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Queridos Reyes Magos…

Publicado en 04 enero 2013 por , y

Este año los redactores de bSides hemos sido muy buenos: hemos ido a todos los conciertos y festivales que hemos podido, hemos cantado, bailado y aclamado sin molestar al prójimo por sorprendente que parezca. Hemos abierto nuestro propio blog de música y compartido nuestras experiencias con desconocidos. Hemos explorado y descubierto música, hemos recomendado lo que nos parecía reseñable. En resumen: hemos sido unos buenazos y nos merecemos que este 2013 nos colméis de regalos. Y nada de calcetines y trompetitas, no: queremos lo mejor de lo mejor, queremos un año memorable para contarlo en este blog.

reyes-magos

Para The Lost Dreamer…

the_national01Yo este año he sido muy buena, así que espero que os comportéis a la altura. Lo primero que quiero es un disco nuevo de The National. Ni siquiera os pido que sea bueno porque es complicado imaginar que sea de otra manera. Y una gira. Con muchos conciertos en todas partes, no solo en festivales. Quiero verlos, mucho y muchas veces. También quiero que lo que Sharleen Spiteri dijo hace unos meses sea verdad y que tengamos realmente nuevo disco de Texas (el primero en más de 7 años) para marzo. En este caso si que puntualizo lo de que sea bueno, porfis, que estoy harta de andar por ahí diciendo “no es bueno pero con Texas me da igual”. También quiero que el disco de Eels sea un poquito más animado que los tres anteriores y que esa inmensa gira que Mr. E ha programado por todo el Viejo Continente pise nuestro país, que parece que se le ha olvidado. Recordádselo cuando paséis por su casa esta noche. También os pido que el regreso de los Yeah Yeah Yeahs sea por la misma senda que abrieron con su último y glorioso disco. Quiero un nuevo disquito de Goldfrapp, tan divertido y bailable como el anterior, con su gira incluida para ponernos morados de gastar zapatillas con ese directazo que tienen. Si pasáis esta noche por la casa de los miembros de The Cardigans, decidle que si se reunieran más a menudo, dieran conciertos en Europa o incluso grabaran el disco con el que han empezado a coquetear, me harían la mujer más feliz del mundo.

También me gustaría que trajerais un LP nuevo de Placebo, que el EP del 2012 estuvo bien, pero supo a poco. También se dice que Pearl Jam pronto se meterán en el estudio, pero más que un buen disco (por descontado) os pido una gran gira que pueda ver en muchos sitios (España a poder ser, pero ya sé que pido demasiado). Como dicen que Arcade Fire van a sacar disco también a finales de año, os pido que les deis un toquecito, solo para que no sea una mierda. Es difícil, lo sé, pero por pedir que no quede. Por último, os pido un Sonorama para el recuerdo, como aquél del 2010 que trajo a The Sounds y The Raveonettes para ponernos patas arriba. Vamos, que añadan algo más movidito que Belle and Sebastian al cartel y a mi ya me tienen ganada. Aunque, hablando de festivales, si pudierais ayudarme a conseguir una entrada para Glastonbury en el ciclo de venta de abril, seguro que os podéis ahorrar todo lo demás.

Si después de leer esto pensáis que tengo un morro que me lo piso, pues largaos a la mierda y no volvais por este blog.

Para Lebonloup…

He de reconocer que hoy tengo un mal día y cuando he empezado a escribiros esta carta no me salían más que malos deseos para que ciertos artistas dejen la música, caigan en el ostracismo, y determinados programas televisivos desaparezcan por arte de magia. Pero al final, en un momento de lucidez, y como dicen que dichos malos deseos al final se vuelven contra uno, os voy a pedir lo siguiente para el musical año 2013. Son unas cositas de nada a ver qué podéis hacer.

jamesEn primer lugar acordarme de los rumores más o menos contundentes. Me gustaría que se confirmase que The National saca disco este año. Ya sé que igualar al High Violet, que para mi pasa por ser uno de los 3 discos más redondos de la última década, es complicado, pero que al menos merezca la pena la espera y que les pueda ver en directo en algún sitio. Lo mismo digo de los veteranos James, que también andan cociendo cosas, y a ver si te puedes traer un conciertito de los Pet Shop Boys, que siempre es agradable. No me puedo olvidar que otros dinosaurios, los Jesus And Mary Chain, se han vuelto a juntar y están dando conciertos, encima su web está en construcción desde hace poco, lo que me hace sospechar anuncios importantes. Y por supuesto no puedo dejar de desear que el nuevo disco de Depeche Mode sea bueno, y que si se confirma que The Cure graba finalmente, también lo sea, aunque si es excusa para que estos dos se vayan de gira poco me importa que se curren nuevas canciones poco o mucho.

A ver si os lo montáis para que el BBK cuadre un cartel del copón bendito, ya que es el festival que tengo ahora mismo en el horizonte. A mi me gustaría ir al New Wave Gothic Treffen de Leipzig, por la experiencia y tal, pero lo veo complicado, de modo que ahora que parece que retorna el viejo modo de hacer música oscura, al menos espero que consigáis que discos como los nuevos de Soror Dolorosa o Aeon Sable sean tan chulos como parecen por lo que he podido escuchar hasta ahora, y a ver si The Eden House sacan de una vez el prometido segundo disco.

Y sorpresas, muchas sorpresas y descubrimientos para 2013, para que en bSides podamos seguir escribiendo y disfrutando con nueva música, y por favor, a ver si el panorama nacional mejora, que lo veo algo alicaído, y que las gentes que andan por ahí, currándoselo en el submundo, tengan lo que se merecen.

Hale, os dejo unos chupitos de orujo potente para que se haga amena la noche.

Para Sentencia…

Lo siento, yo no me creo esa patraña de los Reyes Magos. Más que nada porque a mí, que siempre soy muy bueno, casi nunca me traen lo que les pido, y cuando sucede empiezo a pensar que es mera casualidad. Hace ya años que vengo sospechando que son los padres, y eso lo explicaría todo, pues entiendo que no está en manos de mis pobres progenitores conseguir que Metallica toque en el salón de mi casa. Pero es que, en el fondo, los tres mendas esos que se supone que vienen de Oriente no me hacen falta para nada. Yo ya tengo mis propios Reyes, con mayúsculas de verdad, que vienen a visitarme de vez en cuando y absolutamente siempre me satisfacen, a menudo incluso por encima de mis expectativas. Es cierto que no vienen siempre en una fecha concreta, sino que suelen hacerlo avisando con una antelación de unos pocos meses, pero el factor sorpresa hace que los espere y reciba con mayor ilusión si cabe. Y lo mejor de todo es que son más de tres.

nick_cave_and_the_bad_seedsA diferencia de mis compañeros, yo no creo que 2012 haya sido un año habitual. Para mí ha sido excepcional. Y es que a lo largo de los últimos doce meses me han visitado muchos de mis Reyes Magos, como si se hubieran puesto de acuerdo para ayudarme a sobrellevar mejor los rigores de los tiempos que corren. He recibido un número de visitas muy superior a la media, y eso de por sí ya hace que haya sido un año cojonudo. Entiendo que será difícil que 2013 esté al mismo nivel en ese sentido, así que me conformaré con lo que me quieran traer, pero es que sin ir más lejos ya sé que uno de mis Reyes me brindará un regalazo a no mucho tardar. Este Rey en concreto se llama Nick Cave, sus pajes son The Bad Seeds, y entre todos nos traerán un nuevo disco en el mes de febrero. No necesito abrir el paquete para saber que me gustará. También traerán discos este año Deep Purple y Black Sabbath: esos sí que son viejos y sabios.

