Brian King y David Prowse, una guitarra y una batería. Al igual que sus compatriotas P.S. I Love You, esto es todo lo que necesitan Japandroids para liarla parda y hacer que los amantes del ruido delicadamente hecho disfruten de lo lindo. Hace un par de semanitas en Canadá, y apenas una en el resto del mundo, salió a la luz Celebration Rock, su segundo álbum de estudio, que ya está en nuestro poder.
Si Post-Nothing (2009) ya fue aclamado mundialmente por la crítica más selecta, Celebration Rock lleva el mismo camino. Mucho más depurado que aquel, es un disco corto, de poco más de media hora, que no necesita mucho más. Muy al contrario, su duración es la exacta para que el estado adrenalítico que produce no pase a mayores con malas consecuencias. Y es que la mezcla de garage, noise, punk-rock e incluso momentos psychobilly como en For the love of Ivy, versión de los Gun Club que irremediablemente nos lleva a pensar en la época dorada de este estilo (The Cramps, etc), supone una bomba en nuestros altavoces.
Un disco que se abre y se cierra con sonidos de fuegos artificiales que engloban una batería-taladro y una guitarra descarnada, no ausente de sutilezas, a las que pone coro una voz gritona que no se deja nada en el tintero. Una trituradora eléctrica que nos devuelve a lo mejor del post-punk de toda Norteamérica, que huele a cerveza y fiestas universitarias, a rabia juvenil, a desfase descontrolado, a salvaje vitalidad. Un disco que te deja exhausto en su repetitividad hábil y genial.
¿Y a qué le cantan? Pues a un poco de todo y no muy original, tampoco se pueden pedir peras al olmo a las alturas en que estamos: sexo, amores
perros, angustias vitales, autodestrucción, amistades, alcohol y demás. Lo típico y tópico del rock aún joven. Eso sí, la cuestión está en el modo de hacerlo. Y en esto Japandroids suponen un soplo de aire fresco, porque a veces volver atrás y según cómo, es insuflar vida al panorama. Si te gusta el ruido, si te gusta que te pongan la sangre a correr sin descanso al son de ritmos sin compasión, deberías escuchar Celebration Rock, un título que deja por sí solo las cosas muy claras. Y aunque The House That Heaven Built se está llevando como single un montón de menciones y loas, que nadie deje escapar la tremebunda Adrenaline Nightshift. Da ganas de volver a tener veinte años.
Celebration Rock: un discazo que de haber nacido treinta años atrás, estaría marcando tendencia. Alabado sea, en cualquier caso. Sin descanso. Esto es rock.





















