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Los mejores discos internacionales de 2012

Publicado en 19 diciembre 2012 por , y

Nuestra subjetividad nos precede. Somos un blog pequeño, lo sacamos adelante pocas personas y, para colmo, tenemos gustos muy diversos. No se crean que no pensábamos hacer un repaso del año: llevamos semanas dándole vueltas a este asunto, en realidad. Nos tememos que nuestras listas de las mejores cosas de este año van a ser muy raras: ya hemos ojeado muchas de otros medios y aunque queremos compartir lo que más nos ha gustado del 2012, tampoco queremos resultar aburridos. Por eso hemos decidido elegir 5 cosas por cabeza (de todo un año, elegir 5 discos, canciones y conciertos no es nada sencillo, no se crean). Afortunadamente, cada uno de los autores se separa fácilmente por géneros: los elementos elegidos por Sentencia tendrán más que ver con el rock más duro y metalero; los de Lebonloup coquetearán con los ritmos darkwave y otras delicatessen del indie; y los de The Lost Dreamer tratarán de combinar el indie europeo, algo de rock clásico y evitarán olvidarse del post-rock. Así que como los autores definen géneros vamos, sin más dilación, a los mejores discos internacionales del año que nos va abandonando que, por supuesto, os dejamos también en formato de lista de Spotify (también está al final del post):

The Lost Dreamer

Se hade difícil elegir. Sólo 5 de 12 meses. Un año que no ha sido ni brillante ni soso, ha sido normal. Pero es muy difícil. Y claro que se te quedan cosas fuera, ¿cómo no? Pero ahí está la gracia de la lista: la elección es lo que nos define. Creo que dice bastante de mi que, a pesar de mi admiración hacia Patti Smith, esté el segundo disco de PS I Love You en mi lista en lugar de su Banga; o que, a pesar de su popularidad, me deje fuera a Hot Chip, The XX o a los Crystal Castles, habiendo sacado ambos discos que me han gustado bastante. Pero una cosa es gustar y otra emocionar. Y aquí dejo los que realmente me han llegado, de un modo u otro, en este 2012.

the_raveonettes_observator_cover1. The Raveonettes, Observator (lo reseñamos aquí): Para mi, no podía ser otro: desde que escuché por primera vez esos primeros acordes desgarrados de Young and Cold supe que estaba ante el mejor disco de la que ya es, de por sí, una de mis bandas favoritas del panorama actual. Lo dije cuando se publicó en septiembre y me reitero tras reposarlo lenta y calmadamente: Observator se me ha clavado como un cuchillo en el pecho, ha llegado en un momento de mi vida de patético desasosiego y ha tocado exactamente la cuerdas que había que tocar para desmontarme. Me quito el sombrero y lo que haga falta ante The Raveonettes y ardo en deseos de verlos, por fin, en febrero.

little-broken-hearts-norah-jones2. Norah Jones, Little Broken Hearts (lo reseñamos aquí): Tengo la impresión de que muchos han achacado la reinvención de Norah Jones al productor Danger Mouse. No estoy de acuerdo con ninguna de las dos cosas: me parece que Norah ha madurado, que Little Broken Hearts era un paso natural en su carrera que tenía que dar antes o después. Cierto, el empujoncito en una época en el que el material que andaba publicando había perdido bastante frescura, lo necesitaba. Pero el brillo es todo suyo.

ps_i_love_you_death_dreams3. PS I Love You, Death Dreams (lo reseñamos aquí): Sí, cierto, no es tan bueno como su primer disco. Pero es que aquél era demasiado brutal como para aspirar a que sacaran algo igual. Mucho me temo que el segundo trabajo de esta parejita Canadiense ha quedado muy olvidado y me da pena que se queden olvidados de las listas. Además, ¿qué coño? El disco es frenético, vibrante y divertido. Tiene ese demencial nosequé que tienen estos dos que entre todo el ruido te pone carita alegre, y ya solo por eso merecen estar aquí.

words_and_music_by_saint_etienne4. Saint Etienne, Words and Music by Saint Etienne (lo reseñamos aquí): La primera vez que lo oí yo estaba viviendo en Oxford y era una de las pocas mañanas soleadas que me brindaba la ciudad. Nunca olvidaré cuando lo puse por primera vez, no sé por qué, pero se volvió especial para mi. Lo recorro ya casi con los ojos cerrados, porque me hace bailar y sonreír a partes iguales. Lástima que la ilusión durara tan poco y el directo (además en casa) del trío londinense más incónico del electropop rompiera el hechizo.

caspian_waking_season5. Caspian, Waking Season (lo reseñamos aquí): Tiene que haberlo, siempre necesito dejar un hueco para el post-rock. Y no para cualquier post-rock, sino para los señores Caspian, que se han desmarcado este año con un disco lleno de matices y de belleza. El influjo de Sigur Rós se dejó notar en esta ocasión y los detalles preciosistas de Waking Season acaban de cautivar al más profano en el género del rock instrumental. Una deliciosa maravilla el regalo que nos han hecho este 2012.

Lebonloup

weather_systems1. Anathema, Weather Systems (lo reseñamos aquí): Pocos pueden presumir de una carrera larga y evolutivamente tan equilibrada que casi a cada paso se mejoran a sí mismos. El capítulo reservado para 2012 es un lujo en el que mezclan con maestría todas las vertientes que han tocado, en mayor o menor medida, como base principal o como recurso de aderezo: rock progresivo, metal, electrónica, rock gótico, indie… Arranque memorable que costará igualar en algún momento. Una catedral de sonido y sensaciones.

golden_apes_riot_front2. Golden Apes, Riot (lo reseñamos aquí): Quizá lo eleve demasiado por tenerlo tan fresco y que su impacto aún me dure, pero estos germanos de dilatada carrera me han caído del cielo para demostrar que, como ocurrió en otro tiempo, la furia after punk, el rock gótico, el espíritu indie y la electrónica ambiental son capaces de maridar y brillar con luz propia. Riot levanta muros de ruido en los que la escucha atenta en busca del matiz es una auténtica aventura. Imprescindible.

