Archivo de tags | "festival"

Tags: , , , , , , , , , ,

Bilbao BBK Live 2013 (1/3): Cinco grandes citas

Publicado en 19 junio 2013 por

Una nueva edición del Bilbao BBK Live está cerca. El festival vizcaíno, cada vez más grande, mantiene alto su nivel de artistas en estos tiempos complicados. Si el año pasado la oferta ya era de lo mejor que tuvimos por aquí, esta vez vuelven a tener nombres de relumbrón, y las expectativas son altas, como muestra que Kobetamendi se ha quedado pequeño, teniendo que adaptar un monte cercano (id entrenando las patitas) para cobijar a los miles de campistas que se esperan. Un cartel atractivo y variopinto más un marco sugerente hacen de este evento parada obligatoria de este verano. Nosotros allí estaremos, e iniciamos hoy un pequeño serial recorriendo el plantel. Hoy nos fijamos en las letras gordas, y como siempre, bajo la subjetividad del que suscribe, estos son los cinco cabezudos que no nos perderemos.

  • Nombre: Bilbao BBK Live!bbk_cartel13
  • Web oficial: www.bilbaobbklive.com
  • Fechas: 11, 12 y 13 de julio
  • Ubicación: Kobetamendi, Bilbao
  • Precio: Bono de 3 días: 105€ + gastos. Entrada de día: 49€ + gastos. Entradas.
  • Camping: Sí, incluido en el precio del abono.
  • Lista de Spotify
  • Artistas confirmados: (Distribución pr días y escenarios aquí) Green Day; Two Door Cinema Club; Biffy Clyro; Vampire Weekend; Depeche Mode, Editors; Kings Of Leon, Band Of Horses; Alt-J; Twin Shadow y más.
  • Crónicas de años anteriores: Sí, edición 2012 días: jueves, viernes y sábado.

Depeche Mode

El jueves, día de arranque, queda indiscutiblemente dominado por el brillo de un nombre: Depeche Mode. Con aclamado nuevo disco calentito, los de Basildon se embarcan en el 17º tour de su historia, y de todos los rincones que están viendo y les verán pasar, este será el primero en España -en enero habrá más-. Poco hay que decir de ellos, de sus potentes directos y  del arrollador carisma de Dave Gahan sobre el escenario. De modo que ahí quedan, como la cita ineludible del día y del festival entero. Por lo que hemos podido palpar en lo que llevan de gira, podemos atisbar un concierto en el que el repertorio esté determinado por el tempo de los buenos nuevos temas de Delta Machine, que sirven de leit motiv para recuperar otras canciones no tan habituales de sus directos, aunque obviamente, la dosis de himnos siempre estará presente. Una actuación que aspira a conjugar la pausa, la intensidad y la emoción.

Editors

Pero junto a ellos, ese mismo día, tengo marcado en mayúsculas otro nombre, el de Editors, que independientemente de las muchas dudas que me ha generado su último disco -hablaremos de él en breve-, deben demostrar una vez más el pulso implacable de su directo. No es uno de los cabezas de cartel, pero aquí es donde empiezo a discriminar a mi parecer. Sus nuevas canciones, bien encajadas entre las viejas, nos pueden proporcionar uno de los conciertos del año, bien lo saben quienes a lo largo de estos últimos tiempos han hecho de sus actuaciones eventos cada vez más multitudinarios. Uno que pudo ver a Tom Smith y los suyos en época temprana, y no ha podido repetir, confía en que, aunque Chris Urbanowicz ya no sea de la partida, vuelvan a hacerlo como saben. Y es este el primer momento en el que se cruzan los dedos para que la programación de escenarios no juegue malas pasadas.

Kings Of Leon

Cambiamos de día para hablar del gran nombre del viernes. He de reconocer que para mi, los grandes momentos de pelear por las primeras filas en esta edición, se han terminado. Con mucha más calma -y probablemente ojo más sereno- me tomaré lo que queda, lejos de la furia del fan. La gran cita de este día es con Kings Of Leon, la banda de los hermanos Followill, prolífica, premiada y prestigiosa, portadora del genio musical que recorre históricamente Tennessee, capaz de emerger del mundo rural al éxito total en la estirada Gran Bretaña, estarán obligados a llenar el escenario grande de ese rock sureño influenciado por ritmos garageros y alternativos que les ha catapultado. Los casi diez años que llevan cosechando seguidores harán que muchas miradas están puestas en ellos -y en algún que otro estado de salud-.

The Vaccines

Ya sé que tienen una dura competencia entre los que aparecen en la parrilla después de los “jefes” del festival, pero son una apuesta personal. Llevan siendo una de las grandes sensaciones juveniles en Gran Bretaña desde su aparición, y aunque su primer y energizante trabajo pueda pecar un pelín de exceso de maquillaje en pos de sus aspiraciones comerciales -cosa contrastada-, Come Of Age (2012) demostró que la banda de Justin Young y Freddie Cowan puede ser capaz de girar, dar sensación de madurez, y conjugar estilos saliéndose del mainstream del momento sin muchos pelos en la lengua. Además, he comprobado la calidad, diversión y vitaminas que expelen en directo. Todo esto es parte de lo que les convierte en uno de mis fijos, aunque aún giren como teloneros de otros. Esta fiesta será el viernes.

Green Day

El gran nombre del sábado y del fin de fiesta. No me lo voy a perder, y sin embargo nunca han sido de mi devoción. Soy de esos a los que la banda californiana hizo alucinar con Dookie (1994), pero poco más. Dicen que llevan toda la vida haciendo lo mismo, se les ha calificado de padres del pijo-punk, e incluso John Lydon -que por cierto toca el día antes con sus PiL- reniega de ellos como icono moderno del punk, si es que Lydon puede dar titulaciones al respecto. Pero 85 millones de discos vendidos, miles de fieles seguidores, una estela de influencia notable, varios Grammy, una obra adaptada al teatro, American Idiot (2004), el carisma de Billie Joe Armstrong, su compromiso político, y una fama de brutal sonido en directo, obligan a estar ahí.

0 Comentarios

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

5 Conciertos que no nos perderíamos en el Día de la Música

Publicado en 05 junio 2013 por y

La temporada festivalera coge ritmo y la siguiente fecha marcada en nuestro calendario es el primer fin de semana de verano. En este caso el evento se producirá en nuestra propia ciudad, y se trata de una de esas citas que son necesarias en una urbe de la envergadura de Madrid. A pesar de las penurias económicas el Día de la Música se mantiene en el panorama veraniego de nuestro país y, de nuevo, será el Matadero el que acoja las dos jornadas de rock e indie alternativo que son, desgraciadamente, una isla en el desierto panorama festivalero madrileño. Por ello, hay que aferrarse a ellas sea como sea, aunque ello suponga escuchar a un buen puñado de grupos de los que no habíamos oído hablar en la vida.

logoDDM2013

Nada importa, o al menos no demasiado, con tal de asistir a una de las pocas citas festivaleras que se producen en la capital de España: el ecléctico cartel del festival madrileño es una oportunidad para descubrir todo tipo de rarezas bailables, toparse con el último alarido en electrónica del que todo el mundo habla o para reencontrarse con viejos conocidos. Ahora que el cartel ya está cerrado, los horarios establecidos y los precios reajustados (muy loable la iniciativa del festival de reducir sustancialmente el precio de los abonos y las entradas ante la cancelación de la intervención de Spiritualized y devolver la diferencia a quienes ya los habían adquirido, teniendo en cuenta el complicado momento económico por el que todos estamos pasando), tras varias escuchas al cartel del Día de la Música 2013, os ofrecemos el pequeño ramillete de conciertos que no nos perderíamos por nada el mundo si anduviéramos por Matadero los días 21 y 22 de junio.

  • Nombre: Día de la Música_dia_de_la_musica_2013_cartel
  • Web Oficial: www.diadelamusica.com
  • Fechas: 21 y 22 de junio de 2013
  • Ubicación: Madrid, Matadero
  • Precio: AVISO: Precios reajustados tras la cancelación de la intervención de Spiritualized. Los precios definitivos son 30€ el abono de dos días, 18€ las entradas de día. Entradas aquí.
  • Camping: No
  • Lista de Spotify
  • Artistas confirmados: (horarios y distribución por días aquí) Annie B Sweet, Autre Ne Veut, Cápsula, Deptford Goth, Hola A Todo El Mundo, Lori Meyers, Los Punsetes, Pional (Live), The Horrors, You Don’t Know Me, Begun, Darkstar, Disclosure, Egon Soda, Extraperlo, Lianne La Havas, Nothing Places, Raphael Gualazzi, The Fall, These New Puritans, Waxahatchee.
  • Crónicas de años anteriores: Día de la Música 2011, sábado y domingo.

Autre Ne Veut (Viernes 21, Escenario Acciona rtve.es a partir de las 22.15)

Empezamos con un artista que me era completamente desconocido hasta que empecé a escuchar el cartel de este festival. Los ritmos etéreos de este estadounidense, a medio camino entre la electrónica bailable y las atmósferas de chill-out marcan unas ascensiones que me emocionan e hipnotizan ligeramente. Tal vez sea una elección muy personal, pero me ha picado mucho la curiosidad por este personaje a cuyo LP Anxiety (2013) Pitchfork le concedió nada menos que un 8.5 el pasado mes de febrero. Creo que el principal logro de este músico es construir temas complejos, hilar discos verdaderamente serios pero, especialmente en su último trabajo, mantener siempre una accesibilidad para el gran público ante la que me quito el sombrero. Si en directo sorprende tanto como en su versión de estudio, es una actuación para no perderse.

HATEM (Viernes 21, Escenario Radio3 RNE a partir de las 23:00)

Hola A Todo El Mundo pasan por ser uno de los grupos más atrevidos del momento en España. Hay que serlo cuando en tiempos de inmovilismo y poco riesgo pegas un giro de 180º y cambias el pop folk por la electrónica fría, y más aún cuando esto ocurre entre tu primer y segundo disco. Y si encima te sale un trabajo como Utraviolet Catastrophe (2012) ya te has ganado la atención del personal, al menos del que suscribe. No hay duda, su propuesta me resulta de las más interesantes del panorama nacional actual. Habrá que ver que tal maridan en directo las canciones anteriores con las nuevas (no he tenido oportunidad de comprobarlo).

Cápsula (Viernes 21, Escenario Nivea Soft a partir de las 23:45)

Aunque no se prodigan demasiado por nuestra ciudad, los vimos, como quien dice, con la baba colgando, en la pasada edición del DCode. La propuesta de estos argentinos residentes en Euskadi es tan ruidosa como arriesgada: comprendo que no a todo el mundo le va a atraer el vertiginoso noise-rock que practican, pero para todo el que no tenga miedo a las guitarras poderosas, al hechizo de la distorsión y, sobre todo, a cierta locura controlada sobre el escenario, tiene una cita imprescindible con los Cápsula. Además, podremos acercarnos a su particular visión del Ziggy Stardust que, si bien ha tenido una dilatada gira de presentación, no ha llegado a pisar Madrid.

The Horrors (Viernes 21, Escenario Radio3 RNE a partir de las 1:15)

Son el gran reclamo del viernes. Una banda peculiar que ha venido navegando desde un garage rock ribeteado de glam, psycho e incluso oscuro deathrock, hasta el pop rock de clara influencia ochentera que practicaron en Skying (2011), en el que se abrían hueco los sintetizadores, las atmósferas y los ecos de variopintas leyendas de la época como Chameleons, Simple Minds o Psychedelic Furs. Que el disco que supuso su giro evolutivo más patente, Primary Colors (2009), se llevase el honor de ser el mejor del año para NME, es suficiente carta de presentación. En el horizonte, el disco que se anuncia para septiembre y el misterio que muchos tienen encima por saber si tocarán algo nuevo, y a qué sonará.

