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Miss Caffeina y el mal de la juventud

Publicado en 20 mayo 2013 por

Se trataba de un evento algo especial: la de ayer por la tarde era la segunda fecha que Miss Caffeina tenían en la Joy Eslava de Madrid para presentar su segundo LP, De Polvo y Flores. Pero no era un concierto completamente normal porque se trataba de un evento en el que expresamente podían entrar menores de 18 años puesto que no se vendía alcohol. Una iniciativa no solo loable, sino que completamente lógica: es bastante injusto que los adolescentes se queden sin poder ver a sus nuevos ídolos del pop nacional, de modo que, con esta solución, todos contentos. El caso es que este factor, el de la clara juventud de gran parte de la audiencia, debería haber servido para lo contrario de lo que sirvió: ser una masa alocada, histérica y hasta divertida de gente que pusiera la Joy Eslava de Madrid patas arriba.

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Yo a Miss Caffeina ya vi en directo hace algo menos de dos años en un Sonorama. Recuerdo haber escuchado por encima su primer LP y haber pensado que esos chicos tenían bastante gracia y que podían dar un concierto la mar de animado. En aquel momento me pareció que tenían un directo bastante soso que no hacía justicia a la potencia que exhibían muchos de sus temas en estudio. Lo achaqué a la juventud y a que pensé que por aquél entonces estaban todavía un poco verdes. Hace unos meses publicaron su segundo LP y lo escuché con sorpresa, descubriendo que un pop desenfadado y juvenil bien armado, muy potente y con un enorme potencial para el directo. De manera que, si bien no me esperaba el concierto de mi vida ayer por la tarde, sí que esperaba un buen subidón de adrenalina. Bueno. Pues no.

En primer lugar hay que decir que el público estaba muy apagado. Me resisto a creer que tuviera que ver con que no se sirviera cerveza en el local, pero la verdad es que durante los primeros compases del concierto yo estuve en las primeras filas de la pista y, la verdad, es que me lo había esperado muchísimo más agitado. Y para continuar, pues se juntaron el hambre con las ganas de comer: además del público casi silencioso y tirando a inmóvil, Miss Caffeina saltaron al escenario más o menos con la misma actitud que el público, y se mantuvieron así, con algunos picos puntuales, hasta los bises. Lamentablemente tengo que decir que la impresión que me quedó de ellos hace dos años era completamente cierta: la cara que mostraron ayer, al menos, era la de una banda de cinco personas que tocan sin hacerse demasiado caso las unas a las otras, como si fueran cinco monigotes puestos encima del escenario haciendo cada uno un poco lo que le viene en gana. Incapaces de generar cualquier tipo de atmósfera entre ellos, era imposible esperar que llegaran a desarrollar una conexión eficaz con el público.

miss_caffeina_joy_eslava02Si a este problema, que mucho me temo que es inherente a la banda y que ya estaba presente la primera vez que los vi; le sumamos el hecho de la desgana manifiesta con la que Alberto se subió al escenario para cantar los temas, tenemos un cóctel letal de tedio. Y es que no lo digo yo: revisen las fotos del concierto en nuestro Flickr o, sin ir más lejos, la que acompaña a este párrafo. En todas ellas se aprecia una desgana y un desinterés por la actuación por parte del líder de la banda. Y claro, así no hay manera. No sé si por culpa de los sets de luces que había por el suelo del escenario (bastante inútiles, por cierto), pero lo cierto es que sobre las tablas no se movía nadie más de 10 centímetros. El concierto nos lo estaba cantando una estatua de sal con un cacho de la cara pintado de negro en un alarde de divismo un poco desquiciante (¿se cree este chico acaso que se parece en algo a Michael Stipe?).

Y claro, con esta actitud había muy poquito que rascar: poco importa que Mecánica Espiral o Gigantes sean temas tan divertidos como poderosos. Si se interpretan con tedio, como si se tuviera horchata en las venas, no funcionan absolutamente nada. A la quinta canción Alberto se quejaba de lo silencioso que estaba el público: normal, hijo, si pasas de todas y cada una de las personas que están en la sala, si no conectas con ellas, si no las arengas, si no te mueves, si no transmites ni media mierda, pues la gente ni va a saltar ni a cantar ni a bailar. Más de media hora les costó hacer que la gente empezara a corear algunos de los temas. En algunos momentos Sergio, el guitarra, sí que trataba de hacer gestos que animaran o al menos moviera un poco al público.

miss_caffeina_joy_eslava03La cosa solamente se animó un poco cuando Zahara subió al escenario a interpretar Luciérnaga, tema compuesto por ella pero que aparece en De Polvo Y Flores; aunque no porque ella sea especialmente graciosa sino por el mero hecho de introducir una novedad en un escenario vacío por completo de ganas y energía. A ello le siguió la colaboración del habitual de grupos de corte adolescente, Ruben Pozo, que no tuvo problema en no dar ni una sola nota en su sitio en los cuatro versos que le tocó cantar de Venimos. En serio, si hubieran planeado hacerlo mal, no les habría salido una intervención tan cutre. Aunque bueno, de no cantar especialmente bien ya nos había dado algunas lecciones Alberto en los 50 minutos anteriores…