red_sun_revival_running_front3. Red Sun Revival, Running From The Dawn (lo reseñamos aquí): El debut de este cuarteto inglés supone un retorno a los postulados básicos del rock gótico de amplio espectro enriquecidos por el paso del tiempo y liberados de clichés. Otro goce sensorial, una producción exquisita, una voz emergida de la caverna que no hace prisioneros, una imagen cuidada, un viaje doloroso y a la vez cálido. Algún día lo entenderé. Cuando consiga asimilar esta obra maestra de género.

the_raveonettes_observator_cover4. The Raveonettes, Observator (lo reseñamos aquí): Y decían que iba a ser un disco luminoso. Y decían que se iban al sol de California para recuperarse de la oscuridad de su anterior trabajo. Y una leche. Estos dos daneses se han descolgado con el disco más frío e hiriente de su carrera. Hay muchas formas de explorar sonoramente los rincones oscuros del alma, pero Observator es el encargado de haber puesto en 2012 la cuchillada cruda y tajante. Seco y sin concesiones.

dead_can_dance_anastasis_front5. Dead Can Dance, Anastasis (lo reseñamos aquí): Ya quisieran muchos tener un retorno, además de tan esperado, tan brillante. El venerado y heterodoxo dúo nos ha regalado un disco maduro, complejo, filosófico, a veces metafísico, exótico, poético, relajado, cálido. Un auténtico goce para el oído y el espíritu de quien sepa acceder a él. Si alguien aún busca los motivos de que gente tan diversa, después de tanto tiempo, rinda pleitesía rayana en el culto a Dead Can Dance, aquí tiene la respuesta.

Sentencia

Overkill_Electric_Age1. Overkill, The Electric Age: Cuando este disco salió al mercado, nosotros ni siquiera existíamos. Menos mal, porque de lo contrario quien nos hubiera leido hubiera pensado que exagerábamos. El despliegue de energía que D.D. Verni, Bobby “Blitz” Ellsworth y compañía se marcan en su última entrega es para quitarse el sombrero… una vez más. A base de insistencia, fieles a una cita que ellos mismos se preocupan desde hace tiempo por repetir cada par de años, estos pioneros del thrash metal siguen demostrando que nadie cuida mejor de la criatura que su propio padre. Nada de composiciones pretenciosas, adornos superfluos o trucos de producción, simplemente cinco tíos destilando mala uva y repartiendo cera a diestro y siniestro, haciendo gala sin pretenderlo de una maestría que en ellos es tan natural como respirar. Simplemente Overkill.

Alpha_Noir2. Moonspell, Alpha Noir / Omega White (lo reseñamos aquí): Cuando ya parecían de vuelta de todo, los maestros portugueses del metal gótico se desmarcaron casi por sorpresa con este trabajo que congraciaba diferentes etapas de su carrera y se erigía en todo un homenaje a sí mismos a la vez que en delicia para todos sus fans. Rabia y melodía, luz y oscuridad, aliadas para dar lugar a un equilibrado doble álbum que constituye una exhibición al alcance de muy pocos.

Phantom_Antichrist_Cover3. Kreator, Phantom Antichrist (lo reseñamos aquí): Precisamente en un año en el que hemos andado a vueltas con profecías sobre el fin del mundo y chorradas similares, Mille Petrozza y sus chicos se han sacado de la manga su apocalipsis particular en forma de trallazo sonoro. Añadiendo un toque de sofisticación a la brutalidad que recuperaron hace una década, Kreator avanza un paso más en su envidiable trayectoria y entrega una auténtica obra maestra. Después de escucharla, lo que tenga que pasar sencillamente nos la trae al fresco.

weather_systems4. Anathema, Weather Systems (lo reseñamos aquí): Para que veais que los heavies tenemos nuestro corazoncito, en esta lista también hay hueco para la magistral obra que los hermanos Cavannagh nos han brindado este año. Y no podía ser de otra manera: su categoría traspasa cualquier tipo de frontera y resulta igual de apreciable para cualquier aficionado a la música, más allá de toda preferencia de género.

 

Dark_Roots_Earth_Cover5. Testament, Dark Roots Of Earth (lo reseñamos aquí): Vaya, parece que al autor de la lista le mola el thrash… Pues sí. Sin pretender resultar objetivo en absoluto, el gran momento que vive el género ha encontrado en 2012 un nuevo y brillante capítulo al que sin duda ha contribuido la banda de Chuck Billy y Eric Peterson, consolidando el regreso de Alex Skolnik. Difícil lo vamos a tener en 2013 para igualar este gran año.

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Bilbao BBK Live, sábado: fin de fiesta a la escocesa

Publicado en 18 julio 2012 por , y

No sabemos muy bien por qué, pero el último día del BBK estuvo copado por escoceses que se subieron a los diversos escenarios con más o menos fortuna. A pesar de ser sábado, la afluencia bajó un poquito al no ser las cabezas de cartel tan gigantescas como las de los días anteriores. No obstante, curiosamente, fue el día en el que más música había que ver en los escenarios pequeños, de modo que no paramos de ir de uno a otro. Acabamos nuestras crónicas del BBK animandoos a todos a pasar por nuestra galería de Flickr para rememorar algunos de los mejores momentos del festival. ¡Hasta la próxima!

PS I Love You

Incorporados a última hora, en el escenario más cutre, el día de cartel más flojo y a las 6 de la tarde: lo de PS I Love You en el BBK no podía salir bien. Ya he expresado muchas veces mi adoración por este ruidoso dúo canadiense, pero lo cierto es que esta vez lo tenían casi todo (parece que hasta a ellos mismos) en contra. Ya sabemos que Paul Saulnier y Benjamin Nelson son bastante tímidos, pero el bueno de Paul saltó al escenario hecho un flan: se les veía nerviosísimos, sufriendo mogollón. La palpable ausencia de público y el hecho de que no debíamos ser ni 15 personas las que sabíamos a quién demonios estábamos viendo no debió hacerles sentir mejor: nada comparado con aquél concierto de sonido perfecto y público entregado (porque se les esperaba con ganas) que dieron hace un año en el Día de la Música de Madrid. Si en aquella ocasión la gente enloqueció con Meet Me At The Muster Station, Scattered y, sobre todo, con Facelove; en esta ocasión unas tímidas palmas en los estribillos no bastaban para devolverle la confianza al dúo canadiense (ya comenté ayer que, en general, el público del BBK fue bastante frío y poco dado a los saltos, palmas o bailes).

