaron durante algo menos de hora y media la Sala Arena de una música que no necesita palabras para robarle a uno el habla. No me andaré con rodeos: la actuación de anoche de God Is An Astronaut en Madrid me pareció magnífica. Con un sonido en todo momento atronador pero perfectamente medido y adaptado a las características de la sala, sin un acople ni problema. Con rabia, energía, emoción y una sana conexión con el público que se mostró, a su vez, fascinado, respetuoso y extraordinariamente civilizado.
Fue un concierto para disfrutarlo, más aún para quien conociera la discografía de la banda. El guión fue sencillo: una hora y 20 minutos de post-rock de intensidad ascendente en los que repasaron sus últimos discos. Cada tema acompañado por su respectivo montaje visual lleno de imagenes bellas y evocadoras (como en casi todo lo relacionado con estos chicos), que parece ser que monta y edita Niels Kinstella, el bajista del grupo. Todo esto junto permite a estos irlandeses obtener un resultado de libro.
Sin dejar mucho margen a la improvisación sobre las melodías ya establecidas, God Is An Astronaut consiguieron algo mucho más sutil: interpretar todas y cada una de ellas fiel pero ferozmente. Tanto que al volver a escucharlos en disco tras el concierto, los temas que tan emocionantes se me habían hecho antes, me suenan apagados y lentos en comparación con la interpretación que viví de ellos anoche.
Como ya he dicho, la intensidad de la actuación fue ascendiendo pasito a pasito. Una modosita Remaining Light dio la entrada para empezar a introducir estallidos de adrenalina en forma de electricidad. El público no se quedaba indiferente, y con Worlds In Collision ya se oían palmas y gritos entre el mar de bocas abiertas que era la Arena. Antes de los bises, Suicide By Star y Route 666 (con diferencia lo mejor del concierto) arrasaron al público. La emoción y la concentración de la banda se palpaban y la potencia de los temas hacía temblar el suelo. Entre ellos, la melodía amable de su Forever Lost, tal vez su canción más conocida, que desarrollaron con solvencia y solidez.
God Is An Astronaut actuarán esta noche en el Music Hall de Barcelona. Recomiendo a cualquier persona a la que le guste mínimamente el rock, que se pase por allí y se deje llevar por estos cuatro chicos, que tocan como dioses. Dejo por aquí el setlist en forma de lista de Spotify. No estoy 100% segura del orden de algunos de los temas, pero sí de éstos propiamente dichos.
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