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Peter Murphy saca de paseo a Bauhaus

Publicado en 26 abril 2013 por

bauhaus_promo1Más allá de sus recientes problemas con la justicia estadounidense, Peter Murphy vuelve a salir a la palestra, en esta ocasión para reverdecer laureles y recordar los buenos viejos tiempos, cuando era el frontman de Bauhaus, una de las bandas icono del siniestreo mundial, vanguardia del rock alternativo y after punk de los primeros ochenta, y pieza seminal del rock gótico. En 2013 se cumplen 35 años desde la formación del grupo de Northampton y lo mejor que se le ha ocurrido a Murphy es homenajearlos tocando exclusivamente material de Bauhaus -primera vez que hace esto en solitario-. Si ha sido una decisión unilateral porque no ha sido posible volver a reunir a la banda, es algo que desconocemos, pero aprovechamos la oportunidad para dar un repaso a la breve pero intensa carrera de este grupo clave. Así abrimos boca mientras esperamos que el Mr. Moonlight Tour pase por España.

  • 29/05/13: Madrid, Sala Arena. 23€ + gastos. Entradas.
  • 01/06/13: Barcelona, Sala Bikini. 23€ + gastos. Entradas.

Formación e inicios (1978-1980)

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Daniel Ash

Como pasa tantas otras veces, el tipo que se convierte en líder e imagen de un grupo, llega al final, porque el núcleo duro de lo que sería Bauhaus ya estaba medianamente cuajado desde la infancia de los hermanos Haskins (David J. y Kevin) y su amigo Daniel Ash, que venían juntándose de forma habitual para tontear con sus instrumentos y con el tiempo, plantearse seriamente formar un grupo. Juntos formaron la efímera The Craze, que tras disolverse, haría que el siguiente intento del guitarrista Ash por formar un grupo comenzase por invitar a Peter Murphy con el simple argumento de que su aspecto era bueno para una banda. Un primer botón de las fuertes personalidades que se estaban juntanto -y que acabarían haciendo explotar a Bauhaus-, fue que para este nuevo proyecto Ash invitase a Kevin para la batería, pero no a su hermano debido a su carácter controlador. Afortunadamente la decisión fue reconsiderada y David J. acabó siendo el bajista. Aún sin nombre, dieron su primer concierto en un pub de Wellingborough en la Nochevieja del 78.

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Portada de Bela Lugosi’s… con fotograma del famoso Drácula de los años 30.

Poco después se harían llamar Bauhaus 1919, en evidente referencia al movimiento artístico alemán, del que adoptaron incluso la tipografía y el logo, y con esa presentación, un tal Graham Bentley rodó e hizo circular un videocassete del grupo por las discográficas y apenas seis meses después de formarse ya estaban grabando una demo. En agosto del 79 la Small Wonder Records lanzaba un single de intrigante título: Bela Lugosi’s Dead, ya sin el 1919 de apellido en el nombre del grupo. Dicho single recibió un gran apoyo de ese padrino crucial de la música británica llamado John Peel, y por ende, de la BBC, lo cual resultó fundamental para que el tema, difícil de digerir, vanguardista, opaco, nada habitual en su propuesta, y de nada menos que 9 minutos de duración -una osadía como debut-, permaneciese alrededor de dos años inamovible de los charts independientes, aunque sin ser nunca un superventas.

Kevin Haskins

Kevin Haskins

La que hoy es una canción emblema de la darkwave en general, supuso entonces toda una declaración de principios para un movimiento musical y estético naciente. Aunque ya había gente que en el tránsito del punk al post-punk se inclinaba hacia variantes netamente oscuras, Bauhaus pulieron la idea, le dieron forma, exploraron nuevas vías y posibilidades, moldearon el cuerpo de la estatua, y abrieron la puerta a nuevas propuestas convirtiéndose en fuente inspiradora. Como casi todo, no era puro, varias líneas confluían en el producto, fundamentalmente las que conectan el glam con el punk, la androginia con las crestas, el exceso de maquillaje y en el vestir con las camisetas agujereadas, las chorreras decimonónicas con la chupa de cuero y el imperdible, y como seña común, la adopción del negro como hábito y pintura de guerra. Con todo, aquello resultaba nuevo y estimulante, con su extraña convivencia de elementos decadentes, surreales, vanguardistas, minimalistas, obsesiones del alma y el subconsciente, visualmente agresivo, cavernoso e intimista, elegante y desarrapado, a la par que grandilocuente.

Todo ello fue motivo suficiente para que Bauhaus fichasen por 4AD, sello bajo el cual lanzaron tres singles más: Dark EntriesTerror Couple Kill Colonel, y el reinventado Telegram Sam de T.Rex, primera aparición en el repertorio de Bauhaus de una evidencia palpable de su admiración por los héroes del glam. Pese a que ninguno tuvo relevancia que mencionar en los charts, fueron buenas muestras de lo que la banda podía dar de sí, en especial con la decadente, adrenalítica e inquietante Dark Entries, una pura lección de post-punk oscuro, donde los ritmos de los hermanos Haskins lo invaden todo. El video-clip, austero como pocos y grabado casi al vuelo, hace pensar en la cantidad de imitadores que les saldrían, al menos en la pose, durante los siguientes años.

Los años productivos (1980-1983)

bauhaus_flat_field_frontEl 1 de octubre de 1980 veía la luz In The Flat Field, primer LP de Bauhaus. Un disco sin singles que arranca como un puñetazo con Double Dare, un tema en que vemos nuevas cartas de la baraja -el terrible y angustioso trabajo de la guitarra generando ruidos y sonidos cavernosos, o a un Murphy poniendo a prueba sus cuerdas vocales más de lo que sabíamos-, a la vez que se mezclan con otras ya conocidas -los inmisericordes ritmos de percusión y bajo-, juntos conforman una atmósfera asfixiante que será marca de la casa. Poco tiempo ha de pasar para que el bajo de David J. empiece a reivindicarse como un elemento clave y protagonista mientras la guitarra de Ash intenta parecerse a un enjambre de murciélagos. Es el segundo corte, tema homónimo del álbum, y en apenas 2 canciones, Bauhaus han dejado claras sus intenciones. Otras vertientes de lo que será su sonido se irán desgranando a continuación, pero los platos fuertes nos han sido servidos de inicio. In The Flat Field sigue aún hoy siendo recordado como uno de los trabajos seminales del rock gótico.

bauhaus_mask_frontPese a recibir palos por doquier de la “prensa seria”, el mundo underground y alternativo no escatimó elogios y publicidad a la banda. Gracias a ello Bauhaus obtuvieron altos puestos los charts alternativos, consiguiendo entrar una vez en el generalista en el puesto 72. Aunque parecen cifras discretas fueron suficientes para que las expectativas del grupo sobrepasasen las posibilidades de 4AD, y acabar fichando por la Beggars Banquet, con quienes lanzarían a lo largo del 81 dos singles luego recogidos en Mask, segundo largo, publicado en octubre. Pese a que Bauhaus expande sus posibilidades incrementando teclados, introduciendo guitarras acústicas, e incluso repitiendo con el uso de saxos, el sonido general de Mask se cierra en sí mismo y se vuelve aún más opaco. Eso sí, la voz de Murphy consolida su teatralidad, dramatismo y versatilidad expresiva, pero pese a que hoy día, y en retrospectiva, parece que la crítica aprecia este trabajo por encima de todos los demás, a mi me sigue resultando menos accesible, y a veces irregular. Con todo dejó joyas como los adelantados singles Kick In The Eye yThe Passion Of Lovers -increíble Murphy en la repetición final del estribillo-, In Fear Of Fears, Mask, o esa perfecta máquina de generar sensaciones que es Hollow Hills, cuyos sonidos bien pueden ilustrar la desesperación y soledad humana, llevarnos a un cuento victoriano o meternos en una película de terror de los años 30. Daniel Ash dibujó la llamativa portada del álbum.

bauhaus_sky's_gone_out_frontPero en esto apareció sombra de Bowie y el single con la versión del Ziggy Stardust, de la que ya hablamos en su día y dimos cuenta del efecto catapulta que supuso para Bauhaus y para The Sky’s Gone Out, su tercer álbum, editado en octubre del 82. Un disco que con un par de temas es capaz de retomar la garra ligeramente esfumada en Mask, pero que tema a tema cuenta con menor brillantez, por mucho que suene algo más homogéneo. De nuevo, vuelve a estar jalonado de temas muy remarcables: Third Uncle, Silent Hedges, el impagable cambio de ritmo de In The Night, Spirit, o la belleza nostálgica que escupe una balada atípica en Bauhaus como All We Ever Wanted Was Everything. Ya dijimos que una de las consecuencias del éxito fue que Tony Scott reclamase a la banda para abrir su The Hunger (El Ansia) con el sonido de Bela Lugosi’s Dead e imágenes de la banda, pero que el montaje final solamente recogiese a Murphy generó escozores que, con la ayuda de otros pequeños agravios, serían el principio del fin de Bauhaus.