Para más inri, aunque Death Dreams (2012) suena bien, en directo sus temas palidecen ante los de Meet Me At The Muster Station (2010). Con este panorama, pasado ya el ecuador del concierto, el pobre Paul fue y rompió una cuerda de la guitarra. Quienes estábamos en las primeras filas apreciamos la cara de pánico que se le puso al pobre chico, que si ya lo estaba pasando mal, debió desear que se lo tragara la tierra. Concluyó los punteos del tema con 5 cuerdas (nadie pone en duda que aunque sea tímido, es un guitarrista de la hostia, este chaval) y con un hilillo de voz confesó que no había traído otra guitarra y que tendrían que acabar el concierto antes. Afortunadamente, aquí sí que el público se portó, rompió a aplaudir y Paul hizo de su capa un sayo y tocó un tema más con 5 cuerdas aunque, eso sí, sudando tinta. Afortunadamente, alguien le prestó una guitarra perteneciente a una de las siguientes bandas y PS I Love You concluyeron el concierto mucho mejor de lo que empezaron, sufriendo, sí, pero habiéndose ganado a un público que no pudo más que rendirse ante la obviedad de que los chicos se habían bajado del avión esa misma mañana, tenían pinta de estar agotados y, aún así, sacaron el concierto adelante lo mejor que pudieron.

Rubick

Temprano, y en una desangelada Carpa Vodafone, comenzó el concierto de uno de los grupos que teníamos marcados en rojo como posibles revelaciones del festival. Desde el principio dejaron claro que no se iban a amilanar, y excepción hecha de unos pocos militantes, de esos que se ve de lejos que son familia o colegas, poco a poco fueron animando el cotarro y acumulando gente en el recinto. Todo ello a base de demostrar que no solamente se nutren del brit-pop noventero más evidente para la memoria, si no que además son capaces de irse más lejos y recuperar el punch del rock anglosajón de ambos lados del Atlántico que se hacía en periodos de los años sesenta y setenta. Mucha potencia, actitud, ganas de gustar y velocidad de crucero para esta banda valenciana que nos puso a todos en órbita en un día en el que el cansancio iba haciendo mella. Comentario común: si fuesen de, por ejemplo, Birmingham, ya estarían sonando en todos sitios. Reflexión propia: si explotan bien la vena demostrada en Bandits, probablemente su tema más ecléctico, sonoramente más acorde al momento, y con toda claridad un single perfecto, para conseguir un par de temas en esa línea, pronto oiremos de ellos mucho más, pero por supuesto, que mantengan su espíritu. A seguir dando caña que hace falta.

The View

Otro de los grupitos a los que habíamos planeado dar una oportunidad, sobre todo porque su tercer disco apunta maneras divertidas y porque ser escocés suele ser un buen síntoma. Pero nada, unos chicos muy flojos, a los que el escenario principal se les quedaba manifiestamente grande y saltaron a él con cero ganas para interpretar una sucesión de canciones bastante monótona que solamente entretuvo a los ingleses más borrachos de la audiencia. Por si fuera poco, 15 minutos antes de que agotaran el tiempo que tenían asignado el cantante había perdido totalmente la voz, hasta el punto que las dos últimas canciones fueron un sindios de gallos, ahogos y caras de pánico. El chico acabó pidiendo la hora mientras sus compañeros le decían que no podía ser, que había que acabar el concierto. De verdad, muy cutres y malillos, una pérdida de tiempo, sobre todo teniendo en cuenta lo que estaba sucediendo en el escenario 3.

Pure Love

¡La que armó Frank Carter en el escenario 3!. Ya sabíamos que se esperaba un concierto potente, que luego no fue tanto en cuanto a contundencia de sonido. Probablemente se atemperaron los decibelios viendo los fallos continuos del lugar, pero desde luego resultó de factura impecable, con el guitarrista Jim Carroll apoyado por otro músico a las tres cuerdas además de bajo y batería. Pero lo del cantante fue un plus. Eléctrico, incombustible, pletórico de pulmones e interactivo con el público. Tanto que en apenas un par de canciones ya se había bajado al asfalto para dar el 80% del concierto entre la gente. Si no estabas cerca del corrillo que se arremolinó en torno a él ya no le verías hasta la recta final, quedando la banda, enfundada en negro, como único punto al que mirar en el escenario. Cuando volvió a subir, ya descamisado y mostrando su hipertatuado cuerpo, hizo que la gente, sin muchas más explicaciones, se organizaran en un gran corro central por cuyo espacio interior se desató una loca carrera de fans mientras interpretaban otro tema. El colofón, hacer que los asistentes le coreasen el tema final -creo que es March of the Pilgrims-, prolongándolo hasta cuando no hubo sonido ni gente en las tablas. A esta banda hay que seguirles y ya estamos deseando recibir ese primer disco que se está cociendo, porque además el punk-rock que les conocíamos por un par de adelantos demostró maridar perfectamente con las gotas de soul con que nos deleitaron.

Glasvegas

Lo confieso, me gusta mucho esta banda (también escocesa). Y es por eso que cuando el año pasado hicieron el ridículo más estrepitoso del Día de la Música me cogí un cabreo gigante. De modo que no sabía si pasarme por el escenario 2 a ver qué pasaba o tener la fiesta en paz. Pero no, esta vez no: todos los miembros de Glasvegas saltaron sobre las tablas ya no solo sobrios, sino en plena forma. Desde el primer momento se vio que, aunque el sonido no era nada del otro mundo, los de Glasgow lo iban a explotar de todas las maneras posibles. Y dieron el concierto de Glasvegas que yo siempre había querido ver: intenso, emocionante, con la voz de James Allan perfectamente modulada entre sus gorgoritos impostados y el particular suave tono que gasta este tiarrón del norte.

Por si fuera poco, la calidad del concierto fue ascendiendo, incluyendo un tema nuevo (se dice que su tercer álbum está bastante cerca) y culminando con una última tanda de cinco canciones entre las que se contaban Euphoria Take My Hand o Go Square Go que, literalmente, pusieron al público patas arriba. Fue en este último tramo del concierto de Glasvegas uno de los pocos momentos en los que vi al público del BBK desatarse, saltar, cantar y bailar sin miedo, completamente entregados a una banda que estaba bordando esas pedazo de canciones que tiene. Y el grupo lo notó, sus muestras de agradecimiento eran sinceras y no paraban de sucederse y, sobre todo, a cada alarido del público se hacían más y más grandes. La cosa acabó tan arriba que la propia Shirley Manson empezó su actuación felicitándolos por el conciertazo que acababan de dar. Y no es para menos: hace un año los puse a caer de un burro pero esta vez… esta vez no: fueron todo lo que esperaba de ellos, e incluso un poquito más. No puedo hacer otra cosa que no sea darles las gracias (a pesar de que no tocaran la imprescindible Lost Sometimes) y esperar su tercer disco como agua de mayo.

