Archivo de tags | "la riviera"

Tags: , , , , , , , , , , , , ,

Fue una noche eléctrica

Publicado en 16 junio 2013 por y

Querido Jorge Martí, sí, ahora, después de tantos años, os dan premios. Bien merecidos. Recuerdo vuestros primeros tiempos, cuando aparecíais en pleno escenario grande del FIB compartiendo tablas con la galaxia del momento. Recuerdo como algunos decían que aquello era porque erais la “cuota local”, los chicos de la provincia vecina. Para algunos, dentro del panorama musical nacional, hacíais unas canciones un poco blandas, aunque nadie discutía que vuestra base musical era de nivel. Era la época en que no hacía falta regocijarse por encontrar en el urinario a alguien que hablase tu idioma, y en que el festival podía atreverse a meter estrellas emergentes de las nuestras en letras grandes. No se me olvida como vibraba la gente, tanto en el 98 como en 2001, aunque otros cuantos siguiesen pensando que aún seguíais siendo una banda “para chicas”.

la_habitacion_roja_la_riviera2013_01

Sin embargo sorprenderse de que los premios lleguen ahora no es del todo justo. Siempre tuvisteis, en general, buenas acogidas, tanto en prensa como en público, y creasteis sin demasiados problemas una buena legión de fieles seguidores. Otros, en cambio, íbamos y veníamos, éramos esos que nunca podían dejar de prestar atención a lo que hacíais, pero que no terminábamos de engancharnos nunca. Ahora es nuestro momento, porque al menos para mí, ese tiempo que ha pasado ha hecho con vosotros lo que hace con el buen vino. Echando la vista atrás puedo mirar a La Habitación Roja como un ejemplo de tesón y buen hacer que, lejos de dar bandazos, se ha mantenido firme en sus principios pero enriqueciéndose a cada paso. Vuestros discos desde Nuevos Tiempos (2005) no han hecho más que hacer que crezcáis como banda, ampliando la riqueza de vuestra música, canalizando vuestras influencias hacia un producto muy personal e identificable que eclosiona en Fue Eléctrico (2012), uno de los grandes discos del año pasado y mi favorito de vuestro repertorio. Ya ves, después de tanto tiempo.

Por eso, querido Jorge Martí, La Habitación Roja dispone ahora de un repertorio tan rico y tan amplio que os permite dar conciertos tan estupendos como el de anoche en La Riviera. Por eso ahora un concierto vuestro tiene el plus que antes le faltaba, aún reconociendo que siempre tuvisteis una maravillosa mano para entrar en comunión con vuestros fans y crear esas atmósferas especiales que estando abajo te contagian, y que supongo estando arriba te embriagan. Pero ahora es cuando todo el cuadro ha mejorado infinitamente. Vuestro final de fiesta de esa extensísima gira de Fue Eléctrico tocó a su fin en una noche tan emotiva. Lo sabéis, se os veía tan felices…

la_habitacion_roja_la_riviera2013_02

Ahora es cuando podéis sacaros de la manga un recital que arranque de forma tan contundente como es encadenar sin pausa El RespladorSiberia, rompiendo el hielo a lo bestia y a lo grande, como hacen los buenos. Ahora es cuando vuestros viejos grandes éxitos encajan por los medios y en los finales de forma tan estupenda, como hicisteis con Un Día PerfectoCrónico, por ejemplo. Ahora es cuando todo queda en su sitio, y tanto vuestro lado más acústico, como el más eléctrico, o las áreas de indie-pop más noventero, desnudo y crudo, maridan a la perfección con vuestro lado más ambicioso, poderoso, complejo y épico, con esos himnos que sabéis que ahora tenéis y que utilizáis del modo en que anoche utilizasteis Cielo ProtectorAyer. Pero también tenéis muy claro que hay joyas como Norge que deben entrar en la ecuación, y lo hacen sin desentonar entre tanto calor e intensidad. Una pieza fría como esa, que suena a The Cure, a Décima Víctima, a Golpes Bajos y a New Order, pero a la vez sonando a vosotros mismos, es el mejor ejemplo de lo bien que habéis reconvertido lo que bebéis como aficionados en lo que hacéis como músicos. Hay que ser muy buenos para hacer Norge.

Y aunque no sea algo nuevo, porque siempre pasó así, ahora, después de tantos años, es cuando mejor se aprecia, se siente y se comparte la entrega que os ofrece el público, y así es como anoche se mezclaban un par de generaciones que poco a poco iban elevando su tono de emoción ante lo que ibais tocando, y cantaban con vosotros, y bailaban frente a vosotros, y os coreaban, y convertían Indestructibles en uno de los momentos mágicos de la noche, de esos que yo pagaría por vivir donde estabas tú, ahí arriba, pegado al micrófono y con una sonrisa de oreja a oreja.

la_habitacion_roja_la_riviera2013_03

Querido Jorge Martí, anoche La Habitación Roja puso punto final a la gira del disco que os convierte en una banda maravillosa, que pone la pieza que faltaba para haceros grandes, la que completa casi veinte años de evolución en los que habéis sido capaces de mantener vuestra sensibilidad lírica sin ser cursis, de dar una lección sobre como utilizar la palabra sencilla, sin rocámboles y parafernalias vagas, para expresar tanta emoción sin ñoñería, en los que habéis rendido homenaje a los grandes de vuestra generación y que sacaron el indie de este país adelante, en los que os habéis ido puliendo despacito, muy poco a poco, hasta dejar bien brillante la joya que en 1998 muchos creían que podíais ser pero no terminaban de aceptarlo. Sí, ahora es el momento, aunque fallaseis prediciendo lo del Mundial, se os perdona. Gracias por lo de anoche, querido Jorge Martí.

Setlist: El Resplandor, Siberia, Annapurna, Nunca Ganaremos El Mundial, Un Día Perfecto, Febrero, Posidonia, Cuando Te Hablen De Mí, Cajas Tristes, La Segunda Oportunidad, Scandinavia, Van A Por Nosotros, Indestructibles, La Edad De Oro, El Eje Del Mal, Hoy.

Bises: Norge, El Cielo Protector, Crónico, 23.0, La Razón Universal, Nuevos Tiempos, Mi Habitación, Ayer.

0 Comentarios

Tags: , , , , , , , , , ,

Mr. E y su rebuscado camino hacia la gloria

Publicado en 29 abril 2013 por

Iba a ser un concierto difícil. Lo sabía porque había echado una ojeada a los setlists que habían estado tocando últimamente: Eels se presentaban anoche en La Riviera de Madrid en el último concierto de la gira europea de presentación de su genial Wonderful, Glorius. Y cuando decimos que “presentaban su último disc”o queremos decir que no cabía esperar mucho espacio para canciones que no pertenecieran a éste. Y Wonderful, Glorius es un buen disco. Es más, es un disco cojonudo. Pero si escucharlo en versión estudio ya es complicado, trasladarlo a un escenario suena difícil de cojones.

