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Fue una noche eléctrica

Publicado en 16 junio 2013 por y

Querido Jorge Martí, sí, ahora, después de tantos años, os dan premios. Bien merecidos. Recuerdo vuestros primeros tiempos, cuando aparecíais en pleno escenario grande del FIB compartiendo tablas con la galaxia del momento. Recuerdo como algunos decían que aquello era porque erais la “cuota local”, los chicos de la provincia vecina. Para algunos, dentro del panorama musical nacional, hacíais unas canciones un poco blandas, aunque nadie discutía que vuestra base musical era de nivel. Era la época en que no hacía falta regocijarse por encontrar en el urinario a alguien que hablase tu idioma, y en que el festival podía atreverse a meter estrellas emergentes de las nuestras en letras grandes. No se me olvida como vibraba la gente, tanto en el 98 como en 2001, aunque otros cuantos siguiesen pensando que aún seguíais siendo una banda “para chicas”.

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Sin embargo sorprenderse de que los premios lleguen ahora no es del todo justo. Siempre tuvisteis, en general, buenas acogidas, tanto en prensa como en público, y creasteis sin demasiados problemas una buena legión de fieles seguidores. Otros, en cambio, íbamos y veníamos, éramos esos que nunca podían dejar de prestar atención a lo que hacíais, pero que no terminábamos de engancharnos nunca. Ahora es nuestro momento, porque al menos para mí, ese tiempo que ha pasado ha hecho con vosotros lo que hace con el buen vino. Echando la vista atrás puedo mirar a La Habitación Roja como un ejemplo de tesón y buen hacer que, lejos de dar bandazos, se ha mantenido firme en sus principios pero enriqueciéndose a cada paso. Vuestros discos desde Nuevos Tiempos (2005) no han hecho más que hacer que crezcáis como banda, ampliando la riqueza de vuestra música, canalizando vuestras influencias hacia un producto muy personal e identificable que eclosiona en Fue Eléctrico (2012), uno de los grandes discos del año pasado y mi favorito de vuestro repertorio. Ya ves, después de tanto tiempo.

Por eso, querido Jorge Martí, La Habitación Roja dispone ahora de un repertorio tan rico y tan amplio que os permite dar conciertos tan estupendos como el de anoche en La Riviera. Por eso ahora un concierto vuestro tiene el plus que antes le faltaba, aún reconociendo que siempre tuvisteis una maravillosa mano para entrar en comunión con vuestros fans y crear esas atmósferas especiales que estando abajo te contagian, y que supongo estando arriba te embriagan. Pero ahora es cuando todo el cuadro ha mejorado infinitamente. Vuestro final de fiesta de esa extensísima gira de Fue Eléctrico tocó a su fin en una noche tan emotiva. Lo sabéis, se os veía tan felices…

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Ahora es cuando podéis sacaros de la manga un recital que arranque de forma tan contundente como es encadenar sin pausa El RespladorSiberia, rompiendo el hielo a lo bestia y a lo grande, como hacen los buenos. Ahora es cuando vuestros viejos grandes éxitos encajan por los medios y en los finales de forma tan estupenda, como hicisteis con Un Día PerfectoCrónico, por ejemplo. Ahora es cuando todo queda en su sitio, y tanto vuestro lado más acústico, como el más eléctrico, o las áreas de indie-pop más noventero, desnudo y crudo, maridan a la perfección con vuestro lado más ambicioso, poderoso, complejo y épico, con esos himnos que sabéis que ahora tenéis y que utilizáis del modo en que anoche utilizasteis Cielo ProtectorAyer. Pero también tenéis muy claro que hay joyas como Norge que deben entrar en la ecuación, y lo hacen sin desentonar entre tanto calor e intensidad. Una pieza fría como esa, que suena a The Cure, a Décima Víctima, a Golpes Bajos y a New Order, pero a la vez sonando a vosotros mismos, es el mejor ejemplo de lo bien que habéis reconvertido lo que bebéis como aficionados en lo que hacéis como músicos. Hay que ser muy buenos para hacer Norge.

Y aunque no sea algo nuevo, porque siempre pasó así, ahora, después de tantos años, es cuando mejor se aprecia, se siente y se comparte la entrega que os ofrece el público, y así es como anoche se mezclaban un par de generaciones que poco a poco iban elevando su tono de emoción ante lo que ibais tocando, y cantaban con vosotros, y bailaban frente a vosotros, y os coreaban, y convertían Indestructibles en uno de los momentos mágicos de la noche, de esos que yo pagaría por vivir donde estabas tú, ahí arriba, pegado al micrófono y con una sonrisa de oreja a oreja.

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Querido Jorge Martí, anoche La Habitación Roja puso punto final a la gira del disco que os convierte en una banda maravillosa, que pone la pieza que faltaba para haceros grandes, la que completa casi veinte años de evolución en los que habéis sido capaces de mantener vuestra sensibilidad lírica sin ser cursis, de dar una lección sobre como utilizar la palabra sencilla, sin rocámboles y parafernalias vagas, para expresar tanta emoción sin ñoñería, en los que habéis rendido homenaje a los grandes de vuestra generación y que sacaron el indie de este país adelante, en los que os habéis ido puliendo despacito, muy poco a poco, hasta dejar bien brillante la joya que en 1998 muchos creían que podíais ser pero no terminaban de aceptarlo. Sí, ahora es el momento, aunque fallaseis prediciendo lo del Mundial, se os perdona. Gracias por lo de anoche, querido Jorge Martí.

Setlist: El Resplandor, Siberia, Annapurna, Nunca Ganaremos El Mundial, Un Día Perfecto, Febrero, Posidonia, Cuando Te Hablen De Mí, Cajas Tristes, La Segunda Oportunidad, Scandinavia, Van A Por Nosotros, Indestructibles, La Edad De Oro, El Eje Del Mal, Hoy.

Bises: Norge, El Cielo Protector, Crónico, 23.0, La Razón Universal, Nuevos Tiempos, Mi Habitación, Ayer.

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Kane. Miles Kane.

Publicado en 13 junio 2013 por

Gira de presentación de este disco en España:

  • 17-21/07/2013: Festival Internacional de Benicássim, Castellón. 70-163€, Entradas.