The Big Pink

Confieso que los vi de rebote. Quise ver si Glasvegas volvían a salir como cubas y repetía las risas que, por no cortarme las venas, me eché en el Día de la Música madrileño del año pasado. Pese a que los escoceses demostraron desde el minuto uno que no era el caso, como luego me confirmarían, partí hacia el escenario 3 por insistencia de un amigo en ver a The Big Pink. Dado que fue un concierto corto y ya estaba en marcha, me perdí el comienzo, suficiente sin embargo para no perderme los puntos calientes y notar que quizá debieran explotar más esa guitarra que abandonan durante medio concierto. Con todo el despliegue de energía de Robbie Furze hizo que la gente se lo pasase muy bien y el concierto tuviese un gancho bastante importante. El electro-rock que practican, a veces tan inspirado en los ochenta, sonar suena mejor en estudio, pero en directo alcanza momentos de esos que contagian al público y dejan con muy buen sabor de boca, como por ejemplo la ejecución de Give It Up o lo sensacional que resultó Hit The Ground (Superman). El final, por supuesto, fue para Dominos.  Pese a que me restregaron lo que sucedía en el escenario 2, no puedo arrepentirme de haber acudido a ver a The Big Pink.

Keane

El concierto de Keane era esperado por diversos motivos. Aquellos chavales que hace casi una década dejaron con la boca abierta a muchos por practicar un pop a base de pianos y ni una sola cuerda -hoy ya incorporan bajo fijo-, y que fueron capaces de arrasar literalmente con un puñado de canciones de esas que melódicamente se quedan a fuego en la memoria de todos, no venían de buenos momentos. Dicen que esta gira en la que están paseando por el mundo su nuevo disco, Strangeland, podía suponer un punto crucial en su carrera. Sin que, más allá de la algarabía del fan, haya sido un l.p. recibido con cohetes, al menos les ha servido para que les reconozcan la vuelta a una senda cuyo abandono les valió pescozones bastante duros. Hay grupos a los que se les pide que evolucionen y arriesguen, pero a Keane la experiencia les dejó en la tesitura contraria. Por tanto muchos esperaban esta gira como el momento en el que calibrar si la banda era capaz de haber madurado o iniciaban el declive. No me atrevería nunca jamás a decir que la fórmula está agotada, de mil cenizas se han levantado muchos, pero el sábado en el BBK si que noté un pulso diferente. Visto lo visto es totalmente coherente que su repertorio se centrase en el nuevo álbum y en su primer discazo: Hopes and Fears (2004), dejando las concesiones para Under The Iron Sea (2006). Hace unos años encontré a un Tom Chaplin totalmente desatado, imparable, sudoroso, emocionado y entregado por completo. No es que ahora sea un muermo, pero está mucho más pausado, y ello imprime un punto de intensidad frenada que se deja notar mucho, al menos en mi memoria. Recuerdo que aquella primera vez vi el show de Keane con un par de personas para las que directamente no eran un grupo que les gustase, y salieron encantados. El sábado, rodeado de gente que, en el peor de los casos, les daba el beneficio de la duda, el comentario acabó remitiendo al tedio. Fueron lo suficientemente inteligentes como para ser conscientes del poder de ciertos temas que levantan cualquier situación, y los fueron intercalando estratégicamente a lo largo del concierto, son su gran arma, y evitaron que la cosa se perdiese en una melosidad que, aunque por momentos lograron ponerme las orejas tiesas, a mi me resulta excesiva, en especial en la introducción de baladas del último disco. Chaplin sigue cantando con un dominio de la situación al alcance de pocos, pero qué quieren que les diga, casi que le prefiero cuando se ponía ciego a sustancias. En cualquier caso estamos ante una de las bandas más importantes de la última década, y el tiempo siempre reserva sorpresas. Los incondicionales seguro que se le pasaron pipa, y en el fondo, en muy alto porcentaje, se trata de eso. Esta fue la despedida con Crystal Ball, probablemente el momento que más me gustó del concierto:

Setlist: You Are Young, Bend And Break, Day Will Come, Nothing In My Way, Strangeland, On The Road, We Might As Well Be Strangers, Silenced By The Night, Everybody’s Changing, The Starting Line, Leaving Son Soon?, Disconnected, A Bad Dream, This Is The Last Time, Somewhere Only We Know, Is It Any Wonder?, Bedshaped, Sovereign Light Cafe, Crystal Ball 

Garbage

Ya habíamos comentado que no sabíamos muy bien qué esperar de la banda de Shirley Manson pero, aún así, nos quitamos el sopor que Keane nos había metido encima (una de nuestras redactoras incluso aprovechó para echar una siestecita en el césped) y nos metimos en el mogollón a ver a Garbage. Me sorprende que sigáis despiertos, empezó diciendo la Manson en lo que, quien escribe estas líneas consideró una mofa descarada a la actuación de Keane. He estado viendo el concierto de Glasvegas y me ha inspirado a daros lo mejor de mi esta noche, así que a ver qué tal lo hacemos, continuó, ataviada con una camiseta de Patti Smith, por quien nunca ha ocultado su admiración. Y vaya, nunca habíamos visto a Garbage en directo, pero nunca pudimos pensar que esta tía fuera tan… ¿carismática? Y es que en cuanto empezó el concierto quedó claro que que la Manson sea la protagonista de Garbage no es una cuestión de egos o de que sea una mujer atractiva: es pura lógica porque su presencia llena el escenario, su voz en directo es mucho más de lo que cualquiera podría imaginar y la relación que establece con el público es apasionada y sorprendentemente cálida.