Cuentan que uno de los últimos clavos de la tumba lo puso la pneumonía sufrida por Peter Murphy en fechas solapadas con la producción del cuarto y último disco de esta etapa: Burning From The Inside (julio del 83). Dadas sus condiciones, Ash y David J. tomaron las riendas, dirigieron el disco a su criterio, e incluso grabaron buena parte de las voces. ¿Venganza ante el protagonismo anteriormente otorgado a Murphy? Sea como fuere las circunstancias abrieron una sima insalvable. Pero la ola del éxito aún duraba, y She’s In Parties, single adelantado en abril, ya se había colado en zonas destacadas de los charts generalistas, incluso el propio disco, con mucho el peor de su producción y el más deslabazado, se metió en el número 13. Bauhaus estaban inmersos en una gira pre-lanzamiento del álbum. La noche antes de una doble cita en el Hammersmith de Londres, decidieron separarse. Un extenso set de bises de primera época, y un lacónico “rest in peace” de David J. al terminar el concierto, fue lo único que los fans recibieron como señal de que aquello era el punto final. Ahora sí, en un lamentable ejercicio de oportunismo, la caprichosa prensa decidía que había que alabar un disco de Bauhaus, se editó una semana después de la disolución.

Proyectos y reencuentros (1984-2008)

David J.

David J.

Los años subsiguientes, y salvo un amago de reformar Bauhaus -al que falló Murphy-, se caracterizaron por los proyectos de sus miembros. Murphy se embarcó en aventuras como Dali’s Car antes de emprender su carrera en solitario, que dura hasta hoy día, y que nos ha regalado algunas deliciosas piezas. Daniel Ash revitalizó su proyecto Tones On Tails, al que se acabó sumando Kevin Haskins. Mientras tanto, David J. sacaba discos en solitario, incluso junto al dibujante Alan Moore (The Sinister Ducks), hasta que tras el fallido intento de resucitar la vieja banda, los hermanos Haskins y Ash formaron Love And Rockets, de reseñable éxito en Estados Unidos, aunque sin abandonar del todo otras experiencias paralelas.

bauhaus_go_waya_white_frontLo que muchos creían que no verían con sus ojos llegó en 1998: The Resurrection Tour, Bauhaus se reunían de nuevo. Si no me falla la memoria, aquella gira los trajo a Valencia, y de la experiencia apareció el disco en directo Gotham. Repetirían en 2005, esta vez a lo grande, y donde al fin, pudimos verlos en Madrid en una inolvidable noche. Decidieron grabar nuevo material, lo cual obró cuerpo en Go Away White (2008), un disco muy distinto a todo lo anterior, y bastante influenciado por los estilos generados por sus miembros en los años post-Bauhaus. Pero durante la grabación volvieron a abrirse serias disputas, cuya puntilla, según David J., fue una fuerte salida de madre de Peter Murphy que puso fin a todo. Ni gira, ni más planes. Se acabó Bauhaus definitivamente.

Mr. Moonlight Tour (2013)

Peter Murphy

Peter Murphy

No se han limado las asperezas. No se engaña a nadie. Esta no es una gira de Bauhaus, será Peter Murphy y sus músicos homenajeando a la que fue su banda. Está por ver que sean capaces de emular a Daniel Ash y a los Haskins, pero estará el frontman, la cabeza visible, el gran icono de Bauhaus. Mejor o peor, y evitando las comparaciones, será una gran cita para rememorar a aquella banda clave de un tiempo y un estilo, aquella que generó canciones que aún siguen en la cabeza de muchos de nosotros y que perdurarán por siempre, las de aquellos cuatro chavales que un día lo quisieron todo.

Este es el setlist del primer concierto de la gira en San Antonio, Texas: King Volcano, Double Dare, In The Flat Field, A God In An Alcove, Boys, Silent Hedges, All We Ever Wanted Was Everything, Bela Lugosi’s Dead, The Spy In The Cab, Kick In The Eye, The Passion Of Lovers, She’s In Parties, Hollow Hills, Too Much 21st Century, Stigmata Martyr, Dark Entries, Telegram Sam, Ziggy Stardust.

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Soror Dolorosa acaban con los héroes

Publicado en 15 febrero 2013 por

No More Heroes es el título del segundo disco de los franceses Soror Dolorosa, y se pone hoy a la venta. Nada que ver con los legendarios The Stranglers más que por la coincidencia de que una chapa apareciese prendida casualmente en una chupa de cuero usada en las sesiones fotográficas de promoción. bSides se acerca ya a su primer año de vida, y una de las primeras cosas que escribí fue precisamente una crónica de un concierto a tres bandas en el que estaban ellos. Eran mi reclamo de aquella cita porque su disco de debut, Blind Scenes (2011), me había provocado muchas ilusiones, y sin embargo, tras comprobar su directo, y en comparación con las otras bandas, quedé un pelín decepcionado. Hoy tengo muy claro que No More Heroes deja pequeño a Blind Scenes. Que su directo haya mejorado habrá que comprobarlo, pero en lo que se refiere a su trabajo de estudio hay que decir abiertamente que Soror Dolorosa se han superado, ampliamente.

soror_dolorosa_promo1Hay un empeño general en situar a la banda de Andy Julia en las coordenadas de unos Sisters Of Mercy del siglo XXI, e incluso se cita a Fields Of The Nephilim como influencia notable. Bien, esto es rock gótico, y es evidente que los grandes factótums siempre están presentes de algún modo. Es como decir que hay rastro de los Beatles en el britpop y quedarse tan ancho. Evidentemente, el puñado de bandas que acotan un género y abanderan su desarrollo serán seguidas por otros, de su mezcla saldrán nuevas cosas, de su fusión subgéneros, pero será complicado que alguien se reinvente algo cuando ha pasado un cierto tiempo, o una nueva vía totalmente novedosa. La constante reinterpretación, no confundir con copia alevosa, y el enriquecimiento a base de detalles, serán la constante. Esto es especialmente palpable en géneros cuyas líneas maestras son bastante rotundas y difíciles de mover, como este del que hablamos, por tanto no debería sorprender que la comparación a la hora de describir a qué suena una banda sea recurso habitual. Sí, ya sé que se han trazado multitud de líneas diferenciables, pero estamos aplicando el enfoque general, ampliando la perspectiva, frente a un particular que sería inabarcable.