Finalmente lo único salvable del concierto fueron los 4 temas que conformaron los bises (por cierto, quedarse afinando una guitarra cuando dices que te vas ya es como que el colmo de la chorrada), en los que destacaría especialmente la sorprendente intensidad de En Modo Avión que por fin hizo sonar al grupo un poco como yo me había esperado verlos: eléctricos, limpios, emocionados y entregados. Con Hielo T y Disfraces, que son dos canciones de extraordinaria pegada, también supieron armar cierta ilusión de que les importaba algo lo que estaban haciendo. Fue ahí cuando el público pudo ponerse a saltar con ganas aunque, por otro lado, habría que ser muy cafre para no hacerlo bien con estos temas que acabo de mencionar porque, como he dicho, son bastante buenos. En resumen, leo que el concierto del sábado por la noche fue bastante bueno. No sé cómo de cierto es eso, pero el de ayer no lo fue. No tengo más que decir. Como siempre, cerramos el post con una galería de las fotos que sacamos anoche en la Joy, que también podéis disfrutar en nuestro Flickr.

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David Fonseca trae su primavera a Madrid

Publicado en 20 abril 2013 por

Tengo que confesar que tenía mis reservas acerca de este concierto. Como ya comenté, si bien la primera parte del último trabajo del astro portugués, David Fonseca, me pareció de lo mejor de su carrera en solitario; la segunda me había dejado un poco fría. De este modo, no sabía muy bien a qué atenerme con respecto a la vista del luso a nuestro país. Y la verdad es que me equivoqué en lo de las reservas: hacía ya muchos años que vi por última vez a Fonseca que, por aquél entonces, era un buen músico, con un directo y unos discos correctos. Absolutamente nada que ver con el pedazo de showman y artista que se subió anoche al escenario de la Joy. Porque lo que David Fonseca dio anoche en Madrid fue un conciertazo como la copa de un pino.

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En primer lugar, mencionar que tuvimos telonera: la madrileña Lucía Scensetti, que con teclado y guitarra ofreció un set de media hora tranquilo y sin sobresaltos. Sin ser un tipo de artista exactamente igual que el teloneado, la elección me pareció acertada: melodías muy dulces y relajadas (tal vez en demasía) mientras el público iba llegando a la sala. Destacar, sin duda, la bellísima voz de esta cantautora que compensaba con creces la lentitud de su set.

Y sin hacerse esperar el p0rtugués se lanzó al escenario como un auténtico huracán para interpretar Under The Willow, el tema que abre Seasons y rápidamente quedó una cosa clara: que lo que nos hubiera parecido tal o cual tema en su versión de estudio poco iba a importar esa noche. Con la ayuda de una banda más que destacable, David Fonseca fue deshojando la margarita de Seasons con una vitalidad y una energía extraordinarias desde el primer acorde. De este modo, temas que en Seasons: Falling se me habían quedado muy cojos, como At Your Door o I’ll See You In My Dreams adquirían una dimensión emocional completamente inesperada, desprendiéndose un poco de la cadencia excesivamente melancólica y adecuándose perfectamente al carácter de un concierto de rock.

david_fonseca_madrid03El grueso del repertorio se completó con canciones del exitoso Dreams In Colour, aunque aparecieron también algunos temas de Between Waves, como Stop 4 A Minute, que me sorprendió gratamente, puesto que siempre me había parecido una mala imitación del My Sharona de The Knack y se convirtió de golpe en un frenético tema de rock que acabó poniendo patas arriba al público, que a esas alturas del concierto ya se encontraba en situación de rendición total ante el portugués. Y es que David Fonseca demostró sobre el escenario que se ha convertido en un auténtico virtuoso del directo, con una entrañable y bien medida faceta para la broma y el payaseo que genera una química genial con los espectadores y, ante todo, demostrando que no solamente lo está dando todo en la actuación, sino que la está disfrutando como el que más. Así conseguía sin problema que el público le cantara los coros de muchas de las canciones pero que respetara su voz en cuanto ascendía sobre la de la multitud: fue una atmósfera verdaderamente bonita la que tejió.

Cabe destacar la intervención de Alberto de Miss Caffeina en uno de los temas del setlist, aunque su vocecita aguda y juvenil palidecía en cuanto Fonseca soltaba su cálido y profundo chorro de voz. Francamente, no sé bien qué hacía ese chico ahí, pero bueno, se defendió. En cualquier caso, el que tenía al público en el bolsillo era Fonseca, que acabó tocando frenéticamente su guitarra entre el público. Uno de los momentos más destacables para mi llegaron en el último de los temas antes de los bises, I Would Have Gone And Loved You Anyway, que ya me parecía uno de los más delicados de todo el Seasons, y que alcanzó una contundencia que lo hizo todavía más grande.

Los bises arrancaron con una versión: la del Hurt, de Nine Inch Nails (aunque inmortalizado por Johnny Cash), que empezó con Fonseca al piano en lo que parecía un cover más del conocidísimo tema compuestro por Trent Reznor. Craso erro pensar eso: a mitad del tema la banda subió al escenario y metieron toda la caña posible al desgarrador tema. Con una canción tan buena no es tan difícil hacer una versión que guste a todo el mundo, pero he de aceptar que le quedó divina. El concierto acabó con una dedicatoria a los seres queridos perdidos, la bella I’ll See You In My Dreams, con Fonseca recitando poesía mientras su banda seguía emitiendo raudales de electricidad. Nos quedamos, eso sí, sin los coloridos globos que eran habituales en la gira portuguesa de este disco y, ya a nivel muy personal, sin una sola cancioncita de Silence 4 (el grupo en el cual David Fonseca alcanzó la fama en su país que, si no conoces, deberías escuchar ahora mismo) cosa que, aunque es normal (hace ya 10 años que se disolvieron), me dolió un pelín porque sigue pareciéndome que es, sin discusión, lo mejor que ha hecho David Fonseca.