Me gustaría decir que el único pero del concierto fue el setlist, clavadito al de los demás festivales que han ido pisando estas semanas, sin demasiado lugar a la improvisación y no conteniendo los mejores temas de la banda. Pero lo cierto es que cualquiera que estuviera ahí os contará cómo tuvimos que contemplar con estupefacción cómo el sonido del escenario desaparecía por completo en el momento en el que comenzaba el primer estribillo de Push It y el público se tuvo que conformar con escuchar el make the beat go harder coreado, sin que la banda supiera muy bien qué estaba pasando, puesto que ellos se seguían escuchando por los pinganillos y siguieron tocando con normalidad. Media canción anduvimos coreando la letra hasta que volvió el sonido. Tampoco fue un problema puntual: hubo que parar el concierto en otra ocasión porque algo no funcionaba, cosa dolorosa porque la Manson se puso a cantar los primeros versos de You Look So Fine (probablemente mi canción favorita de Garbage) para probar los cambios que iban haciendo en el sonido, aunque de completar el tema, nada de nada.

Problemas de sonido y setlist soso aparte, una cosa hay que decir bien clara: Shirley Manson es un portento al que la mierda de sonido del escenario principal no logró disimular ese vozarrón perfecto que saca sin titubear y sin perder el resuello ni el ritmo a pesar de no parar de moverse. Tampoco quiero dejar de mencionar, especialmente porque esta tía tiene fama de borde, lo cálida que fue con el público: en primer lugar, no sólo dedicó Cherry Lips a una fan que le había hecho llegar un regalo al hotel, sino que le manifestó un sincero y profundo sentimiento de gratitud y se pasó media canción cantándola justo delante de ella. Y en segundo lugar, pronunció unas bellas palabras de ánimo al público español: Todos vemos las noticias y sabemos lo que os está pasando. Duele mucho saber que un país como el vuestro tenga que pasarlo así, pero lo importante es que vamos a salir todos de ésta, lo importante es que tengáis salud y seáis felices, y nosotros sabemos que va a ser así. En cualquier caso, cruzamos los dedos para que incluyan a este país, que tan bonito ven, en su presente gira y podamos disfrutar de esta voz en todo su esplendor y, a poder ser, con un poquito menos de percusión.

Setlist: Automatic Systematic Habit, I Think I’m Paranoid, Shut Your Mouth, Metal Heart, Queer, Stupid Girl, Why Do You Love Me, Control, Cherry Lips, Blood for Poppies, Special, #1 Crush, Big Bright World

Bises: Push It, Vow, Only Happy When It Rains

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Bilbao BBKLive 2012: El poder de la clase media

Publicado en 11 julio 2012 por y

Seguimos con nuestra tanda recomendadora para los intrépidos festivaleros que se pasarán por el Bilbao BBKLive de este fin de semana. Si ayer nos centramos en las bandas que los redactores de este blog habíamos descubierto gustosos a base de estudiarnos la letra pequeña del cartel; hoy lanzamos nuestras recomendaciones de cosas que ya hemos visto con gusto o que no consideramos estrictamente novedades. Pero salvando los tamaños: antes de pasar a las letras gigantes del festival, hemos preferido detenernos en grupos que, si bien ya deberían sonar al gafapasta medio, podrían pasar injustamente desapercibidos  para ciertos sectores del público.

The Jon Spencer Blues Explosion

Pocas veces el nombre de una banda contiene una palabra más justa y descriptiva para lo que son en directo: una explosión, literal, o al menos así los recuerdo en un tórrido FIB. Veteranos y con fieles serguidores, han sido programados a una hora un tanto compleja, a las 22.20 del jueves en el escenario 3, con buena parte del personal cogiendo sitio para The Cure o ya viendo a Snow Patrol. Quienes puedan permitírselo, o pasen de estos otros dos grupos ya saben cual es la alternativa: una bomba de rockn’roll capaz de asimilar y regurgitar un buen montón de las diversas vertientes del explotado género.

La Habitación Roja

Su último trabajo ha sido como una especie de segunda juventud para ellos, Fue Eléctrico, octavo disco, editado hace pocos meses, ha recibido justas alabanzas, en este blog sin ir más lejos. Particularmente me han vuelto a enganchar, puesto que les perdí la pista durante bastante tiempo, gracias a un trabajo de chorrea a derrota acertadamente aderezado por composiciones que muchos ya habrán colocado en la senda de determinados sonidos. Se que un trabajo tan pesimista no es algo que todo el mundo necesita, pero en realidad está acorde con los tiempos, y dado que los valencianos tienen una buena cohorte de seguidores, reunirán a un buen puñado de gente. Su directo siempre fue bueno, y aunque están encuadrados en un horario bastante complejo dentro de los planes hechos, haremos lo posible para verlos de nuevo. La cita es el jueves a las 21.00 en la Carpa Vodafone.

Bloc Party

Dentro del programa del jueves, Bloc Party actuarán ya empezado el día siguiente, a las 02.20 en el escenario 2, justo después de la actuación de Robert Smith y los suyos, lo cual puede ser arma de doble filo por la mella que hayan dejado en el personal. Pero ¿qué pintan aquí los chicos de Kele Okereke -se preguntarán muchos- en vez de hacerlo entre los grandes nombres del BBK? Pues reconozco que es algo que me he planteado hasta el último instante y que al final he optado por hacerlo como expresión de cabreo, o quizá de estupefacción, porque mira que han pasado años y sigo sin ser capaz de entender cómo se pudo hacer un disco de debut como Silent Alarm (2005), tan redondo, directo y perfecto para después continuar con dos discos muy espaciados en el tiempo y que soy incapaz de reproducir más allá de dos canciones seguidas. De una promesa que amenazaba con ser la mejor banda del lustro, y en el top de la década, a una caricatura total. En cualquier caso, habrá nueva oportunidad y repetiré, aunque sólo sea por aquellos primeros temas tan grandes que tuvieron.

Noah and the Whale

Viernes a las 19:00 en el escenario 2. No todo tiene que ser rock, saltos y oscuridad en nuestro periplo por Bilbao: también hay espacio (no mucho, pero hay) para las melodías más tranquilas, las que se pueden disfrutar incluso sentadito cerca del escenario y sonriendo. Porque, aunque no siempre tienen letras alegres, Noah and the Whale es uno de esos grupos que sin hacer mucho ruido, dan buen rollito y desprenden un optimismo perfecto para una tarde de verano. De sus tres discos el más reciente, Last Night On Earth (2011), es el más equilibrado y movidito. Esperamos una actuación agradable que, a buen seguro se hará más que necesaria en mitad del festival.