Otros que me visitarán pronto, y no solo sin tener que venir desde Oriente, sino sin necesitar moverse de su casa, son Hamlet, que en Abril ya tienen confirmadas dos fechas consecutivas en Madrid. Y fijaos si son Magos que desde el pasado nos traerán el directo de dos de sus siempre magistrales álbumes, Insomnio y Syberia, para quien se los perdiera en su día. Un lujazo ser vecino de estos tíos. También son capaces de entregar el regalo de retrotraernos al pasado Iron Maiden, que andan de gira con su Seventh Son Of A Seventh Son y espero que se pasen por aquí. Pero es que, si no lo hacen, lo mismo soy yo el que me acerco a verlos donde haga falta, al igual que a Overkill Testament, que han unido fuerzas para presentar juntos por Europa el próximo verano sus últimos trabajos. Desde luego, no me iría ni al estanco a ver a unos tíos que me trajeran incienso y mirra, y mucho oro se tendría que repartir para que amortizara el billete de avión hasta Oriente, pero con estos otros ni lo dudo. Saldré ganando seguro.

Por lo demás, mucho se rumorea sobre que Slayer y Saxon tienen que sacar nuevo material este año, y se dice que Metallica se meterá en breve al estudio para brindarnos un nuevo trallazo, aunque en este último caso tengo serias dudas de que llegue antes de 2014. Pero que se tomen el tiempo que haga falta. Ya me visitaron el año pasado y, como cada vez que lo hacen, me dieron energía para aguantar lo que sea durante un buen periodo de tiempo, así que no voy a pedirles nada. Confío en ellos y sé que cuando corresponda me complacerán con creces.

Como veis, yo estoy muy tranquilo, pues mis Reyes son muchos y nunca me fallan. A los otros, que les den por culo.

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Versión / Original: Running Up That Hill (A Deal With God)

Publicado en 25 octubre 2012 por

Running Up That Hill es un tema que originalmente iba a titularse A Deal With God y que fue publicado por Kate Bush en 1985 como primer single de su quinto álbum, Hounds Of Love. La canción lo tenía todo para ser un hit en plenos 80: arreglos que hoy pueden sonar hasta vergonzantes, un estribillo pegadizo pero sin ser repetitivo y una buena letra con claros tintes eróticos pero que no llegaban a ser excesivos para los estándares de la época. Y lo fue, no solo en su país de origen, el Reino Unido, sino que llegó con fuerza a los Estados Unidos. Acabó convirtiéndose en una de las canciones más emblemáticas de la cantautora británica. No es para menos: en mi opinión, es una canción tremendamente bella a la que le pierden, en primer lugar, el intento de convertirla en un tema dance y, en segundo, la arreglística de los 80.

Este verano, con motivo de las olimpiadas londinenses, se ha publicado una remix del mismo tema. La verdad es que es exactamente lo mismo que hiciera Bush hace 27 años, adaptada a las bases bailables de nuestros días. El resultado, es eso sí, menos movido, más contenido. Pero creo que hay una explicación para esto. Prosigamos.

En la última década son muchos los grupos que se han atrevido con Running Up That Hill, aportando muy muy poco, rebajando solamente un poco la carga de sintetizadores, intentando convertirla en una balada pastelera. Es curioso, es una canción muy buena pero hay que saber encontrarle el punto para que funcione. Una de las versiones más interesantes viene del género del darkwave y la interpretó Faith and the Muse en 2001, acertando de pleno sustituyendo los blandengues sintetizadores por una potentísima batería que guía todo el tema a través de una melodía completamente desnuda, solo trazada por guitarras eléctricas frías y precisas. Me ha costado encontrar versiones de esta canción que me gustaran, pero esta lo ha hecho.

En cambio, una de las revisiones del Running Up That Hill más conocida es de las que menos me llaman la atención. Y es que la versión que los holandeses Within Temptation en el año 2000 (fue un single independiente, no asociado a ningún disco) no me acaba de calar. Y ojo, que esta banda me gusta bastante. Una pena, porque la versión arranca bien: de nuevo, los sintetizadores se adaptan perfectamente al género del metal sinfónico, llenándolo de flautitas y, rápidamente, de un guitarreo de calidad. Pero en este caso la voz de Sharon den Adel, que siempre encuentro tan bella y contundente, en este caso se me hace estridente, demasiado aguda para el carácter del tema. Es una lástima, porque Within Temptation convirtieron Running Up That Hill en una gozada de rock, tal vez excesivamente recargado con los arreglos propios de su género, pero no consigue emocionarme.

Pero para mi la verdadera versión del Running Up That Hill, aquella a través de la que yo conocí este tema en mi más tierna juventud, es la que Placebo se marcaron como bonus track de su Sleeping With Ghosts (2003). Es este tipo de versiones las que me mueven a escribir esta sección: Placebo han hecho, con el paso de los años, de este uno de sus temas más emotivos y queridos por sus fans. De hecho, últimamente, es la única canción del Sleeping With Ghosts que tocan en sus conciertos. ¿Por qué me parece tan perfecta? Me fascina la manera en la que por fin alguien consiguió captar la dureza de la letra, convertir el pacto con Dios casi en un pacto con el Diablo (esto es bastante propio de Placebo), reducir el tempo, arrastrarse entre las frases para hacer patente el dolor que produce cada palabra. También me encanta la austeridad instrumental y arreglística con la que Placebo resolvió la versión, cosa que es muy poco típica de ellos, que consiguen grabaciones muy estudiadas y cuidadas. De hecho, para mi es uno de esos casos en los que la versión supera a la original.

Como siempre, puedes disfrutar de todos los vídeos incluidos en esta entrada del tirón a través de nuestra lista de reproducción de Youtube o, si lo prefieres, puedes pasarte por nuestra lista de Versión / Original en Spotify y encontrar estos temas.