Cuatro veces he escuchado el primer disco de Miles Kane. Un par de ellas fueron antes de verle telonear a los Arctic Monkeys en el Palacio de los Deportes el año pasado, para ver si me interesaba. El resultado fue indiferencia. La siguiente fue justo después de dicho concierto, momento en el que volví a él buscando la pegada imparable que el británico había demostrado, para regocijo mio y de mis acompañantes, antes de que Alex Turner y sus secuaces subieran al escenario. No estaba por ninguna parte. La cuarta vez fue la semana pasada, después de escuchar Don’t Forget Who You Are completo por primera vez, en un intento de revisar si había en aquel primer trabajo algún rasgo de genialidad que se hubiera pasado por alto. El resultado fue el mismo que las anteriores. Por eso después de completar la primera escucha del segundo disco de este inglés yo estaba sin habla, ya no porque sea un disco más o menos bueno (a mi me lo parece y mucho) sino porque no me esperaba que lo fuera a disfrutar tanto. Ya había comprobado que Kane no era ningún niñato aprovechando la amistad con Alex Turner para grabar discos insulsos: lo había visto en acción haciendo sonar el Palacio de los Deportes madrileño mejor que muchas grandes estrellas internacionales, pero no imaginaba que pudiera publicar un disco de esta categoría.

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Cierto, puede que el mérito no sea solo suyo: Don’t Forget Who You Are contiene geniales canciones pero se nota que la grabación está cuidadísima hasta el último detalle. Todos los temas cuentan con una suerte de arreglos que, sin recargarlos, les aportan brillo y dinamismo con excelente gusto. No pongo en duda el mérito de Miles Kane, pero tengo la impresión de que dejarse aconsejar por el respetado ex-Big In Japan, Ian Broudie, también ha incidido muy positivamente en el sonido final de Don’t Forget Who You Are. El resto son todo influencias y talento: obviamente la ola de rock gamberro y algo descarnado que lideran los Arctic Monkeys y Franz Ferdinand en el Reino Unido, pinceladas de Oasis y algo de The Beatles para completar un cóctel de rock clásico de sonido limpio y grave, líneas de bajo algo bluseras y riffs de guitarra enfermizamente veloces. A eso es a lo que suena, más o menos, Don’t Forget Who You Are.

Pero si entramos en el detalle, la cosa mejora: el arranque de Taking Over suena completamente a Arctic Monkeys para desembocar en un estribillo de rock algo más clásico que adquiere su verdadera dimensión cuando empiezan a entrar los endiablados solos de guitarra, que se van volviendo más extensos y complejos hasta cubrir el final del tema en un arrebato de locura y captar toda la atención del oyente. Para cuando este primer corte estaba terminando yo ya estaba empezando a sospechar que este disco no iba a tener mucho que ver con la sosería que me parecía el anterior. El single arranca también con un corte blusero para entrar en un estribillo pegadizo que puede convertirse fácilmente en un frenético tema veraniego, que faltos estamos de rock para amenizar las tardes de calor.

Pero no todo va a ser rock clásico y bases de blues: en Inglaterra la sombra de Oasis es mucho más alargada de lo que vemos desde aquí, y la banda de los hermanos Gallagher podría haber firmado sin demasiada dificultad el primer tema lento del disco, Out Of Control, que aminora el ritmo pero que como nos recuerda a lo que nos recuerda, nos hace sonreír un poco. Además, después de tres cortes bastante vertiginosos es necesario uno de estas características. La tregua dura poco y en Bombshells la batería y el bajo hacen que movamos los pies de manera incontrolable hasta llegar a un explosivo estribillo que hace pensar en en pulido y divertido directo que Kane puede exhibir durante este verano si hace uso de este tipo de temas que empiezan machacones y acaban ascendiendo para que la audiencia pierda la cabeza. A estas alturas del disco las canciones son cortas y frenéticas, y Tonight no da respiro antes de la llegada de la genial What Condition Am I In?, tan divertida como pegadiza.

Liverpool Music Week at MojoTras un nuevo descanso encaramos el final del disco con You’re Gonna Get It, rock grave de sabor americano que da la sensación de estar en una de esas interminables carreteras del desierto de Arizona con un camión lleno de altavoces que atronan la nada a base de punteos despiadados y golpes de bajo que marcan el camino. El final del tema es sencillamente demencial, vertiginoso, violento y directo, como debe acabar una buena canción de rock. La  edición estándar del disco acaba con Darkness In Our Hearts que es todavía mejor que todo lo anterior, puesto que aglutina de forma magistral todas las influencias que ha estado empleando en los 10 cortes anteriores y las hace definitivamente propias: tras dos minutos en los que parece que estamos en un tema algo cincuentero pero altamente electrificado, las guitarras empiezan a entrar punteando, poco a poco, la batería prepara y el final es una auténtica locura en la que todos los instrumentos se desmadran magnífica y aturdidoramente. Un final perfecto, aunque la edición deluxe cuenta con tres temas más que tampoco son desdeñables.

Por lo tanto estamos ante un discazo. No sé si uno de los del año, no sé si una garantía de que la carrera de este hombre seguirá por la misma senda o de qué. Pero Don’t Forget Who You Are es una delicia para el rockero europeo criado a base de britpop, además de la promesa de un directo imparable y atractivo. Envidio sinceramente a quien vaya a disfrutar de Miles Kane el mes que viene en el FIB, porque apostaría a que va a ser una de las mejores intervenciones del Benicassim de este año.

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Igloo y los vacíos atronadores

Publicado en 11 junio 2013 por

63533_description_IGLOO_ALTAGira de presentación de este disco en España:

  • 14/06/2013: A Coruña, Sala Mardigras. 8€, Entradas.
  • 21/06/2013: Pontevedra, Sala Karma.
  • 22/06/2013: Vigo, La Fábrica de Chocolate. 8€, Entradas.
  • 27/06/2013: Madrid, Costello Club. 9€, Entradas.
  • 04/04/2013: Razo, Festival Pop Up!
  • 05/07/2013: Vilagarcía de Arousa, Sala Samá Samá
  • 20/07/2013: Sarria, Sala El Bosque
  • 15-16-17/08/2013: Aranda de Duero, Festival Sonorama. Abonos 60€, Entradas.

