A pesar de haber cancelado su actuación de Bilbao, el lleno que consiguieron los estadounidenses AWOLNATION anoche en la Moby Dick de Madrid fue absoluto. Entre el público abundaban los rostros jóvenes, aunque pasadas las primeras filas, no eran los únicos. Y es que a pesar de ser una noche de domingo y de lo largo del evento, quedó consagrada al rock electrónico. El espectáculo, eso sí, estuvo acompañado de algunas banda más del género, por eso de que independientemente del éxito que estén cosechando desde su publicación, AWOLNATION solamente cuentan con un LP, de modo que su capacidad para conceder conciertos largos es limitada.
Cabe destacar la acertada elección de los veteranos ingleses Arcane Roots para calentar los ánimos durante media hora antes de que Aaron Bruno y sus chicos saltaran al escenario. La aproximación de Arcane Roots al género del rock es desde una dimensión muchísimo más metalera y dura que la de AWOLNATION, con una inesperada profusión de voces guturales y estallidos de guitarra. No obstante, utilizan estos recursos de manera moderada, midiéndolos de forma hábil y combinándolos con pasajes y temas más melódicos, suavizando un poco las aristas de su math rock. Sonaron potentes y precisos, con una duración más que adecuada para lo esperado y una habilidosa combinación entre temas duros, novedades y temas algo más accesibles al público, como You Are. A pesar de la estridencia, disfruté con su buen sonido, lo precisas de sus melodías y la rabia que supieron imprimirle a su corta actuación.
Pero es por AWOLNATION por quien la chavalada esperaba vibrante. Aaron Bruno saltó al escenario hacia las once de la noche repleto de energía y con el punto ya ganado de contar con un sonido casi perfecto. Aunque sobre el disco Guilty Filthy Soul podría no sonar como el tema más animado con el que arrancar la fiesta, la verdad es que sonó mucho más lleno de arreglos, potente y animado para empezar a acalentar al personal. Pero el baile, la riqueza de la caja de ritmos y las mezclas empezaron a emerger con People, más animada, pegadiza y adecuada para que la chiquillería empezara a corear los estribillos. Para completar la fiesta, Aaron Bruno sencillamente no paraba de moverse, saltar y acercarse a las primeras filas. La verdad es que estos primeros momentos del concierto, con la banda y la voz de Bruno frescas, fueron de los mejores.
Aunque bien es cierto que la audiencia respondió con alegría y bailes desmedidos ante la enérgica actitud del frontman de AWOLNATION y si bien si voz se iba apagando poquito a poco, a buen seguro a causa de las numerosas inflexiones hacia un registro algo más gutural que le obligaban a forzar ostentosamente la garganta. El primer momento de euforia llegó con Not Your Fault, uno de los éxitos de la joven banda, que si bien es ya de por si un buen y divertidísimo tema en versión estudio, se reveló como algo incluso más poderoso en directo, explotando sus dimensiones más épicas; de forma parecida a cómo se hizo también con Kill Your Heroes con todavía más éxito, dado que a medida que avanzaban las canciones la entrega del público fue siendo cada vez más incondicional. Durante el concierto pudimos disfrutar además de un tema nuevo, Joke, que puso a Aaron Bruno a la guitarra y que sonó melódico pero efectivo.
La actuación transcurrió con concesiones al público más juvenil, que siempre disfruta sintiendo la cercanía con sus ídolos y, si se presta, de sus payasadas: que si abracémonos todos en el momento balada, que si nos agachemos y saltemos… ese tipo de cosas que, siempre y cuando no se hagan para camuflar la falta de capacidad del grupo, quedan simpáticos. En este caso fueron efectivos y divirtieron, sin abusar ni distraer demasiado. La culminación de esta forma de actuar llegó con el hitazo Sail, que Bruno cantó en parte en medio de la pista, rodeado de chavales. Tengo que aceptar que en este caso sí que me dio la impresión de que Bruno hizo trampas y se bajó a cantar entre el público para disimular el hecho de que se estaba quedando sin voz, cosa que se confirmó cuando subió al escenario a cantar la última estrofa del tema a la, sencillamente, no llegaba.
Eso sí, un minuto de descanso le bastó para enfrentarse a la recta final del concierto con energías renovadas, deleitar a la audiencia con una cara b que no aparecía en el setlist inicial y cerrar la actuación con la dilatada pieza que constituye Knights of Shame, que tiene un poco de tiovivo emocional, con subidas y bajadas en intensidad, emocionantes solos de guitarra y hasta un poco de rapeo. A pesar de lo extenso del tema (algo más de 13 minutos en la versión de estudio), disfrutamos de sus vaivenes con los brazos en alto y grandes dosis de diversión. Finalmente, poco más de sesenta minutos de actuación que, aunque supieron algo escasos, compensaron en lo que intensidad y calidad se refiere. Un concierto divertido, bailable, sin demasiadas pretensiones pero con una ejecución más que correcta que, en resumen, mereció la pena sin lugar a dudas.
A continuación os ofrecemos el setlist completo de la actuación (también podéis escucharlo como lista de Spotify), así como una galería exclusiva con las mejores fotos que tomamos durante ésta que podéis visitar también en nuestra galería de Flickr.
- Intro
- Guilty Filthy Soul
- People
- Not your fault
- Wake Up
- Kill your heroes
- Soul wars
- All I Need
- Joke
- Sail
- Motherfucker (gracias, comentador anónimo)
- Burnit down
- Knights of shame

















































































