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The Vaccines decepcionan y Franz Ferdinand regresan en el Field Day Festival

Publicado en 03 junio 2012 por

No todos tenemos dinero o posibilidades, debido a nuestro trabajo, de estar en el Primavera Sound. Pero bSides tiene (como ya se ha podido apreciar) a una redactora viviendo en Inglaterra últimamente. Y en Inglaterra, otra cosa no, pero música, hay para aburrir. Y festivales, ni os cuento. Y claro, a esa redactora se le hacen los dedos huéspedes cuando lee que el primer fin de semana de junio hay ya un festival en uno de los parques de Londres: se trata del Field Day Festival, que se celebra a 6 escenarios desde 2007 en el Victoria Park, en East London. Este año las cabezas de cartel eran The Vaccines y Franz Ferdinand y, como pueden ustedes comprender, aquí una servidora no podía perdérselo.

Una cosa que no me gustó del festival eran los horarios: ingleses a muerte, arrancando a las 11 de la mañana (si, habéis leído bien) y con la última actuación programada (la de Franz Ferdinand) para las 21:50. God Save The Queen. Cierto es que por la mañana la mayoría de las actuaciones eran grupos pequeños y DJs de todos los tipos, formas y colores. Me presenté por allí por la tarde y a la vista de la calidad de lo que se desarrollaba en los escenarios, me arrepentí de no haber llegado antes.

Y es que yo nunca había estado en un festival en Inglaterra. Tras lo que viví ayer es una experiencia que recomiendo a cualquier festivalero, porque los ingleses, entre que llevan la música en la sangre y ésta, a su vez, la llevan constantemente empapada en alcohol, la cosa se pone divertida. El volumen de bandas emergentes que hay en Londres es inmenso, y un evento de estas características es perfecto para deambular aleatoriamente de carpa en carpa y ver qué va saliendo. Mi experiencia fue que, me metiera dónde me metiera, el nivel era acojonante.

Chairlift

Chairlift en la carpa Red Bull Music Academy

Al llegar, anduve curioseando por las carpas más pequeñas. De este paseo me atrajo especialmente la actuación de los newyorkinos Chairlift, que estaban en la carpa Red Bull Music Academy interpretando su ordenado y bastante emocionante discurso de sintetizadores e íntima voz femenina ante una reducida audiencia. Después de varios temas de electrónica pura y dura acabaron marcándose una más que original e innovadora versión del archiconocido tema de Ghostbusters. Fue en general una actuación de calidad sorprendente, aunque pero con un sonido mucho más oscuro que el del alegre pop con sintetizadores que presentan en su versión de estudio.

Spector y METRONOMY

Faltaban unos minutos para que empezara la actuación de METRONOMY en el escenario principal y decidí pasarme por otra carpa para hacer un poco de tiempo. Y bendita la hora: según entraba empezaba la actuación del quinteto de rock londinense Spector, que arrancó con unos ademanes que me recordaron muchísimo a los de The Hives en directo: un cantante absolutamente carismático, con un potentísimo chorro de voz grave y claro y una energía que le impedía parar quieto un solo minuto. Desde los primeros acordes me dejaron con la boca abierta: puede que hubiera leído su nombre en alguna parte últimamente, pero no había oído ni una sola de sus canciones, entre otras cosas porque su primer disco no se publica hasta el mes de agosto. Y me voy a tirar a la piscina: estos tíos son la nueva gran promesa del rock indie británico y, en no mucho tiempo, van a estar llenando estadios. Tienen todas las papeletas para convertirse en los nuevos Vaccines, pero mejores. Leo que se les compara con The Killers y no es del todo descabellado, pero repito: a mi sobre todo me recuerdan a The Hives, pero con canciones mucho más pegadizas (también es que esos suecos no me gustan demasiado) y un poquito a los Stone Roses.

Uno de los miembros de Spector en plena actuación

Si siguen haciendo las cosas como anoche, estos tíos van a llegar muy lejos, porque era obvio que muy poca gente en la carpa conocía las canciones que allí se estaban tocando y, aún así, el público estaba completamente extasiado. Con el cantante lanzándose entre la multitud cada dos por tres, con un ritmo frenético en la actuación, que duró media hora pero que dejó a la audiencia cantando el estribillo del último tema aún cuando el grupo había abandonado el escenario. De locos, lo prometo, la suya fue la mejor actuación de las que vi anoche y ardo en deseos de poder hincarle el diente a su disco en cuanto esté disponible.

Aún me dio tiempo a pasarme un poco por METRONOMY, que tenían a las modernas encantadas marcándose sus bailecitos sin sentido por el césped del Victoria Park. Me dio la impresión de que el escenario se les quedaba muy grande a estos chicos, de que había mucho arroz para tan poco pollo y que el electropop que practicaron era demasiado blandito. Me quedé hasta el final, pero con la atención más centrada en las modernas bailongas que en el escenario propiamente dicho.

Sleigh Bells

Alexis Krauss, vocalista de Sleigh Bells

Así que como la cosa con METRONOMY estaba un poco para aburrir a las ovejas, me metí en una carpa bastante más movidita: la del concierto del dúo de electrónica hardcore Sleigh Bells. Sabía que me esperaba una actuación intensa, pero estos dos empezaron tan fuertes y el público se volvió tan loco en cuanto saltaron al escenario que llegué a preguntarme dónde demonios me había metido. Pero tras el susto inicial me uní a la danza frenética generalizada y todo fue bien.