Eels

Vaya por delante que quien escribe estas líneas es una ferviente seguidora de Mr. E y sus muchachos, y con esta ya contaba la tercera vez que los veía en directo. El resultado, aún sabiendo a lo que se iba, tuvo pros y contras. El primer punto a su favor, el público: lejos del maleducado y juvenil público de los eventos inde-poppies en los que me meto habitualmente, la audiencia era variopinta pero madura. Sobre todo, en general (obviamente con excepciones, pero no tantas), silencioso y respetuoso aunque sin llegar a ser frío ni distante: cuando hubo que aplaudir y vitorear, las personas que abarrotaban La Riviera cumplieron de forma más que correcta.

¿El primer inconveniente? El repertorio. Wonderful, Glorious es un disco que hace honor a su nombre, sí. Pero divertido, lo que se viene diciendo divertido, no es. Y, aún así, la banda de E se atrevió a obviar muchísimos de sus más grandes éxitos en aras de ejecutar muchas de sus canciones en directo. La delgada línea entre la valentía y la locura fue, en este caso, verdaderamente palpable. Si a esto le sumamos que el de anoche en Madrid fue el último concierto de una gira de 10 semanas por Europa, uno podía temer que el agotamiento hiciera acto de presencia. Y, desgraciadamente, lo hizo. De modo que la única forma de hacer frente a estas dificultades era tirar de la calidad irreprochable de los músicos miembros de la banda. Afortunadamente, Eels pueden permitirse estas cosas: supongo que si no pudieran, no se atreverían a girar sin tocar temas como Novocaine For The Soul o Hey Man (Now You’re Really Living) y aún así aspirar a llenar salas sin demasiadas complicaciones.

EelsPuestos claros los antecedentes, vayamos con la actuación de anoche en Madrid. Para empezar, comentaremos que el sonido de La Riviera durante el primer tema, Bombs Away, fue aberrante de manera que no estoy segura de que deba decir nada sobre él: es una canción con una versión de estudio desconcertante y poderosa, pero anoche sonaba descompasada y con ciertos problemas de coordinación entre los músicos y la voz. Puede que fuera el sonido. Afortunadamente, en los temas siguientes este asunto se fue solucionando. No es que La Riviera llegara a sonar bien en ningún momento (ojo, yo estaba en un lateral, pero en esa zona otras veces el sonido no me ha parecido tan horrible), pero comparadas con la primera, las siguientes canciones sonaron como si se interpretaran en el Royal Albert Hall.

La primera tanda de canciones perteneció íntegramente al nuevo disco: Bombs Away, Kinda Fuzzy, Open My Present… son todas canciones muy complejas, con rítmicas rebuscadas que trataron de explotar su faceta más guitarrera tirando además de la batería que, para marcar la diferencia, se encontraba en la primera línea del escenario. Después del desaguisado de la primera canción, las siguientes fueron encontrando mejor concordancia entre todo el grupo, hilándolas tal vez con algo más de delicadeza y consiguiendo resultados más convincentes. El público observaba con un mutismo respetuoso pero sin sobresaltos que empezó a mutar cuando hacia la mitad de la actuación sonaron Peach Blossom (con psicodélico baile de E incluido) y, sobre todo, las pegadizos e incofundibles acordes de Prizefighter.

Como nuevo estallido de júbilo entre el público cayó Fresh Feeling un poco después, aunque algo ensombrecida por los cinco minutos de payaseo de rigor: parece ser que este año se cumplen 10 de la incorporación del guitarrista conocido como The Chet a la banda y se había montado cierto numerito de renovar sus votos con E en público. No me malinterpreten, la idea era bonita, pero se notaba demasiado que llevaban dos meses repitiendo el mismo diálogo y el palpable cansancio dejaba entrever cierto tedio que le restaba toda la gracia. Pero tras esto encaramos la fase final del concierto, con su momento culminante en la interpretación de dos temas tan absolutamente inmejorables como Souljacker Part I y Wonderful, Gloroius; que dejaban los ánimos hábilmente caldeados para los bises.

Eels

Durante los bises E manifestó que tras 10 semanas de gira él y la banda se encontraban bastante cansados: fueron más cortos de lo habitual. Empezaron con un tema algo menos conocido y que roza el género de la balada, I’m Your Brave Little Soldier; continuaron con un mesh-up entre My Beloved Monster y Mr. E Beautiful Blues y finalizaron con esa maravilla que es Fresh Blood, con E bañado en luces rojas y los vítores admirados del público. El concierto finalizó sin ser el mejor que le he visto a esta banda. Es obvio que el cansancio hizo mella en ellos, pero también la ¿valentía o tozudez? de presentar un setlist alejado de los grandes éxitos (mi experiencia es que este tipo de conciertos “para todos los públicos” los reservan para la temporada festivalera) y, aún así, consiguieron llenar La Riviera, una vez más, de sinceros y maduros admiradores que disfrutamos de su música y su buen saber hacer. Un concierto, en resumen, ideal para fans y entendidos, sí, pero perfectamente apreciable por cualquiera que sepa disfrutar de la buena música.

9 Comentarios

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Ocean Colour Scene: cuando los himnos no bastan

Publicado en 23 abril 2013 por

Es una  sensación extraña, cuando uno de esos grupos que escuchabas hace ya muchos años, con esos himnos que tiene casi tatuados en la frente; cuando uno de esos grupos que, sin ser uno de tus absolutos favoritos, tiene un buen puñado de temas que, según el día, te humedecen los ojos; viene a tu ciudad. Y da la casualidad de que cuando eras (más) joven no tenías dinero para ir a verlos. Y te mueres de ganas de por fin quitarte la espinita, de por fin ver a Ocean Colour Scene cantar It’s My Shadow y The Circle frente a ti, sin esperarte tampoco el concierto de tu vida, solamente queriendo emocionarte con los himnos de tu postadolescencia, verlos por fin. Y es una sensación extraña, digo, y sé que se me va a llenar el blog trolls y que me van a dar hasta en el cielo de la boca porque anoche había mucha gente muy emocionada en La Riviera, de modo que lo que voy a poner en este post es puramente una percepción personal, siempre dejando claro que el concierto pareció encantarle a un inmenso número de personas… pero es que finalmente llegó el momento y… no fue para tanto.

stay_la_riviera01Pero vayamos por partes: para empezar la responsabilidad de telonear a los de Birmingham recayó en los barceloneses Stay. Tengo que decir que pocas veces me he encontrado con unos teloneros, ya no solo tan bien elegidos, sino tan solventes. La indudable vocación bripopera de los de Barcelona, plagados de guiños a los mejores momentos de Oasis se creció ante el goteo de público que iba llegando. He de decir que la media hora de set que ofrecieron fue, sencillamente, impecable: si acaso un poquito sosa en lo que a interacción con el público se refiere, pero con un sonido perfecto y un tono musical de ascendente intensidad que se encajó como un guante. Da gusto encontrarse con teloneros elegidos con tanta sabiduría, teniendo en cuenta los gustos del público que se encuentra en la sala para beneficio tanto de éste, que puede descubrir un nuevo grupo de su interés, como de la propia banda por poder acceder a nuevos espectadores e incluso de los mismos teloneados, al encontrarse a una audiencia más predispuesta y ya en la onda de lo que se va a interpretar. Un 10 a la organización por la elección y también una nota muy alta a los Stay por la ejecución.