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En cualquier caso, finalizo esta reseña tal y como la comencé: expresando mi grata sorpresa ante el gran concierto que presenciamos anoche, ante las dotes para el directo de este portugués que en su país llena estadios y vende discos a raudales y al que no me acabo de explicar por qué no prestamos un poco más de atención en España. Muchas veces nos haría bien dejar de mirarnos el ombligo musicalmente hablando y echar una ojeada a lo que hacen nuestros vecinos: nos podríamos sorprender.

Para quien quiera rememorar el concierto, os dejamos una galería en nuestro Flickr con las fotos que sacamos del evento, así como el setlist que interpretó David Fonseca en la Joy de Madrid, también convertida en lista de Spotify.

  1. David Fonseca – Under The Willowdavid_fonseca_madrid02
  2. David Fonseca – Armageddon
  3. David Fonseca – A Cry 4 Love
  4. David Fonseca – At Your Door
  5. David Fonseca – It Means I Love You
  6. David Fonseca – The Beating Of The Drums
  7. David Fonseca – Kiss Me, Oh Kiss Me
  8. David Fonseca – All That I Wanted
  9. David Fonseca – I’ll Never Hang My Head Down
  10. David Fonseca – This Raging Light
  11. David Fonseca – Superstars II
  12. David Fonseca – Stop 4 A Minute
  13. David Fonseca – What Life Is For
  14. David Fonseca – The 80′s
  15. David Fonseca – I Would Have Gone And Loved You Anyway
  16. Hurt (Nine Inch Nails cover)
  17. David Fonseca – I’ll See You In My Dreams

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La fría perfección de MONO prende en la Joy

Publicado en 22 febrero 2013 por

MONO es un cuarteto de post-rock fundado en Tokio hace casi 15 años que lleva una buena parte de éstos en las listas de las bandas mejor consideradas de su género. Un día después de hacerlo en Barcelona, anoche trajeron su cálida manta de rock instrumental a Madrid y, el próximo día 25, la llevarán a Bilbao (previo paso por Oporto, Portugal). Puede pasarse uno horas (yo misma me he pasado parte de la noche) tratando de buscar palabras para describir el recital de hora y media que ofrecieron anoche en la Joy Eslava. La conclusión es sencilla: no las hay. Anoche estos cuatro nipones dejaron a una bien poblada Joy (recordemos que estamos hablando de una de las salas más céntricas de la capital y de un género de por si no demasiado multitudinario) hicieron que a todos los que estábamos en ella se nos fuera desencajando más y más la mandíbula a cada minuto que pasaba.

La noche empezó, eso sí, con Dirk Serries Microphonics, un hipnótico guitarrista que hizo las veces de telonero a la perfección, tejiendo un delicadísimo tapiz de etéreos sonidos, sin necesidad de estridencias ni espasmódicos estallidos de ruido. Solo él con su guitarra y sus pedales supo construir una atmósfera de tensa calidez, preludio perfecto de lo que vendría después. Mi enhorabuena a los organizadores del concierto por elegir tan sabiamente a un telonero no solo sobre la base de que “también hace rock instrumental”, como lamentablemente sucede a veces en este género; porque no solo eligieron a un buen artista, sino que consiguieron crear un “todo” con sentido entre telonero y teloneados.

MONO

Unos minutos antes de las 9 de la noche, los cuatro músicos japoneses subieron al escenario de la Joy, no para tocar, sino para afinar ellos mismos sus instrumentos, lenta y tranquilamente. En este momento, algunos miembros del público que se encontraban entre las primeras filas, les alcanzaron cuatro rosas rojas, una para cada uno, que los nipones agradecieron y dejaron sobre los amplificadores amplificadores durante todo el concierto. Poco después, con una puntualidad pasmosa, los cuatro volvieron a salir al escenario, esta vez sí, para arrancar Legend, el primer y épico tema de For My Parents (2012), el disco que presentan en esta gira (y que en este blog nos hemos olvidado vergonzosamente de reseñar).

En el momento en el que sonó el primer acorde, en el que la Joy atronó como no la había visto nunca, la redonda nitidez del sonido que se escapaba de esos cuatro instrumentos me puso los pelos de punta: no pude evitar susurrar un “su puta madre” nada más comprender lo que estos bestias iban a hacer. Y es que desde el primer instante la concentración de la banda fue claramente excepcional y el dramático arranque de Legend hacía preguntarse cómo iba a ser el resto, si la cosa tenía que empezar así. Miraba a los lados y toda la gente que me miraba estaba igual: con la boca ligeramente abierta, los ojos como platos y una expresión mezcla de felicidad  e incredulidad en la cara.

MONOEl concierto cubrió básicamente los dos últimos trabajos de estudio de la banda nipona: el ya mencionado For My Parents y el celebradísimo Hymn To The Inmortal Wind (2009), con una solidez, precisión y calidad instrumental que quitaban el hipo; aunque sin concesiones al público, pues no se permitieron ni un triste micrófono a través del cual interpelar o agradecer los aplausos que se les dedicaba, cada vez más largos y sentidos. En realidad no pronunciaron ni una sola palabra, ni siquiera entre ellos, en la hora y media que estuvieron sobre el escenario: solamente música, a un ritmo pausado pero con el tempo ligeramente acelerado con respecto a sus versiones de estudio, que a veces fluyen tan lentas como el aceite (de hecho este es uno de los motivos por los que sus álbumes nunca habían acabado de convencerme) pero que en la Joy eran mucho más dinámicas y fluidas.