De modo que aunque sí, es evidente que hay esencias de esos dos referentes en la música de Soror Dolorosa, no puedo apreciar mayor influencia de aquellos que la que reflejan en su imagen como banda. Musicalmente siempre me pareció que bebían más de otros colosos como Bauhaus (me viene a la cabeza el ejemplo de Damaged Dreamer, de Blind Scenes), manteniendo la balanza en equilibrio con un estilo frío y nostálgico, mucho más cold wave que gótico puro. Pues bien, en No More Heroes el fiel se ha inclinado de este lado, y de qué forma.

sorordolorosa_livePorque aunque el disco se abra despistando con Silver Square, ya desde el segundo corte empiezan a tomar una dirección muy clara, que se irá incrementando según avance. Ya no es suficiente con el tono pesaroso y hasta atormentado en el cantar de Andy Julia, la música acompaña hasta hacer un cuerpo único, tanto dentro de cada tema como entre ellos en la estructura del disco, suministrando un envoltorio de homogeneidad y empaque como banda que aún era un tanto dubitativo en Blind Scenes. Dany, tercer tema, es el primer ejemplo claro y contundente de lo que hablo, siendo además la primera parada a la hora de extraer los momentos más brillantes del disco, que en este caso vienen en forma de un solo de guitarra de esos que parecen soltar una lágrima a cada pálpito, encerrado entre progresiones de cuerdas ásperas y emotivas. La mitad de la canción en adelante pone los pelos de punta, y el señor Julia se muestra desembarazado de clichés e imposturas, mostrando una voz mucho más natural, que aporta la sinceridad que todo este tipo de bandas necesitan para huir del sencillo recurso de la pose en el que muchos otros caen y marcar así la diferencia.

sorordolorosa_nomoreheroes_promoLa evolución que Soror Dolorosa presentan me resulta del todo admirable. Se han pulido, se han afianzado en ellos mismos, dan la sensación de no querer ser otra cosa más que una banda de Tolouse en busca de sus señas identitarias y con unos principios básicos asentados de forma férrea. Por mucho que The Figure Of The Night y Hologram den continuidad palpando la parte más “Sisters” el grupo, en ningún momento dejan atisbo a la confusión. La recta final, iniciada en Motherland, nos devuelve a esos paisajes gélidos de los que hablaba antes, pero no una frialdad similar a la que hablábamos respecto a Esben & the Witch. Hay un inevitable imán que te lleva a los Cure de Faith (1980) y Seventeen Seconds (1981), e incluso a aquellas preciosidades en forma de cara-b que trabajaron entre el 85 y el 92, a aquellas melodías de guitarras tintineantes y sensibles, a aquel To The Sky, pero también a los The Essence de primera época, y a aquella magistral forma de hacer sentir el arrullo del mar en calma que hicieron en Nothing Lasts Forever (1991), empapado de tristeza y pesar. A excepción de A Dead Yesterday, corte recuperado en vigor y oscuridad post-punk, el tramo final es para tumbarse mirando al techo. Para mi la gran joya es la que corona el disco. Exodus es una monumental canción que sube y baja, que tira de las típicas guitarras del revival moderno del post-punk, de líneas de bajo rítmicas y potentes como harían The Gossip, y que esconde sorpresas como el solo de piano que emerge en el primer tramo y que pasa por ser de lo más hermoso que he escuchado en lo que va de año.

En definitiva un disco hilvanado, parido en medio de una incesante actividad en directo, con cambio de guitarrista incluido, y que sitúa a Soror Dolorosa como uno de los principales referentes de la escena oscura del momento. Mientras no se demuestre lo contrario, uno de los discos del año en su género, rindiendo pleitesía a los héroes del mismo, pero enterrándolos para buscar su propio camino y asentar estos magníficos años que vivimos. No More Heroes. Esta noche tendrán su hueco en La Leyenda.

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Los luminosos grises de The Last Cry

Publicado en 17 enero 2013 por

lastcry_walkingedge_frontThe Last Cry existen desde la segunda mitad de los ochenta, época en la que lanzaron un pequeño puñado de singles y ep’s hasta la disolución a comienzos de los noventa. Alrededor de diez años después fueron refundados, y únicamente en el año 2009 lograron editar su primer larga duración:  Walking To The Edge. Hoy, tras tres años de espera y un intenso batallar en los escenarios, la banda de Andrew Birch (voz), Chris Carey (bajo) y Tim Green (guitarra y teclados) presenta Living In Grey, un disco que no podemos pasar por alto.

lastcry_promo1Su vagar en estos largos años de inestabilidad queda subrayado por las autoediciones de sus trabajos, pero ahora logran que la elitista AFMusic les fiche y que Stephen Carey les produzca. Es muy grato ver que los miembros del combo The Eden House no cesan en su actividad colaborando con otros artistas, porque su mano se nota en cada producto que tocan. No sé si es muy arriesgado decir que son en buena parte responsables de la oleada actual de trabajos que están revitalizando la música oscura, pero que esa onda, bajo unos parámetros estilísticos muy claros, pero a la vez distinguibles e independientes entre sí, existe, es un hecho que ya hemos de dar por contrastado. Y bienvenida sea. Hoy damos un paso más para disfrutar de esta cosecha presente, largo tiempo esperada por muchos, y que nos vuelve a demostrar la eficacia musical de un género. Un día nos plantearemos si estamos asistiendo a una nueva época dorada.

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Como decíamos, esta banda de Brighton se ha currado los escenarios por mucho que su producción haya sido escasa en tantos años. Se han codeado con buena parte de los grandes nombres del Olimpo gótico británico. Han estado ahí viendo pasar grupos y estilos dentro del género, y cuando al fin parece que cobran estabilidad, todas las huellas de lo anteriormente vivido se ven nítidas en su música ya producida con cierta regularidad. Con Walking To The Edge (2009), aún algo confuso pero muy remarcable, dejaron claro que pese a que daban pinceladas de rock gótico por aquí, EBM por allá, e incluso  estructuras asimilables a cierto indie oscuro de la última década, lo suyo iba a ser decantarse por un pop-rock darkwave que tiene dos referentes absolutamente claros: The Cure y Depeche Mode. Pocos han mezclado ambas influencias de forma tan abierta y tan bien hilada.

andrew_birch_liveLos primeros, por mucho que Out Of The Sky (2009) arrancase de forma calcada a Siamese Twins (1982), están presentes de forma casi constante en el tejido melódico de las guitarras, pero aquellas que Robert Smith y los suyos fueron trabajando poco a poco desde mediados de los ochenta, experimentándolas a fondo en parte de Kiss Me, Kiss Me, Kiss Me (1987) -especialmente en sus caras b-, y explotándolas de modo magistral en Disintegration (1989), disco que por cierto, cada vez está más presente como influencia según van pasando los años. Los segundos quedan retratados en la voz, de un marcado parecido al estilo Dave Gahan, sin que esto pase por imitación. Es más, la calidad de Birch como cantante le dan una personalidad definitoria a The Last Cry y le sitúan como un vocalista referente en el panorama actual. Por otro lado, en temas como All You Gave Me, y en especial Living In Grey, la semilla de los de Basildon es mucho mayor que un mero parecido con su cantante.

Living In Grey se mueve en estos pastos. Son nueve pequeñas joyas, algunas no tan pequeñas. Más compactas, más trabajadas, mejor producidas, pegadizas, animosas, sensibles, emotivas, y lo que no hemos podido comprobar en carne propia, ejecutadas en directo, dicen por ahí, de forma espectacular. Lástima que la gira española de Chameleons Vox no contase con el mismo plantel de acompañantes que en el Reino Unido, porque ellos estaban ahí.

Por desgracia, como muchas bandas de esta onda, no contamos con demasiado material audiovisual que ofreceros salvo este self-made de Through Her Eyes, que no es precisamente la que hubiese elegido para ilustrarlos. En cualquier caso, y aunque el disco estará en las calles a finales de mes,  puede escucharse en su bandcamp desde hace algo más de un mes y está disponible en Spotify. Además de lo ya dicho, este teaser del disco entero puede animar a los que aún tengan dudas a acercarse a Living In Grey, el segundo álbum de The Last Cry… y que no paren.