Dicho esto, vayamos a la chicha del asunto: Ocean Colour Scene visitaban anoche La Riviera de Madrid (evento desplazado desde la Joy Eslava a la vista del ritmo de venta de entradas) como parte de una dilatada gira de presentación de su último trabajo, Painting (lo reseñamos aquí), por nuestro país. Si bien La Riviera no colgó el cartel de “no hay billetes”, la afluencia de público fue más que considerable. Como he dicho en el primer párrafo, hace muchos años que tengo ganas de ver a este grupo, conozco razonablemente su discografía y me consideraba bastante motivada para presenciar el concierto de anoche. Motivada pero sin grandes expectativas, que conste, tan solo esperaba emocionarme recordando tiempos pretéritos a golpe de rock. Y el caso es que no fue así: me consta que había mucha gente muy emocionada y entregada en La Riviera anoche, me consta que Ocean Colour Scene llegaron a un buen puñado de espectadores, dejándolos más que satisfechos. Pero la crónica es mia, es mi opinión la que expongo, y yo no fui una de ellos.

ocs_la_riviera01

Desde que en segundo tema del concierto se arrancaron con The Circle, uno de mis absolutos favoritos de la trayectoria de la banda, noté que algo me fallaba: son muchísimas las veces que he escuchado esa canción, que me ha emocionado, que me ha evocado lugares y sensaciones pasadas hace tiempo… pero anoche, en directo, no me decía nada: la voz de Simon Fowler me sonaba deslucida, carente de cualquier calidez y ausente de la imprescindible química que necesitaba establecer con la guitarra de Steve Cradock. Achaqué mi primera fría impresión a que en ese momento yo todavía me encontraba en el foso de fotógrafos y eran los punteos de Cradock lo que con más claridad me llegaba. Pero no: dos temas más tarde yo ya era una más en el público, ubicada en un lugar completamente normal, en medio de una multitud dividida entre gente entregadísima a los de Birmingham y otros que, como mis acompañantes y yo, disfrutábamos de la actuación con algo más de calma.

Los temas de Painting iban pasando, para mi sin pena ni gloria lo que a Simon Fowler se refiere, pero con un astro indiscutible sobre el escenario: y es que durante la primera mitad del concierto a mi lo que más me merecía la pena mirar y admirar era a Steve Cradock y a su guitarra. Sobre él solo puedo decir una cosa: qué maestro. La producción de los discos de Ocean Colour Scene, aunque rockera, da más importancia a la voz que a la guitarra, y no me había permitido apreciar el virtuosismo de este músico como era debido. De las 6 personas que había sobre el escenario, Cradock era sin lugar a dudas el que con más soltura se desenvolvía sobre éste, el más dinámico… el único que me transmitía la impresión de que estaba sintiendo algo con la música que estaba tocando. La solvencia y claridad de los numerosos solos de guitarra que ejecutó, incluso con una eléctrica de 12 cuerdas, fue absolutamente asombrosa. Sin lugar a dudas, cada vez que Fowler se callaba y dejaba espacio para la guitarra de Cradock, el concierto era otro para mi. Aunque en la segunda mitad del concierto quedó algo más difuminado, Steve Cradock fue lo mejor que Ocean Colour Scene ofrecieron anoche.

ocs_la_riviera02

Tras la pertinente batería de temas del nuevo disco, volvieron los temazos: Jane She Got Excavated, The Riverboat Song, Profit In Peace… todas canciones muy conocidas, de indudable gancho con el público, que se lanzaba a cantar los estribillos. Pero yo no percibía química, atmósfera ninguna entre el grupo y el público: ni el más mínimo atisbo de emoción o satisfacción al ver que la gente se sabe tus canciones, como si fuera algo que tiene que suceder por su cara bonita. No sé, no me gustó y ni mucho menos, me emocionó. Antes de los bises, una nueva tanda de temas de sus discos más míticos, Mosley Shoals y Marchin’ Already que acabaron con una explosiva versión de Hundred Mile High City ejecutada con muchísima electricidad, un ritmo vertiginoso y un público totalmente entregado a la vista de la subida de volumen. Probablemente fuera el tema más brillante de todo el concierto. Los bises tiraron también exclusivamente de sus tiempos de gloria, empezando por la menos conocida Robin Hood, lentida y con Fowler solo con su acústica frente al público (me dejó más fría que una piedra) y el cierre con It’s My Shadow y The Day We Caught The Train, imposible no cantarlas para cualquier mayor de 25 años que estuviera en la sala aunque, de nuevo, para mi, sin brillo ninguno porque, además, a estas alturas Cradock ya parecía bastante desconectado del concierto.

En resumen, que no sé bien qué pasó: no me iba esperando un directo como el de Muse, pero si que iba con gente como Travis o los Stereophonics en la cabeza, y el directo de las dos bandas que acabo de mencionar le dan varias vueltas a lo que Ocean Colour Scene hicieron anoche en Madrid. Repito, en cualquier caso, y sabiendo que no sirve de nada decirlo, que es mi opinión y que sé que había gente muy emocionada y que un par de personas me dijeron que les había gustado mucho. Tara o fallo mío, no lo sé. Así lo vi y así lo sentí yo. En cualquier caso, os dejo nuestra habitual galería de fotos del concierto y el setlist, también como lista de Spotify.

  1. Ocean Colour Scene – Paintingocs_la_riviera03
  2. Ocean Colour Scene – The Circle
  3. Ocean Colour Scene – Second Hand Car
  4. Ocean Colour Scene – Weekend
  5. Ocean Colour Scene – Give Me A Letter
  6. Ocean Colour Scene – Doodle Book
  7. Ocean Colour Scene – Weekend
  8. Ocean Colour Scene – Emily Chambers
  9. Ocean Colour Scene – Jane She Got Excavated
  10. Ocean Colour Scene – The Riverboat Song
  11. Ocean Colour Scene – Profit In Peace
  12. Ocean Colour Scene – Goodbye Old Town
  13. Ocean Colour Scene – We Made It More
  14. Ocean Colour Scene – If God Made Everyone
  15. Ocean Colour Scene – This Day Should Last Forever
  16. Ocean Colour Scene – One For The Road
  17. Ocean Colour Scene – Travellers Tune
  18. Ocean Colour Scene – Hundred Mile High City
  19. Ocean Colour Scene – Robin Hood
  20. Ocean Colour Scene – It’s My Shadow
  21. Ocean Colour Scene – The Day We Caught The Train

8 Comentarios

Tags: , , , , , , , , , , , ,

Yo La Tengo: la belleza está en los detalles

Publicado en 06 marzo 2013 por y

En las trayectorias de las bandas longevas no es muy habitual encontrar muchas que, después de casi treinta años de carrera, estén afrontando el lanzamiento de un nuevo disco que probablemente pase a ser uno de los más importantes de su discografía. Así me pareció Fade. Anoche en La Riviera, el trío norteamericano presentó en Madrid su correspondiente show de la gira europea, que aún anda en sus primeros pasos tras pasearse por Portugal y Santiago de Compostela. Yo La Tengo dieron un recital sobrado.