Waxahatchee (Sábado 22, Escenario Nivea Soft a partir de las 23:00)

Tras este pintoresco nombre se encuentra la cantautora newyorkina Katie Crutchfield, otro de los descubrimientos a raíz de la inspección del cartel del festival. El principal nombre que se me viene a la cabeza al escuchar su Cerulean Salt es Sinead O’Connor con una pinceladita de The Cranberries (cuando no daban vergüenza ajena, se entiende), pero sin perder de vista el género de cantautoras estadounidenses, aunque revisándolo no desde el folk, sino desde el rock, o al menos eso es lo que parece desprenderse de su versión de estudio. Y se agradece, la verdad, la soledad de una voz femenina acompañada por rasgueos eléctricos que a medida que van avanzando los minutos se hacen más y más duros, clavándose ligeramente y llamando más la atención. No es una rockera pura como pudiera ser Anna Calvi pero si que es una vuelta de tuerca llamativa sobre las solistas femeninas.

Obviamente son muchos más los grupos que acudirán al Día de la Música: Disclosure presentarán su aclamadísimo Settle y The Fall pondrán el punto nostálgico a la velada. Además, un grupo en el que nos hemos fijado últimamente, los Leftover Lights, se encuentran en las primeras posiciones (puedes votarles aquí) en el concurso de maquetas, de modo que, de ganarlo, se convertirían en otra cita relevante para nosotros. Pero en aras de la brevedad hemos preferido quedarnos con estos cinco, que son los que verdaderamente marcarían la diferencia para nosotros a la hora de asistir al festival. Tras esto, ya solo queda esperar a que llegue el día 21 para desearos a todos un feliz Día de la Música.

1 Comentario

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

5 Grupos que no me perdería si fuera al SOS 4.8

Publicado en 10 abril 2013 por

Aunque el tiempo no acompañe, la temporada festivalera está cada vez más cerca. Los carteles se van completando y va siendo hora de elegir a cuáles vamos este año, si es que no tenemos nuestros abonos adquiridos ya desde hace meses. En cualquier caso, tanto como si todavía estás indeciso como si hace tiempo que tienes tales o cuales días marcados en el calendario, en bSides vamos a intentar analizar los carteles de tantos festivales nacionales como nos sea posible (esto significa que a lo mejor no podemos hacer todos: haremos los que buenamente podamos). Y, como viene siendo habitual, para nosotros “analizar” no es copiar una nota de prensa y una lista de grupos: ya hay otros blogs que se dedican a eso y, además, para algo tienen los festivales sus propias páginas web. Para nosotros “analizar” es escuchar a todos los grupos del cartel que estén disponibles a lo largo y ancho de la red, esperar a que éste esté completo para, bajo nuestro criterio, con la experiencia de los que ya hayamos visto y tras repetidas escuchas de los que no, exponer de forma razonada y ordenada lo que a nosotros nos parece más atractivo de un cartel. Puede que unas veces nos salgan mogollón de grupos y otras no sepamos qué poner. Pero siempre será tras un estudio pormenorizado de todos los conciertos previstos para un festival. De modo que vamos con el evento que marca el pistoletazo de salida a la temporada de festivales en España: el SOS 4.8 de Murcia.

  • Nombre: Festival Estrella Levante SOS 4.8sos-carteles-2013
  • Web oficial: www.sos48.com
  • Ubicación: Murcia, Recinto Ferial de la Fica
  • Fechas: 3 y 4 de mayo
  • Precio: Abono anticipado 50€ (45€ a través del proyecto de crowfounding) Abono en taquilla 70€
  • Camping: Nueva zona, 30€
  • Lista de Spotify
  • Artistas confirmados: (Distribución por días aquí, horarios completos al final del post) Lori Meyers, Crystal Fighters, Cuchillo, John Talabot Los Punsetes, M83, Javiera Mena, Grises, Justice version Dj Set, The XX, Clock Opera, Dorian, Haim, Hola a todo el mundo, Jamie xx, The Suicide of Western Culture, beGun, Kakkmaddafakka.
  • Crónicas de años anteriores: Ninguna.

La de 2013 será la sexta edición del festival murciano que es algo más que música: incluye un ciclo de análisis sobre series de televisión, un concurso de nuevas bandas emergentes, y un extenso programa artístico paralelo a los conciertos. Hechas las presentaciones básicas, vamos con la lista de conciertos que intentaría no perderme del Festival SOS 4.8, con explicaciones adjuntas y vídeos para hacerlo todo un poco más llevadero.

SOS48_2013

The XX

Empezamos por lo grande. Y es que da la casualidad que ya he visto en directo a los tres nombres más grandes del SOS 4.8, a saber, a M83 hace un año en Madrid, a Justice en el DCode del año pasado y a The XX un par de veces, siendo el pasado otoño la última; y sin duda me quedo con los melosos inglesitos. No obstante, se trata de una decisión muy personal:  el directo de The XX tiene tantos admiradores como detractores. Básicamente, quién esté esperando la fiesta padre con ellos es susceptible de aburrirse bastante: son introvertidos, susurrantes e íntimos. Vamos, como sus discos.  En cualquier caso, me parecen menos pretenciosos que M83 y más creativos que Justice, de modo que ellos son mi apuesta.

Grises

Entre los grandes nombres del indie español que aparecen en este cartel y que, por otro lado, casi todos hemos visto varias veces, se cuelan Grises, una divertida banda de pop en castellano que recuerda por momentos a Ellos pero con un aire un poquito menos desenfadado, especialmente en las letras. Hay un término en inglés que los describe bastante bien: cheesy. No los he visto nunca y en realidad he empezado a escucharlos a raíz de estudiarme este festival, pero me han parecido tan interesantes como divertidos.

Haim

Otra de las grandes sorpresas que me he llevado al estudiar el cartel es este grupo de Los Angeles formado por tres jovencísimas hermanas (más un batería) que está empezando a lanzar EPs y singles con un sonido de pop indie de sabor muy americano, con algún detalle que recuerda a Sinead O’Connor y a otras vocalistas de los 80. En estudio  se quedan al borde de hacer rock y muestran una cara blandita pero a la que se adivinan muy buenas maneras. Es más por lo que prometen (véase el vídeo de su actuación en el pasado iTunes Festival bajo estas líneas para entender lo que digo) que por lo que son ahora mismo que me llaman la atención, porque tampoco es que tengan muchas canciones en circulación ahora mismo.

The Suicide Of Western Culture

Son muchísimas las bandas de electrónica, además de los DJs, que aparecen en el cartel del SOS 4.8, pero después de muchas escuchas y repasos, esta es la que más interesante me parece y la que más me ha sorprendido de las que no conocía. Vitalista, épico y lleno de detalles pero, a su vez, utilizando fórmulas e instrumentos sencillos para emular a grandes referencias, incluso del post-rock, pero desde un enfoque electrónico experimental. Prometen grandes momentos de baile.

John Talabot

También desde la electrónica, sí, pero menos experimental y más ambiental llegando hasta el deep house, nos viene este compañero inseparable de la última gira de The XX (se lo han llevado a todas partes, como quien dice) demostrando a personas más o menos ajenas a su género, como yo, que es capaz de levantar hipnóticas barreras de sonido con su inmensa mesa de mezclas. Si bien no espero una gran sesión de baile de sus platos, preveo algo mucho más trascendental y delicado.

Obviamente, ha quedado una selección escueta. Cabría preguntarse qué he hecho con Bloc Party, que siempre me provocan sentimientos encontrados (iría a verlos, pero la desigual calidad de su último disco hace que no sean para mi uno de los grandes alicientes del cartel); por qué aparto a los Crystal Fighters (los he visto en directo y sencillamente me han resultado mucho más atractivos The Suicide of Western Culture) o si me estoy olvidando de la divertida fiesta que montan los suecos Kakkmaddafakka (son graciosos, pero van a recorrerse media España de festivales, no se me hacen imprescindibles). La idea es dar una visión más o menos rápida y diversa del tipo de música que se podrá disfrutar en el SOS 4.8, y de descubrir al lector algún grupo que desconociera. Espero que para alguien haya sido así. En lo que a mi respecta, me quedo con las Haim. ¡Feliz festival!

Os dejamos los horarios completos de los dos días de festival:

Viernes 3 de mayo:

Escenario Estrella Levante
20:10 h. Dorian
21:30 h. Kakkmaddafakka
23:00 h. The xx
00:50 h. Bloc Party
02:35 h. Crystal Fighters
04:05 h. Modeselektor

Escenario Jägermeister
19:30 h. TalentoSOS
20:15 h. Cuchillo
21:30 h. Grises
22:45 h. Clock Opera
00:15 h. Hola a Todo el Mundo
01:45 h. John Talabot Live
03: 05 h. Jamie XX
04:30 h. Elyella

Sos Club by Ron Brugal
16:30 h. Angel Pop
17:45 h. Vincent Deejay
19:00 h. Virginia Díaz (Radio 3)
20:15 h. Showcase La3 + Les Castizos + Ley DJ
21:45 h. BeGun live
22:45 h. IndiesCabreados
00:00 h. Showcase Finest Cut + Andrés Arias + Carlos CMIX + Iñigo Surio
03:00 h. DJ2D2
04:30 h. Zoológic Club: Gomad & Mosnter DJ Set

Sábado 4 de mayo:

Escenario Estrella Levante
20:00 h. Jero Romero
21:10 h. Lori Meyers
23:10 h. M83
00:50 h. Justice DJ set
02:50 h. Vitalic VTLZR
04:30 h. Amable

Escenario Jägermeister
19:15 h. Talento SOS
20:00 h. Extraperlo
21:00 h. Haim
22:20 h. L.A.
00.00 h. Los Punsetes
01:40 h. Javiera Mena
03: 20 h. Citizens!
04: 35 h. Kostrok

Sos Club by Ron Brugal
16:30 h. Dr Gonzo is not a DJ
18:15 h. Julio Ródenas (Turbo3 / Radio3)
20:00 h. Toxicosmos
21:15 h. Gaizka Mendieta + Jon Gasteiz
22:30 h. Showcase Rockers Club: Vilanoise, Ed Rockers, Bertrandj
00:15 h. Viktor Flores (Red Bull Music Academy)
02:00 h. The Suicide of Western Culture
03:00 h. Ville Rowland
04:30 h. The Warriors

0 Comentarios

Tags: , , , , , , , , , , , ,

Primal Scream: conciertazo bajo la lluvia

Publicado en 29 septiembre 2012 por

Voy a contarles un secreto. Porque a juzgar por los pocos cientos de personas que estábamos ayer en el Matadero, lo del Youfest debe ser un secreto. Este fin de semana hay un festival de música en el centro de Madrid. Lo que pasa es que es un festival que mezcla a Primal Scream con Rick-never-gonna-give-you-up-Astley y la Tigresa de Oriente. El cartel del Youfest es un monumento al dadaísmo más carente de sentido y lógica. Ah, pero tocaban Primal Scream. Conseguí entrada para la parte del Matadero (otra parte del festival se desarrolla en La Riviera) sola y exclusivamente para ver a la banda de Glasgow. Les voy a ser sincera: el resto de los grupos me importaban poco o nada y, además, ayer en Madrid caía la mundial.