Así que ese “solo música” fue avanzando, atronando todos los rincones de la Joy pero sin saturar ni afearse ni por un segundo (qué bien suenan los conciertos cuando el grupo se preocupa en emplear el tiempo que sea necesario en las pruebas de sonido) a pesar de la apabullante carga de sonido que le estaban metiendo. Los temas del Hymn… hacían que el público se viniera cada vez más arriba. Con Pure As Snow la emoción empezó a rebosar los límites de la sala, Taka empezó a tirarse por el suelo para aporrear su guitarra cada vez de forma más espasmódica y primaria. El resto de la banda no movía un músculo de la cara: a veces parecían verdaderas estatuas de sal de las que emergía un maremágnum de sonidos afilados y perfectos.

Hora y media después, como si nada hubiera pasado, tras poner a la sala a aplaudir como posesos tras la absoluta locura que fue el final de Ashes In The Snow y de cerrar con la bellísima ascensión de Everlasting Light, los cuatro orientales dejaron sus instrumentos, recogieron las rosas que les habían regalado, hicieron leves gestos de agradecimiento y abandonaron el escenario, dejando a la audiencia prácticamente huérfana, esperando unos bises que todos sabíamos que no iban a llegar. La cosa quedó en 90 perfectos minutos en los que todo salió a pedir de boca y que quedarán en el recuerdo, sin duda, como uno de los mejores conciertos del 2013, más allá del género del post-rock. A continuación os dejamos el setlist que MONO interpretaron anoche en la Joy Eslava, también convertido en lista de Spotify, para quien quiera volver a disfrutarlo.

MONOSetlist:

  1. MONO – Legend
  2. MONO – Burial At Sea
  3. MONO – Dream Odyssey
  4. MONO – Pure As Snow (Trails Of The Winter Storm)
  5. MONO – Follow The Map
  6. MONO – Unseen Harbor
  7. MONO – Ashes In The Snow
  8. MONO – Halcyon (Beautiful Days)
  9. MONO – Everlasting Light

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La Joy de Madrid se llena con el A-Rock de Placebo

Publicado en 06 julio 2012 por y

Stefan Olsdal al inicio de la actuación en la Joy Eslava de Madrid

Tu eres un chaval joven, enganchado a la música oscura, a la onda siniestra, a esa cosa que no necesariamente es Gothic Rock y que cultivaba durante los ochenta todas las vertientes del pop y el rock con sus matices especiales. En aquel cajón de sastre cabían muchas cosas, pero a principios de los noventa la fórmula se iba agotando y el eterno remember desaparecía. El agotamiento lógico y generacional de una época coincidía con el emerger de, entre otros, el grunge y el renacer del brit-pop. En aquellas coordenadas muchos fueron los que se vieron atraídos por ondas de fusión de lo oscuro con el metal procedentes mayoritariamente de la Europa central. Otros tantos, encontraron en los nuevos movimientos británicos y norteamericanos sonidos más acordes a lo que  circulaba por sus venas, eso sí, generalmente disfrazado de colores y sin la magia estilística de aquellos. Personalmente, y de eso se trata esta entrada, de algo muy personal sacado de las entrañas, mi afición por determinados sonidos encontró  muchos más puntos de coincidencia en la nueva ola indie que en los aparentes herederos, al menos en el aspecto, de lo clásico.

Y a comienzos del segundo lustro de aquellos años noventa apreció Placebo. Como tantos otros, los descubrí como parte de la banda sonora de la película Airbag como un grupo prometedor pero aún indefinido. Fue con Without You I’m Nothing (1998) cuando quedó meridianamente claro que aquellos chavales estaban el el rollo que buscaba. Sin embargo, víctima de un conflicto generacional que tanto yo como aquellos que me rodeaban sufríamos, no éramos capaces de valorarlos en su justa medida. Su aspecto, sus composiciones y sus letras estaban en la línea de lo que buscábamos, pero su general sonido adaptado a los nuevos tiempos, de forma subconsciente, nos decía que no era exactamente lo que nos pedía el cuerpo. Es lo que tiene la militancia radical, que a veces no te deja ver con claridad lo que tienes delante de las narices.

Placebo quedó como un grupo más que interesante pero incapaz de ser introducido en el Olimpo particular de quienes teníamos querencia por ese estilo. Tus grupos tótem están siempre presentes, te los pones siempre alguna vez al año, hay otros muchos que, aún gustándote excepcionalmente, son quemados en su momento y quedan ahí, apartados en el recuerdo esperando a se rescatados algún día.

En esos parámetros de “me gustan mucho pero me niego a meterlos en el top” quedaron Placebo para mí. Aún así tuve oportunidad de verlos una y mil veces durante los noventa. Inolvidable aquel primer Benicassim al que acudieron y que podías encontrarlos, días antes de empezar el festival, sentados a las mil y monas en la puerta de la Iglesia bebiendo calimocho y abiertos a juntarse con cualquiera que se arrimase. Inolvidables los largos años en los que podías encontrarlos, especialmente a Stefan, en determinados garitos de Madrid pinchando música. Su relación con España siempre ha sido especial, al igual que han cosechado incondicionales fans.