Mumford & Sons

El viernes a las 20.00 en el escenario 1, y a punto de lanzar su esperadísimo segundo disco, este grupo británico dio la campanada con Sigh No More (2009) y desde entonces son los grandes esperados en los corazones de todos los festivales. Nos movemos entre la expectación y la incertidumbre típica que producen los grupos que cosechan un éxito inusitado con su primer álbum (como hemos mencionado de Bloc Party) y que para el segundo no se sabe muy bien por dónde van a salir. Aunque se les compara mucho con Florence + The Machine, su carga sonora, al menos en estudio, pinta bastante más calmada que la de aquella. Ninguno de nosotros los hemos visto en directo, pero la expectación general nos arrastrará a comprobar si ese folk-rock pausado, algo melancólico y pulido que tan cuidado y limpito suena en el estudio se traduce en un directo de altura.

PS I Love You

Fueron incluidos la semana pasada para el sábado en el escenario 3 a las 18.10; para sorpresa y regocijo de cierta redactora de este blog. Sí, lo sabemos, la primera hora del último día de festival puede ser el infierno para quien haya disfrutado de la carpa de DJs las dos noches anteriores; pero los dos que escribimos estas líneas damos fe de que estos dos son muy buenos. Los vimos el año pasado en uno de los escenarios pequeños del Día de la Música (cuando todavía llevaba Heineken en el nombre y costaba la tercera parte que ahora) porque su primer disco, Meet Me At The Muster Station (2011), nos había parecido un disparo de ruido canadiense. Y acertamos, descubrimos que esta pareja de gordo y flaco que se presentan sólo con guitarra eléctrica y batería en el escenario, tiene un directo potente, cuidado y divertido, y que la extraña voz de su vocalista da de si más de lo que uno puede pensar al escuchar sus discos. Ahora tienen nuevo trabajo en el mercado, Death Dreams (2012), y aunque no es tan genial como el primero, ya dijimos que nos gustó bastante. A pesar de la hora, podrán encontrar a ambos servidores en las primeras filas de este concierto. Adjuntamos el videoclip de uno de sus temas más locos. Disfrute garantizado, lo prometemos.

The View

Sábado a las 20.00 en el escenario 1. Este grupo es una recomendación personal de The Lost Dreamer y me he pensado mucho si ponerlo o no en este post.  Se trata de una banda escocesa (a priori esto es bueno para mi) que tiene cuatro discos, uno de los cuales se ha publicado este mismo mes. Los dos primeros me dejan muy fría, el tercero, Bread and Circuses (2011), que me parece muy divertido y el último, Cheeky For A Reason (2012) que, tras una primera escucha de emergencia, me parece que sigue en la línea del anterior, aunque con menos calidad global pero sí una pegada muy fuerte en algunos temas concretos, como Anfield Row, que suena a himno destinado a que los ingleses borrachos lo coreen a gritos; o Hole In The Bed. Parecen uno de esos grupos británicos gamberretes con ganas de meter un poquito de ruido con la guitarra eléctrica y, ante todo, entretener sin grandes pretensiones. Tengo la impresión de que a la gente que le gusten The Vaccines o esta nueva ola de grupos británicos herederos de Franz Ferdinand pero algo más movidos puede sentirse atraído por esta actuación. Yo, sin referencias de su directo, intentaré pasarme a ver qué se cuece.

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Bilbao BBKLive 2012: 5 recomendaciones a descubrir

Publicado en 10 julio 2012 por y

The Lost DreamerLebonloup se van a Bilbao, y como son unos fiesteracos de los buenos tienen la sana costumbre de no conformarse con lo evidente y lo que ya conocen. Rebuscan, investigan o se presentan a ciegas en un escenario a horas de siesta. Esta vez han hecho parte de los deberes y quieren marcar en rojo alguna de esas cosas que conocen pocos y que no quieren perderse en el BBKLive 2012. Esto es lo que han ido subrayando en su calendario:

Belako

Van a abrir la programación del escenario 3 el jueves a las 18.10, son dos chicos y dos chicas de Mungía, por lo que juegan en casa, pero no tienen disco ni siquiera un e.p. que llevarse a la boca, aún con todo, los clips que de ellos se pueden ver en Youtube y el material que han subido a su myspace prometen de lo lindo. Con cuatro duros y mucha habilidad, se han currado un clip para su tema Beautiful World, que a la primera de cambio lo que hace es que empiecen a correr las comparaciones con el estilo Joy Division/New Order gracias al teclado atmosférico que meten, pero evitemos confusiones, porque esa canción es lo más festivo que tienen, y cuando llegan las angustias el estilo es diferente, de una crudeza más próxima al rollo Pixies, al afterpunk oscuro o a los Radiohead de OK Computer, permitiéndose incluso escarceos colindantes a terrores góticos (Eurie) o fiestas electrorock (Monday), que tanto recuerda a gente como Cycle. Me han encantado y me da que vamos a empezar el festival a lo bestia.

Tribes

Por mucho que su aspecto sea bastante rockero algún detallito más pijín les delata. Estos chavales de Candem llegan con la vitola de ser los teloneros oficiales de The Kooks y tras un disco de debut que consiguió colarse en el Top 20 británico. Estarán a eso de las 19.10 del jueves en el escenario 3 para enseñarnos su indie rock directo, de melodías asequibles, frescas y ágiles, un cóctel que lo tiene todo para hacer que uno de cada dos temas sea un pequeño himno generacional. Que queden en el consumo rápido o logren imponer su nombre en años venideros el tiempo lo dirá. Arranques como este hemos visto muchos, pero de momento lo que está claro es que tendremos un buen rato animoso con ellos.