Llegué 10 minutos antes del inicio oficial del concierto de los escoceses y me encontré con un panorama desolador en Matadero: cuatro gatos bailando con El Guincho y el escenario en el que tocarían los Primal absolutamente desierto mientras el chaparrón llevaba sin parar de arreciar desde las 4 de la tarde. Ahí que me planté, esperamos unos minutitos y aparecieron los de Glasgow. A ojo de buen cubero no creo que el público fueran mucho más de mil personas, aunque las primeras filas eran verdaderamente entusiastas. Y no, no paraba de llover. Es más, iba a peor.

Este verano tuve dos ocasiones para ver a Primal Scream, una en el Isle Of Wight Festival y otra en el Hop Farm Festival. En el primero me los perdí porque tocaban el ‘jueves de calentamiento’ del evento. En el segundo coincidían en hora con Bob Dylan y solo pude ver su última canción. Ese último, portentoso y acojonante estallido de rock que les cacé me dio muchas ganas de verlos anoche. Así que, tal vez, me convertí en una entusiasta más de las primeras filas. Se supone que la gira de conciertos que están efectuando los Primal es una celebración del 20 aniversario de uno de sus discos más populares: Screamaledica (1991) pero, obviamente, más que 20, son 21 años los que ha cumplido el mítico álbum de rock que acabó por colocarles en un respetable lugar en la historia de éste.

Al inicio la cosa pintaba mala: la primera canción, 2012, sonó, literalmente, a rayos. Micros que se acoplaban, auténtico sonido de lata para las guitarras y a Bobby Gillespie parecía no hacerle ni repajolera gracia que no hubiera ni un tercio de las personas que cabían en el aforo. Un comienzo desafortunado. Pero de sabios es rectificar: en un movimiento arriesgado, quemaron en menos de 5 minutos el que es uno de los temas más locos, bailables, conocidos y, en resumen, uno de los más fuertes de su repertorio; se arrancaron con Swastika Eyes. Y ahí no importó la lluvia, las guitarras y el teclado empezaron a sonar un poquito mejor, Bobby se fue dando cuenta del mérito que tenía estar entre ese público con la que estaba cayendo fuera del escenario y todos acabamos patas arriba gritando You Got Swastika Eyes. La versión, además, se fue prolongando minutos y minutos, aumentando en intensidad y volumen. Todo esto, además, combinado con un más que agresivo parpadeante juego de luces que aturdía al espectador, haciendo que la canción fuera todavía más vívida. La verdad es que el trabajo de iluminación fue muy bueno y ayudaba muchísimo a endurecer el ambiente cuando llegaban los temas más electrónicos y bailables. El público, encantado.

No estoy del todo segura del tema que vino después de éste, pero creo que fue Movin’ On Up, en una versión, eso sí, mucho más movida que la de rock clásico de líneas puras, solos de guitarra afilados y coros preciosistas en aparece en el Screamadelica: no le podemos negar a Primal Scream que controlaron con una precisión envidiable el ritmo del concierto. Después de un arranque dubitativo, en 10 minutos se habían metido a un empapado y exigente público (ya que estás ahí, encima como que el concierto no merezca la pena) en el bolsillo. Bastaron tres temas de estos poderosos para enganchar, ya sí, con el setlist de conmemoración del Scremadelica: Loaded, Slip Inside This House… no se puede decir que sean temas tranquilos, porque en directo se vieron despojados de su sonido limpito y nos tuvieron bailando a buen ritmo, sin agotarnos pero sin dar tregua. Como digo, unos tiempos perfectamente medidos y muy muy efectivos. Cuando miré el reloj por primera vez habíamos superado los 45 minutos de concierto. Yo creía que llevábamos 15 como mucho. Sí, lo estaba pasando bien.

Pero, a pesar de que Screamadelica es un gran álbum, hay otro de Primal que está completa y absolutamente cuajadito de éxitos: XTRMNTR (2000), mucho más electrónico del que ya habían interpretado Swastika Eyes y del que aún faltaría Shoot Speed / Kill Light para marcar el inicio de la recta final del concierto a golpe de baile frenético. Fue en esta fase cuando también sonó el que, a mi me pareció, el mejor tema que tocaron de Screamadellica: Come Together, que en disco tiene poco de rock y algo de caribeña, se convirtió en algo muy diferente con sus sintetizadores, voces lejanas, un poquitín de épica y sitio para que guitarristas y bajistas se lucieran. Y es que algo que me gustó del directo de Primal Scream fue que no dependía excesivamente de ninguno de sus músicos: no se veía a las cuerdas corriendo al reubufo de la batería, o una dependencia excesiva del virtuosismo de los guitarras. La complementariedad entre todos ellos me pareció parte del secreto de su éxito y calidad.

Finalmente, tras hora y media en la que la intensidad de la lluvia no hizo más que subir y subir y subir, Primal Scream subieron el último peldaño de volumen e intensidad, le dieron calor a los amplis y se metieron con Rocks a darlo todo, en un festival de puro ruido, desenfreno y, en definitiva, rock. Creo que a pesar de que fuéramos pocos, a la banda le llegaron el calor y las ganas de los que allí estábamos empapados hasta los huesos solo por ellos. Y supieron hacer que compensara.

0 Comentarios

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

DCode Fest 2012 (ii): The Killers dan el concierto perfecto

Publicado en 16 septiembre 2012 por

Contra todo pronóstico, y de nuevo sin demasiada fe, acabé también en la segunda jornada del DCode. El cartel, en mi opinión, era mucho más flojito que el del viernes, con los grupos distribuidos de una forma todavía más infame y con el único objetivo de dejar que The Killers se lucieran. El apabullante éxito de convocatoria, eso sí, estuvo fuera de toda duda: las interminables colas de los baños (en serio, ¿cobrando el abono a 100 pavos no habría sido posible poner unos poquitos urinarios más? yo pregunto, ¿eh?) lo atestiguan.

Capsula

De nuevo empecé mi periplo poco antes de las 7, aún sabiendo que me estaba perdiendo a los postrockeros Syberia. No se puede estar en todo. El caso es que los argentinos Capsula estaban en mi lista de grandes incógnitas y de imprescindibles del DCode: su directo es prestigioso, pero no han conseguido todavía la extraordinaria relevancia que tienen grupos no demasiado diferentes a ellos, como podrían ser Triángulo de Amor Bizarro o Columpio Asesino. El caso es que éramos pocos en el escenario Heineken, pero lo pasamos como enanos. Y es curioso, porque entre el poco público que había, las primeras filas estaban copadas por viejos rockeros, señores gordos de barrigota bailarina, melenas y barbas que no paraban de gritar ‘¡Viva el rock, cabrones!‘ y de bailar enfervorecidos ante los imparables Capsula. ¿Curioso? Esperen un momento…

Capsula desarrollaron un rock de ese que lo mueves un poco y sale polvo: añejo, sucio, distorsionado pero, sobre todo, potentísimo. Garaje, grunge, noise rock… supongo que serían las palabras más adecuadas para describir lo que hace este ruidoso trío. El guitarra, Martín, sencillamente no paraba: que si guitarra arriba, que si guitarra abajo. En menos de 10 minutos ya estaba encaramado a las barreras de seguridad dejando que el público aporreara su guitarra. Unas cuantas canciones después volvió a bajar, con el divertido detalle de que para volver a escalar al escenario con el micro mientras cantaba acabó montando un espectáculo curioso, subiendo a base de rodar y con el micrófono entre los dientes.

Pero payasadas aparte, Capsula realmente hicieron honor al público que se les concentraba delante: sonaron magníficos y fueron cogiendo seguridad a medida que pasaban los minutos (se notaba claramente como el serio rostro de Coni fue convirtiéndose en una amplia sonrisa a medida que el público se animaba más y más). Acabaron pasándose 5 minutos del tiempo que tenían concedido, con una organizadora del festival corriendo por los laterales del escenario tirándose de los pelos y gritándoles que no podían tocar más. Un final apoteósico, con todo tipo de distorsiones (solo les faltó reventar una guitarra contra un amplificador, madre mía, el ruido que metieron) perfectamente a la altura del soberbio rock que habían practicado. Por cierto, Capsula volverán a estar en Madrid el 26 de octubre: una cita imprescindible para cualquiera dispuesto a disfrutar del buen rock.

Django Django / Lüger

Ya me quejé ayer y hoy vuelvo a hacerlo: el DCode no es Glastonbury. Ni siquiera es el FIB, y con solamente dos escenarios hacer solapar las actuaciones es sencillamente una cabronada para quién, como yo, tiene ganas de ver música (los que van a emborracharse a la puerta, que parece ser que son los personajes por los que se preocupa la organización, no se van a quejar por esto, eso sí). De modo que vuelvo a expresar mi absoluto descontento por el hecho de tener que perderme medio concierto de Django Django si quiero acabar de ver el de Capsula y/o cazar unos minutos a Lüger. Sencillamente no está justificado.

El caso es que llegué al escenario principal para ver a uno de los grupos más esperados del festival y me sorprendió comprobar que ya estaba bastante lleno: la reciente nominación al Mercury Prize le había sentado genial a estos escoceses pero yo, tengo que aceptarlo, me aburrí como una ostra con ellos. También tengo que aceptar que su primer y único disco no me parece ni de lejos para tanto como se está diciendo últimamente: es gracioso, pero no me dan ganas irracionales de ponérmelo todas las semanas. Y en el escenario los vi más sosos que otra cosa: todo sonaba exactamente igual que en el estudio y el público, aunque parecía que había oído algunas canciones de refilón, tampoco estaba especialmente entusiasmado. Tengo que aceptar que en este estilo me llamó mucho más la atención el divertido y colorista directo de Kakkmadafakka, que hacen una música parecida pero la venden mucho mejor que estos. A lo mejor lo único que les faltan son tablas.

No fui la única que se aburrió con el psicodélico y tribal pop de los Django Django y se pasó de nuevo al escenario pequeño, donde los Lüger calentaban motores y arrancaban muy lentamente su discurso casi postrockero. De nuevo por solapamientos, no pude ver el concierto entero, pero la primera mitad, que fue lo que disfruté, me pareció extraordinariamente cañera, tal vez algo fría en algunas partes que tal vez necesitaban un poquito más de pasión y desenfreno que la tensa concentración que exhibían todos los miembros de la banda. Unos minutos de rock duro, mucho más descarnado y serio que el que habían ofrecido los Capsula un ratito antes. Afortunadamente, el escenario estaba preparado para tales excesos y la jugada sonó de vicio.

Supersubmarina

Hacía tiempo (más de un año, porque en el Low Cost también solapaban las cosas…) que no veía un concierto de Supersubmarina entero. En el Low Cost no me habían parecido sobresalientes pero tengo que aceptar que hubo un par de momentos en el que me pareció que brillaban un poquitín. Pero nada que la basurilla de su último disco no pueda disimular, vaya… Ayer arrancaron a mi gusto muy sosos: en vez de empezar con Eléctrico o algo así (¿qué tendrá de malo?, digo yo…) se arrancaron con alguno de los sosísimos temas de su Santacruz, encadenado con una versión de Ana que no acababa de sonar bien. En realidad el concierto no me sonó del todo bien: estaba un poco escorada hacia la izquierda, pero no creo que sea excusa para que los instrumentos sonaran tan poco sincronizados los unos con los otros.

Las primeras canciones del concierto me parecieron deslucidas: ni siquiera el público (que ya era numerosísimo) se animaba en exceso a corear las canciones. Me llamó mucho la atención, eso sí, encontrarme con unos aires muy a lo Two Door Cinema Club con la versión en directo de En Mis Venas, que si bien es cierto es un tema que no me llama nada en estudio, sobre el escenario me pareció que tenía más chicha (ahora, copiarle el riff de guitarra punto por punto a los Two Door está muy feo). La actuación remontó enormemente cuando encadenaron dos versiones potentísimas de Diciembre Está Al Llegar y Hermética (con diferencia, para mi, lo mejor de Santacruz). Ahora bien, se dejaron cosas como LN Granada o Eléctrico en el tintero a costa de cantar Canción de Guerra o Cientocero, y eso sí que me parece imperdonable. Al final, ni fu ni fa, francamente. Grupo de festival, pero no para pagarles una entrada.