yo_la_tengo_madrid01

Inusual, que no novedoso en su estructura, podríamos decir que el espectáculo fue doble -casi triple dirán algunos-. Tal y como han venido haciendo en su periplo norteamericano, el trío ofreció un primer set de casi una hora en formato acústico, para después destapar los enchufes y, finalmente, soltar la batería de bises en forma de versiones de otros . En total, más de dos horas de gustazo. Así simplemente puedo describir como aficionado a la música en general, el ver a tres tipos que se intercambian instrumentos, que rotan en las posiciones o en el protagonismo vocal, que lo hacen con la mayor naturalidad del mundo, que les sientes disfrutar de lo que hacen, y que de paso te enseñan cómo se hace música de forma humilde y con distintas caras.

yo_la_tengo_madrid02Pero del mismo modo que he dicho lo que he dicho de Fade, también tengo bastante claro que Ohm tiene igualmente muchas papeletas para convertirse en uno de los principales temas emblema de Yo La Tengo, al menos ya lo es en mi recinto particular. Con ella abrieron la noche, en una versión acústica casi susurrada, que pareció emerger distraída de debajo de una alfombra. Delicada, bella, sentida. Ahí comenzó un baño de agua caliente perfecto para una noche borrascosa como la de ayer, acentuado con la ejecución temprana de Two Trains y el repaso a buena parte de Fade, dejando caer por el camino gotitas de su extenso repertorio anterior, hasta poner el punto final con un viaje a los primeros noventa con Nowhere Near. Pese a que en los coletazos del acústico dejaron amagos del advenimiento de la electricidad, todo el bloque estuvo envuelto de un halo de cristal que una simple tos podía romper, con el trío encajonado en un escenario simple en el que parecían casi una miniatura cantándote desde un rinconcito del salón de tu casa. Delicioso.

Y a la calma le sucedió la tempestad, pero a su modo. La parte eléctrica fue entrando despacito, de forma progresiva, hasta las explosiones finales. Por el camino nuevo alternar entre Fade y viejos tiempos noventeros -el lazo temporal entre ambas etapas de Yo La Tengo no podía pasar inadvertida-, y un nuevo aparecer de Ohm que creo resume perfectamente el espíritu del concierto, y en cierto modo también, de la banda en sí misma. La primera acústica, la segunda eléctrica, ambas diferentes de la original, la una por debajo, como un murmullo, la segunda ruidosa y distorsionada, ambas dos, una versión de ellos mismos, como tanto les has gustado siempre hace con canciones de otros, en conjunto, una buena prueba de la versatilidad de Yo La Tengo. Y aunque hubiese sido el broche perfecto para cerrar el bucle abierto casi dos horas antes, tuvieron una bala más, y de las potentes, sacando a pasear a Pass The Hatchet, I Think I’m Goodkind, donde el amigo Kaplan pudo explayarse en el festival de distorsión que tanto se expandió en aquellos años noventa y del que ellos fueron siempre referencia. Aunque ya habían tenido arrebatos de ruido en el último tramo de la noche, éste fue el definitivo.

yo_la_tengo_madrid03Y para terminar la batería de cinco bises. Cinco versiones de otros, como han hecho en casi toda la gira. Por ahí pasaron los Kinks o la Velvet, además de una canción de esas que quedan escondidas en el tiempo, New Wave Hot Dogs, que Kaplan recordó como tocada la primera vez que visitaron Madrid a finales de los ochenta. Pero el gran regalo que yo particularmente recibí fue la inesperada versión del Gates Of Steel de Devo.

Afortunadamente siguen quedando bandas que pasean con humildad su extensa y brillante trayectoria, a las que el tiempo no se les sube a la cabeza, y que el paso del mismo, por mucho que se les note en la cara y en las reflexiones que sobre él hacen en sus últimas canciones, no impide que sigan vistiendo como unos chiquillos indies ilusionados. El matrimonio Hubley-Kaplan y el enorme James McNew pasaron anoche por Madrid dando un concierto entrañable. Quién ande por Barcelona, todavía tiene una oportunidad más para ver esta destacable gira. Para los demás, dejamos un álbum con las mejores fotos que sacamos anoche durante el arranque acústico del concierto de Yo La Tengo.

4 Comentarios

Tags: , , , , , , , , , , , ,

Patti Smith no necesita despeinarse para cautivar

Publicado en 16 noviembre 2012 por

Es difícil conservar la objetividad cuando una ya ha confesado por activa y por pasiva su devoción hacia una persona, en mi caso, Patti Smith. No obstante, es posible que con la gira de presentación de Banga pueda hacer una excepción: ya lo hice en verano con su actuación en el Hop Farm Festival y creo que esta, aunque mejor, también me permitirá conservar cierta serenidad a la hora de describir y opinar. Al final del post encontraréis una galería con las fotografías que le sacamos anoche, aunque también podéis visitar la colección que hemos creado en nuestro Flickr con ellas.

Empecemos por lo malo que, en el caso de la abuela del punk, es más bien lo menos bueno: como absoluta fanática de Patti Smith, yo ya había visto un concierto de la presente gira de presentación de Banga, y había estudiado minuciosamente los setlists y el tipo de conciertos que la estadounidense había estado dando estos meses. Lo segundo confirmaba las sensaciones que había tenido con lo primero: puesto que Patti Smith domina el género del directo como una auténtica maestra, sería una falacia decir que está haciendo unos malos conciertos o una mala gira. No obstante, esta gira no está a la altura de las que hizo, por ejemplo, hace dos años, con actuaciones que sencillamente me ponen los pelos de punta al recordarlas (para el recuerdo siempre ese recital poético de 2010 en el teatro de la Universidad Lab0ral de Gijón; o su actuación en el ciclo que La Casa Encendida dedicó a uno de sus ídolos, Arthur Rimbaud, allá por 2007).

Y es que aunque ya dije que Banga me ha gustado bastante, da la santa casualidad de que no solo en directo interpreta las canciones menos brillantes del álbum (¿por qué demonios tiene que tocar Maria o This Is The Girl?) sino que, para más inri, las más alucinante (Amerigo, Seneca, Tarakovsky, Constantine’s Dream) no las ha interpretado ni una sola vez en lo que va de gira. Además, la selección de temas de la gira parece limitado a una veintena de canciones más o menos conocidas que, en la mayoría de los casos evitan tocar People Have The Power y que, estando bien, deja poco espacio para la improvisación. Son, además, todos conciertos de tipo acústico, aunque a veces los recintos inviten al eléctrico, lo que se ve en la gira es Patti con su banda, la mayor parte del tiempo solo con guitarras acústicas y muy poca caña en los altavoces.

Dicho esto, creo que podemos decir que yo, que soy muy pero que muy fan de Patti Smith, sabía a lo que iba. En ese contexto el concierto de anoche no me sorprendió, pero si que me dejó mejor sabor de boca de lo que esperaba. Ahora bien, el público medio que ha visto a Patti una o ninguna veces, podría quedar un poco desubicado al ir a un concierto que, al ser en La Riviera se esperaría virulentamente eléctrico (como aquél de hace dos años en los Veranos de la Villa), para encontrarse con mucho más light. De hecho anoche había bastante gente que hacia la mitad de la actuación se quejaban amargamente de lo calmado de ésta y no paraban de gritar Patti, go electric!.

