Como cada año, en marzo, Radio3 y La Casa Encendida (para los no madrileños, un centro cultural financiado por la obra social de Bankia) se unen para poner al alcance de los madrileños La Radio Encendida: un matarón de 12 horas de música en directo retransmitido por la radio pública y que se desarrolla en distintos espacios de La Casa a lo largo de un domingo. Puedes escuchar todas las actuaciones aquí. Ya eché una ojeada a lo que se cocía el año pasado, pero sin quedarme mucho porque desde pronto las colas que se organizan son inmensas. Este año tuve la inmensa suerte de ser una de las twitteras oficiales del evento, de modo que pude juntarme con otros twitteros aficionados a la música, disfrutar de todos los espacios y personas que componen La Casa Encendida, sacar todas las fotografías que me apeteció y, por supuesto, escuchar y retransmitir los conciertos que se iban sucediendo en el patio y el auditorio. Fue una experiencia enriquecedora y divertida que espero poder repetir.
Celebrando los 25 años de Discópolis…
La Radio Encendida comenzó a las 12 de la mañana con la actuación de Aura Noctis en el auditorio. Lamentablemente entre acreditaciones, saludos, indicaciones y demás los twitteros oficiales llegamos un poquito tarde a este concierto y, por lo que pude escuchar, fue una pena: Aura Noctis practican una suerte de folk gótico, con una auténtica profusión de instrumentos variados y un sonido instrumental muy definido que, sin ser original, engancha e interesa. Son jóvenes y estaban nerviosos (la retransmisión era a nivel nacional), pero se defendieron bien sobre las tablas.
Sin cambiarnos de escenario, pasamos a un registro completamente distinto: Scumearth (la Mugre de la Tierra, según él mismo) se pasó media hora haciendo ruido. Obviamente, era una actuación no apta para todos los públicos (de hecho un niño sentado detrás de mi pasó bastante miedo y no aguantó ni cinco minutos), pero eso no es ni bueno ni malo. Como bien dijo José Miguel López, este tipo de artistas también existen y, nos gusten más o menos, hay que darles la difusión que su esfuerzo creador se merece. La actuación de Scumearth no fue agradable (cuando digo ruido me refiero a sirenas distorsionadas), pero a mi me resultó interesante: para empezar, tuvo algo de hipnótico y casi narcótico, a pesar de que los sonidos (a veces parecía que estabas en una guerra o algo así) eran estridentes. Fue curioso.

Carlos Villoslada, el saxo de Kind Of Cai
Acto seguido pudimos pasar al patio de La Casa Encendida donde nos esperaban Kind Of Cai, un trio que, aunque se presentan como banda tributo a Miles Davis, son algo más que eso: ejecutaron una preciosa reinvención de varios temas del maestro del jazz mezclados con flamenco y bulerías. Los tres integrantes de la banda demostraron ser extraordinarios músicos y la sensibilidad con la que revivieron los temas de Davis dejaron al patio (sentado en el suelo y lleno de niños) con la boca abierta. En mi opinión fue una de las mejores actuaciones de la jornada, todo un descubrimiento que se me hizo corto.

Lara Bello al principio de su actuación
Para acabar con el ciclo matutino, coordinado por José Miguel López, director del programa de Radio3 Discópolis (que celebra este año su 25 aniversario), subió al escenario Lara Bello, una cantautora granadina que trajo ritmos del sur al escenario. No me interesó mucho su actuación y, junto con otros tuiteros, la seguimos desde la terraza de La Casa Encendida.
… Y de Cuando Los Elefantes Sueñan Con La Música
Las primeras actuaciones de la tarde fueron presentadas por Carlos Galilea, cuyo programa Cuando Los Elefantes Sueñan Con La Música también está de aniversario. Las delicias culinarias de la nueva cafetería de La Casa nos impidieron asistir a la actuación de Jabier Muguruza, así que pasamos directamente al patio para disfrutar de la bossa nova de Alaine Frazao. A esta artista angoleña le bastó media hora sobre el escenario para hacernos sonreír con su actuación. Todo en ella fue bello y armonioso: su aspecto, la dulce voz con la que explicaba las circunstancias en las que había compuesto cada canción que luego se transformaba en un sólido vehículo para éstas y la amabilidad con la que después se acercó al público para comentar la actuación. Pongo el de Frazao entre los mejores conciertos del día porque con su sencillez, la chica me cautivó y emocionó a partes iguales.