The Kooks

Con este grupo siempre he tenido muy mala suerte: por unas cosas u otras llevo tiempo persiguiéndolos y nunca consigo cazarlos. Hasta ayer, que se subieron al escenario principal aprovechando la jauría humana que ya se estaba concentrando para ver a The Killers. Los británicos arrasaron felizmente, y a mi me puso muy contenta que sonaran tan bien. Y es que interpretaron sus divertidos pero tal vez demasiado acústicos temas de la mejor forma posible: explotando todas las posibilidades del escenario principal y confirmando que, aunque en estudio no lo parezcan tanto, en directo son un puro grupo de rock; dignísimo heredero de la tradición del brit-pop de los 90.

Lo curioso es que lo que más gustó al público fue la versión de Pumped Up Kicks que se marcaron y que, obviamente, no es de ellos sino de los Foster The People. No hicieron nada extraordinario con el tema, aunque al final si que le añadieron un poquito de guitarreo para sustituir alguno de los efectos algo psicodélicos que tiene la canción original. Me gustaron especialmente Seaside y, contra todo pronóstico, Junk Of The Heart (Happy) que son dos temas que, creo yo, demostraron claramente cómo un grupo puede sonar a limpio y brillante acústico cuando quiere; y extraer su lado más rockero para mover a las masas si lo necesita.

The Killers

Yo al final me compré el abono de este festival, y no la entrada solo para el viernes, porque quería ver a The Killers. Verlos una vez, quiero decir, ver qué hacen en directo y que no volviera a picarme el gusanillo de gastarme 50 euros la próxima vez que vengan a Madrid. Pues bien, me temo que no va a ser posible: con lo que tienen, con lo que son, anoche en Madrid dieron el concierto perfecto. Lo dieron todo, se dejaron la vida sobre el escenario y el público no paró de apoyarles ni un solo minuto. Para rematar, eligieron el que para mi, fue el setlist perfecto, incluyendo todas y cada una de las canciones que a mi me resultaban imprescindibles de la banda (seguro que ahora mismo hay otro bloggero por ahí escribiendo precisamente que eligieron las peores canciones posibles).

Empezaron como un torbellino, con el nuevo single, Runaways sonando con toda la potencia disponible y el público que, sorprendentemente, ya se la sabía entera. Y sin un minuto de descanso, van ya y sacan la artillería: Somebody Told Me, que es con diferencia mi canción favorita de esta gente, fue un no parar de gritos, manos en alto, palmas y estribillos coreados. La extraordinaria y bellísima voz de Brandon Flowers había necesitado canción y media para ganarme. Encima, el tío estaba absolutamente desatado, sin parar de moverse de un lado al otro del escenario, arengando sin perder una sola nota.

Smile Like You Mean It, For Reasons Unknown… la sucesión de hits era imparable. En cierto momento Brandon Flowers chapurreó en castellano que habían salido a darlo todo. Y no bromeaban: la épica de sus canciones no quedó desmerecida ni un solo instante, el sonido fue perfecto, la escenografía, impresionante sin parecer demasiado recargada. Y el rock, las guitarras, los solos, la potente percusión que impedía dejar de saltar un solo instante… no todo era única y exclusivamente la personalísima voz de Flowers: The Killers desarrollaron, durante hora y media, el mejor concierto que podían dar, ni más ni menos. Hubo tiempo hasta para versiones, con Joy Division y Alphaville, siendo el Forever Young de estos últimos lo que más enterneció al público.

El final, tal vez, sonó un poquito extraño: la tanda Mr. Brightside y All These Things That I’ve Done justo antes de los bises, con el público ya completamente entregado y patas arriba, hicieron que el verdadero cierre con Jenny Whas A Friend Of Mine (me sorprendió muchísimo que la tocaran, pero todavía me gustó más porque este tema me parece espectacular) y When You Where Young que, siendo buenas, no me parecían tan épicas para el cierre como las anteriores.

En cualquier caso, lo de The Killers fue una absoluta locura. Se limitaron a tocar un par de canciones nuevas y el resto del tiempo tiraron de himnos. Tal vez haya quien pueda tacharlos de cobardes y facilones por eso: a mi me parece que cuando un grupo tiene tantos himnos tan claros como este, el crimen sería no usarlos.

Y con esto acaba, un año más, el DCode de Madrid. Esperemos que el año que viene haya más, mejor, más barato y con más baños por metro cuadrado. De nuevo, os dejamos con el set completo en de Flickr que hemos confeccionado con nuestras fotos de las dos jornadas de festival.

6 Comentarios

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Lo que hay que ver en el DCode Festival 2012

Publicado en 24 agosto 2012 por y

Se acaba agosto y con él, los grandes festivales. ¿Todos? ¡No! ¡Queda uno! El DCode de Madrid queda como último baluarte de los grandes carteles internacionales veraniegos para los amantes de coleccionar pulseritas de colores a lo largo del verano. Y, como el año pasado, aunque en fechas diferentes, el DCode aterriza en el campus de la Complutense de Madrid con un cartel ecléctico a más no poder en el que, más allá de las mastodónticas cabezas, es sencillo perderse debido a la mezcla de estilos. ¿Quieres saber quién es quién en el DCode? Te lo explicamos rápido:

Para bailar

No hay festival que se precie sin sus grupos de baile para que a última hora de la noche, antes de la carpa de DJs, cuando la gente ya se ha venido arriba, la euforia estalle en un desenfreno absoluto. El año pasado este papel lo desempeñaron los Crystal Castles, que cerraron el DCode con una actuación para el recuerdo. Nuestra apuesta para acabar bailando como bestias en Cantarranas este año es Justice, un dúo francés que es… eso, electrónica francesa de esa que en disco solo sirve para que te den ganas de disfrutarla en directo. Puede que no lleguen a la altura de los maestros del género Rinôçérôse pero, en cambio, sus constantes referencias tanto musicales como visuales a las facetas más duras del rock, ejecutadas desde la más trepidante electrónica prometen muchísimo.

La experiencia también nos dice que los nacionales Dorian son ideales para poner a la gente en pie y bailar patas arriba mientras se canten varios de esos temas que ya se han convertido en himnos del indie patrio, como Verte Amanecer o Solar. A buen seguro nadie los verá sentado desde el césped, aunque eso si, con un puntito de nostalgia mucho mayor.

Para cantar

A la hora de corear himnos del rock más reciente el DCode va a tener unos protagonistas absolutos: The Killers, que vuelven con gira, single, disco y de todo. No estamos muy seguros de lo que le depara el futuro a la banda de Brandon Flowers, pero una cosa es clara: el concierto de The Killers va a estar tan lleno de hits, himnos y temazos que no nos va a dar tiempo a acordarnos demasiado de si su discrografía tiene o no altibajos cuando nos pongamos a cantar eso de I’ve got soul but I’m not a soldier.

The Kooks

Pero The Killers no son los únicos que van a hacer cantar a las más jovencitas: no nos perderíamos el concierto de The Kooks (porque entre otras cosas nos lo tuvimos que perder en el BBK debido a incompatibilidad de horarios) por la oportunidad de ver a una de las pocas bandas de la oleada del post-brit pop de la década pasada que ha sobrevivido bastante bien al paso de los años y los discos. Puede que no hayan acabado de perder el carácter de banda para jovencitas, pero su sonido es divertido y agradable, con bastantes canciones conocidas que podremos corear, eso sí, alejados de las fans. Además, gozan de buena fama en directo y de una parroquia de seguidores en España considerable.

Noise rock

Para quien piense que The Kooks se quedan algo blanditos, para quien quiera guitarras locas y ruidosas, voces lejanas y apagadas por la tormenta eléctrica, baterías atronadoras y sonidos potentes, hay una recomendación del cartel del DCode que no pueden perderse: los bilbaínos de adopción Capsula van a hacer que se les caiga la baba con un directo a todas luces frenético y cuidado. Cápsula es una de las bandas que tenemos marcadas en rojo en el itinerario del DCode por sus dos excelentes trabajos de estudio, pero también por la buena reputación que han cosechado en directo desde su salto a la fama en 2009.

Y claro, obviamente, en este apartado tampoco podemos olvidarnos de Triángulo de Amor Bizarro, la banda que ha elevado el ruido, la suciedad y los sonidos un poco más underground a los altares del indie español. ¡Pero es que están en todos los festivales a los que vamos!

Post rock

Una cosa que nos gusta del DCode es que guarda algún guiño al post-rock. El año pasado con los inmensos Toundra (lástima la hora a la que los pusieron) y este año, ¿cómo no?, con los maestros islandeses Sigur Rós, por los que ya hemos manifestado nuestra profunda admiración en este blog y que son sin duda, para nosotros, el mayor atractivo del festival, muy por encima de The Killers. Las delicadas atmósferas decoradas con estallidos rockeros que nos traerán Jonsi y sus chicos bien valdrán la entrada al recinto el próximo mes de septiembre. Esperemos que los años de respiro que se han tomado hayan sentado bien a la banda. Por ahora, aunque a nosotros nos gustó mucho Valtari, no toda la crítica lo ha alabado, calificándolo de demasiado blandito y sólo para incondicionales. Veremos: su directo tiene buena fama y cuesta que se dejen ver.

Aunque los islandeses no son los únicos que harán rock sin palabras en el DCode: hay aún hueco para un pequeño grupito llamado Syberia que, si bien solo cuenta con dos canciones en su Bandcamp, transmiten muy buena impresión. Sólo con ese poquito material en la mano da la sensación de ser un grupo de post-rock clásico y potente, con las fórmulas clásicas del género bien aprendidas y potenciadas. Nos pasaremos a echar un ojo a estos chicos.

0 Comentarios

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Low Cost Festival, sábado: todo es Placebo

Publicado en 02 agosto 2012 por

Sigo relatando mi periplo por el Low Cost, ahora con la segunda jornada. Si bien el viernes los éxitos musicales fueron numerosos y colectivos, el sábado hubo una banda protagonista indiscutible y responsable de la masiva afluencia de personas al festival alicantino.

Annie B. Sweet

Aunque confieso que me gusta bastante el rollo cantautoras tímidas y sensibles, esta chica nunca me ha acabado de convencer. Su elección para inaugurar el escenario principal en la jornada en la que más caña y afluencia se esperaba no me parece ni buena ni mala: tampoco la vio mucha gente porque a las 8 de la tarde éramos pocos los que deambulábamos por el recinto del festival. No obstante, he de confesar que la vi hace unos meses presentando las primeras canciones de Oh Monsters (2012) y me pareció mucho más insegura y carente de interés que ahora. Al menos en esta ocasión llevaba una banda bastante bien armada, su voz sonaba bastante más sólida pero ello no enmascaraba el hecho de que sus temas siempre se me hacen más repetitivos que pegadizos. Comprendo que la chica es un peso pesado del panorama español, pero tal vez el escenario era un pelín grande para ella.