Confieso que esperaba la llegada de este disco, El Conjunto Vacío, que es el cuarto de Igloo, tal vez no con ansiedad, pero sí con una disimulada curiosidad. La trayectoria de Igloo se me hace tremendamente atractiva, culminando en un tercer disco que, sin ser ni magistral ni descubrir nada nuevo, es emocionante, eléctrico y rezuma pasión por el propio trabajo por los cuatro costados. El pop altamente electrificado de estos gallegos, en el que la distorsión y el papel protagonista de la batería han venido siendo una constante cuyo potencial se ha ido mimando y puliendo disco tras disco es una combinación que no es ningún descubrimiento a nivel internacional, pero en una España en la que o haces noise-rock de proporciones y velocidad demencialmente enloquecidas (véase sus paisanos Triángulo de Amor Bizarro), haces pop indie interpretado por chavales con camiseta de rayas (los omnipresentes Doble Pletina son los primeros que se me vienen a la cabeza), o sencillamente haces rock, más o menos comercial; pues realmente me parece que la propuesta de gente como Havalina, Nadadora o Igloo es de las que mejor encuentran un equilibrio entre los géneros predominantes en éste nuestro país.

Ya le he pegado unas cuantas escuchas a El Conjunto Vacío y creo que empiezo a tener cierta idea de lo que quiero decir sobre él. Para empezar, creo que no me emociona tanto como su anterior trabajo, Infinito 3, que cuenta con algunas canciones, como Nanomédicos o Ausencia Parcial, cuyas progresiones casi poperas pero sepultadas bajo toneladas de ruido conectan a la perfección con mis aficiones. Pero, aunque a mi me guste más el anterior, creo, sin demasiado miedo a equivocarme, que El Conjunto Vacío es mejor disco: más homogéneo, compacto, muy serio y complejo pero que, a su vez, se pasa en un suspiro. Son muchos adjetivos para un solo álbum y si se juntan a la vez es síntoma de que estamos ante un muy buen disco. A esto hay que añadirle la buena factura e imagen que transmite el LP: un sonido contundente, muy sólido pero que permite distinguir con claridad todos los instrumentos en cada tema, a pesar de las elevadas cotas de distorsión (un buen trabajo el de dos de los miembros de la banda en la producción); un artwork muy cuidado, no solamente en la portada (una imagen ya reproducida en varios ámbitos, pero bastante poderosa), sino en la manera de presentar el CD en sí, que invita al comprador a “montar” la caja, que está diseñada para conferir una sensación de transparencia (a continuación un vídeo de instrucciones sobre cómo montarlo); y unas letras cuyas temáticas juegan, en muchos casos, con conocidas referencias cinematográficas y musicales muy queridas en la cultura popular y que hacen al oyente sonreír cuando lee los títulos.

igloo_han_soloComo se ve, son muchos los aspectos de El Conjunto Vacío que merece la pena comentar. Pero, obviamente, lo más importante han de ser siempre las canciones que lo conforman que, como se puede sospechar por lo ya dicho, no son para menos. El arranque es toda una declaración de principios: La Máquina de Fabricar Relámpagos da más protagonismo a un punteo distorsionado e incluso a la línea de bajo por encima de la voz, para alcanzar un clímax que es eso, una fábrica de relámpagos (cierta sensación de que este tema en directo puede ser tremendo) y que es extraordinario preludio del ruidoso tono en el que se va a desarrollar el disco. El potente single, Han Solo, ha captado la atención de los locutores de Radio3, que lo han emitido repetidamente en las últimas semanas, y con cierta razón: esta canción es un agradable soplo de aire fresco, aunque es de las menos ruidosas y complejas del álbum, en un panorama nacional de sonidos lastimeros y repetitivos. Han Solo transmite pasión e intensidad, aunque sus arreglos y guitarreos no sean los más espectaculares de El Conjunto Vacío.

Todos los Días Amanece aminora un poco el ritmo pero me parece un tema bello y sin demasiadas complicaciones; mientras que con Sinatra el disco vuelve a coger velocidad y se convierte en una de esas canciones que enganchan y sorprenden a partes iguales. Aquí el ruido, la línea de bajo y  los detalles bien perfilados a base de punteos distorsionados se unen para producir una ascensión rápida y atractiva. En este momento El Conjunto Vacío ya ha impuesto una marcha veloz e imparable y el siguiente corte, Halloween vs Samaín es, ni más ni menos, un temazo: más compleja que las anteriores, oscura y llena de tensiones a las que les cuesta encontrar salida. Todo quita un poco de hierro al asunto, arrojando luz sobre el transcurso del disco, con una batería casi protagonista y un estribillo ascendente y emocionante. Probablemente sea mi tema favorito del disco porque aúna hábilmente la facilidad de la escucha con la vocación ruidosa de la banda. El siguiente momento destacable es EX que, cuando ya nos estamos acercando al final del disco, se convierte en un auténtico estallido de emociones electrificadas. Tengo la sospecha de que este tema en los conciertos puede ser genial, con su explosivo ascenso hacia un estribillo pegadizo, para las noches de festival que Igloo nos darán este verano.

Quedamos pues contentos, porque ha salido un gran disco donde nos esperábamos algo cuanto menos interesante. Igloo prometen que en 2014 habrá una continuación de este trabajo, de manera que la última palabra sobre El Conjunto Vacío aún parece estar por decir. Mientras tanto, nos quedamos con la extensa agenda de conciertos que los gallegos tienen programada para este verano. Seguro que en alguna parte nos cruzaremos con ellos.

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Holy Esque: la nueva joya de la cantera escocesa

Publicado en 06 junio 2013 por

Como por aquí vamos un poco a nuestro aire y no rendimos cuentas más que a nosotros mismos, podemos permitirnos el lujo de admitir abiertamente que la banda que traemos hoy nos ha pasado del todo desapercibida hasta ahora. Como no nos dedicamos a leer el NME y hacer un copia-pega para estar a la última a toda leche, no nos preocupa demasiado. La honestidad para con quienes nos leen es lo primero. Ahora bien, lo que si que nos toca las narices es el haber sido tan burros de no haber visto las señales a tiempo. Con lo raveoneteros que somos por aquí, no supimos prestarle un poco de atención a esos tipos que aparecían en los carteles como teloneros de los daneses en su gira británica y estadounidense del pasado invierno. Pero como rectificar es de sabios, y por otras circunstancias, Holy Esque han caído ahora en nuestras manos (gracias Elena Aristoy, GrocDog Producciones), enmendamos la plana y rendimos honores a esa mandíbula a la altura del suelo que se nos ha quedado.

