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Cualquier día es bueno para hablar de The National

Publicado en 24 mayo 2012 por y

Hoy vamos a hablar de The National. ¿El motivo? Bien podría ser porque porque nos gustan mucho y porque es nuestro blog y nos lo follamos como queremos, pero también se da la feliz casualidad de que hoy hace un año dos redactores de este bSides nos fuimos a Lisboa a verlos en directo. Casi nada, amigos. Los motivos que nos movieron a ello, aparte de la obviedad de que nos fuimos a verlos a Lisboa porque su única actuación en España tuvo lugar unos días después en el Primavera Sound y Portugal está bastante más barato que Barcelona, son los que nos llevan a escribir este post. Vamos a intentar explicar por qué nos gustan tanto The National. Y para ello usaremos, evidentemente, sus canciones.

De discos, por Lebonloup

Conocí a The National tarde, como muchos. No recuerdo cómo ni cuándo pero en algún momento debí leer algo sobre las alabanzas hacia Boxer (2007), y a por él que me fuí. Aún lo recuerdo escuchándolo por primera vez en el coche, de vuelta a casa, y la inmediata sensación de embriaguez ante la voz de Matt Berninger nada más empezar a cantar esa estupenda obertura que es Fake Empire. Ganas de más, y allá que va Mistaken for strangers. “Esto mola”, “aquí hay un algo que sin sonar del todo a lo que es MI MÚSICA, me atrae sin remedio”. Fuera distracciones, intermitentes y conductores capullos, hay que oírlo tranquilo en casa. Y confirmo lo sentido hasta ahora, y me emociono la primera vez que palpo Brainy. No he mirado la letra. No importa. La voz, esa voz…, no necesito mucho más, me han ganado, si me ponen los pelos como escarpias con un barítono y un par de construcciones melódicas, no necesito más. Squalor Victoria me sigue sorprendiendo, y al fin le presto atención a esa batería que quiere rugir saltarina y feroz y que se acopla a la delicadeza de todo lo demás que suena, construyendo algo extraño, rítmico pero inbailable, contenido pero salvaje. “Esto hace tiempo que no me pasa”. Green gloves echa el freno…aparentemente, llega el estribillo y este cabronazo me vuelve a hipnotizar. No. No hipnotiza, EMOCIONA, así simplemente, y sigo sin fijarme en lo que me cuenta. “A cenar”, me dicen. “Aún no”. Suena Slow down y sigo sin poder parar, ahora hay una montonera de violines y un piano que preceden a un estribillo que me deja absolutamente pegado al sillón. Tengo querencia a la música nostálgica, por si no se había notado ya. Apartment StoryStart a war y Guest room se suceden sin remisión con las mismas sensaciones. Al fin Racin like a pro me da un respiro, pero Ada y Gospel me sitúan de nuevo. Fantástico. Hacía cinco largos años que un disco no me permitía recorrerlo de principio a fin de este modo. Así conocí a The National. Lo comento con colegas, de esos de los que me fío, y hay coincidencia, incluso un día me sonrío al encontrarme a uno con el Boxer bajo el brazo recién comprado.

Lo siguiente era evidente, seguirles la pista, y es cuando descubro que ya contaban con 3 discos que localizo y devoro. The National (2001) me demuestra porqué he tardado tanto en oír de ellos. Su música ha tardado en alcanzar las cumbres que buscaban. Ha tenido su recorrido y sus etapas desde estos inicios que entroncan con el folk y el country. Reseña importante: principios mantenidos, nada de vaivenes ni rendiciones al mainstream, tan solo insistencia en lo que querían hacer hasta dar con la tecla perfecta que les lleva a rozar la perfección, si es que no la tocan. Pero todo poco a poco, como una gran novela o una inmensa película. Sad songs from dirty lovers (2003) continúa la senda imparable. Cardinal songMurder me RachaelAvailable o Lucky you elevan un listón ya de por sí prometedor que continuará ascendiendo hacia el pop y el rock sensible y complejo que prometen. Me falta Alligator (2005), el que dicen fue su primer gran éxito, y que se inicia con Secret meetingKaren y Lit up, tres estupendos temas que demuestran que estos tipos de Ohio no paran de crecer. Empiezo a entender lo que es no tener el santo de cara desde el minuto uno y lo que cuesta ganárselo tema a tema. Alligator aún esconde alguna sorpresa como Friend of mineAbel -de una hasta ahora desconocida energía-, o el colofón contundente de Mr. November. Ya está el recorrido hecho. “Grandes estos tipos”.

Pero tres años después van y se descuelgan con High Violet (2010). Creía que después de Boxer esta gente había tocado techo. Pero no. High Violet me rinde, de forma absoluta. Es uno de los discos más grandes que he oído jamás, de principio a fin. Intenso, delicado, agridulce, crítico, nostálgico, derrotado…majestuoso. Lo quemo literalmente. Terrible loveSorrowAnyone’s ghostAfraid of everyoneBloodbuzz Ohio, mi adorada RunawayConversation 16EnglandVanderlyne Crybaby Geeks…soy incapaz de decir cual es la mejor. Las oigo una y mil veces, me pierdo en sus matices y en el arrullo de Berninger y cada día mi favorita es una diferente. Esto sólo pasa con las obras maestras.

Y cierto día, un año después, me plantean la opción de ir a verlos a Lisboa. Necesito una escapada y es la excusa perfecta, aunque tengo mis dudas sobre cómo van a ser en el escenario. Una vez más peco de desconfianza. En la plaza de toros conocida como Campo Pequeno asisto a uno de los conciertos que jamás olvidaré, porque The National lo dan absolutamente todo, con cercanía y cero divismo, seleccionan su estupendo repertorio con maestría, le imprimen una fuerza desconocida, y por si fuera poco esconden regalos de esos que la audiencia no olvida. Si quedaba algo para que abriese las puertas de mi particular Olimpo musical y les metiese de cabeza, esto sucedió en tierras portuguesas, y es que por España no hay muchas ocasiones de verles, pero esto es otra historia.