Second

Estos murcianos, con cierta mala fama por haber conseguido hacerse un gran hueco entre el público adolescente pero intentando que se les siga llamando indies (no entiendo dónde está el problema, si Supersubmarina y Vetusta Morla han hecho exactamente lo mismo), me gustan bastante, especialmente gracias a su Demasiado Soñadores (2011) y a las buenas maneras que exhiben en sus actuaciones en público. No puedo negar que cierta chulería sí que tienen, que lo de tocar y cantar con gafas de sol de las que te cubren media cara es un poquito paleto, pero lo cierto es que lo compensan con ganas, garra y una voz profunda y envolvente que sorprende de lo bien modulada que aguanta durante toda la actuación. El escenario Lower se fue llenando de gente (muchas chicas) que coreaba los temas animadamente. El concierto no fue nada del otro mundo, pero la verdad es que a quien le gusten un poquito los temas de los discos ya le daban todo lo que esperaba y más: el rock mucho menos disimulado que en estudio, un cantante saltarín con libertad para moverse por el escenario y agitar a la masa y numerosos bailes entre los miembros del grupo.

Fanfarlo

No pegaba mucho esta formación británica, tan parecida a Arcade Fire, en el cartel de la jornada más multitudinaria. A mi me gustan, pero por mucho que su promotora se empeñe en arrastrarlos por media geografía española, yo no los veo tan populares aquí como para que eso esté justificado (encima a unos precios que no tienen ni pies ni cabeza). Al contrario, me parecen un grupo genial para una sala pequeña, pero no para el escenario principal de un festival así. En fin, que bueno, se defendieron bien, que pero que su último disco es muy íntimo y, para colmo, los temas más divertidos del anterior como Comets los interpretaron empapados de este nuevo estilo, más etéreo y muy poco rockero. Para colmo la gente apenas conocía las canciones, lo que hizo que la mayoría del público aprovechara para cenar mientras se sentaba en el césped o en las gradas mientras prestaba una atención moderada al concierto. No se puede decir que lo hicieran mal, aunque algo de garbo sí que les faltó (hay más formas de animar a la gente además de pedir disculpas por los miles de turistas británicos que invaden el levante español).

Fuel Fandango

Cuando un promotor de conciertos quiere garantizar que la gente se lo pase pirata durante 60 minutos y tiene que elegir para ello a un grupo español que no cree controversias ni insulte a nadie, yo creo que la cosa está muy clara: se contrata a Fuel Fandango. Porque son divertidos, guapos, originales y encima tocan y cantan muy muy bien. El directo de Fuel Fandango no tiene pegas: quién no los haya visto antes o no los conozca, flipa, baila, canta y se divierte como un enano. Quién, como yo, aunque los haya visto varias veces, no se aburre. A pesar de que pierde gran parte del factor sorpresa porque, entre otras cosas, siempre dan el mismo concierto, los pies se te mueven, cantas con Nina y te diviertes con el jubiloso espectáculo de fusión de electrónica, dance y flamenco que tantos éxitos les está dando. Lástima la mala manía de hacer solapar conciertos, puesto que me obligó a perderme la mitad de esta actuación para poder ir al escenario principal, que ya estaba completamente abarrotado.

Placebo

¿Qué más podemos decir de Placebo que no se haya dicho ya? Las 18000 personas que abarrotaban el escenario principal lo tenían muy claro: no importa que se pasen casi dos años sin girar, que saquen discos de pascuas en viernes, que apenas toquen temas de sus discos antiguos, que hagan como si el Sleeping With Ghosts nunca hubiera sucedido… nada importa. España adora a Placebo, y el amor es mutuo. Tengo que aceptar que me sorprendió que, interpretando casi exclusivamente canciones de Meds (2006) y Battle For The Sun (2009), con solo alguna concesión tipo Every Me Every You o Teenage Angst (solo faltaría que no tocaran estas), el público coreara todas, absolutamente todas sin fisuras salvo la (apabullante, increíble, preciosa, sentida) versión del Running Up That Hill de Kate Bush que hace ya tiempo que les acompaña y que en nuestro país no es demasiado conocida.

Es difícil encontrar algo que destacar cuando se da un concierto tan redondo. ¿Con qué te quedas? ¿Con la perfecta y madura voz de Brian Molko? ¿Con la indescriptible fuerza del post adolescente Steve Forrest, que atrona sin parar con su batería y que hace bueno ese momento de caos en el que, tras el Meds, la banda casi se disuelve y acabó saliendo del paso sustituyendo a su percusionista? ¿Con la hábil reinvención de su directo, subiendo al escenario a mucha más gente, entre ellos a una violinista y teclista que no son más que un síntoma de madurez tras las niñerías y extravagancias (muy adecuadas en su momento, ¿eh?) del pasado? En el caso del concierto que ofrecieron en Benidorm, tal vez, no haya duda: aunque me emocionó especialmente el ya mencionado cover de Running Up That Hill, la gente enloqueció ante el anuncio de que esa noche estrenaban en exclusiva B3, el primer single de su nuevo álbum (en el vídeo sobre estas líneas), que verá la luz en unos meses y que constituyó un bonito gesto hacia el público. Por lo demás, hordas de españoles cantando The Bitter End o Infra-red sin que yo me hubiera dado cuenta de que esas canciones hubieran calado tan hondo en nuestro país.

En resumen: no tengo palabras para describir lo buenos que son. No me aburro de verlos, aunque no me sorprendan, no me decepcionan. Atronan y lo hubieran hecho aún más si al escenario no le hubiera faltado potencia, pero son un no parar de calidad y madurez. Cuando además el público los adora, es que no se puede pedir más. Sin lugar a dudas, y aunque suene soso decir que la cabeza de cartel dio el mejor concierto del festival, dieron el mejor concierto del festival. Ya ahora, a esperar el nuevo disco.

El Columpio Asesino

Esta vez si que hubo un gesto amable por parte de la organización, haciendo que Columpio no solapara con Placebo, sino que empezaron nada más acabar los de Brian Molko. Gracias a esto pude disfrutar de un buen concierto de mano de esta banda navarra, aficionada al ruido intenso y el rock sin concesiones. Arrancaron con algunos temas antiguos para calentar poco a poco al personal, que esperaba como agua de mayo su Dime Que Nunca Lo Has Pensado, Diamantes y, sobre todo, Perlas y Toro, que sonaron ya con el escenario Lower casi lleno, y el público hábilmente introducido en la dinámica fría pero cañera por parte de la banda. Y es que a pesar de que no fueron excesivamente majos con la audiencia, ejecutaron a la perfección hasta alcanzar el clímax de ese Te voy a hacer bailar toda la noche, nos vamos a Berlín, no quiero reproches que se coreó, saltó y bailó sin fisuras. Sencillamente hicieron lo que se esperaba de ellos y lo hicieron muy bien. Un comodín perfecto para cualquier festival de habla hispana que siempre atraerá a la parte más rockera del público y la hará vibrar pero sin grandes sorpresas.

Citizens!

No, no fui a ver a La Casa Azul porque no podía con mi alma, básicamente, pero por lo que me dijeron y lo que oí de lejos, la gente bailó sin parar y se divirtió muchísimo. En cambio me quedé en el escenario Lower para ver a una de esas bandas emergentes británicas que han nacido al calor de The Vaccines (comentaron que esa noche hacía justo un año que dieron su primer concierto juntos, para que nos hagamos una idea de lo reciente de la formación) y que se presentaba como una de las grandes promesas del festival. No vamos a negar que tienen dos canciones muy potentes y pegadizas, Reptile y True Romance, que utilizaron hábilmente para intentar atrapar y encender al público, pero poco más. Su Here We Are (2012) es monótono y no aporta nada nuevo al género y, en directo, no hicieron casi más: el cantante no paraba de acercarse al público, pero de cantar, poca chicha. Además, si los temas son sosos y repetitivos, pues poco se puede hacer por levantarlos. Yo empecé cerca del escenario pero pronto perdí el interés y me fui alejando para acabar viéndolos de lejos. Les falta crecer mucho si quieren hacer algo original.

0 Comentarios

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Bilbao BBK Live, sábado: fin de fiesta a la escocesa

Publicado en 18 julio 2012 por , y

No sabemos muy bien por qué, pero el último día del BBK estuvo copado por escoceses que se subieron a los diversos escenarios con más o menos fortuna. A pesar de ser sábado, la afluencia bajó un poquito al no ser las cabezas de cartel tan gigantescas como las de los días anteriores. No obstante, curiosamente, fue el día en el que más música había que ver en los escenarios pequeños, de modo que no paramos de ir de uno a otro. Acabamos nuestras crónicas del BBK animandoos a todos a pasar por nuestra galería de Flickr para rememorar algunos de los mejores momentos del festival. ¡Hasta la próxima!

PS I Love You

Incorporados a última hora, en el escenario más cutre, el día de cartel más flojo y a las 6 de la tarde: lo de PS I Love You en el BBK no podía salir bien. Ya he expresado muchas veces mi adoración por este ruidoso dúo canadiense, pero lo cierto es que esta vez lo tenían casi todo (parece que hasta a ellos mismos) en contra. Ya sabemos que Paul Saulnier y Benjamin Nelson son bastante tímidos, pero el bueno de Paul saltó al escenario hecho un flan: se les veía nerviosísimos, sufriendo mogollón. La palpable ausencia de público y el hecho de que no debíamos ser ni 15 personas las que sabíamos a quién demonios estábamos viendo no debió hacerles sentir mejor: nada comparado con aquél concierto de sonido perfecto y público entregado (porque se les esperaba con ganas) que dieron hace un año en el Día de la Música de Madrid. Si en aquella ocasión la gente enloqueció con Meet Me At The Muster Station, Scattered y, sobre todo, con Facelove; en esta ocasión unas tímidas palmas en los estribillos no bastaban para devolverle la confianza al dúo canadiense (ya comenté ayer que, en general, el público del BBK fue bastante frío y poco dado a los saltos, palmas o bailes).

Para más inri, aunque Death Dreams (2012) suena bien, en directo sus temas palidecen ante los de Meet Me At The Muster Station (2010). Con este panorama, pasado ya el ecuador del concierto, el pobre Paul fue y rompió una cuerda de la guitarra. Quienes estábamos en las primeras filas apreciamos la cara de pánico que se le puso al pobre chico, que si ya lo estaba pasando mal, debió desear que se lo tragara la tierra. Concluyó los punteos del tema con 5 cuerdas (nadie pone en duda que aunque sea tímido, es un guitarrista de la hostia, este chaval) y con un hilillo de voz confesó que no había traído otra guitarra y que tendrían que acabar el concierto antes. Afortunadamente, aquí sí que el público se portó, rompió a aplaudir y Paul hizo de su capa un sayo y tocó un tema más con 5 cuerdas aunque, eso sí, sudando tinta. Afortunadamente, alguien le prestó una guitarra perteneciente a una de las siguientes bandas y PS I Love You concluyeron el concierto mucho mejor de lo que empezaron, sufriendo, sí, pero habiéndose ganado a un público que no pudo más que rendirse ante la obviedad de que los chicos se habían bajado del avión esa misma mañana, tenían pinta de estar agotados y, aún así, sacaron el concierto adelante lo mejor que pudieron.

Rubick

Temprano, y en una desangelada Carpa Vodafone, comenzó el concierto de uno de los grupos que teníamos marcados en rojo como posibles revelaciones del festival. Desde el principio dejaron claro que no se iban a amilanar, y excepción hecha de unos pocos militantes, de esos que se ve de lejos que son familia o colegas, poco a poco fueron animando el cotarro y acumulando gente en el recinto. Todo ello a base de demostrar que no solamente se nutren del brit-pop noventero más evidente para la memoria, si no que además son capaces de irse más lejos y recuperar el punch del rock anglosajón de ambos lados del Atlántico que se hacía en periodos de los años sesenta y setenta. Mucha potencia, actitud, ganas de gustar y velocidad de crucero para esta banda valenciana que nos puso a todos en órbita en un día en el que el cansancio iba haciendo mella. Comentario común: si fuesen de, por ejemplo, Birmingham, ya estarían sonando en todos sitios. Reflexión propia: si explotan bien la vena demostrada en Bandits, probablemente su tema más ecléctico, sonoramente más acorde al momento, y con toda claridad un single perfecto, para conseguir un par de temas en esa línea, pronto oiremos de ellos mucho más, pero por supuesto, que mantengan su espíritu. A seguir dando caña que hace falta.