La vocalista Alexis Krauss se lanzó como un huracán a arengar al público mientras su distorsionada voz se confundía entre la tormenta de bases rítmicas descontroladas. El sonido me recordó mucho al de los Crystal Castles en directo, pero con un poso muchísimo más punk y metalero, alcanzando un interesante diálogo entre el rock más duro y un dance que realmente se podía bailar. Intensos, ruidosos y divertidos, su actuación mereció la pena.

Beirut y The Vaccines

Mientras en la carpa rockera se armaba la marimorena con la cantante de Sleigh Bells lanzándose a cantar en plancha entre el personal, en el escenario principal Beirut hacían las delicias del moderneo, con sus melodías dulces y algo étnicas. El festival empezaba a estar lleno de gente. Aguanté dos temas de Beirut y me volví a la carpa de rock, porque sabía que si me retrasaba no habría forma de acceder al concierto de The Vaccines. Así que ahí me planté, yo solita en medio del mogollón londinense a ver a una de las bandas de la ciudad que más éxito ha cosechado últimamente. Aceptémoslo, me va el riesgo.

The Vaccines con su cantante al frente

No me voy a andar con rodeos: The Vaccines dieron un concierto muy pero que muy malo. Hace un año los vi en el DCode y puede entonces que yo fuera un poco más borracha y ellos un poquito más sobrios que ayer, pero los cuatro frikis que nos pusimos a verlos bajo el sol aquella tarde acabamos el concierto la mar de encantados. Lo que les vi hacer anoche fue altamente decepcionante. Aunque puede que haya explicaciones: en el último año el cantante, Yustin Young se ha tenido que someter a 3 operaciones en sus cuerdas vocales. Y se nota, vaya que si se nota: en el cuarto tema ya era obvio que no le llegaba la voz, empezaron los desafinos y en el sexto se convirtieron directamente en gallos. Es posible que The Vaccines no debieran haber completado la actuación, porque la voz de Young sencillamente no llegaba.

Para más inri, el resto de la banda no ayudaba: los instrumentos sonaban apagadísimos, sin nada de la vida, de la garra que tenían hace un año. Como si estuvieran hartos de tocar una y otra vez esos Wetsuit, All In White o Post-Break Up Sex que tantísimo éxito les han proporcionado.

Y el setlist fue del todo inadecuado: en lugar de arrancar el concierto con Wreckin’ Bar (Ra Ra Ra) (esta banda no puede empezar un concierto con otro tema, lo siento), lo hicieron con una de sus nuevas canciones que además de ser desconocida para toda la audiencia, era sosa y aburrida. La primera parte de la actuación alternó temas nuevos con los de What Did You Expect From The Vaccines? (2011): ninguna de las nuevas canciones interesó al público (audiencia que una hora antes había vibrado con las desconocidas canciones de Spector, recuerdo), que no sabía que hacer con ellas. Para cuando se centraron en sus temas más conocidos la voz de Young era un despojo y no hubo forma de sacarlos adelante.

Si el escenario hubiera tenido puerta, Young habría lo habría abandonado dado un portazo, visiblemente frustrado y consciente de lo mal que había cantado. Era obvio que había intentado dar lo mejor de sí, y había salido muy poco. Fue, en resumen, un mal concierto, en el que los nuevos temas no ayudaron nada. Esperemos a ver qué tal pinta el The Vaccines Come To Age, que se publicará el 3 de septiembre de este año, pero puede que a estos londinenses les haya superado el éxito que cosecharon en 2011.

Franz Ferdinand

Y con el momento más esperado del día llegó la eterna cabeza de cartel de los festivales ingleses: la lluvia, que empezó a caer levemente durante la actuación de The Vaccines y que empezó a ser copiosa cuando los escoceses Franz Ferdinand saltaron al escenario. Ésta fue la primera actuación en un gran festival de las que tienen programadas este año, la primera en bastante tiempo y que se supone que es un aperitivo para el tan prometido y esperado disco que publicará la banda en algún momento de este año.

La explanada frente al escenario principal se encontraba ya a rebosar de gente que estalló en éxtasis en cuanto empezó el concierto. Y es que el directo de los de Glasgow es todo lo que se dice de él: sólido como una piedra, emocionante y carente de efectismos. Tal vez un poquito fríos con respecto al público, pero eso importa poco cuando la ejecución es impecable y la audiencia se basta y se sobra a si misma para animarse. Y ojo, que nunca he sido muy fan de este grupo, pero en directo me han ganado para la causa.

El primer gran subidón del concierto llegó con Walk Away, y para cuando Alex Kapranos se empezó a desgañitar cantando Take Me Out, el Victoria Park era una fiesta de barro, saltos, gritos y una lluvia que cada vez caía más fuerte. Tengo que aceptar que estar bajo la lluvia en medio de la multitud viendo un concierto de una de las grandes bandas británicas en el corazón del imperio tuvo un punto muy emocionante. Siempre me he sentido orgullosa del público y los conciertos que tenemos en España, pero esto… los ingleses llevan el rock en la sangre, y se nota.

Una hora y 10 minutos estuvieron los escoceses sobre el escenario ofreciendo una actuación redonda a la que no se le puede poner ni la más mínima pega: hicieron lo que se esperaba de ellos, ni más ni menos, y lo hicieron con nota. El Field Day Festival acabó con el los valientes que nos habíamos quedado a pesar de la tormenta coreando ese This fire is out of control, I’m gonna burn this city hasta la extenuación. Un gran cierre para una tarde de música memorable.

Esperamos poder contaros algún otro festival desde tierras británicas y esta redactora aprovecha para animar a cualquier lector que se encuentre en el Reino Unido durante este mes de junio a unirse a ella en cualquier aventura musical que se le pueda ocurrir. Estaremos atentos a los comentarios.

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