Pero bueno, vamos a lo que vamos: la indiscutible genialidad que hace que, incluso en su gira menos espectacular, Patti Smith complete conciertos de una calidad altísima. Y es que da igual que toque las canciones más cutres del disco: la abuela del punk es una crack, el público madrileño la quiere muchísimo y a ella le encanta dejarse querer. Con esta combinación, algo bueno tiene que salir siempre. El concierto de anoche fue, eso si, un cambio más o menos de última hora para evitar que la Smith tocara el día de la huelga general. De hecho, durante todo el día de ayer por Twitter anduvo correteando una foto de la periodista Susana Hidalgo, que se la había encontrado junto a Lenny (su guitarrista de toda la vida) en la manifestación del día 14 en Madrid. Muy propio de la combativa Patti.

El concierto comenzó con April Fool, la canción con la que se ha presentado Banga, muy suavecita y con el punto de que, de algún modo, gran parte del público se la sabía, al menos a cachos, y al menos la tarareaba (prueba de que aquello estaba lleno de fans puros). La cosa continuó con Distant Fingers, una canción preciosa que Patti está volviendo a tocar en esta gira y que tal vez fuera uno de los mejores momentos del concierto, y Dancing Barefoot, una vieja conocida de los que ya somos habituales de sus giras, pero que nunca está de más repasar (aunque un poco más de cañita no le habría sobrado). De las canciones del nuevo disco, la que más me gustó fue Banga, buen tema de punk, simple a más no poder, gritón y gamberro que acabó con Lenny ladrando y aullando seguido, incialmente, por el resto la banda y, finalmente, por todo el público.

Las habituales arengas de Patti no se hicieron esperar y pronto se arrancó con una de sus improvisaciones de texto que versó, como no podía ser de otra manera, sobre las sensaciones que había experimentado la noche anterior en la manifestación, la belleza de ver a cientos de miles de personas tan solo unidas para demostrar que no son solamente individuos y cómo algo tan simple no llega a suceder en su propio país. La unión con My Blakean Year fue perfecta y llevó al primer momento realmente intenso de la noche, con el público respondiendo casi sin reservas.

Sin duda lo mejor de la actuación fue Beneath The Southern Cross en la que, especialmente la banda, lo dieron absolutamente todo, a un público que, ahora así, alucinaba con un acústico tan eléctrico, con la desesperada emoción de su letra y con la entrega de todos los que se encontraban en el escenario. Fue el único momento en el que puedo decir que Patti se dejaba la piel en el concierto. Tampoco tuvo desperdicio Pissing In A River, aunque pecó de excesiva languidez, haciéndose excesivamente larga sobre todo al principio.

Por supuesto, Gloria antes de los bises, con un público que no paraba de corear ya no solo el estribillo, sino gran parte de la canción; y unos bises escasos con una versión de una canción de Neil Young que a mi me sobró un poco (la habría cambiado mil veces por Free Money o Rock and Roll Nigger, las grandes ausentes de la noche) y la sorpresa de incluir People Have The Power, que no está apareciendo mucho en lo que va de gira pero que creo que fue un acierto porque, sin ser el mejor tema de Patti, es una canción que al público le gusta mucho y la gente no hacía más que pedírsela.

En el aspecto técnico, en contra de lo que muchos temían, La Riviera sonó perfectamente (normal, no se le pedía nada del otro mundo); aunque no estaba ni mucho menos llena (temo que el precio de las entradas no ayudó demasiado). No voy a cerrar la crónica sin contar algo que sí que me decepcionó un poco: a pesar de que en otras ocasiones Patti Smith no ha tenido ningún problema en acercarse para firmar a los fans que, respetuosamente, la esperaran a la salida de los conciertos, la decena escasa de personas que la esperamos anoche a la salida de La Riviera nos llevamos un chasco al comprobar que Patti pasaba de nosotros. No sé a qué se debería, pero me dio bastante rabia.

Que a nadie se le olvide que la gira española de Patti Smith no acaba hoy, quedan tres fechas. Las dejo aquí para los despistados. Lo bueno de Patti es que, incluso un concierto de su peor gira, sigue siendo un auténtico conciertazo para cualquier persona a la que le guste la música.

  • 16/11/2012: Cartagena. Auditorio El Batel. Festival de Jazz. 20-30€ Entradas.
  • 17 /11/2012: Valencia. Polideportivo Cabanyal. Festival Urbano VLC 2012. 28-63€ (según el tipo de abono) Entradas.
  • 19/11/2012: Barcelona. Palau de la Música. Festival Mil.lenni. 18-64€ Entradas.

0 Comentarios

Tags: , , , , , , , , , ,

The XX no se saltan ni un latido en Madrid

Publicado en 15 noviembre 2012 por

Son muchas las personas que conozco que tachan el directo de The XX de soso, aburrido y de absoluta estafa. En la gran parte de los casos, se basan en las actuaciones que les vieron en 2010 tanto en el Circo Price de Madrid como en el Primavera Sound de aquél año. Por entonces The XX eran la banda de moda, los niños prodigio del indie europeo, y tengo la impresión de que muchas personas acudieron a sus conciertos esperando ver a los nuevos Muse, o algo así. Y no, yo los vi en el Circo Price y me gustaron mucho, pero fui sabiendo que aquello no iba a ser la alegría de la huerta. No obstante, me sorprendió la frialdad del grupo, ya no solo con el público, sino entre ellos mismos.

Anoche unos The XX mucho más maduros que hace dos años, daban su segundo sold out en La Riviera de Madrid para presentar Coexist, el álbum con el que han demostrado que lo suyo no era flor de un día. Y yo confieso que me encantó, esperaba una actuación correcta pero fría, como la que viera hace unos años, y me encontré con una banda a la que le queda un gran camino por recorrer para explotar completamente su potencial en directo pero que, sin lugar a dudas, se encuentra en el mejor de los caminos para ello. Anoche The XX se mostraron seguros, comedidos en su frialdad, intensos y hasta cañeros (dentro de los límites obvios de sus composiciones); y el público madrileño respondió muy positivamente.

La primera sorpresa llegó nada más pisar las tablas: en vez de empezar con la apabullante Intro de su primer álbum, The XX usaron su nuevo single Angels para abrir de manera íntima y delicada su actuación: la voz de Romy ascendió susurrante pero segura, embelesando completamente a la audiencia. Una elección acertada, pues los coros no tardaron en tratar de acompañarla, aunque no hacían más que afear la perfección del texto casi recitado. Los temas de XX (2009) no tardaron en sucederse: Heart Skipped a Bit y Crystalised demostraron que, aunque Coexist es un buen álbum, son los primeros temas de The XX los que más potencial tienen, aunque puede que la popularidad de muchos de ellos sea de gran ayuda.

También cayó pronto Fiction, el tema que más me gusta de Coexist. Me pareció repentino gastar tan pronto el cartucho de una canción tan buena pero el paso de los minutos me demostró que estaba equivocada: la voz de OIiver en solitario, como es el caso de esta canción, no aguanta el tirón tan bien como la de Romy, y se le notaban ciertas inseguridades que deslucieron un poquito el tema, aunque en ningún caso llegaron a arruinarlo. Tras esto, la (por ahora) escasa discografía del trío londinense cayó casi completa, con puntuales pero agradecibles interpelaciones al público y cierto halo de complicidad entre los tres que, sinceramente, yo no había visto cuando los vi tocar por primera vez (eran tan fríos que parecía que no se conociesen entre ellos).