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B3 EP: algo más que abrir boca para el nuevo disco de Placebo

Publicado en 09 octubre 2012 por , y

Algo se mueve en el entorno de Placebo. Tras pasarse el verano dando (y cancelando algún) conciertos, hace ya meses que se sabe que el trío británico prepara nuevo disco para 2013. Pero esta semana publican algo. Un EP. Se están poniendo de moda los EPs: ya sea para dar salida a temas descartados de un futuro disco, ir preparando el terreno para sucesivas publicaciones más largas o mantener el ritmo de composición y publicación sin necesidad de atarse a un álbum de 12 temas definitivamente perfilados. El caso es que sacar EPs está de moda y Placebo se han subido al carro publicando B3 exactamente 14 años después (con día y mes incluidos) de su magnífico Without You I’m Nothing (1998). Nosotros ya lo hemos escuchado unas cuantas veces y las cabezas pensantes del blog tenemos sendas opiniones sobre él.

Sentencia

La cosa arranca con B3 que me ha parecido resultona, muy propia de Placebo y apropiada para abrir. La segunda no me ha dicho nada más allá de alguna guitarra aparente, que ya es más que The Extra, la siguiente, que se me ha hecho bastante sosa y aburrida. I Know Where You Live es sin duda la que más me ha gustado, explota esa vena oscura y guitarrera de Placebo que a mí es la que más me mola, con buena progresión instrumental. La última está bien, pero quizás me ha resultado un tanto demasiado afectada, larga y repetitiva, como si estuviera sin pulir. Sin duda, Placebo tiene baladas mucho mejores.

En resumen, tiene pinta de que estas canciones son descartes del disco que van a sacar y que este EP habrá de servir para poner en guardia a los fans después de tan larga ausencia. Intuyo que para eso valdrá.

Lebonloup

Curioso y desconcertante. Intrigante y prometedor. Ese es el extraño cúmulo de sensaciones que me produce el nuevo EP de Placebo, cosa rara en ellos, por cierto. Cinco temas que empiezan dentro de los cánones placeberos con el tema homónimo, B3, contundente y enmarañado, como a ellos les gusta, pero que por mucho artificio que lleve no está a la altura más que de un tema bueno, normal en ellos, que quizá con la novedad ilusione, pero que no debería dejar demasiado rastro en la memoria. Como segundo corte han situado una versión de Minxus, el I Know You Want To Stop, al que dotan de mayor electricidad, pero que sigue siendo un tema cansino y repetitivo que se hace muy largo, por mucha calidad que tengan sus letras.

http://www.youtube.com/watch?v=rC9XBijXjU4

Sin duda The Extra es uno de los puntos fuertes del EP. Por favor, intenten desconectar por completo y olvidar que se está escuchando a Placebo y no os pase como a mí. Arranca con un manto de electrónica cual Depeche en su madurez con guitarra acústica de fondo. Su desarrollo lento, en el que la voz se impone a la repetición de la base, vale para cualquiera de esos temas que a Martin Gore le gusta tanto cantar. El caso es que en ningún momento parece coger alma, salvo por la irrupción del estribillo, lo cual es fugaz porque pronto volvemos al adormecimiento. Pero hete aquí que en el tramo final, cuando el estribillo retorna para repetirse hasta el final, pequeños arreglos ambientales elevan el tono y la emoción, y al final queda un tema muy apañado y en términos casi de rareza. Otra cosa es su magnífica letra, que por cierto da cierto miedo. Después de saber que últimamente Brian Molko no anda muy bien, toparse con estas cosas (por mucho que Placebo nunca hayan sido la alegría de la huerta) trae muchas cosas a la cabeza. Se palpa que es un tema muy personal, pero la furia que antes había torna en una languidez casi de derrota. No sé si me explico…

La recta final del EP llega con un tema energético, I Know Where You Live, igual de oscuro y poco festivo que lo habitual, pero que en esta ocasión sorprende interpolizándose bastante. Puede que, en términos placeberos, sea lo más acorde del EP con el grupo, y sin querer ser ortodoxo, diría que quizá sea su mejor canción, y además con una carga lírica que parece tener, interpretaciones mediante, su andanada política. Con Time Is Money tocamos el final, esta vez en tono de balada de final corajudo, pero ojo, que tampoco se queda corta en sapos y culebras que cualquiera puede adivinar qué tipo de destinatarios tiene, aunque quizá tendría mejor lugar allá por 2003, 2004…

Hay algo extraño en este EP. No suena como podría sonar un EP que anticipa un nuevo largo. Tiene calidad y permite al grupo juguetear y experimentar con cosas que de golpe te descolocan, incluso irritan, pero luego van pasando. Son como las más que notables caras B que tu grupo favorito saca para acompañar su mejor disco, solo que esta vez no ha habido ese disco que las ponga en valor. Pero ese decaimiento…, me han dejado con la sensación de estar escupiendo más tristeza que nunca.

The Lost Dreamer

Poco puedo aportar a lo que ya ha dicho Lebonloup puesto que esta vez coincido mucho con él aunque, si acaso, trataré de dar un punto de vista más visceral, que ya se sabe de lo que me gustan a mi Brian Molko y sus secuaces. B3 ya había tenido oportunidad de disfrutarla en directo el pasado mes de julio, puesto que fue estrenada sobre el escenario del Low Cost Festival de Benidorm. He de decir que en directo sonaba bastante más amena, sin ese mar de arreglos electricutres y casi infantilones que enmarcan su comienzo y su fin. Sí, una canción muy Placebo, pero en este registro de guitarras cortantes, sonoras aliteraciones y producción cuidada; las tienen muchísimo mejores. Me da la impresión, eso sí, de que el resto de temas de B3 no están, ni de lejos, tan producidos ni arreglados como el primero.

En I Know You Want To Stop no me voy a detener: me parece aburrida, machacona e indigna del resto del EP. Y porque después viene lo bueno: Las tres canciones que faltan se despegan bastante del estilo de Placebo (de su último y potentísimo disco, sin ir más lejos) y abordan un registro que ni es íntimo ni es acústico: es a lo que suenan Placebo cuando bajan un poco los amplis y Brian se cuida un poco la voz. Me parece que las tres siguientes canciones del EP tienen bastante que ver con la versión del Running Up That Hill (imprescindible) con la que estos cabrones hacen que se me salten las lágrimas de vez en cuando.

La primera vez que escuché The Extra me chirrió, pero antes de que acabara el tema ya estaba acomodándome. En las siguientes escuchas empecé a fijarme en la destructiva letra (¿pero qué es esto? ¿vuelve Brian a la pegajosa oscuridad anímica del Without You I’m Nothing?) que es probablemente lo mejor que tiene la canción, puestos que se muestra bastante desnuda, como si estuviera indefensa y abandonada sobre la nieve. Deja una sensación rara, pero el ritmo no demasiado complicado ni disonante la va dulcificando con las escuchas.