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El logo de la banda

El logo de la banda

Para situarnos. A groso modo  hay que empezar por colocarlos en la onda abierta la década pasada por gente como Interpol o Editors. Ya sabéis. Post-punk revival, indie-dark, nuevos siniestros…, se han visto unas cuantas etiquetas. Sonidos crudos, afilados, sucios a veces, otras fríos, pero veloces e intensos. Bajando más al particular, podemos estrechar el cerco añadiendo al saco de comparaciones el recuerdo que a sus paisanos Glasvegas trae el tono épico de sus canciones. Con estas generalidades no estamos ante algo demasiado nuevo, puesto que los últimos años empiezan a dar síntomas de saturación de bandas de este estilo. Sin embargo hay algo que sí que marca la diferencia y hacen de Holy Esque algo nuevo y merecidamente brillante de entre la media. Esa voz

Lo que sale de la garganta de Pat Hynes es difícil de describir. Imaginad unas cuerdas vocales arrolladas por un tractor, o ajadas por años de trasiego de alcohol de 90º. Lo mejor será escucharlo. Aunque en un principio descoloque, es lo normal cuando no se está acostumbrado a escuchar cosas así, al final acaba atrapando. El modo en que reverbera y se encaja a las líneas de guitarra es simplemente asombroso. Hace que algo que podría estar en un montón genérico se eleve por encima. No es en absoluto un desmerecimiento al resto. La aparente simpleza de base sobre la que se construyen las canciones está recubierta por cemento armado a base de dos guitarras (carecen de bajista), batería y teclado, que van creciendo y enmarañándose hasta alcanzar esas cotas épicas que mencionábamos y formando un cuadro general final casi estremecedor. Incluso cuando el ruido se reduce casi a la nada (Loneliest Loneliness -ahí queda eso-), o cuando hay secciones rítmicas que rompen esquemas aportando ejes que parecen sacados de una celebración rural noreuropea (Rose).

holyesque_live1Holy Esque se han labrado una reputación a la velocidad del rayo, se les ha quedado pequeña la escena de Glasgow, y me temo que pronto pasará lo mismo con Gran Bretaña entera. Hace alrededor de un año autopublicaron su debutHoly Esque EP, el cual fue suficiente para hacerlos aparecer en los medios más prestigiosos, que no ahorraron loas, y ganarse el ir de la mano de los Raveonettes en su gira. Desde entonces nos han salpicado con un par de singles: Tear, en agosto pasado, y St., hace apenas mes y medio. Igual de brillantes e igual de desgarradores que las cuatro canciones con que se presentaron. Glastonbury acaba de confirmarlos para su lujoso cartel. Esta gente va para arriba.

Y así entonamos el nunca es tarde si la dicha es buena, celebrando que esa inagotable y especial cantera escocesa sigue viva, esta vez en la mejor tradición de ruido, electricidad, espinas y tormentos que desde los hermanos Reid (The Jesus & Mary Chain) no ha cesado de proporcionar paradójicas alegrías musicales. Apuntad el nombre: Holy Esque.

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An Ideal For Living: 35 años del debut de Joy Division

Publicado en 03 junio 2013 por

3 de junio de 1978. Una tal Enigma Records cometía la osadía de publicar An Ideal For Living, un ep de cuatro canciones que unos tal Joy Division se habían autoproducido. Había trampa, el sello Enigma era en realidad el que el propio grupo había creado ad hoc. Hasta la portada se la diseñaron ellos mismos. Hoy se cumplen los 35 años de aquel hecho. Nadie discute la importancia de la efeméride por lo que esta banda fue y ha sido a lo largo del tiempo. Aprovechando que en bSides nos gusta de tanto en cuanto repasar la historia, y que tenemos entre manos a uno de los grupos de cabecera del que suscribe, hemos de rendir homenaje a este ep alrededor del cual, además de su significado propio, giran otras cosas que lo convierten en un objeto de culto.

1977, buscando hueco entre el punk mancuniano

1977, buscando hueco entre el punk mancuniano

14 de diciembre de 1977. Pennine Studios de Oldham. La banda hasta entonces conocida como Warsaw grababa An Ideal For Living. Bajo ese nombre (anteriormente Stiff Kittens) se habían ganado una cierta reputación en el mundillo underground, independiente y alternativo del área de Manchester a lo largo de aquel año, llegando incluso a telonear a los Buzzcocks y recogiendo líneas de elogio en medios como el NME. Pero como grabar un disco no es solamente eso, los trabajos que lo rodean, amplificados por la dificultad del hazlo tú mismo que ponían en práctica, prolongaron su salida a la calle. WarsawNo Love LostLeaders Of MenFailures se quedaron encerradas en las pistas del estudio esperando ver la luz en forma de vinilo. Mientras tanto no perdieron el tiempo. Lo primero de todo, cambiarse el nombre. Unos punks de Londres se hacían llamar Warsaw Pakt, y había que evitar confusiones.

house_dolls_frontKa-Teztnik 135633 es el pseudónimo bajo el cual escribió algunas de sus obras Yehiel De Nur, un judío superviviente al Holocausto que desarrolló su vida posterior como escritor e historiador. En House Of Dolls (1955), uno de sus más populares escritos, se toma como base de la historia las unidades de esclavas sexuales existentes en los campos de concentración nazis. Freudenabteilung. Joy Division. Y bajo ese doloroso y sangrantemente irónico nombre, prosiguieron su historia Bernard Sumner, Stephen Morris, Peter Hook e Ian Curtis, escribiendo nuevo material y soñando con su oportunidad.

19/04/77 Wilson escribe a Gretton sobre el impacto causado por J.D.

19/04/78 Wilson escribe a Gretton sobre el impacto causado por J.D.

14 de abril de 1978. Rafters Club de Manchester, festival Stiff/Chiswick Challenge. El día que todo empezó a cambiar. Joy Division no ganan el concurso, pero dejan boquiabiertos al dj local Rob Gretton y al famoso periodista, presentador de TV, aspirante a mecenas y a moderno eterno Tony Wilson. Gretton se convirtió casi de inmediato en el manager de la banda, y Wilson, después de vivir esa misma noche la famosa anécdota del rapapolvo de Curtis por no tener pelotas para sacarlos en su programa So It Goes, una especie de plataforma para nuevos grupos y ventana al mundo de la contracultura musical del momento, al menos en el ámbito local, donde Wilson promocionaba su fascinación por la nueva ola británica, acabaría poco después convirtiendo a Joy Division en la banda estrella de su incipiente Factory Records.