Como decía, aunque Coexist no es un disco tan alucinante como XX, sí que me quedó claro que mejoraba mucho en directo: especialmente Reunion y Sunset, dos temas que no me habían sorprendido especialmente en las sucesivas escuchas de la versión de estudio, me parecieron extraordinariamente bellas anoche en La Riviera. Ahora bien, las auténticas estrellas fueron VCR, Islands o Shelter, esas canciones que una no se cansa de oír una y otra vez y cuya versión en vivo estaba cuidada hasta la extenuación, con delicadas uniones entre unas canciones y otras, tiempos muy bien medidos, voces hermosamente acompasadas a las que solo se les podía poner una pega: cierta falta de espontaneidad en detrimento de la efectividad a la hora de dar ímpetu a las canciones e ir subiendo el nivel emocional de la actuación.

Lamentablemente, el sonido en La Riviera no fue perfecto, y los bajos saturaban en cuanto Jamie tiraba demasiado de la caja de ritmos, pero el resto del sonido fue razonable y el espectáculo se pudo disfrutar dignamente. Para los bises, eso sí, pudimos disfrutar de Intro, que nos hizo bailar casi como niños ante esa sucesión de notas que tantas veces nos ha hipnotizado sin saber bien por qué. El final, con Stars, fue bello, muy lleno de energía, tirando de efectismos e intensos golpes de percusión para acabar de rendir al público que, sin necesidad de estar en un éxtasis rockero, aplaudió generosamente y pareció disfrutar de lo que había ido a ver: la intimidad y la delicadeza hechas rock electrónico que, por momentos, se vuelve llamativo e intenso. Un gran concierto de una banda que parece estar dibujando una trayectoria ascendente que, de completarse, está todavía por darnos bellos y jugosos frutos.

5 Comentarios

Tags: , , , , ,

Idolátrate a ti mismo

Publicado en 23 julio 2012 por

Billy Idol desafía el paso del tiempo con una exhibición de energía y actitud rockera que contagió al público de La Riviera.

El pasado jueves 19 de julio, la sala La Riviera de Madrid albergaba un acontecimiento histórico. Aunque pueda parecer increíble, Billy Idol, uno de los más grandes iconos del rock de los ochenta, iba a actuar por primera vez en nuestra capital. Sin embargo, la expectación no parecía estar a la altura de tamaño acontecimiento. Pocos minutos antes del concierto, el recinto presentaba un aspecto bastante desangelado, más propio de la comparecencia de una banda de novatos desconocidos que de una de las estrellas de mayor dimensión de los primeros años de la era MTV. Lo único que descartaba la primera posibilidad era la edad media del público, muy por encima de lo habitual y rebajada únicamente por la presencia de algunos curiosos, entre los cuales se encontraba quien escribe. Afortunadamente, para cuando Mister Idol pisó el escenario la afluencia había aumentado considerablemente, quizás apurando su llegada a causa de las altas temperaturas, quizás convencida a última hora por la rebaja que habían experimentado los precios de las entradas ante la escasa demanda inicial. De cualquier modo, lo cierto es que el tío Billy salió dispuesto a convertir a cuantos nos congregábamos allí en auténticos privilegiados por el espectáculo que íbamos a presenciar.

Billy Idol junto a Steve Stevens

La primera impresión de la noche fue causada por la espectacular forma que luce el británico, con un físico sencillamente imponente a punto de cumplir los 57 años de edad y que ninguno de los presentes, incluidos los más jóvenes, soñamos ya con lograr en nuestras vidas. Su aspecto se encuentra en perfecta consonancia con el impecable estado de su voz, que lució tremenda desde los primeros versos de “Ready, steady, go!”, tema de su etapa con Generation X que abrió la actuación. Las sorpresas para los sentidos se acumulaban y apenas caíamos en la cuenta de la absoluta perfección que alcanzaba el sonido ya desde el primer acorde. Sin esperar más de lo necesario, la fenomenal banda compuesta por el eterno Steve Stevens, el también guitarrista Billy Morrison, el bajista Stephen McGrath, el teclista Derek Sherinian, y el joven batería Colson Jeremy ejecutaba el clasicazo “Dancing with myself” para mayor lucimiento de Idol y definitiva seducción de la audiencia. Seguía “(Do not) Stand in the shadows”, del mítico “Rebel Yell”, y para entonces no quedaba nadie sin mover el esqueleto.

Idol, aclamado por las masas

La intensidad se redujo entonces para que Idol tuviera tiempo de cambiar su indumentaria de cuero por una bata blanca completamente abierta que le permitía lucir palmito de forma aún más notoria y que él se encargaba de señalar explícitamente. Era el turno de “Flesh for fantasy”, ejecutada en una versión acertadísima que alcanzó un grado óptimo de conexión con el público, dando lugar a uno de esos momentos mágicos que solo tienen lugar muy de vez en cuando para convertir en imborrable el recuerdo de determinados conciertos. Para entonces la cita ya había quedado plenamente justificada, y quizás por eso Idol y sus chicos se permitieron llevar la actuación a una calma chicha que recorrió temas más pausados, como  “Sweet sixteen”, “Eyes without a face”“Kings and queens of the underground” o “Heaven’s inside”. El interludio, quizás más largo de lo deseable, culminó con una peculiar versión del clásico de The Doors “L.A. Woman”, apuntalado en su parte central por una incisión melódica del “Norwegian Wood” de The Beatles.

Stevens, durante su original solo

Llegaba el momento del descanso para un Idol que no había parado de moverse y buscar la comunicación con su público a base de todo tipo de gestos provocativos y cucamonas varias. Billy abandonaba momentáneamente el escenario para cederle todo el protagonismo a Steve Stevens, en quien encontró su compañero perfecto en los ochenta para componer el exitoso “Rebel Yell” y que desde entonces es identificado como su escudero más fiel. El guitarrista ya había sido aclamado hasta entonces en cada fraseo y se marcaba a continuación un original y espectacular solo cuyo final buscó  la colaboración de los asistentes, desatando una sonora ovación.

Billy, demostrando que no solo de cantar vive el ídolo

Billy regresaba a la palestra acompañado por el resto de la banda para afrontar el final de la actuación con renovada energía y nuevo atuendo, esta vez una camiseta estampada con su propio rostro que él mismo se encargaba de señalar con orgullo, haciendo bueno su lema “Idolize yourself”. “King rocker”, “Running with the Boss sound”, “Love like fire” y “Blue highway” fueron incrementando progresivamente la intensidad y preparando el terreno para la orgiástica “Rebel Yell”, coreada por todos y cada uno de los allí congregados. Poder cantar semejante himno rodeado de cientos de personas frente al propio Idol sin duda constituye toda una experiencia vital y hace que merezca la pena desgañitarse a gusto. La banda se regodeó instrumentalmente en la parte central para alargar el tema y, con él, el alborozo general y el disfrute de un Idol ya sin camiseta que no podía evitar soltar alguna carcajada a pesar de su esfuerzo por mantener su mejor cara de chico malo, riéndose de su propio personaje.