Si soy un extra en la película de mi propia vida
¿Quién demonios es el director?
Si soy un extra en la película de mi propia vida
>¿Podría alguien apagar la cámara?
Enséñame cómo vivir, enséñame como vivir…

Mis compañeros se decantan por I Know Where You Live y yo haría lo mismo si a esta canción no le costara un par de minutitos largos arrancar y demostrar lo que es: un tema de esos de Placebo que en disco no suenan mal, pero que en directo son la espectaculares. Me suena a un Infra-red con las luces bajadas, mucho menos intenso. Puede que, sencillamente, mucho menos arreglado. Por momentos veo un brillo lejano de algunos momentos del Snowbiz de Muse, pero muy muy tenue.

Y, a diferencia de ellos, Time Is Money no se me hace ni larga ni cansina: me parece que se toma el tiempo que necesita para elaborar un discurso pausado y comedido. Vaya, son dos adjetivos que casi nunca usamos con Placebo. Y es cierto lo que dice Sentencia, que en el género de la balada esta gente tiene canciones mucho mejores: supongo que lo hace pensando en Speak In Tonges, You Don’t Care About Us o Special Needs. Vale, cierto, es que si las comparamos con esas canciones el 90% de los discos que se han publicado este año no sirven ni para limpiarse el culo con sus portadas. Pero en fin, que me gusta este final, esta cadencia, este estribillo facilón y repetitivo, este largo beso que nos dedican al final. Un beso de los que sabes que pronto vas a tener más y que, por lo tanto, disfrutas con los ojos cerrados y sonriendo, aguantando el momentáneo dolor de la separación como un mal necesario para disfrutar de un reencuentro todavía más intenso.

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Low Cost Festival, sábado: todo es Placebo

Publicado en 02 agosto 2012 por

Sigo relatando mi periplo por el Low Cost, ahora con la segunda jornada. Si bien el viernes los éxitos musicales fueron numerosos y colectivos, el sábado hubo una banda protagonista indiscutible y responsable de la masiva afluencia de personas al festival alicantino.

Annie B. Sweet

Aunque confieso que me gusta bastante el rollo cantautoras tímidas y sensibles, esta chica nunca me ha acabado de convencer. Su elección para inaugurar el escenario principal en la jornada en la que más caña y afluencia se esperaba no me parece ni buena ni mala: tampoco la vio mucha gente porque a las 8 de la tarde éramos pocos los que deambulábamos por el recinto del festival. No obstante, he de confesar que la vi hace unos meses presentando las primeras canciones de Oh Monsters (2012) y me pareció mucho más insegura y carente de interés que ahora. Al menos en esta ocasión llevaba una banda bastante bien armada, su voz sonaba bastante más sólida pero ello no enmascaraba el hecho de que sus temas siempre se me hacen más repetitivos que pegadizos. Comprendo que la chica es un peso pesado del panorama español, pero tal vez el escenario era un pelín grande para ella.

Second

Estos murcianos, con cierta mala fama por haber conseguido hacerse un gran hueco entre el público adolescente pero intentando que se les siga llamando indies (no entiendo dónde está el problema, si Supersubmarina y Vetusta Morla han hecho exactamente lo mismo), me gustan bastante, especialmente gracias a su Demasiado Soñadores (2011) y a las buenas maneras que exhiben en sus actuaciones en público. No puedo negar que cierta chulería sí que tienen, que lo de tocar y cantar con gafas de sol de las que te cubren media cara es un poquito paleto, pero lo cierto es que lo compensan con ganas, garra y una voz profunda y envolvente que sorprende de lo bien modulada que aguanta durante toda la actuación. El escenario Lower se fue llenando de gente (muchas chicas) que coreaba los temas animadamente. El concierto no fue nada del otro mundo, pero la verdad es que a quien le gusten un poquito los temas de los discos ya le daban todo lo que esperaba y más: el rock mucho menos disimulado que en estudio, un cantante saltarín con libertad para moverse por el escenario y agitar a la masa y numerosos bailes entre los miembros del grupo.

Fanfarlo

No pegaba mucho esta formación británica, tan parecida a Arcade Fire, en el cartel de la jornada más multitudinaria. A mi me gustan, pero por mucho que su promotora se empeñe en arrastrarlos por media geografía española, yo no los veo tan populares aquí como para que eso esté justificado (encima a unos precios que no tienen ni pies ni cabeza). Al contrario, me parecen un grupo genial para una sala pequeña, pero no para el escenario principal de un festival así. En fin, que bueno, se defendieron bien, que pero que su último disco es muy íntimo y, para colmo, los temas más divertidos del anterior como Comets los interpretaron empapados de este nuevo estilo, más etéreo y muy poco rockero. Para colmo la gente apenas conocía las canciones, lo que hizo que la mayoría del público aprovechara para cenar mientras se sentaba en el césped o en las gradas mientras prestaba una atención moderada al concierto. No se puede decir que lo hicieran mal, aunque algo de garbo sí que les faltó (hay más formas de animar a la gente además de pedir disculpas por los miles de turistas británicos que invaden el levante español).

Fuel Fandango

Cuando un promotor de conciertos quiere garantizar que la gente se lo pase pirata durante 60 minutos y tiene que elegir para ello a un grupo español que no cree controversias ni insulte a nadie, yo creo que la cosa está muy clara: se contrata a Fuel Fandango. Porque son divertidos, guapos, originales y encima tocan y cantan muy muy bien. El directo de Fuel Fandango no tiene pegas: quién no los haya visto antes o no los conozca, flipa, baila, canta y se divierte como un enano. Quién, como yo, aunque los haya visto varias veces, no se aburre. A pesar de que pierde gran parte del factor sorpresa porque, entre otras cosas, siempre dan el mismo concierto, los pies se te mueven, cantas con Nina y te diviertes con el jubiloso espectáculo de fusión de electrónica, dance y flamenco que tantos éxitos les está dando. Lástima la mala manía de hacer solapar conciertos, puesto que me obligó a perderme la mitad de esta actuación para poder ir al escenario principal, que ya estaba completamente abarrotado.

Placebo

¿Qué más podemos decir de Placebo que no se haya dicho ya? Las 18000 personas que abarrotaban el escenario principal lo tenían muy claro: no importa que se pasen casi dos años sin girar, que saquen discos de pascuas en viernes, que apenas toquen temas de sus discos antiguos, que hagan como si el Sleeping With Ghosts nunca hubiera sucedido… nada importa. España adora a Placebo, y el amor es mutuo. Tengo que aceptar que me sorprendió que, interpretando casi exclusivamente canciones de Meds (2006) y Battle For The Sun (2009), con solo alguna concesión tipo Every Me Every You o Teenage Angst (solo faltaría que no tocaran estas), el público coreara todas, absolutamente todas sin fisuras salvo la (apabullante, increíble, preciosa, sentida) versión del Running Up That Hill de Kate Bush que hace ya tiempo que les acompaña y que en nuestro país no es demasiado conocida.