Brian Molko, más sereno y maduro que en sus tiempos mozos, pero incansable como siempre

Y ahí es cuando te das cuenta de ciertas cosas. Es cuando notas que el tiempo pasa y que a cada uno le llega su momento de conexión especial con una banda independientemente del momento, de lo que haya habido detrás, o de lo que tenga que venir. Había mucha gente joven que se sintió irremediablemente atraída por Placebo en sus primeros años, y es totalmente normal, y da igual que les cuentes que antes existió este o aquel. La banda de Brian Molko es una de esas que aún atufando a muchas cosas es lo suficientemente hábil como para no sonar a ninguna en concreto y tener su estilo propio bien enmarcado. Es por ello que su estilo y su importancia debe ser considerada aparte.

Anoche dieron un concierto en Madrid, enmarcado en los A-Rock que patrocina y organiza Mercedes-Benz, en un intento por rejuvenecer y modernizar su imagen, la famosa marca alemana de coches confabuló este concierto privado, sin entradas a la venta, al que bSides tuvo el honor de acudir por partida doble. Con un vistazo a la audiencia te dabas cuenta de muchas cosas de las que acabo de hablar. Gente en torno a la treintena, arriba o abajo. Por abajo, los que eran jovencitos cuando salieron, por encima, aquellos que veníamos de otras cosas. Hasta alguna cresta imposible se pudo ver. Lo común, es que a todos nos brillaban los ojillos. Otros sabrán el porqué, en mi caso porque toda una época que quedó aparcada durante una década comenzó a emerger de forma incontinente. Esa es la gran magia de los grupos grandes que no metes en tu “necesidad vital” siendo algo que te gustan mucho, que cuando vuelven a tu mente y a tus ojos lo hacen con una fuerza tan especial que todo se te queda pequeño. Volviendo a ver anoche a Placebo en directo me dí cuenta de lo caprichoso que es el tiempo y las percepciones. Me dí cuenta de lo importantes que son para gente diez años más jóvenes que yo y de lo importantes que hubieran sido para mí de haber surgido cinco años antes. En cualquiera de los casos, una gran banda, de las mejores que ha alumbrado la Gran Bretaña en los últimos veinte años.

Y eso teniendo en cuenta que el concierto, además de corto, estuvo fundamentalmente centrado en Battle For The Sun (2009) y Meds (2006), con pocas concesiones a otros tiempos, pero lo suficientemente contundente como para demostrar que Placebo son una banda capaz de adaptarse a sí  mismos, a los tiempos y a las ondas dominantes sin perder su personalidad. Con la edad empezando a hacer mella en el rostro de Molko (pero no mucho), y con un avance brutal en firmeza, seriedad, profesionalidad y saber estar sobre el escenario en relación a diez, doce o quince años atrás, la banda ofreció un recital más que satisfactorio tanto para radicales como para viejunos arrastrados por el rollo oscuro. Hasta la forma de cantar de Brian ha dejado atrás aquella indefinición y ambigüedad vocal tan característica para sonar más “adulto”.

En definitiva un día especial, muy especial, de esos que te demuestran como las percepciones cambian, como los prejuicios caen, y como lo que un día te sonó al “placebo” que necesitabas era medicina de verdad. No olvides pasarte por nuestro Flickr para rememorar este concierto.

PD: No perdonaré la ausencia de Without You I’m Nothing en el repertorio, pero me fui feliz y contento.

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Sr. Chinarro a medio gas en Joy Eslava

Publicado en 23 marzo 2012 por

El sevillano Antonio Luque y su banda presentaban anoche en Madrid su nuevo disco ¡Menos Samba!, del que hablábamos por aquí hace unos días. Junto a ellos actuaban como teloneros The Secret Society a los que, por desgracia, no pude ver. Cosas de venir del trabajo y tener que cruzar Madrid con la lengua fuera. El caso es que quizá fuera por llegar en esas condiciones, sin estar muy en situación, o por otros motivos, pero la sensación que me dejó fue un pelín fría.

Para empezar no había demasiado ambiente; buen aforo en la Joy Eslava, pero no a rebosar. La gente tenía ganas y se notaba que eran casi todos seguidores del grupo. Poco despistado, como muchas veces pasa, atraído por el runrún mediático. Pero sin embargo estaban casi todos como muy relajados. Luego te das cuenta que comenzado el concierto se movían muchas bocas, síntoma de que se estaba disfrutando, aunque repito, en una especie de atmósfera familiar y tranquila. Es probable que la última actuación de Sr. Chinarro en la capital esté aún muy cercana, y que el nuevo disco lleve escasos días disponible, y que ambas cosas influyesen en la reducción de asistentes.