Hacia las 5 de la tarde llevaba uno de los momentos más esperados del día: el pequeño acústico en el que Annie B Sweet presentaría algunos temas de su nuevo álbum. Para este momento la cola ya daba la vuelta al edificio y en el patio no cabía un alfiler: La Radio Encendida volvía a ser un éxito. A mi la actuación de Annie B Sweet me supo a poco (no por duración, sino por calidad), especialmente viniendo de una que me había gustado tanto como la de Alaine Frazao. Las nuevas canciones de Annie no me parecieron ni buenas ni malas. Sencillamente, más de lo mismo. Sus fans estarán contentos y los que no sentimos mucho interés por las cantautoras de voz dulce, guitarrita, vestido y leras en inglés seguiremos con nuestra existencia tranquilamente.
La tarde se convierte en noche y empieza la fiesta

Txetxu Altube, el vocalista de Los Madison
A partir de este punto los siguientes conciertos tuvieron un aire más animado y la fiesta fue creciendo según pasaban los minutos. En un auditorio hasta la bandera de gente Doble Pletina recibieron el premio Disco Grande ofrecieron un popero set de media hora divertido y bien ejecutado, que sirvió de presentación para un grupo que en algo (no sé muy bien en qué) me recordó a unos Fresones Rebeldes oscurecidos y eléctricos.
Después, otro de los momentos más esperados: Los Madison ofrecieron 50 minutos de rock directamente nacido de la escucha compulsiva de los discos de Bruce Springsteen and The E Street Band y de otros grupos rockeros de Jersey. Aunque yo no los conocía, esta banda madrileña ya tiene tres discos en el mercado y contaban con un nutrido grupo de fans entre el público. Su actuación, sin descubrir nada nuevo, añadió una nota de rock bien hecho y brillantemente ejecutado a la jornada. Me sorprendió gratamente encontrarme con un grupo español de estas características y me deleité con el virtuosismo de su guitarrista.

Fuel Fandango, como siempre, rodeados de flores
La Casa era ya un hervidero de gente cuando Fuel Fandango saltaron al escenario: contaron con 45 minutos para montar una inesperada fiesta en el patio. Muchos de los asistentes no los conocían y creo que fueron los que más disfrutaron con ellos. Fuel Fandango sorprenden y divierten a partes iguales y, aunque su actuación fue de las que peor sonó, lo compensaron eligiendo sus canciones más cañeras para que el patio no parara de bailar ni por un minuto. Nita se desgañitó y yo me divertí más que cuando los vi a principios de mes: creo que el formato de 45 minutos encaja más con su repertorio.

Mayka Edgo durante los últimos instantes de la actuación de The Sweet Vandals
El último concierto al que asistí antes de retirarme a mi casa agotada fue el de la formación de jazz The Sweet Vandals, completamene desconocidos para mi. Se plantaron en el escenario con su vocalista Mayka Edgo como un torbellino que no paró durane los 45 minutos de actuación. Transmitían pasión y calidad y lamenté perderme parte del concierto. Aún así lo que llegué a ver mereció completamente la pena.
Y que cumplan muchos más
Hasta aquí llegó para mi la cosa: eran las 9 de la noche y, aunque quedaban un par de conciertos, yo había superado el límite de mis fuerzas. Además, tenía un buen paquete de fotos que editar y preparar para compartirlas hoy. De este modo cierro el post expresando mi agradecimiento a los organizadores del evento, especialmente al equipo de comunicación de La Casa Encendida, que nos trataron magníficamente y con los que pasé un día divertido e inolvidable. El ambiente de La Radio Encendida es todo lo que se espera de ella y un poco más: diverso, público y ante todo divertido. Me gustó especialmente el buen rollo que hubo en las actuaciones de la mañana, mucho menos concurridas y llenas de familias con niños que, educadísimos, no se perdieron ni una sola nota. Fue un placer y un privilegio poder disfrutar así de La Radio Encendida. Sin duda, no me perderé la edición del 2013.