Tony Wilson a finales de los 70

Tony Wilson a finales de los 70

3 de junio de 1978. Por fin logran poner en circulación An Ideal For Living. La buena acogida de la critica pronto hizo que ciertos agitadores del amarillismo prestasen atención a esa llamativa portada en la cual se ve a un tamborilero de las juventudes hitlerianas. Eso, más el nombre del grupo, la tipografía utilizada, e interesadas lecturas de la letras de temas como Leaders Of Men, compusieron un conjunto excesivamente germánico que empezó a generar preguntas, cuando no directas acusaciones de germanofilia en unos tiempos en los que los padecimientos de la II Guerra Mundial aún no estaban olvidados en tierras británicas. Era como meter la soga directamente en casa del ahorcado. Ciertamente, la personalidad de Curtis, extrema en muchas cosas a causa de su carácter depresivo y angustiado, también incluía una atracción desmedida por esa época histórica. Bernard Sunmer -por entonces aún apellidado Albrecht, y autor de la polémica portada- y Peter Hook, reconocieron tiempo después un poco definido interés por aquellos tiempos y su iconografía, mientras que Stephen Morris siempre ha sido el más claro al respecto, estaban obsesionados por trabajar en torno a aquel periodo lleno de dolor y sangre que conocieron sus mayores, y como consecuencia, perpetuar la memoria. Sea como fuere, la polémica corrió como la pólvora y hasta algún grupo de neonazis despistados se presentaron en algún concierto. Fue entonces cuando Tony Wilson, ya embarcado de lleno en crear Factory Records, soltó su perorata en torno al situacionismo y la estrechez de miras y entendederas de quienes lanzaban gratuitas acusaciones políticas contra Joy Division.

20 de septiembre de 1978. El paso que faltaba llegó. Joy Division aparecen en la mayor plataforma del momento, la televisión. Es el programa Granada Reports, también bajo control de Wilson, y allí aparecen ante el mundo, al menos el de Manchester, para poner una nueva piedra del edificio. Los efectos de tanto oir -y ahora también ver-, a aquella nueva banda por aquí y por allá comienza a generar sus resultados. An Ideal For Living resulta tan solicitado que para el segundo concierto que se organiza en la flamante sala The Factory (sí, otra vez con Wilson y asociados al frente), imprimen 1.200 nuevas copias, aunque ahora con una portada menos agresiva. Prensa y sello quieren hablar con Joy Division, unos cuantos quieren firmar con ellos, pero es tarde, una serie de lazos se han establecido durante aquellos meses con Wilson, Gretton, Hannett, Saville y compañía, y una vez que el cuarteto se libera de un insatisfactorio acuerdo con la RCA, quien se lleva el gato al agua es Factory Records. Estaba escrito. En sangre. En enero del 79 Ian Curtis aparecía en la portada del NME y John Peel los llevaba a sus famosas sesiones de la BBC. En abril comenzaría la grabación de Unknown Pleasures

Notas: Shadowplay fue el primer tema interpretado en TV. Las imágenes que acompañan al video de No Love Lost son una edición de escenas de Control, la película de Anton Corbjin hechas por un fan.

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Yellow Bricks presentan en directo su debut

Publicado en 29 mayo 2013 por y

Esta cosa que hoy llamamos de modo general -y muchas veces erróneamente- música indie ligada al resurgir del britpop en los noventa, tuvo en España su momento de gloria para Asturias. Eran tiempos de pioneros como Australian Blonde y compañía. Hace tanto que ya casi ni nos acordamos. De forma más local, Gijón ha sido siempre el gran hervidero de la zona, y aunque la actividad nunca ha cesado, últimamente no teníamos apariciones importantes desde allí. Hoy nos congratulamos de la venida de los Yellow Bricks, que hace poco han lanzado su primer disco, Say No Now Kids, (se puede escuchar en Spotify) y que anoche presentaron en directo en Madrid en El Intruso.

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Liderados por el gijonés Rodrigo Fáez -también locutor deportivo en el programa Rock and Gol-, los Yellow Bricks practican un pop-rock de una esencia claramente británica que deja bien a las claras cuáles son las influencias de este cuarteto. Say Now No Kids nos remite a los tiempos en los que Oasis partían el bacalao de forma muy evidente y a su alrededor surgían bandas que recogían el testigo de aquel estilo de base claramente beatleliana. El disco es un concentrado de once temas por lo general veloces, amables, de estribillos cómodos y ritmos fácilmente asumibles, aunque ojo, no siempre con ausencia de mensaje ni dosis de crítica y mala leche. En definitiva un trabajo pop en el sentido más estricto de la acepción, que puede presumir de tener un número potencial de singles bastante por encima de la media, de esos que podrían sonar bien en cualquier radio (…bueno, no en todas).

yellowbricks_sayno_frontAnoche tuvimos nuestra prueba de fuego. Veníamos de tragarnos otro conciertazo de una de esas bandas emergentes que de estar ahora mismo en los noventa estarían hasta en la sopa, los Rubick, y ellos son el perfecto ejemplo de esa atípica banda que cuando te gustan más en directo que en estudio hacen saltar las alarmas porque significa que ahí hay algo muy bueno. Mal recuerdo inmediato para un humilde redactor, que también tiene sus trampas subconscientes. Así que por mucho que un ilustre periodista deportivo como Antonio Ruiz hiciese las presentaciones,teníamos nuestras reservas. Y sin embargo el resultado fue satisfactorio. Los Yellow Bricks demostraron que, dentro de su incipiente emerger, saben lo que se hacen.

yellow_bricks02Del estudio habíamos deducido que tenían bien aprendida la lección del estilo que manejan, de sus entrevistas y comentarios teníamos claro que la dosis de arrogancia necesaria estaba presente, cosa que se confirmó desde muy pronto, y lo demás estaba por ver. Yellow Bricks tienen calidad y trabajo a sus espaldas, el inicio del concierto, barrido por The HillsI Got YouAre You Gonna Stop Me Now, y Pretty Excuses, descubrió que tienen además un guitarra solista más que solvente, Carlos, que concentrado en sus bien equipados pedales y su instrumento, aparentemente ajeno a todo lo demás, era el soporte esencial a toda la base rítmica que emergía de la batería, el bajo y la guitarra de Rodrigo.