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Saturn Return, de Aeon Sable

Publicado en 08 enero 2013 por

Una pareja de alemanes va a tener el honor de inaugurar la sección de nuevos discos de bSides en el 2013. Se llaman Aeon Sable y con Saturn Return consiguen lanzar al mercado su segundo larga duración. No es estrictamente un disco del nuevo año, pero tiene truco. El pasado 12 de diciembre fue lanzado por iTunes en exclusiva, el próximo 11 de enero lo hará a través de Amazon, y finalmente, el 22 de febrero, estará disponible la limitada edición en vinilo, recurso al que últimamente vemos a mucha gente acudir. Desde hace algunas semanas puede escucharse al completo en su bandcamp. Pero vamos al grano, porque Saturn Return es un nuevo ejemplo de que algo se está moviendo en la escena gótica y la darkwave en general.

aeon_sable_promo1Din-Tah Aeon y N1n0 -así se hacen llamar, grafía incluida- son los responsables de este proyecto que nos llega desde Essen, y que tuvo su bautismo allá por 2010 con Per Aspera Ad Astra en el mundo de los lp’s. Con Saturn Return dan un salto evolutivo claro hacia unos parámetros que últimamente estamos viendo por bastantes sitios, y que al menos a mí me regocijan bastante. Se han subido al carro de hacer música oscura mirando al pasado, rescatando los principios básicos como raíz inamovible de un estilo, pero dejando huecos por los que se filtran las influencias que por el camino han ido dejando nuevas formas de interpretar el género, por mucho que personalmente no siempre me hayan agradado. No voy a descubrir ahora que en ese viaje la cosecha germana ha sido fundamental, y se nota con creces en Saturn Return. El resultado es un disco muy rico en influencias, pero aunque su resultado global no me parezca al nivel de una gran obra maestra, ni creo que vaya a marcar época, si que resulta sobradamente suficiente para ser un muy digno testigo de la música que en esta cuerda se está haciendo, al margen de ser un sensacional albadonazo para la confirmación de Aeon Sable como un grupo de sumo interés.

aeon_sable_promo2Vamos rápido al grano. Son nada más que siete temas, pero algunos de una duración muy larga. El disco se abre con …Algorithm of None, más de nueve minutos que van a sentar muy claramente lo que van a ser las bases fundamentales de Saturn Return: ritmos de bajo constantes, repetitivos, que soportan el peso de las composiciones, con presencia y empaque más allá del tempo que la guitarra y el resto de elementos marquen en cada tema. Este primer ejemplo es una sorpresa por cuanto tiene inclinaciones hacia la querencia por el rock progresivo que multitud de bandas de la escena oscura han ido dejando por el camino. Praying Mantis repite la fórmula, incidiendo en melodías sutilmente hiladas por la guitarra y en pesarosos golpes de batería programada por caja de ritmos. Sus largos ocho minutos recuerdan en estructura a himnos góticos como puede ser el inmortal Faith de The Cure y que tantas cosas ha inspirado, pero lo que oculta la canción en su tramo final es un reverso cercano a la vertiente doom del género. Dancefloor Satellite es el tema que han escogido como primer single. Aquí la deriva es hacia el post-punk avanzado, básico en ritmos y enriquecido con arreglos y detallitos que tan bien se supieron explotar durante los ochenta. Si hay alguna canción en Sturn Return que pueda considerarse como un probable “rompepistas” -entiéndase esto dentro del particular significado del término dentro del estilo-, es este, con sus múltiples guiños a la afición que tenían ciertos clásicos por incluir sonoridades orientales o lánguidas estrofas recitadas por voz femenina, como después desarrollaron bandas más oscuras próximas al death rock.

aeon_sable_promo3Con apenas tres temas hemos llegado a la mitad del disco. Fabulous Land (Stormed) es el delicado continuum que vertebra ambas mitades. Aquí el minimalismo gótico se acentúa, navegando en composiciones nostálgicas clásicas, frías pero tensas, de esas que arrancan en un rincón de la habitación y que a base de tejer muros de sonido van llenándolo todo. New Breed toma el testigo, y probablemente para incluir nuevos elementos, cuando su lazo con el tema anterior provoca excesivos minutos de letargo, deriva en fases breves de algo que emerge entre la mezcla del metal y el cyberhardcore. No voy a decir que esté bien ni mal, enriquece el producto, pero a mi no me gusta. Dead End amaga con revitalizar el disco cuando ese bajo dictador emerge de nuevo, pero es una pequeña falsa alarma, de nuevo nos quedamos con un tema pesaroso, confirmando que Saturn Return ha entrado en cierto declive y ha perdido frescura, aunque posea pequeños arreglos de atrezzo bastante notables y elevación de la intensidad en su parte final. La conclusión la pone Ritual…, el tema más frío y triste de todo el disco. A tenor de lo dicho podemos estar dando a entender que la segunda parte de Saturn Return es un tostón, y quizá para muchos lo sea, pero en este último tema emergen de nuevo guitarras que a algunos recordarán a los Anathema más influenciados por Pink Floyd, y que ayudan a que la emotividad crezca, ayudada por las delicadas notas de sintetizador. Más de nueve minutos propicios para subir el volumen y atenuar la iluminación que no deben quedar opacados por el desarrollo inmediatemente anterior del disco.

Esto es lo que me ha parecido Saturn Return, un disco notable, perfecto para arrancar el año, sin grandiosidades pero con clase, para abrir boca despacito y esperar grandes cosas de 2013. Con ustedes, Aeon Sable.

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Running From The Dawn: Red Sun Revival debutan con caviar

Publicado en 07 diciembre 2012 por

Como bien decía The Lost Dreamer, llega el final del año y es momento de pasar la escoba. Hoy me centro en un trabajo que lleva con nosotros desde finales de octubre, aparcado conscientemente desde que cayó en mis manos hace cerca de un mes. No es un disco cualquiera, y el tiempo que me ha llevado asimilarlo debidamente justifica la espera, porque por segunda vez, al menos para mí, los estertores de 2012 vuelven a dejarme la boca abierta con otro de los mejores discos que he escuchado, de esos que esperas empiecen a venir ya desde enero. Con ustedes, el debut de Red Sun Revival, al niño le han puesto por nombre Running From The Dawn.

Rob Leydon

Esta banda se formó en Londres hace apenas un año. La alineación la componen Rob Leydon, compositor, guitarrista y voz, de cuyo currículo cabe destacar sus colaboraciones como músico de sesión para Nosferatu y The Eden House. Matt Helm es el guitarrista principal, que viene con la vitola de ser un prodigio autodidacta y un espectáculo en directo. El bajo cae en manos del griego Panos Theodoropulos. El cuadro se completa con Christina Emery al violín. Tras ellos la excelsa producción de Steve Carey, la masterización de un doblemente nominado al Grammy Andy Jackson, y colaboraciones como la del afamado violinista de Bob Geldof y de The Eden House, Bob Loveday. Estos credenciales, de entrada, garantizan un producto muy cuidado que ha pasado por las mejores manos. Los avanzados en la materia que reconozcan a las claras estos nombres, ya saben que de esto tiene que salir algo bueno, y deben saber por dónde van los tiros.

Matt Helm

Creo que las señales recibidas en los últimos tiempos son lo suficientemente claras como para que podamos decir que algo se está moviendo en la escena gótica. Tras años de fusión, y a veces olvido, las líneas maestras originales de un estilo que nunca llegó a irse del todo, están siendo recuperadas. Siempre he pensado que en la esencia de esos orígenes están los momentos más álgidos que ha dado el género, cuando era capaz de influir en otras vertientes musicales por su riqueza sonora. Son mi debilidad. Pues bien, Running From The Dawn pace en esos pastos, modernizándolos y revitalizándolos, jugando con texturas y matices, mezclando influencias sin ocultar guiños, hipnotizando desde el primer segundo, y al final, cuando el disco termina, haciéndote sentir que te ha llegado al alma.