The View

Otro de los grupitos a los que habíamos planeado dar una oportunidad, sobre todo porque su tercer disco apunta maneras divertidas y porque ser escocés suele ser un buen síntoma. Pero nada, unos chicos muy flojos, a los que el escenario principal se les quedaba manifiestamente grande y saltaron a él con cero ganas para interpretar una sucesión de canciones bastante monótona que solamente entretuvo a los ingleses más borrachos de la audiencia. Por si fuera poco, 15 minutos antes de que agotaran el tiempo que tenían asignado el cantante había perdido totalmente la voz, hasta el punto que las dos últimas canciones fueron un sindios de gallos, ahogos y caras de pánico. El chico acabó pidiendo la hora mientras sus compañeros le decían que no podía ser, que había que acabar el concierto. De verdad, muy cutres y malillos, una pérdida de tiempo, sobre todo teniendo en cuenta lo que estaba sucediendo en el escenario 3.

Pure Love

¡La que armó Frank Carter en el escenario 3!. Ya sabíamos que se esperaba un concierto potente, que luego no fue tanto en cuanto a contundencia de sonido. Probablemente se atemperaron los decibelios viendo los fallos continuos del lugar, pero desde luego resultó de factura impecable, con el guitarrista Jim Carroll apoyado por otro músico a las tres cuerdas además de bajo y batería. Pero lo del cantante fue un plus. Eléctrico, incombustible, pletórico de pulmones e interactivo con el público. Tanto que en apenas un par de canciones ya se había bajado al asfalto para dar el 80% del concierto entre la gente. Si no estabas cerca del corrillo que se arremolinó en torno a él ya no le verías hasta la recta final, quedando la banda, enfundada en negro, como único punto al que mirar en el escenario. Cuando volvió a subir, ya descamisado y mostrando su hipertatuado cuerpo, hizo que la gente, sin muchas más explicaciones, se organizaran en un gran corro central por cuyo espacio interior se desató una loca carrera de fans mientras interpretaban otro tema. El colofón, hacer que los asistentes le coreasen el tema final -creo que es March of the Pilgrims-, prolongándolo hasta cuando no hubo sonido ni gente en las tablas. A esta banda hay que seguirles y ya estamos deseando recibir ese primer disco que se está cociendo, porque además el punk-rock que les conocíamos por un par de adelantos demostró maridar perfectamente con las gotas de soul con que nos deleitaron.

Glasvegas

Lo confieso, me gusta mucho esta banda (también escocesa). Y es por eso que cuando el año pasado hicieron el ridículo más estrepitoso del Día de la Música me cogí un cabreo gigante. De modo que no sabía si pasarme por el escenario 2 a ver qué pasaba o tener la fiesta en paz. Pero no, esta vez no: todos los miembros de Glasvegas saltaron sobre las tablas ya no solo sobrios, sino en plena forma. Desde el primer momento se vio que, aunque el sonido no era nada del otro mundo, los de Glasgow lo iban a explotar de todas las maneras posibles. Y dieron el concierto de Glasvegas que yo siempre había querido ver: intenso, emocionante, con la voz de James Allan perfectamente modulada entre sus gorgoritos impostados y el particular suave tono que gasta este tiarrón del norte.

Por si fuera poco, la calidad del concierto fue ascendiendo, incluyendo un tema nuevo (se dice que su tercer álbum está bastante cerca) y culminando con una última tanda de cinco canciones entre las que se contaban Euphoria Take My Hand o Go Square Go que, literalmente, pusieron al público patas arriba. Fue en este último tramo del concierto de Glasvegas uno de los pocos momentos en los que vi al público del BBK desatarse, saltar, cantar y bailar sin miedo, completamente entregados a una banda que estaba bordando esas pedazo de canciones que tiene. Y el grupo lo notó, sus muestras de agradecimiento eran sinceras y no paraban de sucederse y, sobre todo, a cada alarido del público se hacían más y más grandes. La cosa acabó tan arriba que la propia Shirley Manson empezó su actuación felicitándolos por el conciertazo que acababan de dar. Y no es para menos: hace un año los puse a caer de un burro pero esta vez… esta vez no: fueron todo lo que esperaba de ellos, e incluso un poquito más. No puedo hacer otra cosa que no sea darles las gracias (a pesar de que no tocaran la imprescindible Lost Sometimes) y esperar su tercer disco como agua de mayo.

The Big Pink

Confieso que los vi de rebote. Quise ver si Glasvegas volvían a salir como cubas y repetía las risas que, por no cortarme las venas, me eché en el Día de la Música madrileño del año pasado. Pese a que los escoceses demostraron desde el minuto uno que no era el caso, como luego me confirmarían, partí hacia el escenario 3 por insistencia de un amigo en ver a The Big Pink. Dado que fue un concierto corto y ya estaba en marcha, me perdí el comienzo, suficiente sin embargo para no perderme los puntos calientes y notar que quizá debieran explotar más esa guitarra que abandonan durante medio concierto. Con todo el despliegue de energía de Robbie Furze hizo que la gente se lo pasase muy bien y el concierto tuviese un gancho bastante importante. El electro-rock que practican, a veces tan inspirado en los ochenta, sonar suena mejor en estudio, pero en directo alcanza momentos de esos que contagian al público y dejan con muy buen sabor de boca, como por ejemplo la ejecución de Give It Up o lo sensacional que resultó Hit The Ground (Superman). El final, por supuesto, fue para Dominos.  Pese a que me restregaron lo que sucedía en el escenario 2, no puedo arrepentirme de haber acudido a ver a The Big Pink.

Keane

El concierto de Keane era esperado por diversos motivos. Aquellos chavales que hace casi una década dejaron con la boca abierta a muchos por practicar un pop a base de pianos y ni una sola cuerda -hoy ya incorporan bajo fijo-, y que fueron capaces de arrasar literalmente con un puñado de canciones de esas que melódicamente se quedan a fuego en la memoria de todos, no venían de buenos momentos. Dicen que esta gira en la que están paseando por el mundo su nuevo disco, Strangeland, podía suponer un punto crucial en su carrera. Sin que, más allá de la algarabía del fan, haya sido un l.p. recibido con cohetes, al menos les ha servido para que les reconozcan la vuelta a una senda cuyo abandono les valió pescozones bastante duros. Hay grupos a los que se les pide que evolucionen y arriesguen, pero a Keane la experiencia les dejó en la tesitura contraria. Por tanto muchos esperaban esta gira como el momento en el que calibrar si la banda era capaz de haber madurado o iniciaban el declive. No me atrevería nunca jamás a decir que la fórmula está agotada, de mil cenizas se han levantado muchos, pero el sábado en el BBK si que noté un pulso diferente. Visto lo visto es totalmente coherente que su repertorio se centrase en el nuevo álbum y en su primer discazo: Hopes and Fears (2004), dejando las concesiones para Under The Iron Sea (2006). Hace unos años encontré a un Tom Chaplin totalmente desatado, imparable, sudoroso, emocionado y entregado por completo. No es que ahora sea un muermo, pero está mucho más pausado, y ello imprime un punto de intensidad frenada que se deja notar mucho, al menos en mi memoria. Recuerdo que aquella primera vez vi el show de Keane con un par de personas para las que directamente no eran un grupo que les gustase, y salieron encantados. El sábado, rodeado de gente que, en el peor de los casos, les daba el beneficio de la duda, el comentario acabó remitiendo al tedio. Fueron lo suficientemente inteligentes como para ser conscientes del poder de ciertos temas que levantan cualquier situación, y los fueron intercalando estratégicamente a lo largo del concierto, son su gran arma, y evitaron que la cosa se perdiese en una melosidad que, aunque por momentos lograron ponerme las orejas tiesas, a mi me resulta excesiva, en especial en la introducción de baladas del último disco. Chaplin sigue cantando con un dominio de la situación al alcance de pocos, pero qué quieren que les diga, casi que le prefiero cuando se ponía ciego a sustancias. En cualquier caso estamos ante una de las bandas más importantes de la última década, y el tiempo siempre reserva sorpresas. Los incondicionales seguro que se le pasaron pipa, y en el fondo, en muy alto porcentaje, se trata de eso. Esta fue la despedida con Crystal Ball, probablemente el momento que más me gustó del concierto:

Setlist: You Are Young, Bend And Break, Day Will Come, Nothing In My Way, Strangeland, On The Road, We Might As Well Be Strangers, Silenced By The Night, Everybody’s Changing, The Starting Line, Leaving Son Soon?, Disconnected, A Bad Dream, This Is The Last Time, Somewhere Only We Know, Is It Any Wonder?, Bedshaped, Sovereign Light Cafe, Crystal Ball 

Garbage

Ya habíamos comentado que no sabíamos muy bien qué esperar de la banda de Shirley Manson pero, aún así, nos quitamos el sopor que Keane nos había metido encima (una de nuestras redactoras incluso aprovechó para echar una siestecita en el césped) y nos metimos en el mogollón a ver a Garbage. Me sorprende que sigáis despiertos, empezó diciendo la Manson en lo que, quien escribe estas líneas consideró una mofa descarada a la actuación de Keane. He estado viendo el concierto de Glasvegas y me ha inspirado a daros lo mejor de mi esta noche, así que a ver qué tal lo hacemos, continuó, ataviada con una camiseta de Patti Smith, por quien nunca ha ocultado su admiración. Y vaya, nunca habíamos visto a Garbage en directo, pero nunca pudimos pensar que esta tía fuera tan… ¿carismática? Y es que en cuanto empezó el concierto quedó claro que que la Manson sea la protagonista de Garbage no es una cuestión de egos o de que sea una mujer atractiva: es pura lógica porque su presencia llena el escenario, su voz en directo es mucho más de lo que cualquiera podría imaginar y la relación que establece con el público es apasionada y sorprendentemente cálida.

Me gustaría decir que el único pero del concierto fue el setlist, clavadito al de los demás festivales que han ido pisando estas semanas, sin demasiado lugar a la improvisación y no conteniendo los mejores temas de la banda. Pero lo cierto es que cualquiera que estuviera ahí os contará cómo tuvimos que contemplar con estupefacción cómo el sonido del escenario desaparecía por completo en el momento en el que comenzaba el primer estribillo de Push It y el público se tuvo que conformar con escuchar el make the beat go harder coreado, sin que la banda supiera muy bien qué estaba pasando, puesto que ellos se seguían escuchando por los pinganillos y siguieron tocando con normalidad. Media canción anduvimos coreando la letra hasta que volvió el sonido. Tampoco fue un problema puntual: hubo que parar el concierto en otra ocasión porque algo no funcionaba, cosa dolorosa porque la Manson se puso a cantar los primeros versos de You Look So Fine (probablemente mi canción favorita de Garbage) para probar los cambios que iban haciendo en el sonido, aunque de completar el tema, nada de nada.