Como en un guión ya practicado, la parte intermedia tuvo su momento para reducir velocidades y dar protagonismo a la cuerda acústica. The Box, dedicada a la “generación más preparada de nuestra historia”, vino precedida de un sentido homenaje a ese pedazo de carne con cerebro, bigote y corazón enorme llamado Manolo Preciado. Estaba claro, fútbol y Gijón eran dos vértices de un triángulo que por fuerza tenía que concluir ahí, y si no me equivoco fue un título tan adecuado como The World Doesn’t Fit To Me la que vistió las galas para la ocasión. No sabría decir si a partir de ahí fue el cansancio o los rigores del directo y lo novedoso, pero se notó un cierto bajón en la intensidad de la banda. No fue problema de los temas, ya conocíamos su potencial, pero se apreció un exceso de similitud con el trabajo de estudio y una cierta falta de atrevimiento a la hora de imponer una marcheta más potente y acorde al directo. A Chance Like This, por ejemplo, dentro de su delicadeza, lo merecía. Y no fue la única, Look Ahead también adoleció de la potencia que merece.

yellow_bricks03Sea como fuere se reservaron algunos de sus mejores temas para el final, incluyendo una canción que no está en el disco, Only The Braves, y que me perdonen si me  equivoco pero este me pareció muy sugerente a la par que desaprovechado cuando, tras su inicio acústico, y al que tras un largo rato se iban sumando batería, bajo y guitarra, esta última amagó con acabar, sin hacerlo, con una eclosión de rock psicodélico. Una lástima porque se veía venir en la progresión del tema. Let The People Feel The Rain, la canción que abre Say No Now Kids, puso el punto final a una actuación satisfactoria y con los peros normales de tan temprana ocasión para el grupo, aunque sin poder evitar reconocer que hay un ojo y una oreja que prestar a esta gente. Lástima que la voz no sea de mi pleno gusto -lo cual no quiere decir que cante mal-, pero que si tengo que agarrarme a algo, además de todo lo que ya he dicho, es que si el refresco que necesitamos viene por esta vía de renacimiento del britpop más reciente, que lo haga, pero que refresque, como prometen Yellow Bricks. Estaremos atentos.

Como siempre, os dejamos con algunas imágenes que capturamos durante el concierto, que también podéis repasar en nuestro Flickr.

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Conciertazo de Rubick

Publicado en 27 mayo 2013 por

No recuerdo la última vez que pisé la Sala Nasti. Probablemente desde los gloriosos tiempos en que era la Sala Maravillas, templo madrileño del indie noventero y testigo de fiestones que saludaban al domingo. El pasado sábado los valencianos Rubick no la llenaron como cuando no cabía un alfiler, pero el resultado fue el mismo: un fiestón.

rubick_live02Venimos siguiendo sus pasos desde el pasado BBK, y si nos es posible acudimos a la cita cuando caen por Madrid. Es una de esas bandas que la energía que prometen en el estudio les sale por los poros cuando se suben al escenario. No decepcionan. Cada vez les vemos un poquito mejor, y esta vez no fue una excepción. Ya lo advirtió Joe antes de saltar y mientras Retrovisor agotaban su actuación -lo siento pero cuando llegué estaban abordando sus dos últimos temas-. Por mucho que los horarios en las salas madrileñas sean muy rígidos con el tiempo que se les da a los grupos, “hoy nos lo vamos a pasar bien”. Dicho y hecho. Demons de entrada, para romper el hielo a lo bruto, si es que quedaba alguien helado claro, porque Retrovisor dejaron a la gente bastante calentita. She’s Got The ShowFrozenWhy You Care se sucedieron a buen ritmo, sin dar tregua, calentando a la banda y aún más al aforo, al que poco a poco le iba corriendo la sangre por las piernas más y más deprisa, vaticinando la comunión que se iba a producir poco después.

rubick_live03Para entonces los rigores del horario exigían que estuviésemos a mitad de concierto, de modo que no había tiempo que perder. Be My Light emergió como un torrente, con sus giros rítmicos y sus intensidades de Fórmula 1. La banda disfrutaba como críos con juguete nuevo y Cotu se desmadraba tocando el bajo subido en una tarima o mezclado entre el público, mientras de éste emergía un elegante bailarín espontáneo que terminó de convertir aquello en un espectáculo. A la gente se le quitaron los complejos y uno tras otro iban animándose a bailar en primera línea. Ya estaba el terreno abonado. De aquí al final aquello fue un no parar, con los Rubick extrayendo su sonido en directo rasposo y veloz con una energía inapelable e irresistible. LoveBastards, la versión del Stuck In The Middle With You de los Stealers Wheel que ya pudimos escuchar en Bilbao, y su famosa Bandits protagonizaron una recta final que se fue en un suspiro y a la que se puso colofón coreando Hey Jude con el calor del público bien cerquita.

rubick_live04Es inevitable que la primera vez que escuchas a un grupo tiendas a buscar comparaciones en tu cabeza. Suenan a tal o a cual. Se parecen a este o a aquel. A veces cuando los estilos son muy marcados e identificables se corre el riesgo de meter a un grupo en el saco del imitador. Creo que a estas alturas de la película es muy complicado dar con algo auténticamente original, de modo que lo menos que se puede pedir es que lo que se haga se haga bien, y con Rubick ya hemos pasado ese punto. Importa bien poco que aquí parezcan Oasis, allá Kula Shaker o por momentos asomen coletazos de AC/DC o incluso Status Quo. Lo bordan. Son buenos, tienen toda la actitud y la energía que se necesita y lo que es mejor, la transmiten, y a tales dosis que a uno le entra un nosequé queriendo recuperar la veintena. Lo único que les hace falta es suerte. Ya se la han ganado. Espero que entre los poquitos que disfrutamos de su conciertazo en la Nasti hubiese alguien con buen ojo y poderes. Gracias por la fiesta.

Fotos: Nebelang (set completo)

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Lo han vuelto a hacer

Publicado en 21 mayo 2013 por y

Gira de presentación de este disco en España:

  • 20/11/13: Madrid, Palacio Vistalegre. 38€, Entradas.

Este es el post que queríamos escribir desde antes de poner en marcha bSides: el de la reseña del sexto disco de The National. Y, como no puede ser menos, se impone escribirlo a cuatro manos, como es tradición cuando una de nuestras bandas de cabecera lanza algo nuevo. Y, señoras y señores: la ocasión lo merece.