Panos Theodoropulos

El disco se abre con My Child, un tema que resulta emblemático para describir lo que va a ser todo el disco. La voz de Leydon, áspera, lenta, grave, cavernosa y raspada, emerge de profundidades que en su día exploró Carl McCoy. Musicalmente se ve acompañada, en coincidencia con aquellos primeros Nephilim, por tonos menos “agresivos” que los que, tradicionalmente, se han adjudicado a este tipo de formas de cantar. En efecto, nos topamos con un tejido clásico de guitarras rítmicas, bajos rasgados y profundos y baterías cuidadas, al igual que solos de guitarra sutiles, melódicos e independientes, que aportan la clase y la diferencia que siempre marcó a las mejores composiciones de este modo de hacer música. Los detalles, vitales, son los que enriquecen el trabajo para añadirle el plus que lo eleva a la categoría de extraordinario, por inusual en estos tiempos; es el trabajo de aliño que ejecutan la sal de los teclados atmosféricos, el azúcar de las livianas melodías de piano, y las especias, claves de todo buen guiso, que vienen en forma de violines. Estos tres elementos van a resultar fundamentales para que en maridaje con todo lo anterior, nuestros sentidos queden atrapados en una habitación fascinante.

Christina Emery

Y digo sentidos, porque con Running From The Dawn no solamente estamos nutriendo el oído. Las letras son un elemento fundamental. Pocas veces en los últimos tiempos había logrado dar con una lírica tan profundamente sentida, tan personal, que vaga en terrenos comunes llamados a la nostalgia, la melancolía, la pérdida, pero que por muy manidos que resulten, y que tan típicos son del género, estarán ahí siempre para ser trabajados, y en su hilado está la brillantez. Incluso cuando no prestas demasiada atención al texto, el sonido que proyectan Red Sun Revival te afecta interiormente, te mece, te conmueve, te hiela el alma pero a la vez te arropa. Esa extraña sensación de melancolía confortable, que solamente los grandes artistas han sabido trabajar, y que solamente los grandes discos son capaces de hacerte caer en la paradoja de insistir una y otra vez en un viaje aparentemente doloroso que resulta placentero.

No hay tema que deje indiferente ni en el que no encuentres un detalle magnífico. Ahora unas notas de piano, un rasgueo pesaroso de bajo, una batería que se disocia, una entonación de voz a flor de piel, una irrupción de violines emotiva, un solo de guitarra al que le falta hablar… Navegando entre el rock gótico clásico, composiciones de pop oscuro, y baladas densas, seremos capaces de reconocer guiños a los Banshees más orquestales, a los Cure de Faith o Disintegration y, como ya he mencionado, a los Nephilim menos duros. La guinda es la cuidada imagen que aportan Red Sun Revival, embutidos en vestimentas decimonónicas, el complemento perfecto para un disco que suena a madera crujiente de mansión victoriana, con una gran hoguera en el salón, por supuesto. Con estas claves como faro cualquier amante del género ya debería tener suficiente, y como es habitual cuando me topo con algo así, no me resisto a que quede circunscrito a un público concreto, su extrema calidad me obliga a recomendarlo a cualquier buen paladeador de buena música. Disfruten sabiamente de Running From The Dawn.

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The Sisters of Mercy: 25 años de Floodland

Publicado en 14 noviembre 2012 por

Si alguien quiere entender como es posible que una banda formada en 1980 solamente tenga tres discos lanzados en 32 años de carrera, y que su nombre haya tenido tanta repercusión, especialmente entre la onda gótica, aunque no solamente, tiene por fuerza que detenerse en Floodland, el que fue segundo disco de la banda de Andrew Eldritch y que resucitó a unos Sisters Of Mercy que parecían abocados a su final.

Cuarteto roto

En 1985, después de conseguir lanzar su primer larga duración, First and Last and Always, todo había saltado por los aires. Gary Marx, cofundador de la banda, abandonaba en medio de la gira argumentando no ser capaz de seguir trabajando con Eldritch. Poco después, mientras preparaban nuevo disco en Alemania, el enfrentamiento entre Craig Adams y Eldritch acaba con el primero poniendo pies en polvorosa, seguido en breve por Wayne Hussey. Lo siguiente es historia; la pugna entre Adams / Hussey vs. Eldritch por generar una nueva banda llamada The Sisterhood, el proceso judicial, la sorna del segundo incluyendo en el E.P. del nuevo grupo referencias a la disputa, y el exitoso refugio final de los dos primeros en su nuevo proyecto, The Mission. El caso es que aunque se llevase el gato al agua, Andrew Eldritch se encontró en medio de todo esto sin banda, con el fracaso comercial del nuevo proyecto y la única compañía del Doktor Avalanche, una caja de ritmos.

Eldritch: yo me lo guiso…

Pero no todo el tiempo se perdió en enfrentamientos. Ya en 1986 la gran mayoría de las demos de lo que sería Floodland estaban grabadas, y pronto Eldritch decidió romper una promesa y recuperar el nombre de The Sisters Of Mercy para continuar. En enero del 87 ya se estaban grabando This CorrosionDominion / Mother Russia en Nueva York. Poco después el álbum se completaría entre Bath y Londres. En septiembre veía la luz el primer single, This Corrosion, una bestiada de once minutos que anunciaba con creces la nueva línea de la banda. Porque ante las ausencias, Eldritch tuvo que tapar huecos como pudo, y la solución se la dieron las computadoras y los secuenciadores, presencia que es mucho más evidente que las meras ejecuciones del Doktor Avalanche a lo largo y ancho de todo Floodland. This Corrosion da además testimonio de la parte fundamental de la labor de Jim Steinman como productor, la introducción de los coros multitudinarios (New York Coral Society) y la obsesión por las voces de respaldo, un toque épico y grandilocuente que vendría al dedillo para la nueva línea. Por lo demás es un sencillo que líricamente continúa recogiendo rescoldos de las peleas con Wayne Hussey y que en su versión single fue mutilada a tres minutillos. La gran reputación que el nombre de The Sisters Of Mercy había labrado en los años anteriores, y la expectación por un nuevo lanzamiento tuvo su resultado: número siete en los charts británicos.

En noviembre llegaba al mercado Floodland al completo, que solamente con las reservas previas ya adquiría el estatus de disco de plata. Su recorrido es apasionante. La mezcla de ritmos machacones y repetitivos, los coros, la contundencia vocal de Eldritch, las atmósferas que crea, las líneas de bajo, las guitarras cortantes, los discursos de las letras, siempre maduras y complejas, y el contraste entre la explosión del sonido industrial con minimalismos que tocan techo con 1959 (piano y voz), dotan a Floodland de un magnetismo que te clava al sillón sin hacer prisioneros. Pocos meses después el disco ya era oro en el Reino Unido, cosa que también logró en Alemania, aunque después de seis años de espera. Su pico en los charts también fue el número siete. Todo un éxito contundente e indiscutible para un estilo musical que comenzaba a emerger de las cuevas underground para mostrarse al gran público.

En el mes de febrero del 88 Dominion / Mother Russia se convertía en el segundo single, acompañado como cara B de la preciosa y curiosa versión del Emma de una banda tan sorprendente para ser versionada por los Sisters como Hot Chocolate. Empujado por el éxito de This Corrosion se grabó un clip promocional a todo trapo, rodaje en Petra incluido. La canción, que en realidad son dos que se fusionan, muestra al Eldritch más filosófico, poniendo en claro su extensa cultura y formación, interponiendo metáforas acerca del levantamiento de monumentos al poder personal que acaban viniéndose abajo junto a la irónica invasión rusa del occidente europeo en forma de lluvia nuclear proveniente de Chernobyl. Musicalmente lleva una línea aneja a This Corrosion, aunque hay novedades en forma de instrumentos de viento, como sabiamente usasen los Psychedelic Furs, amigos de Eldritch. El single alcanzó el número 13 en Gran Bretaña. De nuevo tuvo que ser recortada en duración y afectó a la amputación de la “parte soviética” del tema.

Ya en el mes de mayo, y tras dejar a 1959 como una promo para las radios, el tercer single fue Lucretia My Reflection, otro pelotazo que ha traspasado los años dentro del mundillo del rock gótico, irresistible en el vaivén de la voz de Eldritch, subiendo y bajando del susurro a la emoción circunspecta bajo los dictados de las repeticiones del bajo y el Doktor Avalanche. Alcanzó el 20 en el Reino Unido. Dos años y medio de silencio vendrían a continuación.