Es difícil encontrar algo que destacar cuando se da un concierto tan redondo. ¿Con qué te quedas? ¿Con la perfecta y madura voz de Brian Molko? ¿Con la indescriptible fuerza del post adolescente Steve Forrest, que atrona sin parar con su batería y que hace bueno ese momento de caos en el que, tras el Meds, la banda casi se disuelve y acabó saliendo del paso sustituyendo a su percusionista? ¿Con la hábil reinvención de su directo, subiendo al escenario a mucha más gente, entre ellos a una violinista y teclista que no son más que un síntoma de madurez tras las niñerías y extravagancias (muy adecuadas en su momento, ¿eh?) del pasado? En el caso del concierto que ofrecieron en Benidorm, tal vez, no haya duda: aunque me emocionó especialmente el ya mencionado cover de Running Up That Hill, la gente enloqueció ante el anuncio de que esa noche estrenaban en exclusiva B3, el primer single de su nuevo álbum (en el vídeo sobre estas líneas), que verá la luz en unos meses y que constituyó un bonito gesto hacia el público. Por lo demás, hordas de españoles cantando The Bitter End o Infra-red sin que yo me hubiera dado cuenta de que esas canciones hubieran calado tan hondo en nuestro país.

En resumen: no tengo palabras para describir lo buenos que son. No me aburro de verlos, aunque no me sorprendan, no me decepcionan. Atronan y lo hubieran hecho aún más si al escenario no le hubiera faltado potencia, pero son un no parar de calidad y madurez. Cuando además el público los adora, es que no se puede pedir más. Sin lugar a dudas, y aunque suene soso decir que la cabeza de cartel dio el mejor concierto del festival, dieron el mejor concierto del festival. Ya ahora, a esperar el nuevo disco.

El Columpio Asesino

Esta vez si que hubo un gesto amable por parte de la organización, haciendo que Columpio no solapara con Placebo, sino que empezaron nada más acabar los de Brian Molko. Gracias a esto pude disfrutar de un buen concierto de mano de esta banda navarra, aficionada al ruido intenso y el rock sin concesiones. Arrancaron con algunos temas antiguos para calentar poco a poco al personal, que esperaba como agua de mayo su Dime Que Nunca Lo Has Pensado, Diamantes y, sobre todo, Perlas y Toro, que sonaron ya con el escenario Lower casi lleno, y el público hábilmente introducido en la dinámica fría pero cañera por parte de la banda. Y es que a pesar de que no fueron excesivamente majos con la audiencia, ejecutaron a la perfección hasta alcanzar el clímax de ese Te voy a hacer bailar toda la noche, nos vamos a Berlín, no quiero reproches que se coreó, saltó y bailó sin fisuras. Sencillamente hicieron lo que se esperaba de ellos y lo hicieron muy bien. Un comodín perfecto para cualquier festival de habla hispana que siempre atraerá a la parte más rockera del público y la hará vibrar pero sin grandes sorpresas.

Citizens!

No, no fui a ver a La Casa Azul porque no podía con mi alma, básicamente, pero por lo que me dijeron y lo que oí de lejos, la gente bailó sin parar y se divirtió muchísimo. En cambio me quedé en el escenario Lower para ver a una de esas bandas emergentes británicas que han nacido al calor de The Vaccines (comentaron que esa noche hacía justo un año que dieron su primer concierto juntos, para que nos hagamos una idea de lo reciente de la formación) y que se presentaba como una de las grandes promesas del festival. No vamos a negar que tienen dos canciones muy potentes y pegadizas, Reptile y True Romance, que utilizaron hábilmente para intentar atrapar y encender al público, pero poco más. Su Here We Are (2012) es monótono y no aporta nada nuevo al género y, en directo, no hicieron casi más: el cantante no paraba de acercarse al público, pero de cantar, poca chicha. Además, si los temas son sosos y repetitivos, pues poco se puede hacer por levantarlos. Yo empecé cerca del escenario pero pronto perdí el interés y me fui alejando para acabar viéndolos de lejos. Les falta crecer mucho si quieren hacer algo original.

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Siete bandas que no me perdería si fuera al Low Cost Festival 2012

Publicado en 24 julio 2012 por

El Low Cost es uno de los festivales en plena trayectoria ascendente en nuestro país. En lo que a mi respecta, persona poco aficionada a los calores excesivos, uno de sus principales inconvenientes es su tórrido emplazamiento. Pero si fuera al Low Cost Festival, cosa que aún no tengo 100% descartada, (ya lo sé, tengo que darme vida, que empieza este viernes, pero es que aún no tengo acompañante), hay unas cuantas cosas entre las 40 bandas que incluye su cartel que no me perdería. Además, al ser un festival de dimensiones respetables pero no gigantescas, el horario está montado de manera que no hay solapamientos, de modo que no hay excusas. No te pierdas nada con nuestra guía de imprescindibles.

Placebo

Brian Molko durante el concierto que Placebo ofreció este mes en la Joy Eslava de Madrid

Empezamos por lo obvio. Pero es que Placebo me gustan. Me encantan. Y llevaba año y medio echándolos de menos. Afortunadamente me he quitado las ganas de verlos ya dos veces en lo que va de año, pero… ¡pero quiero más! Porque este año y medio de descanso que se han dado los de Brian Molko les han sentado de maravilla, se les ve pletóricos sobre el escenario (cualquiera que estuviera en la Joy Eslava hace unas semanas puede dar fe de ello), seguros, serios, maduros y entregados. Aún no se han arrancado con canciones nuevas, pero mientras siguen explotando el brutal repertorio de sus dos últimas locuras de estudio: Battle for the Sun (2010) y Meds (2006). Ya sé que es una obviedad decir que la cabeza de cartel es imprescindible. Pero es que son muy grandes, y hay que decirlo: que nadie se pierda a Placebo este sábado en el escenario principal.

Fuel Fandango

La sorprendente, cuidada y divertida puesta en escena de Fuel Fandango, en La Radio Encendida 2012

A estos los pongo más por recomendárselos a quien no los haya visto aún (no deben ser muchos, porque la campaña de promoción que están teniendo estos chavales en lo que va de año es brutal). Para quienes no los conozcan: fusión de flamenco y electrónica muy muy bailable, con cantante carismática disfrazada de folclórica. ¿Da miedo? Pues la última vez que los vi fue en La Radio Encendida, rodeada de muchas personas que nunca habían oído hablar de ellos. Y se les habría caído la baba si hubieran sido capaces de dejar de bailar durante un solo minuto. Y para quienes los conozcan, pues ¿qué decir? Que cerveza, zapatillas y a gastar suela, porque con Fuel Fandango es imposible aburrirse o tener los pies quietos. Imprescindibles. Se lo digo yo.