Idol se despedía junto a su banda de un público entregado

Sin apenas tiempo para dudar si habría bises cuando se superaba sobradamente la hora y media de actuación, la banda regresaba para entonar el otro himno imperecedero que es “White wedding”. Idol seguía exhibiendo un vozarrón impresionante, aunque cedía cada vez más el micrófono al público, sabedor de que ya no le quedaba nada por demostrar. Una vez más, se tomaba un respiro para ceder foco al tatuadísimo Colson Jeremy, que la emprendía a golpes con su batería en un enérgico solo que sirvió como preludio al final. Idol se colgaba la guitarra para arrancarse con “Mony, mony”, que pondría el colofón a la noche en medio de la algarabía general. Antes de despedirse, aún tuvo tiempo para felicitar al público por su entrega, agradecerle su contribución a su estatus de estrella y presentar uno a uno a sus músicos, buscando el aplauso para cada uno de ellos y, cómo no, para sí mismo: “Billy Fucking Idol!!!”.

A sus 56 años, Billy Idol sigue disfrutando sus actuaciones como el que más, y demostrando una tremenda facilidad para arrastrar al público más escéptico a su terreno. Durante dos generosas horas, adaptó a un sonido más actual y rockero su repertorio de clásicos, en el que solo se echó en falta algún tema de su más reciente “Devil’s playground” (2005), en opinión de quien escribe un gran álbum de rock y uno de sus mejores trabajos. Como decía al principio, se esforzó en compensar sobradamente a su público repasando su catálogo de poses y regalando púas, baquetas, setlists y hasta platos y bols de plástico autografiados, además de una experiencia inolvidable. Gracias a su entrega, lo que a la entrada parecía ser una parroquia de talluditos melancólicos y algún que otro curioso salió de La Riviera convertida en una banda de rejuvenecidos y chulescos rebeldes sin causa. Quién le iba a decir a un servidor que en pleno año 2012 saldría de un concierto con una camiseta estampada con la cara de Billy Idol… Si en torno a la medianoche alguno de ustedes  se cruzó con un tipo que gritaba “More, more, more!” no piense en “Regreso al Futuro”: simplemente estuvo allí.

Repertorio completo.

1. Ready, steady, go!

2. Dancing with myself

3. (Do not) Stand in the shadows

4. Postcards from the past

5. Flesh for fantasy

6. Too far to fall

7. Hot in the city

8. Sweet sixteen

9. Eyes without a face

10. Kings and queens of the underground

11. Heaven’s inside

12. L.A. Woman / Norwegian wood

13. Solo de Steve Stevens

14. King rocker

15. Running with the Boss sound

16. Love like fire

17. Blue highway

18. Rebel yell

*****************************

19.  White wedding

20. Solo de batería

21. Mony, mony

0 Comentarios

Tags: , , , , , , , , , ,

The Cult presenta armas en La Riviera

Publicado en 22 julio 2012 por

La banda de Astbury y Duffy presentó impecablemente su nuevo disco en un concierto breve pero intenso en La Riviera.

Dante Gizzi, al frente de GUN

La noche del pasado miércoles 18 de julio se presentaba calurosa para recibir el paso de The Cult por nuestra ciudad, a la que acudían para poner en liza su nuevo álbum, “Choice of Weapon”. Antes de ello, los escoceses GUN, viejas glorias de la escena glam de principios de los noventa, tenían el cometido de servir el aperitivo a los asistentes más tempraneros. Lejos quedan ya los mejores tiempos de la banda de los hermanos Gizzi, pero tanto ellos como sus nuevos compañeros se empeñaron en demostrar que se encuentran en plena forma y que aún son capaces de hacer vibrar al público con sus viejos éxitos y algunos de los temas de su reciente “Break The Silence”. Con un voluntarioso y bastante correcto Dante Gizzi desplazado del bajo a las voces, los de Glasgow probaron que su fórmula todavía funciona, especialmente en lo tocante a sus principales himnos, “Steal your fire”, “Shame on you” y “Word up!”, que trajeron un puñado de buenos recuerdos a quienes les siguen desde siempre y sirvieron para captar la atención de los más profanos.

The Cult, compareciendo al ritmo de “Lil’ Devil”

Diez minutos más tarde de las 21:30 de la noche, con algunos grados y unos cuantos centenares de personas más, Ian Astbury, Billy Duffy, Chris Wyse y John Tempesta aparecían sobre el escenario con la ya habitual compañía en directo de Mike Dimkich para arrancarse con “Lil’ Devil”, dejando claro desde el principio que no iban a olvidar los viejos tiempos aunque el motivo principal de su comparecencia fuera presentar sus nuevas canciones. La sucesión de “Honey from a knife”, “Rain”, “Lucifer” y “Fire woman” confirmó desde el mismo inicio que las nuevas composiciones irían alternándose con grandes éxitos del pasado en perfecta continuidad. El sonido, perfectamente limpio y nítido desde el primer acorde, sorprendentemente empeoró un ápice tras las dos primeras canciones, cuando alguien cometió el error de subirle demasiado el micrófono a Astbury. No obstante, el nivel técnico del concierto rayó la excelencia a lo largo de toda la actuación, como cabía esperar de la incuestionable calidad de unos músicos que además se compenetran a la perfección sobre las tablas.

Astbury, momentos después de soltarse la melena

Bien es cierto que Ian Astbury ya no se encuentra en la forma necesaria para derrochar energías con correrías sobre el escenario, pero supo dosificarse a la perfección para ofrecer lo mejor de sí en cada canción. Sin grandes alardes físicos pero con más actitud que en anteriores citas, se mantuvo firme en su posición e hizo lucir a gran altura los nuevos temas, dejando únicamente lugar para la añoranza en algunos tramos de los viejos himnos, en los que evitó riesgos innecesarios. Astbury ya no es el joven salvaje que se dejaba la garganta a la vez que destrozaba instrumentos; ahora prioriza la canción y se permite únicamente la licencia de romper un par de panderetas, como hizo con una que lanzó hacia atrás y a punto estuvo de impactar en el rostro de John Tempesta y otra a la que propinó una patada para hacerla añicos sobre el público de las primeras filas. Probablemente los viejos aficionados echen de menos al Ian alocado de antaño, pero sin duda sus compañeros prefieren al más maduro y profesional de hoy en día, más cerca de ser un viejo lobo que del “wolf child” de los ochenta.

Duffy, iluminado

Quien no entiende del paso del tiempo es el siempre excepcional Billy Duffy, que supo exprimir la quintaesencia de la dimensión de su guitarra en cada tema. Pocos guitarristas son capaces de impartir un recital como el que desplegó el de Manchester y que sin duda le hace merecedor de un hueco entre los más grandes, aunque pocas veces le veamos figurar en semejantes listas. Perfectamente acompañado por Dimkich y Wyse, cuya labor a los coros resulta especialmente destacable, y con un impecable Tempesta en la sala de máquinas, entre todos mantuvieron el concierto en un altísimo nivel técnico, sosteniendo incluso la fase menos animada que compusieron las inesperadas “Phoenix” y “Embers”. La excelente formación actual hace que The Cult suene más como una pujante banda nueva que como un cónclave de viejas estrellas tratando de perpetuar su luz, y eso les hace brillar aún con más fuerza.