Sea como fuere la cosa además comenzó pausada, con María de las Nieves abriendo el fuego y su final que gana en intensidad para dar paso a Los Amores Reñidos y de ahí saltar al single del nuevo disco: Tu Elixir. Pero aquí aparecieron los malvados duendes con sus bromas que dejaron sin guitarra la canción para volver a enfriar las cosas. Solventados los problemas, y con un Antonio Luque dicharachero, como en los últimos tiempos, el concierto continuó sin terminar de coger pulso. Se alternaron temas tranquilos con otros más animosos pero sin lograr calentar la situación. Mención especial hay que hacer a Hot Mothers, interpretada con mucha más fuerza de lo que anuncia en el l.p., lo cual le hace ganar muchos puntos. Y al fin, en la segunda parte del recital, una vez pasada la amarga tensión de produce la preciosa El Gran Poder, la electricidad subió de nivel, se engarzaron diversos temas celebrados por los asistentes y se llegó al final a un ritmo bastante digno. Los bises nos trajeron Jalea Real, tocada ex-profeso bajo el argumento de que “no parece haber gustado pero a mí sí“, el regalo del clásico Quiromántico, y la que de pronto fue la canción más solicitada en cierto sector del público: El Rayo Verde, ejecutada con maestría y preparada para poner un muy buen final al concierto.

En general la presentación de ¡Menos Samba! no lo fue tanto. Nueve temas son bastantes, pero es que el álbum contiene diecinueve, y faltaron unas cuantas que probablemente se esperasen más. Alguno incluso pensaba que iba a ser un concierto muy monopolizado por este disco. Quizá es que aún no estén lo suficientemente rodadas en directo, pero conociendo a Sr. Chinarro seguro que van variando el repertorio en los distintos conciertos, lo cual hago extensivo al resto del repertorio, el cual se detuvo en  Presidente (2011) con cinco canciones, y se completó con seis repartidas a partes iguales entre Ronroneando (2008) y El Mundo Según… (2006). El aclamado El Fuego Amigo (2005) quedó relegado a un único tema. La gran sorpresa fue el ejercicio de arqueología chinarra al recuperar dos canciones de El Porqué de mis Peinados (1997), aquel disco que tanto alabó la crítica en su día y que a más de uno puso las orejas tiesas cuando se comparó con el Disintegration de The Cure. Quiromántico cabía dentro de lo posible, pero a buen seguro nadie se esperaba Estrenos T.V.. Es lo bueno que tienen estos grupos que van tan a lo suyo y que disfrutan de lo que hacen, que en cualquier momento te dan una sorpresa. Y ese quizá sea el elemento clave para que, pese a todo lo que he dicho anteriormente sobre la sensación de haber asistido a un concierto no demasiado intenso, hace que al final Sr. Chinarro siempre sepan salvar sus actuaciones. Son una estupenda banda en directo y ser fan te hace disfrutarlos casi en cualquier situación.

Os dejo la lista de canciones interpretadas anoche en la hora y media de concierto, con los enlaces disponibles de Spotify:

1. María de las Nieves 2. Los Amores Reñidos 3. Tu Elixir 4. Todo Para Mí 5. Una Llamada a la Acción 6. Hot Mothers 7. Estrenos T.V. 8. Brasilia 9. San Borondón 10. El Lejano Oeste 11. El Gran Poder 12. Del Montón 13. La Ley de Murphy 14. Vacaciones en el Mar 15. Gitana 16. Babieca 17. La Alcazaba 18. Los Ángeles

Bises

1. Jalea Real 2. Quiromántico 3. El Rayo Verde

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Delafé y las Flores Azules terminan su gira por todo lo alto

Publicado en 10 marzo 2012 por

Oscar D'aniello y Helena Miquel, líderes indiscutibles de la formación

Hace ya casi dos años de la publicación de vs. Las Trompetas de la Muerte, el que habría sido el tercer disco de estudio de Facto Delafé y las Flores Azules, formación cuyas canciones de hip-hop vitalista y veraniego habían obtendio un notable éxito entre ciertos sectores del moderneo de nuestro país. Solo que ya no estaba Facto y el disco tuvo que ser el primero de Delafé y las Flores Azules. No voy a entrar en consideraciones sobre si el grupoha salido ganando o no con el cambio. Lo que está claro es que no han perdido: 120 conciertos de gira les avalan.

Ayer la gira de presentación de dicho álbum finalizó por todo lo alto, con un sold out en la Joy Eslava que obligó a añadir una fecha más el pasado jueves. Algo similar sucedió hace un par de semanas, con su comentadísimo concierto de la Sala Apolo de su ciudad natal. Y es que tienen fama de tener un directo, cuanto menos, divertido. Además, para esta última etapa de cierre de gira han introducido muchas modificaciones en su repertorio. De este modo, quienes asistimos a alguno de los primeros conciertos de la gira también hemos tenido oportunidad de sorprendernos.

Para empezar, saltaron al escenario con Espíritu Santo  Río por no llorar, uno de los temas más populares de vs. Las Trompetas de la Muerte y que anteriormente solían reservar para los bises. Arrancaron, pues, por todo lo alto; con una declaración de principios para lo que acabaría siendo una actuación frenética.

El tiempo estaba limitado y, pasara lo que pasara, había que abandonar la sala a las 11. Aún así, fueron dos horas de concierto intenso y emocionante, con una horda de fans entusiasmados que no paraban de gritar Esto no se para, para emoción de quienes se hallaban en el escenario.

Así que emocionantes y divertidos. A Oscar D’Aniello se le notaba el agotamiento de dos intensas actuaciones consecutivas, y la última media hora de concierto apenas se tenía en pie. Y es que no he visto un solo concierto de esta gente (y ya son unos cuantos) en los que el grupo en general y él en particular no se dejen la vida en el escenario. D’Aniello es un torbellino de vida e ilusión, que se emociona visiblemente cada vez que pisa el escenario. El resto de la banda, entretenida como siempre. Helena Miquel más bailonga de lo habitual y Las Trompetas de la Muerte, tan payasas como siempre.