Suede

Que vuelven los 90 es algo que no se le escapa a nadie, y ellos no podían ser menos. Empezaron a calentar motores con algunos conciertos el año pasado, y este ya anuncian directamente nuevo disco en breve. Muy comentado fue su concierto en el británico Hop Farm Festival, en el que se atrevieron ya con algunas canciones nuevas, parece ser que bastante decentes. Dudo mucho que las niñas que vayan a ver a Supersubmarina sepan muy bien quienes son, pero me apuesto algo a que en cuanto suene brutal Electricity van a caer rendidas a los pies de Brett Anderson, igual que las treintañeras que corearán con los ojitos brillantes, a buen seguro, todos y cada uno de los temas que se canten. Aunque me gustaban de adolescente, nunca tuve la ocasión de verlos, de manera que me haría auténtica ilusión cazarlos, al fin, después de tantos años.

El Columpio Asesino

Recomendación sólo apta si no vas por Supersubmarina o Vetusta Morla: Columpio es una de esas formaciones ruidosas y muy muy cañeras (casi atorantes, dependerá de qué tal suene el escenario) que tras labrarse una trayectoria, ha conseguido un éxito bastante razonable tanto en España como en algunos puntos de América Latina con Diamantes (2011). El año pasado sorprendieron a propios y ajenos siendo una de las bandas más cañeras del Sonorama, y cuentan con algún seguidor acérrimo en este blog. De modo que una recomendación para los más duros del lugar. Pista: te gustará si te gusta el directo de Triángulo de Amor Bizarro.

The New Raemon

Los cacé el año pasado en el DCode y desde entonces sus melancólicas melodías me tienen enamorada. Son una excelente manera de empezar la sesión musiquera del sábado, con un perfecto equilibrio entre rock, ácido sentido del humor, sobriedad y profesionalidad sobre las tablas. De nuevo, podría no ser una recomendación para todos los públicos, pero cualquier oído mínimamente experimentado va a disfrutar calentando los motores con esta banda porque, aunque no sean la alegría de la huerta, su solvencia en directo y su calidad musical sí que están fuera de toda duda.

The Sounds

Maja Ivarsson, la cantante de The Sounds, durante la actuación que ofrecieron en La Riviera el pasado febrero

A estos los cojo un poco con pinzas, pero tampoco me siendo con estómago para no mencionarlos. Son uno de mis grupos favoritos, y aunque tienen buena fama, a mi su directo siempre me sabe a poco. Aunque también he de aceptar que las canciones que de ellos más me gustan no son las más populares, de modo que sus setlists siempre me dejan fría. En contra tienen (y lo digo claro porque si voy muy borracha me convierto en una de ellas) a una horda de fans (femeninas) que les sigue allá dónde van, que convierten las primeras filas en un desagradable campo de batalla (literalmente, me vi morir en el DCode del año pasado entre ellas). A favor: cuando tocan bien, ponen a la audiencia a bailar patas arriba. Maja Ivarsson no solo está como un auténtico tren de mercancías, sin que es imparable y canta realmente bien. El peligro: los he visto tocar con mucho calor (DCode 2011) y no rinden tanto como en un lugar fresquito (Sonorama 2010), así que esperemos que su camerino tenga aire acondicionado y salgan a tocar en plena forma.

Kasabian

Nunca he sido muy fan de esta panda de gamberros arrogantes británicos, sobre todo porque en estudio me dejan muy fría. Ahora bien, Velociraptor! (2011) me parece de lo mejorcito que se publicó el año pasado y, aunque los vi (literalmente) de refilón el año pasado en el DCode, sorprendieron con un concierto que empezó frío y acabó con el público absolutamente on fire. De modo que esta vez no me los perdería, iría como una loca a cantar sus himnos. Con un poco de cerveza en el cuerpo, eso sí, que a los británicos hay que verlos en su ambiente.

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La Joy de Madrid se llena con el A-Rock de Placebo

Publicado en 06 julio 2012 por y

Stefan Olsdal al inicio de la actuación en la Joy Eslava de Madrid

Tu eres un chaval joven, enganchado a la música oscura, a la onda siniestra, a esa cosa que no necesariamente es Gothic Rock y que cultivaba durante los ochenta todas las vertientes del pop y el rock con sus matices especiales. En aquel cajón de sastre cabían muchas cosas, pero a principios de los noventa la fórmula se iba agotando y el eterno remember desaparecía. El agotamiento lógico y generacional de una época coincidía con el emerger de, entre otros, el grunge y el renacer del brit-pop. En aquellas coordenadas muchos fueron los que se vieron atraídos por ondas de fusión de lo oscuro con el metal procedentes mayoritariamente de la Europa central. Otros tantos, encontraron en los nuevos movimientos británicos y norteamericanos sonidos más acordes a lo que  circulaba por sus venas, eso sí, generalmente disfrazado de colores y sin la magia estilística de aquellos. Personalmente, y de eso se trata esta entrada, de algo muy personal sacado de las entrañas, mi afición por determinados sonidos encontró  muchos más puntos de coincidencia en la nueva ola indie que en los aparentes herederos, al menos en el aspecto, de lo clásico.

Y a comienzos del segundo lustro de aquellos años noventa apreció Placebo. Como tantos otros, los descubrí como parte de la banda sonora de la película Airbag como un grupo prometedor pero aún indefinido. Fue con Without You I’m Nothing (1998) cuando quedó meridianamente claro que aquellos chavales estaban el el rollo que buscaba. Sin embargo, víctima de un conflicto generacional que tanto yo como aquellos que me rodeaban sufríamos, no éramos capaces de valorarlos en su justa medida. Su aspecto, sus composiciones y sus letras estaban en la línea de lo que buscábamos, pero su general sonido adaptado a los nuevos tiempos, de forma subconsciente, nos decía que no era exactamente lo que nos pedía el cuerpo. Es lo que tiene la militancia radical, que a veces no te deja ver con claridad lo que tienes delante de las narices.

Placebo quedó como un grupo más que interesante pero incapaz de ser introducido en el Olimpo particular de quienes teníamos querencia por ese estilo. Tus grupos tótem están siempre presentes, te los pones siempre alguna vez al año, hay otros muchos que, aún gustándote excepcionalmente, son quemados en su momento y quedan ahí, apartados en el recuerdo esperando a se rescatados algún día.

En esos parámetros de “me gustan mucho pero me niego a meterlos en el top” quedaron Placebo para mí. Aún así tuve oportunidad de verlos una y mil veces durante los noventa. Inolvidable aquel primer Benicassim al que acudieron y que podías encontrarlos, días antes de empezar el festival, sentados a las mil y monas en la puerta de la Iglesia bebiendo calimocho y abiertos a juntarse con cualquiera que se arrimase. Inolvidables los largos años en los que podías encontrarlos, especialmente a Stefan, en determinados garitos de Madrid pinchando música. Su relación con España siempre ha sido especial, al igual que han cosechado incondicionales fans.