Zea Mays

Saltamos al segundo día del festival, el viernes a las 18.00 en el escenario 1. No es que Zea Mays sean una banda nueva, muy al contrario llevan ya más de diez años dando guerra y cuentan con seis discos, pero se ve que eso de cantar en euskera con alguna concesión al inglés les ha cerrado puertas, por mucho que abran opciones al ofrecer los textos traducidos al castellano. Allá cada cual con sus prejuicios absurdos. Sin embargo me sumo a la ignorancia a la vez que me regocijo por ponerme en la senda del aprendizaje, lo que he podido escuchar de ellos me parece muy bueno, especialmente su penúltimo disco Era (2010). En conjunto me dan la sensación de practicar un pop-rock con mucha referencia a aquello que llamaron rock urbano o de barrio, y no me quito una reflexión de la cabeza: a esto deberían haber llegado los Dover si alguna vez fueron buenos. Ineludible oportunidad para que aquellos de fuera del País Vasco conozcan cosas que inexplicablemente no salen de aquel circuito, y este y no otro es el motivo de su inclusión en este post de “descubrimientos”. Ojo al clip tan original que acompaña a un gran tema, Negua Joan Da Ta:

Rubick

Será el sábado en la Carpa Vodafone a eso de las 18.50. En cuanto hable de las similitudes de este quinteto valenciano con Oasis y alguno de aquellos a los que los Gallagher, en especial Liam, sacaba de quicio vea sus fotos, ya le van a caer mal. Aparte de lo evidente, que es lo que suena -tampoco siempre-, la pose, y el aspecto, y dado que a mi poco me importan las imitaciones si están bien hechas, Rubick me parecen un disparo de energía anclada en lo mejor que pudo dar el brit-pop noventero. De modo que los del lado contrario, los adoradores de Oasis y todo lo que orbitaba en aquellos años no tan lejanos, ya pueden presentarse a esta cita porque lo van a pasar teta. Para mi eran unos completos desconocidos hasta hace unos días y sin embargo cuentan desde hace más de un año un un estupendo disco: Go Dark While

Pure Love

Lo siguiente que espero con muchas ganas será un rato después, a eso de las 20.10 en el escenario 3. Allí quiero comprobar lo que ofrece el directo de Pure Love, un grupo recién formado entre Frank Carter Jim Carroll, dos tipos a caballo entre EEUU y Gran Bretaña y con cierto nombre en el mundo anglosajón, de hecho la anterior banda de Carroll, Gallows, obtuvo algo más que “nombre” en los dominios de Isabel II.  Su disco está saliendo, pero ya han adelantado dos singles que prometen  prender fuego cualquier escenario con su punkrock clásico, estilo del que hacía tiempo no escuchaba cosa igual.

Damos por sentado que gente como las californianas Warpaint (viernes, escenario 3, 19.10), los chicos de We Are Augustines (viernes, escenario 3, 21.20), los canadienses PS I Love You (sábado, escenario 3, 18.10), o las atrayentes The Black Belles (sábado -ya domingo-, escenario 3, 01.40) no pueden considerarse como estrictas novedades o bandas ocultas en la sapiencia colectiva, pero por si a alguien no les sonaban, también andan en la agenda.

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‘Death Dreams’: PS I Love You confirman que no son flor de un día

Publicado en 09 mayo 2012 por

PS I Love You es un dúo canadiense de rock grunge y ruidoso que publicó su primer disco, Meet Me At The Muster Station (2010) (escucha obligatoria en Spotify) hace un par de años. Hasta aquí todo normal. Lo que empieza a ser sorprendente es cómo una pareja (parecen el gordo y el flaco, el punto y la i…) sólo con una guitarra y una batería (bueno vale, en los discos hay arreglos con bajo también, pero en directo son solo ellos dos) pudieron lanzar un debut tan cojonudo y que, lamentablemente, pasara tan desapercibido. Porque Paul SaulnierBenjamin Nelson estuvieron en el pasado Día de la Música (aquél al que fue medio Madrid porque costaba solo 24€) y protagonizaron una de las mejores pero menos comentadas intervenciones del festival.

Tal vez el problema de estos dos es que hacen un rock rocoso, desprovisto de las partes blanditas que tanto gustan al colectivo indie. Son demasiado duros para ser indies, pero demasiado elaborados para ser considerados puro ruido. Meet Me At The Muster Station no era un disco apto para todos los públicos: te tiene que gustar mucho la caballería guitarrera, el asedio frenético de la batería contra una voz casi insinuada. A veces me recuerdan un poquito a mis adorados The Raveonettes, pero más descarnados.

Ayer se publicó (después de varios álbumes de demos, colaboraciones y cosas raras publicadas por ahí) Death Dreams, su segundo trabajo. Y a mi solo se me ocurre una palabra para describirlo: tremendo. Tremendo porque, para empezar, es muy pero que muy difícil sacar un segundo disco, tras un primero que, aunque sin ser muy conocido, fue bastante aceptado por la crítica (un 8.1 en Pitchfork no es moco de pavo). Pero estos dos le ha echado un buen par de pares de huevos al asunto y han cogido el toro por los cuernos. Dos años después han aparecido con un álbum que empieza como continuación clara del primero (los tres primeros temas continúan con la senda de ruido descarnado con algún ritmo amable entre medias de aquél), pero que evoluciona durante 11 canciones hacia un estado de madurez que lo hacen perfectamente distinguible de Meet Me At The Muster Station.

Paul Saulnie y Benjamin Nelson. Son para abrazarlos

Se puede decir que en Death Dreams distinguimos dos partes, delimitadas claramente por los interludios instrumentales titulados Death Dreams I y II. La primera parte es frenética, alocada y juvenil, a veces incluso más dura que el disco anterior, pero nunca llega a cansar o a sonar extraña: las melodías están hábilmente entrelazadas, de modo que la algo más melódica y emocional Don’t Go queda perfectamente compensada con el disparo que es Toronto. Aunque a veces parece que haya más violencia en el ruido que hacen, también se nota que está todo más pulido que en sus trabajos anteriores, que las canciones empiezan a tener un punto (pequeño) de madurez, pero sin sonar para nada a domadas o rebajadas. Simplemente sus compositores van cambiando.

Casi sin respiración llegamos al segundo interludio instrumental, más amable y fácil de escuchar que el primero y que es una declaración de intenciones sobre el tipo de canciones que vienen después. Tal vez al oyente más purista esta segunda tanda de canciones le guste menos, porque parece que tiene la intención de acercarse un poquito al público indie. Y ojo, ninguna de las canciones que vienen en esta parte pierde la esencia del grupo o suena realmente a alguna otra formación indie. Pero sí que es cierto que las melodías son mucho más claras, los estribillos, más fáciles de memorizar e incluso la voz del gigante Saulnier suena un poquito menos rota. Los ritmos frenéticos dan paso a canciones un poquito más largas y elaboradas.