Durante la ejecución de “Spiritwalker”

“Nirvana”, uno de los puntos álgidos de la noche, retomó el impulso inicial para reconducir la situación hacia la eléctrica senda de “The Wolf”, la potencia de “Rise”, el dinamismo de “For the animals” y la energía de “Wild flower”, para desembocar en la obligada “She sells sanctuary”, que sonó en todo su esplendor. Astbury se retiraba con los brazos abiertos en gesto de resignación ante las aclamaciones de un público que pedía más, y volvía a aparecer junto al resto de la banda para entonar la exquisita balada “Life > Death”. La trascendente calma del cuerpo principal de la canción dio lugar al desencadenamiento de su épico final, para el cual Ian se soltaba el pelo dispuesto a derrochar toda la energía que hasta entonces había estado conteniendo en las exquisitas “Spiritwalker” y “Love removal machine”, que pusieron el colofón a una intensa actuación que acababa así por todo lo alto.

La hora y veinte de concierto y el soberbio final dejaron a todos ávidos de más rock por parte de una banda que demostró sobradamente que es capaz de destilar el de mejor calidad. Por fortuna, también probaron estar más vivos que nunca y todos nos fuimos tranquilos a nuestras casas sabiendo que aún queda The Cult para rato. Ojalá que duren muchos años.

Repertorio completo:

1. Lil’ Devil

2. Honey from a knife

3. Rain

4. Lucifer

5. Fire woman

6. Phoenix

7. Embers

8. Nirvana

9. The wolf

10. Rise

11. For the animals

12. Wild flower

13. She sells sanctuary

***********************

14. Life > Death

15. Spiritwalker

16. Love removal machine

 

2 Comentarios

Tags: , , , , , , , ,

M83: Ni ruido ni nueces

Publicado en 11 marzo 2012 por

No me ha gustado. Ya está, ya lo he dicho. El concierto de M83 de anoche en La Riviera de Madrid me pareció una soberana tomadura de pelo. Ya sé que desde verano son la banda de moda. Resulta que ahora en España nos hemos dado cuenta de que en Francia se hace buena música electrónica o algo así. Lo cierto es que yo misma me sentí cautivada por Hurry Up, We’re Dreaming en un primer momento. Pero lo cierto es que, si bien fue un disco que en las primeras escuchas me pareció muy excitante, fui perdiendo el interés con el paso de los meses. Cuando estas semanas me di cuenta de que se acercaba la fecha del concierto, apenas me lo ponía ya.

Así que no puedo negar que me bajé a La Riviera con cierto aire escéptico. El hecho de que la sala estuviera, literalmente, a reventar, no me ayudó mucho: me gusta ver las salas llenas, por supuesto, pero la aglomeración que había ayer en la pista me parecía excesiva. El posible disfrute se complicaba. Para rematar, muchos asistentes no se caracterizaban por su civismo, y ya antes del inicio de la actuación había muchos fumando.

En cualquier caso, el público entró en éxtasis en cuanto Anthony González subió al escenario ataviado con la máscara del monstruito que puebla toda la iconografía de su último trabajo para empezar a desgranar un setlist que, bajo mi punto de vista (y el de mis acompañantes) no tenía ni pies ni cabeza. Cualquier momento de animación era rápidamente contrarrestado con uno de bajón constantemente. Las canciones eran sucesiones de inicios lentos y finales explosivos pero repetitivos hasta la nausea. Me bastaron cuatro o cinco canciones para empezar a mirar el reloj, y un par más para aburrirme como una ostra. No obstante, tengo que admitirlo, casi todas las personas que me rodeaban estaban sumidas en un trance feliz en el que no paraban de gritar y dar palmas, de modo que algo debía estar haciendo bien el grupo. Tal vez me esté haciendo demasiado vieja como para saber el qué.

En mi opinión, Sitting fue el mejor tema de la noche, y habría logrado engancharme al concierto, puesto que fue uno de los primeros, de no haber estado rodeado de otras canciones más aburridas. Mi favorita, Year One, One UFO, me sonó sosa y deslucida; y la archiconocida Midnight City me resultó previsible y carente de interés. Afortunadamente, les bastó una hora y veinte minutos para despachar el concierto, que a mi se me estaba antojando interminable. Una pena, pero cualquier interés que tuviera por esta banda se ha apagado, me temo que irremisiblemente. Os dejo con Sitting tal y como la interpretaron en Singapur hace cosa de un mes, que me parece que merece la pena; así como una pequeña galería con las fotos que hemos subido a nuestro Flickr del evento.

2 Comentarios

Tags: , , , , , , ,

Nada Surf encandilan a pesar de su último trabajo

Publicado en 20 febrero 2012 por

Van dos newyorkinos y un madrileño y montan un grupo de música. El chiste dura ya 20 años y ha dado para 7 discos y el pasado sábado estos tres (ya no tan) jovencitos llenaron La Riviera de Madrid hasta la bandera palmera demostrando que son, sin duda, un grupo del panorama indie muy querido por el público español. Es posible que este milagro también se debiera más al reducido precio de la entrada (escasos 20 euros) que a la calidad de su último trabajo, The Stars Are Indifferent To Astronomy.

Nada Surf nos ofrecieron una actuación de hora y media de muy buena ejecución. No obstante, el concierto distó mucho de ser perfecto: el principal lastre fue el ya citado último trabajo de la banda, que no está ni de lejos a la altura de ninguno de los anteriores, y que lució poco en directo. Nada Surf es una banda de corte algo melancólico y hasta tierno en disco, pero con un intenso componente guitarrero en el directo. Da la impresión de que hubieran tratado de trasladar lo que hacen sobre el escenario a su último álbum pero, lamentablemente, les ha quedado algo demasiado común y soso.

Así que la cosa empezó mal, con Clear Eye Clouded Mindsonando rematadamente mal (algún gallo se escuchó por ahí, incluso), aunque los desajustes sonoros se arreglaron antes de la tercera canción. En general, se palpaba el abismo entre los temas nuevos y los viejos, que eran más vibrantes.

Si la primera hora de concierto fue correcta, lo mejor llegó al final: la acertada versión del Evolucion de Mercromina (casi lo único que se puede salvar de su disco de versiones) dio paso a la parte final del recital, dominada por los grandes clásicos de la banda. See These Bones sonó sencillamente preciosa, y dio paso a unos bises en los que el público coreó a todo pulmón el Always Love que siempre quedará como uno de sus temas más populares; y el pegadizo estribillo de The Blackest Year. Muy sorprendente fue que los bises incluyeran Blonde on Blonde, uno de sus temas más alternativos y celebrados de su primera época que, lamentablemente, quedó algo deslucido por el desproporcionado volumen al que se encontraban algunos instrumentos.

En resumen, Nada Surf llegaron al notable, pero les faltó algo de frescura para ser aquella banda que hace un par de años sacaba a bailar sobre el escenario a sus fans durante las últimas canciones en la Joy Eslava. No es el éxito, ni que la sala les quedara grande: tal vez sencillamente no estaban tan inspirados. En cualquier caso, el speech de Daniel Llorca exhortando a la audiencia a descargar lo que le dé la gana porque lo que a ellos les importa es ver sus conciertos llenos, mereció bastante la pena. Lamentablemente, Spotify no cuenta con la discografía completa de Nada Surf, de modo que hoy solamente puedo ofrecer una versión parcial del setlist.

Pásate por nuestra galería de Flickr para disfrutar de nuestras fotos a tamaño completo.

1 Comentario

Archivo

Viendo música