El Indio, La Juani, La Fuerza, Enero en la Playa y 1984 brillaron con luz propia mientras los presentes no parábamos de bailar y cantar. Mención especial para La Compra, el único tema del último disco que no tocaban en la etapa anterior de la gira: lo dejaban para que sonara por los altavoces al final del concierto, mientras la banda bailaba mientras el público se retiraba. Ahora la presentaban como una canción protesta y dio lugar a uno de los momentos más divertidos de la noche.

Se acabó, pues, el proyecto vs. Las Trompetas de la Muerte pero, sin duda, no tendrá que pasar mucho tiempo para que estos barceloneses nos hagan bailar con un nuevo disco y nos sorprendan con una nueva gira. Sus fans les estaremos esperando. Lo que ya es seguro es que quien se pase entre el 2 y el 5 de agosto por el Arenal Sound de Castellón, tendrán oportunidad de verlos a ellos y a Las Trompetas de la Muerte en acción.

Puedes ver las imágenes del evento en nuestro Flickr.

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Hamlet: Qué suerte la nuestra

Publicado en 07 marzo 2012 por

El concierto del 2 de Marzo en la Sala Joy Eslava de Madrid cerró la primera parte de la gira de presentación del nuevo disco de Hamlet, "Amnesia"

La noche del viernes 2 de Marzo de 2012 estaba resaltada en el calendario de los miembros y fans de Hamlet como el momento en que tendría lugar la grabación del segundo DVD en directo en los más de veinte años de historia del grupo. Se dice pronto. Sin embargo, desde el principio todos ellos, banda y fans, se encargaron de hacer que esa noche resultara memorable por muchas otras razones.

Con un sonido extremadamente cuidado y pulido, la olla en la que desde más de una hora antes se había ido convirtiendo la sala Joy Eslava echó a hervir con “La fuerza del momento”, tema de presentación de su reciente álbum, “Amnesia”, que se erigía ya desde el inicio en hilo conductor del espectáculo. Los nuevos temas, tremendamente potentes y de una calidad incuestionable, se fueron alternando con clásicos bien establecidos de la banda como “Limítate” o “Vivo en él”, y otros que tratan de abrirse hueco, caso de “En mi nombre”,  perteneciente al infravalorado por muchos “Pura vida”, quizás uno de lo mejores álbumes que ha dado el rock patrio en mucho tiempo.

Es indudable que cada paso que Hamlet han dado en su carrera ha contribuido a que hoy en día dispongan de un repertorio más completo y variado. Así lo atestiguó la coexistencia de actos como “Serenarse (en la desolación)”, “Denuncio a Dios”, “Siete historias diferentes” o “Tu medicina”. Pero es aún más destacable que a la tremenda contundencia y energía que siempre han tenido le sumen ahora una técnica tan depurada como la que vienen demostrando desde hace ya bastantes años y que nunca han dejado de intentar perfeccionar. El sonido de la sección rítmica compuesta por Paco Sánchez y Álvaro Tenorio fue sencillamente perfecto y la guitarra de Luis Tárraga nunca había encontrado tan buena compañía como la que le proporciona Alberto Martín, que ha aportado un toque extra de calidad y vigor al grupo. Con todos estos ingredientes, resulta imposible no rendirse a sus pies.

El maestro Molly, impartiendo lecciones

Pero si queda alguien por convencer, ahí está Molly para encargarse del asunto: la edad que pueda figurar en su DNI pierde toda relevancia cuando uno le ve saltando de un lado al otro del escenario como un mono enjaulado sin que eso merme su capacidad para cantar como pocos pueden hacerlo ininterrumpidamente durante dos horas. Un espectáculo en sí mismo, derroche de actitud que no duda en trasladarse incluso a la pista para mezclarse con un público ya de por sí enfervorecido y elevarlo al siguiente nivel de intensidad.

Si para la obligada “J.F.” ya se habían ganado sobradamente el pan y el respeto sempiterno de un servidor, “Despertar sin vida” fue el perfecto comienzo de un final que nadie deseaba que llegara pero que resultó apoteósico. De nuevo supieron alternar con sobrada solvencia canciones de diversa índole, desde “Irracional”, con la que cerraron el cuerpo del concierto, hasta “Imaginé”, con la que abrieron un completo bis que incluyó la excelente “Antes y después” y un dueto de “Dementes cobardes” con Javier Cardoso, cantante de los teloneros Vita Imana, para terminar con “Un mundo en pausa”, que ya huele a futuro clásico del grupo.

Así terminó una noche para el recuerdo. Sí, se trata de Hamlet, la mejor banda de metal de nuestro país. Qué suerte la nuestra por poder disfrutar cada poco tiempo y en salas de pequeño tamaño, gracias a su esfuerzo y dedicación a sus fans, de unos chicos que de haber nacido en otro lugar seguramente ya habrían sido elevados a la categoría de leyenda. Por nosotros que no quede.