Brian Molko, más sereno y maduro que en sus tiempos mozos, pero incansable como siempre

Y ahí es cuando te das cuenta de ciertas cosas. Es cuando notas que el tiempo pasa y que a cada uno le llega su momento de conexión especial con una banda independientemente del momento, de lo que haya habido detrás, o de lo que tenga que venir. Había mucha gente joven que se sintió irremediablemente atraída por Placebo en sus primeros años, y es totalmente normal, y da igual que les cuentes que antes existió este o aquel. La banda de Brian Molko es una de esas que aún atufando a muchas cosas es lo suficientemente hábil como para no sonar a ninguna en concreto y tener su estilo propio bien enmarcado. Es por ello que su estilo y su importancia debe ser considerada aparte.

Anoche dieron un concierto en Madrid, enmarcado en los A-Rock que patrocina y organiza Mercedes-Benz, en un intento por rejuvenecer y modernizar su imagen, la famosa marca alemana de coches confabuló este concierto privado, sin entradas a la venta, al que bSides tuvo el honor de acudir por partida doble. Con un vistazo a la audiencia te dabas cuenta de muchas cosas de las que acabo de hablar. Gente en torno a la treintena, arriba o abajo. Por abajo, los que eran jovencitos cuando salieron, por encima, aquellos que veníamos de otras cosas. Hasta alguna cresta imposible se pudo ver. Lo común, es que a todos nos brillaban los ojillos. Otros sabrán el porqué, en mi caso porque toda una época que quedó aparcada durante una década comenzó a emerger de forma incontinente. Esa es la gran magia de los grupos grandes que no metes en tu “necesidad vital” siendo algo que te gustan mucho, que cuando vuelven a tu mente y a tus ojos lo hacen con una fuerza tan especial que todo se te queda pequeño. Volviendo a ver anoche a Placebo en directo me dí cuenta de lo caprichoso que es el tiempo y las percepciones. Me dí cuenta de lo importantes que son para gente diez años más jóvenes que yo y de lo importantes que hubieran sido para mí de haber surgido cinco años antes. En cualquiera de los casos, una gran banda, de las mejores que ha alumbrado la Gran Bretaña en los últimos veinte años.

Y eso teniendo en cuenta que el concierto, además de corto, estuvo fundamentalmente centrado en Battle For The Sun (2009) y Meds (2006), con pocas concesiones a otros tiempos, pero lo suficientemente contundente como para demostrar que Placebo son una banda capaz de adaptarse a sí  mismos, a los tiempos y a las ondas dominantes sin perder su personalidad. Con la edad empezando a hacer mella en el rostro de Molko (pero no mucho), y con un avance brutal en firmeza, seriedad, profesionalidad y saber estar sobre el escenario en relación a diez, doce o quince años atrás, la banda ofreció un recital más que satisfactorio tanto para radicales como para viejunos arrastrados por el rollo oscuro. Hasta la forma de cantar de Brian ha dejado atrás aquella indefinición y ambigüedad vocal tan característica para sonar más “adulto”.

En definitiva un día especial, muy especial, de esos que te demuestran como las percepciones cambian, como los prejuicios caen, y como lo que un día te sonó al “placebo” que necesitabas era medicina de verdad. No olvides pasarte por nuestro Flickr para rememorar este concierto.

PD: No perdonaré la ausencia de Without You I’m Nothing en el repertorio, pero me fui feliz y contento.

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Placebo vuelven a girar tras casi dos años de ausencia

Publicado en 01 mayo 2012 por y

Tengo que aceptarlo: son pocos los grupos que han estado tan presentes en mi vida como Placebo. Desde la adolescencia me he sentido fascinada por la infantil voz y la desconcertante apariencia de Brian Molko, y su Without You I’m Nothing (1998) fue una de las inversiones a las que fueron a parar mis pagas semanales. Por eso, cuando mis amigos se presentaron hace un mes en mi fiesta de cumpleaños con una entrada (agotadas en canales habituales desde enero) para el concierto que Placebo ofrecería el 28 de abril en el IndigO2 de Londres (he pasado unas semanas viviendo en UK por trabajo, de ahí mi baja actividad en el blog) en la nueva sucursal británica del famoso festival de cine independiente de Sundance, casi se me saltan las lágrimas.

Tras una intensa gira mundial para presentar Battle For The Sun (2009), el trio británico abandonó los escenarios para descansar durante algún tiempo, dejando algunos de sus conciertos sin atender (el que iban a dar en Madrid en octubre de 2010, sin ir más lejos, fue cancelado alegando problemas de saludo de Molko). Afortunadamente, Sentencia y yo pudimos verlos unos meses antes en Córdoba en un concierto de ejecución correcta pero al que le faltó algo de atmósfera entre la banda y el público. Estuvo bien, pero fue impersonal.

Antes de empezar, la banda indie británica Shields amenizó a quienes habíamos llegado con tiempo con media hora de apacible y nada despreciable teloneo. Sonaron bien, comedidos, interesantes y con una duración más que adecuada. No creo que fuera casualidad que la media hora que transcurrió entre éstos y Placebo fuera amenizada en los altavoces con el disco de The Naked And Famous.

La actuación que vimos el pasado sábado en Londres fue muy distinta a la de Córdoba que comentábamos: en casa, en una sala mucho más pequeña (y con una acústica fabulosa) y descansados en lugar de en medio de una gira mundial, Placebo nos ofrecieron su mejor cara. Los primeros compases del concierto prestaron atención a Battle For The Sun, eligiendo algunos de sus mejores temas para arrancar con fuerza, a pesar de la (algo prescindible y machachona) Ashtray Heart, que fue la canción más flojita del concierto. Hola amigos, me llamo Brian y os voy a presentar algunos temas que he compuesto con mi banda de rock se presentaba Molko en castellano al término de la primera canción.

Los acordes de Every Me Every You, frenética, iniciaron la fase más emocionante de la actuación: una emocionantísima versión de Meds, combinando habilmente estrofas en las que solo teníamos la melancólica voz de Brian Molko con estribillos apoteósicos comandados por Stefan Olsdal; la desgarradora Without You I’m Nothing (que os ofrecemos en vídeo en este post) y Special Needs sonaron a gloria hasta que Brian Molko se vio obligado a parar la actuación por culpa de lo que estaba sucediendo en la pista. Y es que un par de pandillas de energúmenos estaban montando una pequeña batalla campal en las primeras filas: entre los vítores del resto del público, Brian Molko dijo que se negaba a tocar una puta nota más hasta que se calmaran, dejaran de escupir y de pegarse. Fue un buen gesto que recordó bastante a la ocasión en la que Dave Grohl hace un año también en Londres expulsó a un miembro del público de uno de sus conciertos por mantener un comportamiento violento.