Lebonloup

Cuando comencé a escuchar los adelantos del ansiado nuevo disco de The National imaginé un título para el post correspondiente que rezase “lo han vuelto a hacer”. Aquellos primeros temas tenían tan buena pinta que empecé a prepararme para otro disco al nivel de High Violet o cuando menos al de The Boxer, aquel fantástico LP con el que me enganché a esta banda. Ahora que todo ha sido digerido, tengo mis dudas. No sé si está a la misma altura o es mejor. Conversando con thelostdreamer conveníamos en que The National es una banda que entra despacito, a dosis, igual que sus discos, hasta que te infecta del todo. Digamos que son como uno de esos ciclistas de fondo, no explosivos, que no hacen nada de cara a la galería, pero que siempre están ahí, imponiendo una marcheta que nunca falla. Trouble Will Find ha entrado a una velocidad mayor de lo que creía, de modo que ante el miedo a que sea la ansiedad que tenía por escucharlo, lo tomaremos con cautela, pero lo que tengo muy claro es que es otro disco de una factura impecable y una belleza arrebatadora.

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Me cuesta encontrar ese giro anunciado. Trouble Will Find Me podría ser el tercer capítulo de una trilogía que lo enlazase con los dos trabajos anteriores. Carece, en bloque, de los momentos álgidos de High Violet, tan presentes en casi todo él, pero su sección rítmica y los engarces de la melodías son muy ligables. Por supuesto, cuando la tensión crece (DemonsSea Of LoveGraceless), las conexiones son mucho más evidentes. Hay arreglos que permiten encontrar novedades puntuales, y la parte final tiende hacia un devaneo con el slowcore, pero hay algunos pequeños detalles en los que reside la fuerza de The National, que son los que funcionan y los hacen especiales, y que no encuentro motivo para cambiar. Ellos parecen tenerlo claro, y no lo han hecho.

Por un lado la percusión, repetitiva y machacona, y el acompañamiento que le hacen otros instrumentos. Sigue siendo muy básica pero a la vez una clara marca de la casa. De otro, el punto clave, el señor Berninger. Su voz aquí se nos diluye a veces hasta en falsetes, sigue siendo tan personal y emocionante como siempre, y continúa encajando como un guante en las melodías, las cuales en ocasiones están por encima de los estribillos, transmitiendo el tono necesario para esas letras tan cuidadas y trascendentes en su acierto intencional. Son para mi los elementos que convierten un disco de The National en pura belleza sonora, y si a eso lo reducimos la respuesta es que sí, lo han vuelto a hacer. La vida no ha cambiado tanto en Trouble Will Find Me.

The Lost Dreamer

La expectación era demasiada, me temo. Cuando por fin se filtró, miraba la barrita de descarga como en los tiempos del Napster y contaba los segundos para poder escucharlo: y al final, ahí estaba. Trece canciones, 55 minutos. Un disco largo que, en un primer momento, devoré como quien sale del gimnasio tras dos días sin comer. Las ansias, me podían las ansias. Y ni The National ni Trouble Will Find Me son para escucharlos con ansias. Porque si vas con ansias te encuentras con un muro pastoso, de repente estás empapado en nosequé gelatina de sonidos que se mueve a un ritmo mucho más lento al que va tu cabeza. No, para escucharlo hay que cambiar el chip. Y ojo, que esto ya me sucedió la primera vez que escuché High Violet (2010). Y miren, yo no sé cuál es mejor: esto es cómo cuando te preguntaban si querías más a papá o a mamá.

Lo que está claro es que a quien le guste High Violet, este disco le entusiarmará porque es un más de lo mismo, si nos ponemos duros, la confirmación de que los tiempos de los desgarrados y atronadores hitazos del Alligator o las dolorosas sacudidas del Sad Songs For Dirty Lovers se alejan para no volver. Son los The National de la intimidad del hogar, de la herida sorda, del llanto silencioso los que han venido para quedarse. Y no lo digo porque me queje: es solamente la constatación de un hecho.

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Hasta aquí mi dureza. Porque tampoco soy capaz de ser dura con The National. O no al menos durante más de 5 minutos seguidos, y menos ahora que van a venir a Madrid por primera vez a tocar en directo. Salvando tal vez el de Bowie, Trouble Will Find Me es y me parece el disco del año, sin más vueltas. Ese arranque, viento-madera, leve guitarra rasgueo de acústica, y ese Berninger que repite sin parar “You should know me better than that” hasta que el estribillo estalla con sólida delicadeza que pone los pelos de punta: I should live in salt, dice Berninger. Y a mi ya me tiene rendida. No han pasado ni dos minutos y ya soy suya. Qué le voy a hacer: soy una chica fácil.

El resto es ley de vida: el mejor catálogo de graves del que dispone Berninger se expone en Demons mientras notamos cómo el disco va cogiendo ritmo. Y seguimos acelerando, dentro siempre de unos límites muy precisos, aunque en Don’t Swallow The Cap es la batería quien la que lidera la canción y un frenazo en seco: la primera vez que me encontré con Fireproof ahí puesta, en el cuarto corte del disco me resultó un engorro: yo corría demasiado rápido ese día, como ya he dicho. Ahora ya se ha convertido en uno de esos temas de The National, que me mecen, me arrullan como a una niña con su conmovedor arpegio y su letra. Y después, Sea Of Love: la canción sobre la que me da la impresión de que pivota el proyecto, la que cuando escuchamos por primera vez en su no menos genial videoclip todos dijimos sin dar cuartel a la duda “Es esta”.

Tras esto entramos en un nuevo parón de carácter algo más reflexivo que se resuelve con la que para mi se está convirtiendo en una de mis canciones favoritas de The National: Graceless, en la que vuelven a demostrar su habilidad para la pegada, para hacer que lo difícil parezca un juego de niños. Y el resto se desarrolla en un tono que ya conocemos: muchos momentos que recuerdan a The Boxer claramente, y las emociones, que se van tomando a sorbos muy pequeñitos y con un nuevo momento de brillo desmedido en I Need My Girl.

The National habían prometido un gran cambio para este nuevo disco. Yo soy muy fan de los cambios. Pero no hay cambio: todo sigue igual. Es la calidez de la casa de nuestros padres, de nuestra cama de toda la vida, de las zapatillas que no tiramos nunca por muy rotas que estén porque son las que mejor se ajustan a nosotros. Por una vez agradezco que no haya habido cambio porque me encanta lo que hacen. Tienen tiempo de sobra para reinventarse, estoy segura, pero este “cinco minutitos más” que es Trouble Will Find Me en esta etapa de la carrera de The National es dulce y es maravilloso. A pesar del reguero de sangre que queda, como siempre, cuando acabamos de escuchar el disco y miramos hacia atrás. Da igual: ya estamos acostumbrados.