Morrison / Eldritch en aparente sintonía

Floodland es en realidad Andrew Eldritch en estado puro. Ausente de colaboradores que entorpeciesen sus orientaciones, acompañado de su leal caja de ritmos, de unos pocos músicos de estudio y tres productores rotantes, realizó el disco. Hasta la participación de Patricia Morrison, bajista y cantante de The Gun Club, quedó desvirtuada cuando años después el propio Eldricth reconocía que “ni llegó a enchufar el bajo y cogió la guitarra solamente para los clips”. De nuevo proceso judicial y otra bronca. Lo que es inapelable e indiscutible es que nos encontramos ante uno de esos discos que marcan época. Un punto de inflexión que marcó las líneas a seguir de un buen puñado de bandas de segunda generación de la darkwave y la escena gótica, y en muchas direcciones estilísticas, pero que además relanzó y mantuvo vivo el nombre de The Sisters Of Mercy, que por mucho que solamente fuesen capaces de hacer un disco más en su historia (mientras el tiempo no demuestre lo contrario), alcanzaron el nivel de leyenda de culto y pusieron el rock gótico en primera línea del mainstream musical.

 

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Clan Of Xymox: ¿era necesario este disco de versiones?

Publicado en 31 octubre 2012 por

Vaya por delante una pequeña explicación para aquellos a los que el nombre de Clan Of Xymox les suene a chino. Son una banda holandesa nacida en los ochenta a la sombra del darkwave británico y que, pese a no quitarse nunca el sambenito de ser comparados constantemente  con aquellos gigantes a los que se suponía emulaban, su constancia, su evolución, y su extensa productividad (a veces es cierto que de cara a la galería en forma de remezclas, directos y recopilatorios), les debe hacer merecedores de ser considerados como una de las bandas más importantes de la historia del rock gótico y sus variantes electrónicas. De modo que no estamos ante unos desconocidos ni unos mediocres, razón de más para quedarse muy sorprendidos, para mal, con Kindred Spirits.

Es un álbum de versiones. Vale, no pasa nada. La selección de canciones es en ocasiones vergonzosamente poco original, ya que escogen temas manidos hasta el infinito o que son tan evidentes y tan emblemáticos que no encuentro razón para volver a darles otra vuelta de tuerca. Pero de acuerdo, esto por sí solo tampoco tiene por qué ser malo. Podrían haber hecho una maravilla revisando esos clásicos y hacer que lo de la evidencia resultase anecdótico. Pero amigos, después de escuchar varias veces el disco (llevo con él desde que salió el 9 de octubre) sigo sin salir de mi asombro. Miremos una a una las once perpetraciones de Kindred Spirits.

1. Venus

Originalmente fue un pelotazo del año 70 de Shocking Blue, compatriotas holandeses que triunfaron entre su buen hacer y el escote de Mariska Veres (quién la vio y quién la ve). Muchos tendrán más fresco el recuerdo de lo que Bananarama hizo con este tema durante los ochenta (sin comentarios). Bien, como arranque no está mal, resulta hasta un guiño gracioso la elección de esta canción, que pasada por los sintetizadores machacones e industriales de la banda de Ronny Moorings y su cavernosa voz, no queda del todo mal como inicio si no te la tomas muy en serio.

2. Alice

Así de rápido, al segundo tema, empiezo a fruncir el ceño. Sería fácil aducir que a una canción perfecta no hay que hacerle nada. Falso, siempre puede haber un punto de vista distinto, aunque sea una voz diferente, una velocidad distinta, unos instrumentos opuestos a los originales. Pero no, en este caso parece que los Xymox reconocen que el tema de los Sisters of Mercy es una canción a la que no hay que hacerle nada nuevo. Tal es así que, a su manera, está clavada al original, hasta el gritito final de Andrew Eldritch. ¿Para qué? Si lo que quieres es reconocer lo mucho que te gusta limítate a tocarla en directo en plan homenaje, pero a reproducirla exactamente igual no le veo ningún sentido.

3. Is Vic There?

Esta se la deben a los ingleses Department S, los cuales debutaron en 1980 con este primer single, una de esas muchas joyitas que dieron en la Gran Bretaña los años posteriores a la eclosión del punk. Aún quedándome mil veces con el original debo reconocer que aquí los Xymox no están del todo mal, sacan su famosa combinación de ritmos duros de sintetizador mezclados con bajo y riffs de guitarra, pero suenan excesivamente a sí mismos y a la postre no consiguen aportar demasiado al tema original, su cuerpo es básicamente el mismo.

4. A Forest

Cuando vi que incluían este tema de The Cure me enfadé bastante. ¿Acaso no tiene la banda de Robert Smith un repertorio lo suficientemente kilométrico como para ir a escoger uno de sus temas más emblemáticos, que ya de por sí ellos mismos han revisado un montón de veces y que otras bandas la han versionado otras tantas? Si resulta que quien la escoge es, por ejemplo, Russian Red, me puedo caer de culo de la sorpresa, pero haciéndolo unos tipos que se supone están metidos hasta las cejas en la onda oscura lo mínimo que se les puede pedir es un poco más de sutileza a la hora de escoger un tema de los Cure. En cualquier caso, aunque la voz impostada a veces da risa, y aunque tampoco se salga del guión sí que es capaz de, brevemente, sorprender con la introducción de una sección de teclado novedosa bastante aceptable.

5. Something I Can Never Have

Tenía que salir algo de Nine Inch Nails, lógico que Trent Reznor pasase por el filtro de Clan of Xymox. ¿He dicho filtro? Bueno, no voy a decir fotocopiadora, pero el filtro hace bien poquito. Se limita a subir el tono del piano base, dándole un pelín más de ritmo, elimina algunos de los arreglos ambientales del original y, ni de lejos, Moorings alcanza la expresividad de Reznor a la hora de cantarla. Intrascendente.

6. Red Light

Otro disparo en la rodilla. De nuevo parece que el uso de maquinitas puede bastar para hacer un tema distinto, y esta vez si que se nota un cierto esfuerzo, pero insuficiente. La reconocible canción de Siouxsie and The Banshees por sus inconfundibles “clicks” rítmicos de cámara fotográfica es bajada a un runrún de misa negra que es insustancial, no se tiene la delicadeza de no caer en lo obvio y no poner una voz femenina, que además suena a ultratumba, haciendo de la canción, hipnótica en su original, un aburrido trámite.

7. Decades

Otro gigante que aparece, Joy Division, y esta vez si que logran sorprenderme en la elección. Visto lo visto esperaba Love Will Tear Us Apart, pero se van a uno de los temas más minimalistas, abrasadores y oscuros de la banda de Ian Curtis. Y ahora si que no tengo demasiados peros. Decades es un tema tan duro, tan desesperado y con esa increíble capacidad para atraparte en su monotonía, que era mejor no tocarlo mucho, y estoy de acuerdo. Cada nota arranca una lágrima y cada palabra duele, y aunque prefiera que sea Curtis el que me haga llorar, la respetan y no la destrozan, hasta la hacen un pelín más fría. Sin esforzarse demasiado consiguen lo mejor del disco.

8. Heroes

David Bowie, seguimos con los inevitables. Y de nuevo un clasicazo, que aunque empieza con un aire pop ochentero que puede prometer, pronto se queda sin fondo, sin alma, sin sustancia, sin ganas y sin sal para ir apagándose como una cerilla. Un mero trámite y de pronto me viene a la mente lo que hizo Oasis con este tema o un españolito llamado Eduardo Benavente, cambiando el idioma y todo.

9. A Question Of Time

Otra obviedad. El sonido de los Depeche Mode del 86 encaja como un guante en los parámetros de Clan Of Xymox, y el de este tema en concreto muy especialmente. Y una vez más nos vuelven a ofrecer un tema vacío de novedad, es más, me parece que es mucho peor que el original, que ya es difícil si no alteras un ápice las líneas maestras de la canción.