Tras esto, el concierto siguió como la seda, subiendo en intensidad hasta cerrar la primera parte de la actuación con Bitter End. Para empezar los bises, una acertada y emocionante versión del Running Up That Hill de Kate Bush, mucho más interesante que la versión de Nirvana que metían en los bises hace un par de años. La cosa terminó con Taste In Men y el público en éxtasis, con una banda que jugaba en casa y que, aparte de su habitual habilidad instrumental, consiguió fundirse con la audiencia, consiguiendo transmitir y emocionar con uno de los setlists mejor elegidos que podían ofrecer. Una tarjeta de presentación perfecta para todos los festivales veraniegos que cuentan con Placebo: no olviden que en nuestro país son cabeza de cartel del Low Cost, en el que ya estuvieron (con gran éxito de crítica y público) hace un par de años. Como siempre, os dejamos con las fotos de nuestra galería de Flickr sobre el evento.

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Placebo proyectan ‘Coming Up For Air’ en Sundance y confirman disco para final de año

Publicado en 01 mayo 2012 por

El prestigioso festival de cine de Sundance abrió la semana pasada sucursal europea con Sundance London Film and Music Festival. Como su nombre indica, trataron de atraer público a sus proyecciones a base de conciertos y, en el caso de los británicos Placebo, aprovecharon también para estrenar Coming Up For Air, un documental de 60 minutos sobre el año y medio que la banda pasó de gira por (casi) todo el mundo entre 2009 y 2010 para presentar el que es hasta la fecha su último trabajo, Battle For The Sun (2009).

Coming Up For Air ya se incluía en We Come In Pieces, un DVD que se publicó el pasado año recopilando diverso material de la gira de Battle For The Sun, pero nunca había sido proyectado en una sala de cine, de modo que es un buen momento para revisarlo. Se trata de un retrato algo pretencioso de las sensaciones que fue experimentando el grupo a lo largo de sus viajes por el mundo para presentar el disco. Si uno ve la lista de actuaciones que tuvieron lugar en esa gira podrá darse cuenta de que es bastante impresionante, de modo que el documental puede permitirse el lujo de llenarse de imágenes poéticas de sus protagonistas contemplando paisajes desérticos, disfrutando de la nieve o tomando el sol en alguna playa.

La gran parte del metraje está locutado por Brian Molko, que va haciendo un retrato de los demás integrantes de ésta entre imágenes de backstage y otras de conciertos. Curiosamente nadie comentaba mucho sobre el propio Molko durante las locuciones. Hay que aceptar que la sala en la que se proyectó el documental tenía tanto una calidad de vídeo como de sonido magníficas que hacían que el disfrute de los ratos de música fuera extremo.

Sobre lo que se ve, pues lo típico: desde los grandes momentos de diversión y felicidad hasta los de bajón de algunos miembros de la banda, pasando por Stefan teniendo que salir ante el público a mitad de un concierto a dar la cara por Brian y decir que éste no puede continuar un concierto (en la sesión de preguntas el propio Molko explicó que se había tratado de un ataque de ansiedad). No hay ninguna referencia al proceso creativo del grupo, solo al interpretativo: más tarde dieron a entender que no suelen componer cuando están de gira porque no encuentran interesante escribir canciones sobre lo aburridos que están en el autobús. Se trata un documental que se deja ver si eres fan de la banda y, sobre todo, si viste algún concierto de la gira, porque te traerá buenos recuerdos.

Al término de la proyección el público tuvo la oportunidad de hacer varias preguntas al director del documental y al grupo. La pregunta más perseguida era clara: ¿Para cuándo habrá nuevo disco de Placebo? Brian Molko confirmó que en la actualidad están escribiendo nuevo material y que esperan tener un disco en el mercado antes de final de año.

Había muchos estadounidenses entre el público, y muchos de ellos expresaron su malestar porque Placebo no de conciertos en su país. A la pregunta de por qué sucedía esto los integrantes de la banda no parecían bromear cuando respondieron que no darán un solo concierto en los Estados Unidos hasta que el matrimonio homosexual sea legalizado en todo el país, de modo que quien quiera verles allí deberá convertirse en activista de los derechos homosexuales. Tristemente, esto no despertó gran apoyo entre el público, y fuimos pocos los que nos atrevimos a aplaudir ante esta respuesta.

Otra pregunta interesante de las lanzadas fue qué grupos nuevos andaba escuchando Brian Molko. Este tipo de preguntas son como cuando entrabas en una tienda de música con miles de ideas para comprar en la cabeza, respondió. ¿Os acordáis de cómo era aquello de entrar en una tienda de música? Tan pronto como sobrepasabas el umbral de la puerta se te olvidaba todo lo que tenías pensado comprar. Pues ahora mismo me está pasando lo mismo. Escucho muchas cosas, pero ahora me gusta bastante una banda británica que se llaman The Naked And Famous.

En general fue una sesión de preguntas divertida, en la que el grupo no se cortó un pelo en decir que si hacían ese tipo de documentales era porque su discográfica le obligaba y que no les hacía ni pizca de gracia encontrarse con gente grabando en momentos complicados de la gira. Pero lo genial vino después, con el concierto que ofrecieron en el IndigO2 de Londres.

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A heart that hurts is a heart that works

Publicado en 26 julio 2010 por

Brian Molko durante su actuación en el Festival de la Guitarra 2010 de Córdoba

Always stays the same, nothing ever changes, / English summer rain seems to last for ages.

Como el vino, mejoran con los años: eléctricos, rompedores, pero, a la vez, increíblemente maduros, sólidos y atractivos. Con un sonido redondo y contundente.

It’s in the water baby, / It’s in the pills that pick you up, / It’s in the water baby, / It’s in the special way we fuck

En efecto, son especiales: desde que oí eso de All alone in space and time. / There’s nothing here but what here’s mine. / Something borrowed, something blue. / Every me and every you. En mi más tierna adolescencia, me sentí en extraña resonancia con las contundentes palabras y la sorprendente voz de Brian Molko.

You’re always ahead of the game, / I drag behind

Son un grupo que ha estado presente en muchos momentos de mi vida. A veces sus acordes me han guiado entre claroscuros y otras veces los he llevado yo de la mano para escenificar mi propia existencia. En cualquier caso, no dejará de fascinarme cómo unas letras tan sombrías puedan hacerme tan extrañamente feliz.
El viernes 23 de julio Placebo actuó en el Festival de la Guitarra de Córdoba. El espectáculo guitarrero fue, en efecto, inmenso. Un concierto lleno de fuerza y vida. Un viaje redondo. Gracias a Elías y María por la compañía y las fotos.

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