Sorrow’s a girl inside my cave.

De canciones, por The Lost Dreamer

Para una chica, escuchar a The National por primera vez es como perder la virginidad. Duele y hasta hay un poco de sangre, pero no puedes detenerlo, necesitas seguir. Después es lo mismo: no hay ni una sola vez que no duela un poquito, que no tengas la tentación de alargar la mano y decir ‘para’. Pero no puedes, porque cuanto más los oyes, más los necesitas. Y poco a poco, con el paso de las escuchas, su virulenta pasión va entrando dentro de ti y llega un momento que se ha metido hasta la cocina. Y a diferencia del sexo, lo bueno de The National es que nunca tienes que temer que sus discos te dejen.

Sorrow (de High Violet)

Sorrow found me when I was young.
Sorrow waited, sorrow won

Dada mi juventud y mi incultura, conocí a The National tarde. Fue con High Violet. Y dolió. Vaya que si dolió. Las manchas de sangre que quedaron en las sábanas fueron tan profundas que tuve que frotarlas. No sabía de dónde salían ese desasosiego y, a la vez, esa fuerza vital. Ese desgarro profundo en el pecho que te deja un pedazo de piel colgando, doliendo, que es Sorrow. ¿Cómo se puede escribir una canción tan triste sin caer en la melancolía barata, en las progresiones facilonas en Sol mayor? ¿Cómo, en el nombre de Dios, se puede describir tan bien lo que nos pasa por dentro a tantas personas cuando una tarde de primavera descubrimos que, por mucho que luchemos, siempre va a estar ahí la tristeza para ganarnos?

Secret Meeting (de Alligator)

And so and now I’m sorry I missed you
I had a secret meeting in the basement of my brain

Lento, suave, como deben empezar las cosas. No sabes de qué va, pero te gusta. Como un polvo con alguien de quien no tienes memorizados todos los rasgos de la cara: te dejas sorprender por cada pirueta de la melodía. Justo cuando te has centrado en la delicada entrada punteada con la guitarra (una caricia con la punta de los dedos, en el lugar preciso, con la intensidad adecuada), te das cuenta de que no puedes escapar de la hipnótica voz de Berninger. Y cuando crees que nunca podrás salir de la canción, entran los coros (mucho más alucinantes en directo), que no sabes de dónde vienen, miras hacia los lados y no los ves, pero están y te están despertando, te están diciendo que Alligator no ha hecho más que empezar.

Available (de Sad Songs For Dirty Lovers)

Why did you dress me down
And liquor me up

Si tuviera que elegir solo un disco de The National probablemente me arrancaría los ojos y luego escogería Sad Songs For Dirty Lovers. Porque no todo son canciones lentas y tristes para estos chicos. Porque se puede empezar con un característico riff de guitarra y desarrollar una melodía rocosa pero que obligue a quien la escuche a apretar los puños, a ahogar el grito, a acompañar a Berninger en su enésimo viaje al infierno camuflado de estallido de rock. Porque tal vez las canciones de este disco sean las perlas perdidas de la banda, porque fueron la calma que precede a la tormenta, porque tal vez sea el más violento y el menos lento de todos, pero no por ello menos doloroso. Porque Available describe perfectamente cuan sucios podemos ser cuando amamos a alguien.

Exile On Vilify (de la banda sonora del videojuego Portal 2)

Exile
It takes your mind again
Oh, you meant so much
Have you given up?

Sacrilegio, los videojuegos son para niños y para gordos que no salen de su casa. Pues no, los videojuegos también son arte, y si no probad a jugar la saga Portal. Dejamos las guitarras al lado y llevamos todo nuestro dolor al teclado, compañero perfecto e inesperado para esta voz profunda, experta en abrirnos heridas en lugares de nuestro cuerpo que ya ni siquiera recordábamos. Tal vez las formas de evocar las emociones en este tema no son las más honestas, y The National pueden tener canciones mucho más trabajadas, pero esta sin duda es efectiva y una muestra de que los videojuegos también tienen su corazoncito. El videoclip oficial del tema fue, además, resultado de un concurso oficial organizado por la banda y los creadores del videojuego para ilustrar la canción.

http://www.youtube.com/watch?v=M4X6q7rKGd0

Mr. November (de Alligator)

I wish that I believed in fate
I wish I didn’t sleep so late
I used to be carried in the arms of cheerleaders

Lo siento. Sé que está mal poner la canción más conocida de un grupo cuando vas de interesante. Pero es que a veces la canción más conocida de una banda lo es por algo. Además, el video que pongo de ella no es al azar: es la versión del tema tal y como lo tocaron hace un par de años en el Festival de Glastonbury. Cualquiera que se anime a darle al ‘play’ a eso comprenderá por que Lebonloup y yo nos metimos en un avión para ir a ver a esta gente. ‘De locos’ es una expresión demasiado tenue para definir el torrente de fuerza que desprende Mr. November. Sencillamente, no sé cómo describirla, pero es como electricidad que se te queda en las puntas de los dedos aún un rato después de haber terminado. Además, la banda cedió el uso del tema para la campaña presidencial con la que Barack Obama ganó las elecciones en noviembre de 2008, haciéndola más popular todavía.

Por esto, y por mucho más, cualquier día es bueno para descubrir a The National

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