10. Creep

Y dado que rara es la banda que en los últimos veinte años no ha citado a Radiohead en alabanza de algún tipo, también tenían que aparecer. Y con la de temas que tienen, como si fueran un aficionado que se conoce las dos o tres canciones ultrafamosas, eligen Creep. Es con diferencia lo peor del disco. Literalmente da risa, y no quiero decir más. Comprobad vosotros mismos. A mi juicio es una de las mayores aberraciones que he escuchado en años.

11. Blue Monday

Si quedaba algo que rematar era esto, otro grande que no podía faltar; New Order, otro megaclásico por ir a lo fácil; Blue Monday, que además también ha visto tropecientas revisiones hasta de sus propios autores, y de nuevo otra gran sensación de haberlo hecho a desgana o con malas  y muchas prisas. El resultado es una pieza bastante desangelada. Al menos no alargan su duración a los siete minutos y pico del original.

En definitiva una gran decepción proveniente de un grupo al que le tengo mucha estima. Probablemente alguien muy fan de Clan Of Xymox será capaz de verlo con unos ojos más benevolentes, pero yo únicamente recomiendo Kindred Spirits como ejercicio de mal ejemplo de disco de versiones. ¿Era necesario empañar así la trayectoria de esta banda?

Aquí nuestra lista comparativa de todos los temas: Clan of Xymox, Kindred Spirits vs Originales

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Brotherhood: darkwave de escuadra y cartabón

Publicado en 25 octubre 2012 por

Hay ciertos personajes que no quieren engañar a nadie y van derechitos al grano. Stefan Eriksson y Micke Lönngren son un par de suecos que decidieron formar Brotherhood en 2007 para rendir homenaje a su pasión por el rock gótico y la darkwave en general. Siendo críticos con las vueltas que se le ha dado al género en los últimos lustros, ellos plantean un retorno a los elementos básicos asentados en los años ochenta. Esto no es algo que diga yo por las buenas, lo escriben en su web, y francamente, hacía tiempo que no veía a nadie resumir en tan pocas líneas y de forma tan concreta lo que se puede esperar de un disco. Citan como referentes a tres tótems de tres vertientes del sonido oscuro: Joy Division (post-punk), Depeche Mode (electrónica), The Sisters Of Mercy (rock gótico), y claman sus respetos por lo que representan. De este modo, y como si de un homenaje a un tiempo y una época se tratara, nos introducen Turn The Gold To Chrome, su primer trabajo.

Stefan y Micke no son precisamente unos chavales dando rienda suelta a sus primeros pálpitos sonoros. Son dos veteranos que dan rienda suelta a sus primeros pálpitos sonoros. Stefan es multiinstrumentista (maquinitas inclusive) y Micke cantante, que además cuentan con experiencia como productores y un extenso bagaje trabajando con diversas bandas del circuito sueco. Puede parecer una tontería, pero creo que esto es fundamental y que se deja notar en Turn The Gold To Chrome, ya que, aunque quizá algo carente de brillantez compositiva, el disco tiene un empaque técnico de lujo. Expliquemos esto.

Cuando hablo de brillantez compositiva me refiero exclusivamente a que no hay un TEMAZO. Por mucho que a veces pueda parecer lo contrario, el género, a veces de una apariencia monolítica y opaca, ha jalonado la historia de auténticos hits, en especial durante la época dorada de los ochenta. A cualquiera versado en el tema esto le resultará trivial, e incluso en épocas más modernas ha habido cosechas más que interesantes. A alguien novato no puede venirle mal escarbar un poco en estas lindes para comprobarlo. Sin embargo, pese a esta carencia, el disco es mucho más que sólido, es de manual. En la forma en que Brotherhood interpretan el sonido que quieren recuperar está la luz de su experiencia. No buscan profundizar un género, sino recuperarlo, y su habilidad técnica hace que el resultado sea magnífico. Cumplen todos los requisitos de una biblia que no está escrita y todos conocen. Son como dos profesores dando una clase magistral. El contenido de Turn The Gold To Chrome expresa por sí solo estas ideas mucho mejor de lo que jamás podré hacerlo con palabras.

Porque en efecto nos sumergiremos en un túnel del tiempo hacia atmósferas y texturas de hace 25, 30 años, en todos sus sonidos y construcciones melódicas. Cuerdas, sintetizadores, percusiones programadas y voces profundas se conjuran para traernos una vez más aquellas delicias algodonosas,  afiladas,  angustiosas,  melancólicas, nostálgicas, épicas, opresivas y cualquier adjetivo que se nos ocurra de aquello que una vez ejecutaron las bandas a las que se encuadró en el sonido darkwave, desde los más pop a los más rockeros, de los más guitarreros a los que desafiaban el statu quo con cacharros electrónicos. Y todo ello con la frescura que al sonido le aportan las técnicas modernas, porque por mucho que se empeñen, ciertos rescoldos del paso de los tiempos también son apreciables en Turn The Gold To Chrome.

El disco no es nuevo. Comenzó a ver la luz allá por marzo, comercializándose en privado directamente a través de Brotherhood y luego gracias a las plataformas de venta en internet que todos conocemos. Poco a poco fue encontrando sellos hasta que a comienzos del verano se disparó su distribución. Gracias a ello el nombre de este dúo sueco está corriendo como la pólvora, y media Europa, en especial los medios especializados, habla de Turn The Gold To Chrome como uno de los grandes hitos del año. La European Alternative Charts lo tiene situado ahora mismo en el número 7, después de 14 semanas en listas, y subiendo.

En resumen, una colección de diez canciones de género más que notables, compactas y de gran empaque, compuestas y ejecutadas por dos tipos que deben estar gozando como gorrinos en el barro, apoyados por los coros femeninos de Emma Södling y que en directo se refuerzan nada menos que con Martin Roos, guitarrista de los primeros tiempos de la banda-mito viviente sueca Kent, y con Johan Mörén, otro viejo componente de una banda con muchos galones en el underground escandinavo: Memento Mori. Recuerden el nombre: Brotherhood y su debut Turn The Gold To Chrome.

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Dreadful Shadows salvan los muebles

Publicado en 14 mayo 2012 por

Uno de los grandes iconos del rock gótico surgido en los noventa, Dreadful Shadows, nos visitaban este fin de semana. Separados oficialmente desde el año 2000, los Shadows se reúnen de tanto en cuanto para dar conciertos mientras alternan con otros proyectos musicales. Esta vez la banda berlinesa ha tenido el detallazo de incluir Madrid en un programa que, por ahora, es breve y limitado a citas veraniegas en Alemania. Y no deja de ser lamentable que, como nos comentaba un organizador, vengan nombres de gran prestigio, que sean tipos majos, no pongan problemas, faciliten las cosas con un caché bajo, y luego apenas respondan 200 personas, y lo que es peor, acudan en mayor número a la fiesta de después que al propio concierto. No quiero entrar en el asunto de la crisis. Hay opiniones encontradas al respecto. De modo que con menos aforo del esperado y deseable, nos plantábamos en el evento celebrado en la Sala Ramdall.

Previamente a Dreadful Shadows el programa incluía dos conciertos más (cuestión que agrava más el tema de la asistencia). Por desgracia me perdí ambos, pero según me han contado, The Eternal Fall dieron un muy buen concierto, cosa con la que no coinciden todos los que me hablan de la actuación de Eôn, de los que apenas pude atender a un par de temas finales. Lo que sí fue una primera señal mosqueante era lo mal que sonaba aquello. En cuanto Sven Friedrich y los suyos comenzaron su concierto quedó patente que, como pasa tantas veces en nuestro querido Madrid, tenemos serios problemas con el sonido en buena parte de nuestras salas. Pese a este serio hándicap en contra, el grupo supo sobreponerse con mucha actitud y simpatía -no todos los germanos son más serios que un billete-, más un setlist muy bien seleccionado, bien ejecutado, y de larga duración, cosa igualmente importante cuando temes que te vayan a despachar con una actuación que cumpla el trámite y punto.