Repertorio completo:

Intro: Origen
1. La fuerza del momento
2. Limítate
3. Mi soledad
4. Entre la niebla
5. Vivo en él
6. Deja vu
7. La sombra del pasado
8. En mi nombre
9. Desesperación
10. Serenarse (en la desolación)
11. Denuncio a Dios
12. Siete historias diferentes
13. Tu medicina
14. J.F.
15. Despertar sin vida
16. Habitación 106
17. Mi nombre es yo
18. Egoísmo
19. Irracional
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20. Imaginé
21. Antes y después
22. Dementes cobardes
23. Un mundo en pausa

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The Pains Of Being Pure At Heart mejoran su directo

Publicado en 10 enero 2012 por

Empezaron tarde y acabaron pronto, cosa que normalmente me habría enfurecido. Pero no puedo negar que ante la extraña idea de programar su actuación para un lunes, estar fuera de la Joy a las 22:45 fue más liberador que otra cosa. Dentro, The Pains Of Being Pure At Heart ofrecieron hora y cuarto de recital con una solvencia razonable.

Empezaron algo sosos, pero pronto fueron cogiendo tono con los temas de su último álbum, Belong. Como está claro que las voces no son el fuerte del grupo (hubo algunos temas en los que la voz de Kip simplemente no dio ni una nota a derechas), se centraron en lo que se les da bien: el guitarreo. Fui al concierto con alguien que salió desconcertado ante la diferencia entre los dos trabajos de estudio de la banda y su (cada vez más) atronador directo. Para la tercera canción, Heart in your heartbreak, el sonido estaba ya perfectamente adaptado en la sala y los Pains se instalaron en un cómodo y estable ritmo que mantuvo a la audiencia entretenida durante la hora restante.

Esto no quiere decir que estemos ante unos virtuosos de la guitarra, pero en las veces que les he visto (esta es la tercera) se les aprecia una sana evolución a la hora de plasmar en directo sus canciones. En el concierto de anoche consiguieron imprimirles energía y garra, imprescindibles para suplir las otras carencias de la formación.

Una actuación plagada, sorprendentemente, de caras B y con un final como el de su último trabajo: Strange, un tema íntimo, muy dulce y esperanzador que se convirtió en un estallido eléctrico (aunque algo monótono) que nos dejó como cuando la escuchamos en el estudio: satisfechos y con ganas de saber qué vendrá después. A los Pains solamente les hace falta que su vocalista aprenda a mantener su voz en condiciones a lo largo de una actuación completa y, sobre todo, empezar a componer canciones algo diferentes, puesto que anoche en el barullo guitarrero todas parecían bastante iguales.

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Porque bailando hasta el Espíritu Santo se pone blando

Publicado en 12 noviembre 2010 por

A veces no pagar Spotify Premium tiene sus ventajas. La mayoría de las veces te anuncian Dover, Kesha y mierdas cosas de esas; pero muy de cuando en cuando anuncian algún grupo decente. La pasada primavera se pasaron un par de semanas anunciando el nuevo disco del grupo barcelonés Delafé y las Flores Azules, titulado vs. Las Trompetas de la Muerte. El anuncio me hizo gracia, hice click y me encontré con esto:

Pescar un gran pez, hacer un batido, subir la persiana, encontrarme contigo, hacer el amor después de la tormenta, salir con Monti a jugar con las cuestas, tumbarme en la arena, una cerveza fresca, nadar en el mar, bailar de verbena, refrescarme la frente en una fuente, pedirle un favor a un hermano valiente, perder el tren, perder la cabeza, encontrar una sonrisa y perderme en ella hacer la compra, comprar una botella, beberla en pareja, jugar bajo la mesa,viajar en trenes, la colonia de nenes, leer un libro que me quema en el bolsillo, bajar piñones, comer macarrones, hacerme el despistado en las reuniones, mirar diez capítulos seguidos de una serie, jugar al Guitar Hero y creerme en puto héroe, marcar tu calendario, pisar el escenario, volar por tu barrio escondido en un armario, subir tu salario emocional hasta el campanario, sí, soy un solitario, un proletario del vocabulario, y hoy rimo todo con río porque sonrío por no llorar, hoy río por no llorar.

Desde esa tarde de primavera esta lista se ha convertido en un decálogo perfecto de mi existencia. Las preciosistas letras del disco y la original fusión entre electropop y trip-hop que consiguen me cautivaron y muchas de sus canciones se convirtieron banda sonora de mi primavera y mi verano. Ahora, ya en pleno otoño, vienen a tocar a Madrid y, claro, no me puedo negar a pasarme y verles. Y bendita la hora, porque conciertazo que dieron los catalanes anoche en una Joy Eslava llena hasta la bandera. En ella pudimos disfrutar de hora y media de la fascinante compenetración entre la voz de Helena Miquel y Oscar D’aniello, dos cantantes que se compensan muchísimo mejor en el directo que en los discos, en los cuales siempre me había parecido que la voz femenina quedaba demasiado oscurecida. Sin dejar de gastar las zapatillas repasaron casi la totalidad de su último disco, con las geniales Espíritu Santo o 1984; pero también prestaron atención a los mejores temas de tu anterior trabajo, La Luz de la Mañana, como esa enorme declaración de amor que es La Juani, o la divertida El Indio.

Fue una pasada ver a estas siete personas totalmente entregadas y emocionadas con lo que estaban haciendo dejarse la piel en cada tema. Se les notaba ilusión, alegría y pasión por las canciones que cantaban, y eso le llegaba al público, que no dejó de corear ni una sola de las letras, a pesar del rápido ritmo rapero de algunas. Delafé y las Flores Azules me cargaron las pilas de buen rollo y buena música. Si tengo oportunidad, no dudaré en volver a ir a verles, porque me hicieron pasar una noche genial. ¡Gracias chicos!

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