Problemas de sonido y setlist soso aparte, una cosa hay que decir bien clara: Shirley Manson es un portento al que la mierda de sonido del escenario principal no logró disimular ese vozarrón perfecto que saca sin titubear y sin perder el resuello ni el ritmo a pesar de no parar de moverse. Tampoco quiero dejar de mencionar, especialmente porque esta tía tiene fama de borde, lo cálida que fue con el público: en primer lugar, no sólo dedicó Cherry Lips a una fan que le había hecho llegar un regalo al hotel, sino que le manifestó un sincero y profundo sentimiento de gratitud y se pasó media canción cantándola justo delante de ella. Y en segundo lugar, pronunció unas bellas palabras de ánimo al público español: Todos vemos las noticias y sabemos lo que os está pasando. Duele mucho saber que un país como el vuestro tenga que pasarlo así, pero lo importante es que vamos a salir todos de ésta, lo importante es que tengáis salud y seáis felices, y nosotros sabemos que va a ser así. En cualquier caso, cruzamos los dedos para que incluyan a este país, que tan bonito ven, en su presente gira y podamos disfrutar de esta voz en todo su esplendor y, a poder ser, con un poquito menos de percusión.

Setlist: Automatic Systematic Habit, I Think I’m Paranoid, Shut Your Mouth, Metal Heart, Queer, Stupid Girl, Why Do You Love Me, Control, Cherry Lips, Blood for Poppies, Special, #1 Crush, Big Bright World

Bises: Push It, Vow, Only Happy When It Rains

6 Comentarios

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , ,

Bilbao BBK Live, viernes: no es Radiohead todo lo que reluce

Publicado en 17 julio 2012 por , y

Intentando aún sobreponerse al cansancio del intenso día de llegada, y con la adaptación aún en curso, afrontábamos en segundo día del BBK Live 2012 con Radiohead en el horizonte y un buen montón de puntos de interés por el camino. Más de 39000 personas abarrotaban un poquito más el recinto.

Zea Mays

Como ya dijimos éramos varios por aquí los que teníamos muchas ganas de ver a estos veteranos de la escena vasca en acción. Queríamos resarcirnos de nuestra ignorancia y confirmar que lo poco que nos había dado tiempo a investigarlos era lo que creíamos. Sin embargo los diversos y graves problemas ocasionados por fallos de organización, con respecto a la estancia y los desplazamientos desde ese maldito cámping del quinto pino hacia cualquier sitio, sumados a la falta de costumbre para medir los tiempos necesarios, nos hizo llegar tarde. Tranquilos, que ya le dedicaremos su tiempo a hablar de todo esto en profundidad. Sin embargo hete aquí que por una de esas cosas que suceden, el concierto fue audible desde muchos puntos de alrededor, de modo que pudimos escucharlo en plena caminata por las cuestas del Kobetamendi arriba y abajo, por supuesto no como se merece y no de forma perfecta, pero desde cierta atalaya del cámping 4 se pudieron ver y escuchar varios temas en mejores condiciones, entre ellos ese Negua Joan Da Ta que tanto me fascina. Por lo que pudimos apreciar suenan tal y como creíamos: muy bien. Toda una lástima que el escenario grande no respondiese, pese a que creo que la cantidad de gente que pude ver desde casi los cielos es muy digna para estar hablando de un grupo tan limitado en su alcance. De nuevo atravesando pendientes pudimos escuchar como ponían punto final con Kukutza III. Una pena.

Zoé

Poco conocidos en estas latitudes, son toda una institución en México. Aunque entre sus influencias más citadas están bandas anglosajonas de rock (desde The Cure a Sonic Youth), también suenan a lo mejor del rock latino (Soda Stereo, Suárez, Caifanes). Que no está nada mal. Por eso, tocar a primera hora de la tarde, en el diminuto escenario 3, podría haber desmotivado a estos mexicanos que llevan más de una década pateando escenarios y que disfrutan ahora de un merecido éxito logrado a base de perseverancia. Quizá precisamente por eso, porque han pasado años peleando en las trincheras, ganándose los fans uno a uno, supieron sobreponerse a las condiciones adversas y aprovechar los escasos 40 minutos que la organización les concedió para demostrar por qué temas como Nada, Labios rotos o Soñé han triunfado en toda América latina. Despedirse con una disculpa por la brevedad de la actuación da que pensar que se quedaron con ganas de más. Y nosotros también.

Warpaint

Por mucho que me insistan y lo vea mencionado aquí y allá, el auténtico “revival” del sonido Cocteau Twins, para decirlo claro y sintetizado, no lo encuentro tanto en Beach House como en este cuarteto femenino. Desde luego su fama es bastante menor, por mucho que su primer y único disco, The Fool (2010), recabase muy buenas críticas. Quizá por ello fueron programadas en el escenario 3, y a juzgar por la afluencia de público, la cosa resultó justa. No fuimos muchos los que pudimos disfrutar del despliegue sonoro de estas chicas, coincidente con otro nombre con más tirón en la zona principal, pero los que estuvimos pudimos dejarnos sumergir en el entramado de cuerdas y voces que a veces llegan al trío y que envuelven todo de una atmósfera mágica, delicada y hasta sensual. Si a esto le sumamos que Theresa Wayman tiene la cara de un ángel, y que la atractiva Jenny Lee Lindberg hipnotiza literalmente moviendo las caderas amarrada a su bajo, el resultado queda en un concierto de esos que dejan un recuerdo especial, al menos para algunos. Por supuesto los problemas de sonido acudieron a su cita, pero en menor medida, además de un viento que a muchos lugareños hacía sospechar que había galerna en ciernes. En medio de todo ello, Warpaint se impregnaron de su propia atmósfera y un cierto cachondeo cómplice -nunca sabremos si venían de tomar txikitos-, suficiente para llevarse una muy buena nota.

Noah and the Whale

Cuando todo es rock, aunque el público no este muy por la labor de saltar y bailar (¿qué le pasaba a la gente en el BBK, que por muy bueno que fuera el concierto no sé emocionaban casi nunca?), alguna cosa tranquila para arrancar la tarde no está del todo fuera de lugar. Aunque vistos en el contexto, tal vez fueron demasiado tranquilos. Obviando el desastre organizativo que, incapaz de prever que en un nombre sopla el viento, y que puso en peligro a los asistentes al dejar una de las pantallas del escenario 2 salir, literalmente, volando; la actuación de Noah and the Whale fue correcta pero casi nada más.

Este grupo cuenta con algunas melodías realmente hermosas y agradables, además de reconocibles por gran parte del público gracias al éxito de su último trabajo, no supieron ofrecer a la audiencia nada que no estuviera ya en su versión de estudio. Así que sí, correctos porque ni desafinaron ni tocaron mal, pero poco más: en cuatro canciones ya me había sentado con un mini a ver el concierto desde un lateral, sin que el folk dulzón de estos chicos me alcanzara realmente. En resumen, adecuados para un rato tonto en el festival, pero completamente carentes de interés de cara a un concierto propio.

Mumford and Sons

Inmediatamente después del folk suave de Noah, otro grupo de folk, más exitoso todavía, saltaba al escenario principal: eran Mumford and Sons, y el espectáculo que dieron poco tuvo que ver con el que acabábamos de ver. Para empezar hay que decir que estos chicos engañan: a mi su famosísimo disco no me mata, pero ahora ya sé por qué. En Sigh No More  (2009) casi toda la carga de folk de la banda está atemperada y reconvertida en un pop-rock para las masas que a mi no me termina de emocionar, pero el directo de Mumford and Sons no tiene nada que ver: se despojan de todos los engaños de la producción y se presentan sin miedo como el grupo de música para vacas que son. Y a quien le guste el folk, como es mi caso, le van a encantar.

Tuvieron además la valentía de arrancar con Lover’s Eyes, una preciosa y emocionante nueva canción que se incluirá en Babel, su segundo y esperado disco. No fue la única de las novedades que escuchamos, pero todas nos dejaron muy buen sabor de boca y la sensación de que la espera para el segundo disco de Mumford and Sons va a haber merecido la pena. La única mancha, aunque inevitable, fue el hecho de que Marcus Mumford no pudo tocar la guitarra por tener una mano lesionada: no obstante, se desquitó aporreando la percusión con la mano sana y al final de la actuación se atrevió a agarrar la guitarra para un tema. En general, estos londinenses ofrecieron un gran despliegue de virtuosismo, emoción e intensidad en la mayoría de los  temas que interpretaron, haciendo que su actuación pasara en un suspiro y demostrando que el folk también puede sonar brutal si se toca con las ganas adecuadas.

We Are Augustines

Volvimos al escenario 3, el de los grupos pequeños, para ver a este trío de Brooklyn que nos había llamado la atención, sin atraparnos absolutamente, mientras estudiábamos la letra pequeña del cartel del festival. Empezaba a ser una hora avanzada de la tarde y había bastante público para ver el espectáculo que un enloquecido Billy McCarthy estaba dando, sin parar de correr de un lado a otro del escenario, ponerse y quitarse sombreros, aporrear la guitarra, desgañitarse, acercarse al público y, en resumen, dejarse la piel en un escenario que, por primera vez desde que pasábamos por ahí, funcionó decentemente.

Rise Ye Sunken Ships (2011), el disco de We Are Augustines, suena bien pero no acaba de explotar. Nada que ver con el directo: canciones que en el disco son correctas pero que les falta un poquito de brillo para estallar, estaban llevadas al extremo de la intensidad, todas tocadas como si se fuera a acabar el mundo, a la sombra de The Boss y tantos rockeros newyorkinos que no conciben un concierto en el que no se dejen el alma. Así tocaron We Are Augustines y se llevaron varias ovaciones más que merecidas por parte de un público que tal vez empezaba a estar un poquito harto de los grupos que  tocaban asépticamente y sin demasiada emoción en el BBK.

Radiohead

Vayan por delante los condicionantes. No hubo forma de coger buen sitio, de modo que ante tener que optar por una media distancia sin ver nada de nada y poder al menos descansar los pies en la lejanía, esta fue la mejor opción. La primera fila abruma y si eres un poquito fan te cebas a berreos y pierdes perspectiva, la media distancia, a los que somos bajitos, nos destroza el concierto, pero la lejanía sin pantallas -creíamos que veríamos algo y no meramente una reproducción de las pantallas a cuadriláteros del grupo- puede ser una cruz si el sonido es malo, después de la experiencia con Zea Mays hubiese sido mejor subirse la loma a nuestras espaldas que quedarse en un sitio cómodo, pero con mala acústica. De modo que quede claro que todos los condicionantes obligaban a ver el concierto con frialdad, cosa a la que no ayudó nada el hecho de que el repertorio fuese bastante complejo de digerir, más de lo que se veía venir, en especial por la ausencia de cierto bloque de bises que, al menos yo, esperaba como agua de mayo para un fin de concierto sensacional. No lo hicieron, no completaron las dos horas adjudicadas, y eso que durante unos minutos todo continuó enchufado. Quizá pasó algo, no lo sabremos. Para completar el cuadro la banda estuvo poco comunicativa, salvando justo antes de Myxomatosis, cuando Thom Yorke se despachó con unas frases acerca de la situación de España. Lejos del cariño animoso, pero bastante estéril de mensaje, que haría Shirley Manson al día siguiente, Yorke habló directamente de robo, de culpables y de tomar las calles. Algarabía general. Me resisto sin embargo a cerrar estas líneas con mala sensación. Dado que me he visto en otras con este grupo, dado que está muy presente el luctuoso hecho de Toronto, y que Radiohead es un grupo de fans muy fieles, conservo la esperanza de que, más adelante, en primeras filas, la cosa se debió sentir muy diferente. Al menos la despedida estuvo gobernada por muestras de mucho cariño por parte de toda la banda.