Veinte fue el número de canciones que nos regalaron Dreadful Shadows. El concierto arrancó con un tema muy propicio para este tipo de cosas: Chains, al que para mantener la energía sucedió Burning the Shrouds y un aparente relax con la tensa y creciente A Sea of Tears. Tras ella, Vagrants in Space completaba con democrática actitud el testimonio de los cuatro l.p.‘s en la carrera de Dreadful Shadows. Dos temas más se sucedieron para efectuar la primera parada reseñable. Es de sobra conocido el gusto de los Shadows por las versiones, y de hecho cuentan con un puñado de ellas, algunas muy destacables. También suelen hacerlo en directo. En esta ocasión le tocó el turno al Hurt de Nine Inch Nails, sí, ese tema que a su vez versionó Johnny Cash y que hoy vemos acompañando el anuncio de un video-juego. Dreadful Shadows adaptó el tema a su estilo, y lo hicieron bien, pero amigos, cuando Trent Reznor dijo que esta canción había dejado de ser suya para pertenecer a Cash, era por algo. Hay cosas que están tan altas que es mejor no acercarse a ellas.

A Better God y Dead Can Wait elevaron el tono hasta llevarnos a ese rock gótico que coquetea con el metal, y desde ahí afrontar la recta final con cuatro temas más, entre ellos el desasosegante Craving. Homeless fue la descarga de electricidad escogida para acabar. Pero tranquilos, hubo más, los bises se prolongaron a 7 canciones, muchas de ellas, a mi entender, de lo mejor del repertorio de Dreadful Shadows. Como podréis comprobar, la sucesión de los temas que van del 14 al 20 no dejan hueco a respiro alguno, cuando no por fuerza, por intensidad, emoción, e incluso épica. Incluyeron dos versiones más, esta vez las “oficiales” Twist in my sobriety (Tanita Tikaram), y True Faith (New Order), la cual sonó casi tan bruta como la de estudio. Desde luego hay que agradecer a Sven el esfuerzo vocal que demostró para no quedar diluído en el marasmo sonoro del recinto, cosa que logró. Entre esto, lo mucho que se animó la cosa con este final, y la profesionalidad de la banda al completo, pudimos marcharnos con una sonrisa en la boca y bastante satisfechos, pese a los elementos mediantes. Por tanto gracias a Dreadful Shadows y gracias a aquellos que se han metido en un berenjenal que no da beneficios para animarnos un poco el panorama.

Este es el setlist del concierto de Dreadful Shadows en Madrid, acotado con los años de edición de las canciones:

  1. Chains (1996)
  2. Burning the shrouds (1998)
  3. A sea of tears (1994)
  4. Vagrants in space (1999)
  5. New day (1999)
  6. Desolated home (1998)
  7. Hurt
  8. A better God (1999)
  9. Dead can wait (1994)
  10. Dusk (1996)
  11. Craving (1998)
  12. Homeless (1995)
  13. Futility (1999)
  14. Condemnation (1996)
  15. Twist in my sobriety (1999)
  16. Beyond the maze (1998)
  17. True faith (1998)
  18. The racking call (1996)
  19. The cycle (1999)

 

Agradecimientos: A Cristina y Mr. Ankh por las fotografías, a Julito por contrastar el setlist. Se agradece si alguien aporta el hueco nº 11.

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30 Años de Pornografía

Publicado en 03 mayo 2012 por

Pornografía: Dícese de la descripción o representación explícita de actos obscenos. Y así es este álbum, un cúmulo de descripciones obscenas de las obsesiones del  entonces joven Robert Smith, sumergido en un existencialismo angustioso, intimista pero rebelde, que le lleva a hablar de la guerra, del poder, la muerte y la violencia, la frustración, de las relaciones personales, de percepciones surrealistas sobre el sentido de la vida, del estado del mundo o de crípticas situaciones onírico-vitales.

Los dos anteriores trabajos de The Cure: Seventeen Seconds (1980) y Faith (1981), fueron preparando el camino, siendo Pornography el disco que cierra la llamada trilogía oscura ahondando hasta el fondo en la senda marcada. El contexto musical puso el decorado: eran los años de la irrupción del siniestrismo y la escena gótica. La situación personal de Smith, frustrado tras ver cómo el grupo conseguía una legión de fans incondicionales pero no acababa de triunfar, en lugar de servirle de acicate, le hundió aún más en su timidez e introversión. Para poner la guinda al cóctel perfecto, las sesiones de trabajo se vieron condimentadas por continuas discusiones con el bajista Simon Gallup, encerrados en un piso del que se salía para beber y drogarse y después ponerse a hacer música.

http://www.youtube.com/watch?v=hj1zkBZCyZQ

Musicalmente parece una película de terror. Atmosféricamente opresivo, Pornography, hecho en formato de trío (Smith-Gallup-Tolhurst), suena monótono y repetitivo pero a la vez rabiosamente melancólico, perfectamente engarzado por un Robert Smith que canta casi siempre de forma monocorde e inexpresiva, pero que sorprendentemente acaba poniendo los pelos de punta y emocionando. Las letras, cuya temática ya hemos descrito, dejan joyas tan inquietantes como “it doesn’t matter if we all die” (One Hundred Years), “dancing in my pocket worms eat my skin” (Siamese Twins), “I will never be clean again” (The Figurehead), “blind dancing on a beach of Stone” (A Strange Day), “your name like ice into my heart” (Cold) o la última frase del disco que encierra una confesión y un halo de esperanza en el tema que da nombre al álbum: “I must fight this sickness, find a cure”.


La crítica, como era de esperar, temerosa ante la ola tétrica, no fue misericorde con el disco, sin embargo, los fans lo colocaron en el número 8 británico, metiendo a The Cure por vez primera en el Top 10, cosa que no pasó con el único single editado; The Hanging Garden se quedó en un discreto puesto 34. En Holanda, alcanzaron el disco de oro.

En el anecdotario, cabe reseñar que es la primera vez que la banda abandona la grafía típica de los primeros años e incluye por primera vez las letras impresas en la funda del vinilo. La portada, que juega de nuevo con los difuminados y las imágenes movidas, muestra también, por vez primera, a los miembros de la banda, aunque ocultos tras unas inquietantes máscaras. Es además, el momento en que la imagen pública de Robert Smith y los demás miembros comienza a dotarse de oscuridad; crestas, cardados, pinturas en la cara y ropa negra, remarcando el carácter deprimente y oscuro que debía acompañar al sonido.

La gira, pequeña y centrada en la Europa noroccidental, traería el punto final a tanta tensión. Tras el concierto de Estrasburgo, Smith y Gallup se enzarzaban a bofetones. Se completaron los diez conciertos restantes y de inmediato Robert decretó la expulsión del bajista. Estuvo a punto de ser el final de The Cure, relegado a dúo. En los dos años posteriores, Robert Smith se convirtió en un Banshee y trabajó para la banda de Siouxsie Sioux en la elaboración de varios singles y dos l.p.’s (el directo Nocturne y Hyaena), además de crear con Steven Severin The Glove. Entre medias, regresaba junto a Lol Tolhurst para sacar nuevos singles de The Cure, muy distintos a lo hecho hasta ahora. Pero esta es otra historia.

 

Con el paso de los años Pornography ha ido ganando muchos enteros. La crítica ahora mira atrás y lo ve como una pieza clave en la historia del rock gótico. El riff que recorre One Hundred Years ha podido oírse de forma habitual en las sucesivas giras, y el álbum, casi al completo, fue recuperado para buena parte de los conciertos ofrecidos desde el año 2000 para regocijo exultante de los fans más militantes, y en 2003 fue parte de Trilogy, un formato de recital muy especial, editado solamente en dvd, en el que se ejecutaban de forma consecutiva e íntegra Pornography (82), Disintegration (89) y Bloodflowers (00), los tres discos que, según Robert Smith, mejor recogen la esencia del grupo a lo largo de su historia. De ese concierto os dejamos la interpretación de A Strange Day, la que para muchos es la mejor canción de Pornography.

http://www.youtube.com/watch?v=C9XRxi60GQo

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