Malas noticias para el rock nacional las que nos llegaron ayer a la hora de comer: la banda de O’Grove, Nadadora, que justo estaba celebrando este 2012 el décimo aniversario de sus inicios, anunció su separación, al menos por unos años. Parece ser que la dispersión de los miembros del grupo por la geografía nacional hace extremadamente complicado grabar el que habría sido su cuarto disco. Suena a decisión tomada por la fuerza de las circunstancias, de ver que por mucho que se quiera o se intente, a veces la realidad es como es y las cosas no pueden salir adelante. Obviamente, lo primero es la vida de cada uno, el empleo, llevar comida a casa y luego ya si acaso, tener un buen grupo de música. Pero es una mala, muy mala noticia, a muchos niveles. El primero y más obvio: a nadie le gusta la noticia de que una banda se separe. Pero es que cuando además se trata de un grupo de calidad, con una trayectoria brillante, a pesar de haber hecho mucho menos ruido mediático que algunos compañeros de viaje como Triángulo de Amor Bizarro, con composiciones y letras delicadas, profundizando en un estilo e influencias que no son las más populares en nuestro país; pues como que la cosa fastidia un poco más.
En el plano personal, no tengo más que halagos para este quinteto: si yo tuviera el talento necesario para componer y tocar en un grupo de rock, es posible que se pareciera bastante a lo que ellos han hecho estos años. Los conocí hace un par de años a raíz de su Luz, Oscuridad, Luz (2010) que, desde que lo escuché por primera vez, se ha convertido en uno de mis discos de cabecera. Todas sus canciones me mecen como las olas, es un disco que sencillamente me encanta, no le encuentro cosas malas. Poderoso susurro con ramalazos de ruido, letras que cortan de tanto que aciertan al describir los sentimientos, guitarras demoledoras y precisas… Si alguien me pregunta por una banda española que me guste, Nadadora siempre sale de las primeras. Así que personalmente me jode, y mucho, esta inesperada separación, que viene después de que el grupo subiera unas cuantas fotos de estudio a su Twitter y que daban esperanzas sobre la proximidad de un nuevo trabajo: “Tenía algunas canciones compuestas y me da rabia, porque pienso que nuestro cuatro disco sería el mejor de nuestra carrera. En el mejor de los casos, ese disco no saldría hasta dentro de 3 o 4 años por lo que no tiene sentido seguir”, ha comentado la voz y guitarra del grupo, Gonzalo Abalo en declaraciones a La Voz de Galicia.
Según la nota de prensa de su productora, Nadadora se despedirán con tres conciertos: el 28 y el 29 de diciembre en A Coruña y Vigo respectivamente; y un tercero todavía por concretar en Madrid. Serán sin duda tres actuaciones muy emocionantes que merecerán la pena y quien escribe estas líneas hará todo lo posible por asistir al de Madrid. Por mi parte, como siempre soy de la opinión que la mejor forma de homenajear a un grupo es escuchar su música, compartiré aquí las cinco canciones de Nadadora que más me han emocionado en estos años, las perlas de este discurso de rock alternativo, eterna pero luminosamente melancólico. Cinco canciones nunca son suficientes para hacerse una idea de lo que es un grupo, más aún cuando sus discografía se consume fácil y rápidamente, se encuentra sin problemas en Spotify, pero sí que representan de algún modo el agradecimiento a una banda que me ha acompañado y me acompaña tanto en algunos momentos especialmente sombríos de mi existencia. Disfrutemos de Nadadora, asistamos a sus últimos conciertos, y esperemos que el hasta luego no sea por mucho tiempo. Gracias chicos.





