Setlist: Bloom, 15 Step, Bodysnatchers, The Daily Mail, Myxomatosis, The Gloaming, Morning Mr. Magpie, Pyramid Song, Reckoner, I Might Be Wrong, Nude, Lotus Flower, There There, Karma Police, Feral, Idioteque

Bis 1: Give Up The Ghost, Kid A, Everything In It’s Right Place

Bis 2: Paranoid Android

Triángulo de Amor Bizarro

Con el cansancio haciendo mella, y más por vicio que por otra cosa, nos fuimos a ver a estos gallegos afincados en Madrid. Gran acierto. Desplegaron un divertido pequeño concierto cargado de electricidad, ruido, distorsión y, me temo que también, algún pequeño exceso etílico, cosa que quedó tan patente cuando Isabel Cea se quiso acordar de Esperanza Aguirre y fue incapaz de encadenar un par de frases teniendo que terminar con una síntesis clara: “me cago en el PP“. Pese a que a esa hora estaban presentes de un lado los inevitables Vetusta Morla, y por otro una de las pocas citas con la electrónica con la actuación del francés Etienne de Crecy, los Triángulo lograron beneficiarse de la cercanía del arranque de la fiesta de DJ’s para acumular gente y salir muy aplaudidos a una hora tan golfante y delicada.

Carpa de DJs

Ya completamente empapados de festival, nos quedamos en la Carpa Vodafone, que a partir de alguna hora de la madrugada se convertía en la carpa de DJs del BBK. El sitio era un absoluto desastre: la carpa más bien debería llamarse chiringuito, con las salidas laterales bloqueadas por las barras y una concentración de humanos absolutamente inasequible. ¿Seguridad controlando las entradas? ¿Para qué? Inundación de personas. Apretones, sudores y calores. Los locales Victoria Secret arrancaron con una colección imparable de hitazos e himnos y una embriaguez de oportuna anestesia para los aturullados pies y poder seguir bailando para mayor gloria, aunque la lista de éxitos era demasiado obvia como para que podamos hablar de unos DJs de calidad. Otra historia fueron The Warriors, que atronaron con una electrónica que invitaba al movimiento inevitable, más alejada de los hits de las horas anteriores, pero agotadora para quienes llevábamos desde las 18:30 yendo de un escenario a otro.  En cualquier caso, gracias, Jägermeister.

6 Comentarios

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Bilbao BBK Live, jueves: de Belako a The Cure

Publicado en 16 julio 2012 por , y

La primera jornada del Bilbao BBK Live 2012 reunió a casi 37000 personas para ver la actuación estrella de The Cure, aunque también sirvió de primera demostración de los problemas técnicos y logísticos del festival. Te contamos todo lo que nos dio tiempo a ver en ese primer y agotador día de festival.

The Gift

A este ecléctico y popular grupo portugués le tocó la responsabilidad de inaugurar el escenario principal del festival, con la suerte de que se libraron de muchos de los problemas técnicos que arrastraron muchos de los que los siguieron. A pesar de que no eran muchas las personas que habían llegado tan pronto, y muchas de ellas estaban ya cogiendo sitio para The Cure, los lusos saltaon llenos de fuerza a las tablas, con Sónia Tavares absolutamente desatada, sin parar de correr, saltar y gesticular en la hora de show de la que disponían, solamente superada por el hiperactivo Nun Gonçalves, que no se conformó con saltar, bailar y animar al personal, sino que también se arrancó a cantar en uno de los temas. Se les agradeció que, además, trataran de chapuerrar, ya no solo castellano (que lo hablaban a la perfección), sino euskera a la hora de interpelar al púbico.

Aunque, por supuesto, lo primero que llama la atención es la desmesurada riqueza vocal de Sónia, que a pesar de no parar quieta durante el concierto, no dio ni una sola nota fuera de lugar, bordando esos graves imposibles que ya parecen inalcanzables en sus discos, y dotándolos de una delicada personalidad en la versión de directo. Tal vez lo único negativo de la actuación fue la exclusiva atención que le prestaron a Explode (2011), el colorista y alegre disco con el que casi se reinventaron el año pasado que, siendo muy bueno, no desmerece para nada sus trabajos anteriores, algo más oscuros y complicados de escuchar. Supongo que el tratar de atraer público para una actuación tan tempranera fue lo que les llevó a utilizar sus canciones más coloridas y divertidas, en un intento de entretener a quienes no supieran muy bien a quién estaban viendo. En resumen, muy recomendables y divertidos, con un directo más emocionante que lo que ofrecen en estudio y una entrega muy superior a la media.

Belako

Belako abrieron el fuego en el escenario 3, ese pequeño espacio habilitado a la entrada del recinto, casi como por accidente y alejado de todo, pero que al forzar a todo el mundo a pasar por delante conseguía reclutar a muchos que, en un principio, no pensaban atender un concierto determinado, siempre y cuando la banda mereciese la atención, claro está.

El caso es que los de Mungía tenían su debut en un evento de este calibre con cinco incondicionales copando las primeras filas y poco más. Ambiente frío salvo por el jalear de estos fans y ciertas imprecisiones de salida, pese a la ilusión evidente en las caras de los Belako. Para terminar de confirmar que podíamos estar ante un desastre, desde bien pronto empezaron los fallos técnicos que serían habituales en todo el festival. El sonido se fue por completo hasta en tres ocasiones, y lejos de amilanar a estos chavales, cada vez salían mejor y le ponían más ganas, de modo que poco a poco más y más gente se arremolinaba en torno al escenario. Al final, con muchos accidentes, lograron salvar muy decentemente esta cita tan importante para ellos, demostraron que hay mimbres de sobra y capacidad de mejoría que espero sepan encauzar, en especial si la cantante no quiere romperse las cuerdas vocales, porque allí hubo bastante gente que sin saber nada de ellos quedaron muy sorprendidos por la fuerza de Belako. Que tengan suerte y puedan grabar disco pronto.

Tribes

Muchas expectativas teníamos en este grupito de Londres que en Inglaterra está teniendo bastante predicamento pero que actuaba por primera vez en España en el BBK. Para este momento, el público empezaba a llegar realmente al festival, y muchos de los ingleses (los había a miles) se agolpaban frente al enano escenario 3 para corear con furor las canciones de Tribes. Tengo que confesar que yo iba con muchas ganas, puesto que su Baby (2011) me parece un disco repleto de temazos, amenos, divertidos y con mucho potencial para el directo.

Pero todo se diluyó rápidamente: aparentemente sin ninguna gana de tocar los de Londres se subieron al escenario y dieron muy poquito de si. Aunque no pararon de quejarse de constantes problemas con el sonido (heredados ya de Belako), ello no es excusa para la apatía con la que actuaron, la falta de brío y de garbo con el que interpretaron canciones tan brillantes como Sappho. En resumen, fueron aburridos hasta para los ingleses, que empezaron el concierto cantando a pleno pulmón y se fueron desinflando tan rápido como se vio que la banda no tenía el más mínimo interés por entretener a la audiencia. De este modo consiguieron que antes de que el concierto acabara, casi la mitad del público que habían logrado atraer había desistido y se había largado a otros escenarios. No sé si siempre serán así o si salieron perjudicados o si el escenario (lo aceptamos, un poco pequeño y cutre) les había causado alguna molestia, pero lo cierto es que su concierto no mereció la pena.

Snow Patrol

Poquito a poco ya son 6 los discos con los que cuentan estos escoceses (una de tantas bandas de esas latitudes que pisaron los escenarios del BBK), a quien alguno por este blog los llama el grupo de la balada perfecta e incluso arenga a las redactoras  a lanzarles prendas de ropa interior femenina tras unos cuantos minis, y la trayectoria de calidad ascendente no se ha interrumpido jamás. A priori parecía una decisión un poco rara la de poner a un grupo tan blandito, femenino y juvenil en el escenario principal, antes de que lo pisaran The Cure. A posteriori queda claro que la decisión no pudo ser más acertada: Snow Patrol ofrecieron un conciertazo como la copa de un pino, sonando estupendamente, con potencia y energía, una entrega razonablemente medida y, sobre todo, un setlist muy acercado. Perfecto aperitivo de lo que vendría después.

Snow Patrol no es solo su cantante, Gary Lightbody, aunque es uno de los pocos miembros de la banda que pertenece a ella desde su fundación, lo cual le convierte en el indudable corazón de ésta. Y tampoco es casualidad, puesto que tiene una voz especialmente hermosa, cuidada y adecuada para el directo: no demasiado melosa, pero lo suficientemente dulce como para las potentes baladas de Snow Patrol. Pero no sólo él, sino que todo el grupo se libraron de los insistentes problemas de sonido del escenario principal (cierto es que, aunque no sonaron flojos, tampoco le dieron excesiva caña al equipo), haciendo que la actuación se nos pasara en un suspiro: intensa, acertada y, sobre todo, muy bonita, no solo para las fans (no demasiado) enloquecidas que babeaban con Chasing Cars; sino para los que los presenciábamos un poco más escépticos, más por coger sitio para The Cure que por ellos mismos.

The Cure

Ocho son las ocasiones en que he podido ver a The Cure. Jamás había visto algo igual. Una hora de retraso debido a un problema técnico, que no era el primero ni sería el último del festival, y que dejó casi inutilizados los teclados de Roger O’Donnell. Viendo que la cosa se alargaba en exceso, Robert Smith emergió para pedir disculpas y avisar del problema, pero visto que la demora continuaba agarró la guitarra y se marcó en acústico tres piezas míticas de sus orígenes: Three Imaginary Boys, Fire in Cairo y Boys Don’t Cry (en el vídeo que acompaña a la entrada, una lista de reproducción con el acústico completo). Esto del cero divismo, el gesto de honradez y el respeto hacia el público fue algo comentado en todos los corrillos, en especial entre aquellos que nunca habían visto a los de Crawley. Se ve que por defecto aparejamos a un nombre mítico aires de grandeza que no siempre son así. Muchos se hubiesen negado a tocar, los teclados eran pieza importante en esta gira, los Cure sin embargo salieron, suplieron las carencias, desplegaron toda su artillería sonora, se entregaron, e incluso se ayudaron simulando partes del teclado que no sonaban con las cuerdas.

Pero alguna víctima tenía que haber, y el sacrificio fue para Trust, tema en el que Roger venía desplegando una preciosa variante en el solo. Excluyendo esto no hubo grandes variaciones en el setlist, saltarín entre sus canciones más famosas y accesibles y las sendas oscuras y guitarreras. Personalmente fue emocionante escuchar Just One Kiss en directo por primera vez. La reclamada entre los fans The Same Deep Water As You sonó por segunda vez en esta gira ocupando un bis entero. Lástima que entre unas cosas y otras se hicera muy tarde y el cansancio empezase a aparecer. La descarga del último bis, que incluía varios temas de esos que todo el mundo espera, pilló a muchos con el ánimo ya agotado. Está bien que a un grupo mítico se le conceda un tiempo acorde a lo que suele hacer cuando van en solitario, pero esto en un festival hay algunos a los que todavía les chirría. Yo no me voy a quejar lo más mínimo, pero entiendo a quienes lo critican. Con todo y pese a todo un concierto fantástico que quiero sintetizar con una palabra: profesionalidad.

Solo de Robert Smith: Three Imaginary Boys, Fire in Cairo, Boys Don’t Cry

Setlist: Tape, Open, High, The End of The World, Lovesong, Sleep When I’m Dead, Push, In Between Days, Just Like Heaven, From The Edge of The Deep Green Sea, Want, Pictures of You, Lullaby, The Caterpillar, The Walk, Play for Today, A Forest, Primary, Bananafishbones, Shake Dog Shake, The Hungry Ghost, Wrong Number, One Hundred Years, End

Bis 1: The Same Deep Water As You

Bis 2: Dressing Up, The Lovecats, The Blood, Just One Kiss, Let’s Go To Bed, Friday I’m In Love, Doing The Unstuck, Close To Me, Why Can’t I Be You, Boys Don’t Cry

0 Comentarios

Archivo

Viendo música