Se trataba de un evento algo especial: la de ayer por la tarde era la segunda fecha que Miss Caffeina tenían en la Joy Eslava de Madrid para presentar su segundo LP, De Polvo y Flores. Pero no era un concierto completamente normal porque se trataba de un evento en el que expresamente podían entrar menores de 18 años puesto que no se vendía alcohol. Una iniciativa no solo loable, sino que completamente lógica: es bastante injusto que los adolescentes se queden sin poder ver a sus nuevos ídolos del pop nacional, de modo que, con esta solución, todos contentos. El caso es que este factor, el de la clara juventud de gran parte de la audiencia, debería haber servido para lo contrario de lo que sirvió: ser una masa alocada, histérica y hasta divertida de gente que pusiera la Joy Eslava de Madrid patas arriba.
Yo a Miss Caffeina ya vi en directo hace algo menos de dos años en un Sonorama. Recuerdo haber escuchado por encima su primer LP y haber pensado que esos chicos tenían bastante gracia y que podían dar un concierto la mar de animado. En aquel momento me pareció que tenían un directo bastante soso que no hacía justicia a la potencia que exhibían muchos de sus temas en estudio. Lo achaqué a la juventud y a que pensé que por aquél entonces estaban todavía un poco verdes. Hace unos meses publicaron su segundo LP y lo escuché con sorpresa, descubriendo que un pop desenfadado y juvenil bien armado, muy potente y con un enorme potencial para el directo. De manera que, si bien no me esperaba el concierto de mi vida ayer por la tarde, sí que esperaba un buen subidón de adrenalina. Bueno. Pues no.
En primer lugar hay que decir que el público estaba muy apagado. Me resisto a creer que tuviera que ver con que no se sirviera cerveza en el local, pero la verdad es que durante los primeros compases del concierto yo estuve en las primeras filas de la pista y, la verdad, es que me lo había esperado muchísimo más agitado. Y para continuar, pues se juntaron el hambre con las ganas de comer: además del público casi silencioso y tirando a inmóvil, Miss Caffeina saltaron al escenario más o menos con la misma actitud que el público, y se mantuvieron así, con algunos picos puntuales, hasta los bises. Lamentablemente tengo que decir que la impresión que me quedó de ellos hace dos años era completamente cierta: la cara que mostraron ayer, al menos, era la de una banda de cinco personas que tocan sin hacerse demasiado caso las unas a las otras, como si fueran cinco monigotes puestos encima del escenario haciendo cada uno un poco lo que le viene en gana. Incapaces de generar cualquier tipo de atmósfera entre ellos, era imposible esperar que llegaran a desarrollar una conexión eficaz con el público.
Si a este problema, que mucho me temo que es inherente a la banda y que ya estaba presente la primera vez que los vi; le sumamos el hecho de la desgana manifiesta con la que Alberto se subió al escenario para cantar los temas, tenemos un cóctel letal de tedio. Y es que no lo digo yo: revisen las fotos del concierto en nuestro Flickr o, sin ir más lejos, la que acompaña a este párrafo. En todas ellas se aprecia una desgana y un desinterés por la actuación por parte del líder de la banda. Y claro, así no hay manera. No sé si por culpa de los sets de luces que había por el suelo del escenario (bastante inútiles, por cierto), pero lo cierto es que sobre las tablas no se movía nadie más de 10 centímetros. El concierto nos lo estaba cantando una estatua de sal con un cacho de la cara pintado de negro en un alarde de divismo un poco desquiciante (¿se cree este chico acaso que se parece en algo a Michael Stipe?).
Y claro, con esta actitud había muy poquito que rascar: poco importa que Mecánica Espiral o Gigantes sean temas tan divertidos como poderosos. Si se interpretan con tedio, como si se tuviera horchata en las venas, no funcionan absolutamente nada. A la quinta canción Alberto se quejaba de lo silencioso que estaba el público: normal, hijo, si pasas de todas y cada una de las personas que están en la sala, si no conectas con ellas, si no las arengas, si no te mueves, si no transmites ni media mierda, pues la gente ni va a saltar ni a cantar ni a bailar. Más de media hora les costó hacer que la gente empezara a corear algunos de los temas. En algunos momentos Sergio, el guitarra, sí que trataba de hacer gestos que animaran o al menos moviera un poco al público.
La cosa solamente se animó un poco cuando Zahara subió al escenario a interpretar Luciérnaga, tema compuesto por ella pero que aparece en De Polvo Y Flores; aunque no porque ella sea especialmente graciosa sino por el mero hecho de introducir una novedad en un escenario vacío por completo de ganas y energía. A ello le siguió la colaboración del habitual de grupos de corte adolescente, Ruben Pozo, que no tuvo problema en no dar ni una sola nota en su sitio en los cuatro versos que le tocó cantar de Venimos. En serio, si hubieran planeado hacerlo mal, no les habría salido una intervención tan cutre. Aunque bueno, de no cantar especialmente bien ya nos había dado algunas lecciones Alberto en los 50 minutos anteriores…
Finalmente lo único salvable del concierto fueron los 4 temas que conformaron los bises (por cierto, quedarse afinando una guitarra cuando dices que te vas ya es como que el colmo de la chorrada), en los que destacaría especialmente la sorprendente intensidad de En Modo Avión que por fin hizo sonar al grupo un poco como yo me había esperado verlos: eléctricos, limpios, emocionados y entregados. Con Hielo T y Disfraces, que son dos canciones de extraordinaria pegada, también supieron armar cierta ilusión de que les importaba algo lo que estaban haciendo. Fue ahí cuando el público pudo ponerse a saltar con ganas aunque, por otro lado, habría que ser muy cafre para no hacerlo bien con estos temas que acabo de mencionar porque, como he dicho, son bastante buenos. En resumen, leo que el concierto del sábado por la noche fue bastante bueno. No sé cómo de cierto es eso, pero el de ayer no lo fue. No tengo más que decir. Como siempre, cerramos el post con una galería de las fotos que sacamos anoche en la Joy, que también podéis disfrutar en nuestro Flickr.



























































