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Pequeñas dosis de belleza en el Fotomatón

Publicado en 19 mayo 2013 por

En una noche en la que parece que lo único que pasaba en este mundo era el festival de Eurovision, unas pocas decenas de personas nos reunimos en el Fotomatón de Madrid para presenciar una actuación íntima y sencilla, pero no por ello poco relevante o menos conmovedora. Los protagonistas eran Casa Celia, el nuevo y delicioso proyecto del batería de Manos de Topo; y el belga afincado en Barcelona Lieven Scheerlinck, que se hace llamar A Singer Of Songs. Ambas intervenciones fueron de enorme calidad, de modo que daba todavía más pena ver la sala medio vacía.

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Para empezar, Casa Celia, que estuvieron sobre el el escenario una media hora y presentaron con teclado y guitarra un catálogo de canciones dulces, muy íntimas y enternecedoras. Todo lo contrario, la verdad, al trabajo que desarrolla el 50% del grupo, Rafa de los Arcos, a las baquetas de Manos de Topo. Según Rafa, el de anoche fue el tercer concierto de la carrera del grupo. Probablemente por lo poco que me atrae el popular y psicodélico grupo barcelonés quedé gratamente sorprendida por la tierna sinceridad de las letras que Casa Celia interpretó anoche. Además, lo reducido de la audiencia facilitó que los integrantes del grupo se soltaran un poco y acabó siendo una actuación la mar de divertida, con explicaciones realmente curiosas sobre los temas que trata cada canción y risas cómplices entre la audiencia.

Para cuando A Singer Of Songs se subió al escenario la sala ya estaba un poquito más llena. Eran las 11 de la noche, supongo que el país se encontraba en un éxtasis eurovisionario, y Lieven desplegó la cálida manta de sus canciones sobre los que nos encontrábamos en el Fotomatón. A pesar de que los discos de Lieven son todos muy íntimos, con atmósferas delicadas y pasajes de introspección reflexivas, el set que ofreció a noche fue de todo menos aburrido o triste. Lo cierto es que Lieven se define como un chico muy tímido, pero no le costó hacernos reír a todos desde el primer instante del concierto con sus acertadas intervenciones.

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Sobre la música, pues lo que cabe esperar de un cantautor bien formado y con tablas ya sobre el escenario: aunque se presentaba su último trabajo de estudio, There Is A Home For You, el setlist contuvo desde temas de su primer disco hasta alguna canción que, según Lieven, había sido compuesta hacía una semana. Muchos temas, eso sí, vitales y optimistas, llevando esta filosofía hasta los extremos de versionar La Vida Es Un Carnaval de Celia Cruz con extraordinario acierto, mezclando a la perfección el colorista tema con la vocación de cantautor de espacios íntimos que había estado desplegando hasta entonces.

Fueron finalmente 60 minutos de complicidad con el público, bromas, colaboraciones con Ana de Coffe & Wine, que subió a cantar un par de veces; pero sobre todo de canciones muy bellas, de paisajes cálidos y relajantes y de una extraña sensación de paz y bienestar surgida claramente de la guitarra y la voz de Lieven; con algún giro inesperado pero en absoluto estridente ni fuera de lugar como una canción interpretada por completo con un megáfono que, hay que decir, sonó genial, sin acoplarse ni estropear el momento. Un artista sin duda a destacar en este país en el que lo que están de moda son los golpes de emociones efectistas pero vacías a lo Love Of Lesbian o de las percusiones rimbombantes para cubrir letras sinsentido de Vetusta Morla. Un cambio de registro más que necesario para unos oídos que están cansados de escuchar siempre lo mismo. Esperamos volver a verle pronto por nuestra ciudad. Puedes pasarte por nuestro Flickr para ver algunas imágenes de la noche.

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La canción y el hogar

Publicado en 17 mayo 2013 por

Gira de presentación de este disco en España:

  • 17/05/13: Madrid, home show cuyo emplazamiento está por decidir.
  • 18/05/13: Madrid, Fotomatón, 6€.

Canciones que hacen hogares. De esas para escuchar cubiertos con una manta mientras miramos una chimenea, una ventana o una lavadora dando vueltas con una copa de algo bien fuerte en la mano. De esas que acabamos escuchando cuando no queremos oír nada. Música que no alegra el alma, pero que al menos da un poco de calor al corazón. Como el alcohol, que ni alimenta ni lo arregla, pero al menos alivia el frío. Ah, pero hay una ventaja: no hay resaca, o al menos no hay dolor de cabeza ni lengua pastosa. Aunque, acaso, el calor producto de quemar recuerdos, oníricos paisajes de la juventud y de la infancia, escenas campestres en las que la felicidad tenía los colores de un álbum de cromos, corre riesgo de acabar convirtiéndose en un poso más de amargura.

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Más o menos eso es lo que uno puede esperarse del There Is A Home For You del cantautor belga Lieven Scheerlinck, que se hace llamar A Singer Of Songs y reside en Barcelona: un compendio de lamentos susurrados, hijos del idilio entre una guitarra eléctrica que distorsiona, araña, se clava y duele; y una acústica que dibuja arpegios de folk, que se arrastra por las melodías como muchos hacemos por la vida, doliendo a cada paso. A veces, una dulce voz femenina para poner un contrapunto. En estos momentos tiende a acordarse uno del británico Damien Rice, aunque es obvio que Lieven, o bien carece del sentido de la épica efectista del londinense, o bien sencillamente no está interesado en los lamentos desgarrados y feroces, sino que prefiere quedarse en la orilla, calando poco a poco con una cadencia que hace que uno se vaya relajando con la escucha.

Hay sorpresas, tampoco creemos que todo va a ser sosegado reposo: ya desde el segundo tema, Silent Soldiers, Scheerlinck deja claro que sabe arrancarle angustiosas tensiones a los quejidos de su eléctrica para volver a dejar asomar a esta faceta cuando llega a Kindess Kills, que brilla por su hábil manejo de los tiempos. Tal vez el equilibrio más acertado entre la delicadeza y la rabia la alcanza en Ruins Of You, que vuelve a la senda de de la manta y hacerse una bola en alguna esquina de la casa mientras el alcohol empieza a hacernos efecto. There Is A Home For You se va haciendo cada vez más tenue a medida que Into The Storm avanza y para cuando termina no tenemos claro cuánto tiempo hace que estamos mirando la pared en silencio. Una cosa está clara: estamos más serenos, tranquilos y reconfortados que al principio. Y eso sienta bien.

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