Es en mi opinión en esta segunda parte del disco en la que se encuentran los mejores temas de éste. Concretamente, los tres últimos son para enmarcarlos: el vitalista solo de guitarra de Red Quarter, que hace sonreír y querer saltar sin ni siquiera proponérselo; la sencillota pero efectiva Saskatoon, cuya melodía se te queda en la cabeza sin desplegar para ello ningún alarde de medios; y la insinuación acústica que supone First Contact, que evoluciona hasta ser un nuevo colofón de solos de guitarra que define la esencia de PS I Love You, pero presenta la cara más amable de la pareja.

En resumen, Death Dreams entra directo para mi en la lista de lo mejor que nos ha dado este 2012. No puedo esperar para volver a encontrarme con el apabullante directo de estos dos locos del ruido y para disfrutar de su (gracias a Dios) prolífico genio.

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Éxito rotundo de convocatoria en la primera jornada del DDM11

Publicado en 19 junio 2011 por

PS I Love You en el Escenario ¡Madrid!

Tienen razón los organizadores del Día de Música Heineken que la mejor forma de celebrar esta fiesta es con música a raudales. Si además se usa un espacio urbano lleno de naves industriales y espacios abiertos amplios como es el Matadero de Madrid, la combinación suena bien. Las entradas para el sábado llevaban ya varios días agotadas a cuenta de Vetusta Morla, el grupo de moda, pero la afluencia de bandas internacionales era tan elevada que la expectación por el festival era elevada.

Empecé mi periplo festivalero en uno de los escenarios pequeños a las 17.30. Ahí tocaban los canadienses PS I love you. Nos encontramos ante una pareja a la que con una guitarra eléctrica y una batería (en la que el bombo hacía las veces de bajo) metió muchísima caña. El concierto que ofrecieron fue frenético y ruidoso, una vuelta de tuerca a su (bastante recomendable) disco, Meet me at the Muster Station. Ambos músicos me parecieron realmente dotados en sus respectivos instrumentos y me dio mucha rabia que una formación de tanta calidad estuviera relegada a un horario tan infame. Seguiré la evolución de este grupo porque apuntan maneras.

Anna Calvi en el Escenario de RTVE.es

Acto seguido nos dirigimos hacia el escenario grande a ver a Anna Calvi. El disco homónimo de esta mujer no me había dicho gran cosa y no tenía intención de prestarle mucha atención: craso error. Nos encontramos ante una voz arrasadora (perfecta para círculos de jazz) que interpretó composiciones rompedoras, a caballo entre la guitarra eléctrica y los sonidos eclécticos, algo experimentales. Muchos de sus temas sonaron mucho más intensos e interesantes en directo que en sus versiones de estudio, y ella y su banda consiguieron acabar arrancando varias ovaciones al público.

Kip Berman y Peggy Wang-East en el Escenario de RTVE.es

Las ganas de ver a The Pains of Being Pure at Heart hicieron que me quedara en ese mismo escenario para esperarles. Los newyorkinos tuvieron que lidiar con una papeleta curiosa: las primeras filas de su concierto ya estaban copadas por decenas de fans de Vetusta Morla que no habían oído a uno solo de los demás grupos que tocaban en la vida. A los Pains los había visto el verano pasado en el Sonorama, rodeados de mucha expectación y decepcionando un poquito con un directo algo soso. Tenía muchas ganas de volver a verlos porque su segundo disco, Belong, me gusta muchísimo más que el primero. Y lo hicieron genial: su sonido en directo ha evolucionado hacia un rock mucho más distorsionado y maduro. Parecen más seguros con sus voces y sus instrumentos y para esto es posible que la calidad de sus nuevas composiciones ayude. Desgraciadamente los 50 minutos escasos que pudieron tocar nos supieron a poco, pero sirvieron para que esta promesa de hace un par de años nos haya demostrado que les queda mucha música por darnos.

Cometí el error de no cambiarme de escenario para ir a ver a los Wild Beasts porque sus discos no me habían llamado la atención. Por lo que oí de lejos y lo que me contaron, ofrecieron una actuación muy potente y alejada de su versión de estudio. En cambio decidí no moverme del escenario para poder acallar mi curiosidad y ver por fin a los músicos de moda, Vetusta Morla, de cerca. La espera se acabó haciendo infinita debido a la aglomeración de gente que se acumuló en los accesos del recinto para ver a los madrileños, que obligó a retrasar la actuación.

Y por fin saltaron al escenario en medio de los vítores de miles de quinceañeras enfervorizadas. Tenían al público en el bolsillo y empezaron con mucha potencia desde el principio. Su vocalista, Pucho, no paró de dar saltos y moverse por el escenario durante la hora y media de actuación, en la que repasaron gran parte de los temas de su nuevo disco, Mapas. A juzgar por como coreaba el público las canciones, creo que a la mayoría le gustó. A mi no. Me pareció un grupo prefabricado, que no aportó absolutamente nada a las versiones de estudio de sus temas y que, para más inri, tuvieron la mala idea de utilizar un concierto para promocionar el Movimiento 15M (ojo a como nos pondríamos si Russian Red animara a los espectadores de sus conciertos a votar a Esperanza Aguirre o a Mariano Rajoy). En mi opinión, no son ni de lejos el grupazo que ha venido a salvar el rock alternativo de nuestro país. Creo que hay gente mejor por aquí y con un directo algo más elaborado.

Para terminar la noche el grupo de electrónica Crystal Fighters se subió al escenario de Entradas.com. De nuevo, no me metí de lleno en el concierto, pero empecé a seguirlo desde la distancia y, a medida que pasaban los minutos, no pude evitar darme cuenta de que se me movían los pies para bailar. Consiguieron que un concierto que no me interesaba lo más mínimo me fuera arrastrando poco a poco a mogollón de bailongos que se movían sin parar frente a los frenéticos ritmos electrónicos que vomitaba el escenario. Fueron muy sorprendentes y lamenté no haberles prestado más atención desde el mismo comienzo de su actuación.

Y, por ahora, eso es todo. Esta tarde-noche tendremos más, con Yuck, Glasvegas y Russian Red entre otros. Y mañana, nueva crónica en este blog.

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