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Fútbol y música: La selección nacional inglesa

Publicado en 14 febrero 2013 por

england1966

La última Copa Jules Rimet se quedó en Wembley

No es ningún secreto, en bSides nos tira lo anglosajón. Nos gusta sobre todo la música pop, en sentido amplio, en el significado más extenso y originario de la acepción, lo cual cubre prácticamente cualquier cosa hecha desde los años veinte hasta hoy fuera de la clásica, y como todo el mundo sabe, si hay una gente que por excelencia se puede colgar la medalla de ser los grandes desarrolladores del pop, son los anglosajones, igual que los ingleses se cuelgan la de inventores del fútbol, aunque en lo primero les haya ido bastante mejor. Es ancestral la pasión que los seres humanos sienten por cantar en manada, ya sea camino de la guerra, en celebraciones de todo tipo y, por supuesto, en la grada de un estadio. En esto los británicos también han sentado cátedra, acuñando himnos que en la grada acongojaban al rival, haciendo sentir que lo que tenían enfrente no eran once tipos, sino varios miles. En 1966 comenzó una tradición que ha llegado hasta hoy y se ha extendido a otras naciones, el ponerle una o varias canciones a la expedición nacional que marchaba a la conquista de un campeonato. Y dado que por un lado ellos lo iniciaron, y que francamente, el bagaje patrio en estas lides nos da más miedo que vergüenza, les dedicamos este post.

Müller mandaba a los pross a casa por 12 años e iniciaba 3 décadas de humillación germana

Müller mandaba a los pross a casa por 12 años e iniciaba 3 décadas de humillación germana

Como digo, todo comenzó en el 66, jugando en casa, cuando conquistaron su único Mundial, de aquella manera, y pudieron decir que los alemanes nunca les habían ganado ni en la trinchera ni en el césped. Pero aquella vez fue una cancioncita de Lonnie Donegan, el más famoso artista británico antes de los Beatles, dedicada a Willie, el leoncito mascota del campeonato. Pero cuajó la idea, y desde entonces, bien con la oficialidad de la Football Association o no, hubo canción, en un principio, y durante largos años, interpretada por los propios futbolistas. La primera parada, en México 70, fue Back Home, compuesta por Bill Martin y Phil Coulter. Por desgracia, en aquel evento se produjeron dos cosas: Alemania mandó a los pross para casa y fue la última vez en doce años que acudían a una fase final mundialista, hasta España 82.

En la cita de Naranjito rizaron el rizo, editando un clip con los jugadores grabando el single, que llegó al número 2, compuesto por Chris Norman y Pete Spencer, de Smokie, cuyo título hablaba por sí solo del propósito de enmienda tras años de fracasos; This Time (We’ll Get It Right). No le busquen mucha profundidad a la letra, es imposible que la tenga, pero al menos en lo musical tiene su gracia y su sentido de cantinela grupal. Menuda garra le ponía Kevin Keegan.

La experiencia se repetiría para México 86 y la Eurocopa de Alemania 88 con dos cancioncitas que, dentro de lo artísticamente cortas que se les presupone, directamente eran funestas, siendo la del 88 acompañada de una actuación televisiva absolutamente ridícula. Ver al bueno de Gary Lineker o a Bobby Robson sometidos a semejante humillación pone los pelos de punta, aunque Tony Adams parecía pasarlo bien. Menos mal que  el corte dura poco. Por cierto, a ver quién adivina quienes fueron los responsables del esperpento.

Quizá por el espanto provocado se decidió poner el asunto en manos de profesionales con un sentido diferente, y desde entonces han sido bandas y músicos, casi siempre reconocidos y con una reputación, los que se han encargado del asunto, dejando muchas veces abierta la puerta a apariciones estelares de los jugadores. Para Italia 90 se puso toda la carne en el asador, New Order por un lado, y The Farm por otro, se marcaron dos temas inolvidables por distintos motivos, pero que elevaron infinitamente el resultado -incluido el deportivo-. Por cierto, quien rapea en el World In Motion de New Order es Peter Barnes, uno de los primeros grandes futbolistas negros de Inglaterra, al que lanzaban plátanos en los campos que no fueran Anfield Road. El All Together Now si que rompe moldes de todo tipo, sobre todo por mensaje, pero claro, esta fue una canción adoptada, y no creada para la ocasión. Respectivamente fueron número 1 y 4, el poder del fútbol

Tras otro periodo de fracasos, Inglaterra tuvo que organizar la Euro del 96 para poder estar en una fase final. Esta vez, y aunque el tema oficial era el We’re In This Together de Simply Red, la que se llevó el gato al agua fue Three Lions, de los cómicos David Baddiel y Frank Skinner, que ejecutaron los Lightning Seeds, otro número 1, con todos los ingredientes futboleros, letra más esmerada de lo normal, basada en las viejas glorias del 66 y con un mensaje muy claro: el fútbol vuelve a casa. Esta ha trascendido al evento concreto y aún hoy se utiliza como himno futbolístico en general, y hasta tuvo versiones diferentes, para empezar, se le cambió parte de la letra para adaptarla a los nuevos hechos, y se relanzó para el Mundial del 98, volviendo a ser un exitazo (otra vez nº 1), por encima de la canción oficial de aquel año…

Festiva, optimista, cachonda, y a la vez irónica y buenhumorada a la hora de mirar los infaustos recuerdos de la selección y sus fantasmas (en piel de alemán y con razón), en sus dos versiones. Pero como decía, hubo una oficial, que pese a no triunfar no puede ser olvidada, al menos por su plantel: Ian McCulloch, las Spice Girls, los indies Space, y Simon Fowler, líder de Ocean Colour Scene. En los años cumbre del britpop, en Inglaterra esto era lo más parecido a un megagrupo estelar. Pero como digo, fue derrotada, también por un tercero en liza, el Vindaloo de Fat Les, otra banda hecha ex-profeso de retales famosos (el Blur Alex James, por ejemplo), una cachondada que parodiaba el Bittersweet Symphony de The Verve y fue seleccionada por los fans.

Para la Euro del 2000 Fat Les repetían, esta vez con Jerusalem, una especie de marcha, con coros infantiles, orquestas, famosos y un soniquete perfecto para entonarse en la grada justo antes o después del God Save The Queen, pero cuya calidad estaba bastante por debajo de la experiencia general de toda una década. Pese a que un número 10 no estaba nada mal, era con mucho la peor posición en los charts de un single de este tipo. Pero cogido el gusto a las parodias y las comedias, los humoristas Ant & Dec serían los responsables de We’re On The Ball para el Mundial 2002, destacando el modo en que se rescatan imágenes de la reciente, vengativa e histórica humillación que, tras décadas de derrotas, al fin lograron ante los alemanes (1-5), encima en suelo teutón, y aunque fuera un amistoso.

Parecía que los buenos años -musicales- habían pasado del todo, y para la Euro 2004 eligieron rescatar el All Together Now y remezclarlo. La vuelta al britpop se confirmó de cara al Mundial alemán de 2006, con Embrace, la que fuera promesa fallida a mediados de los noventa. World At Your Feet se colocó en el número 3, volviendo a demostrar el gran respaldo que el público inglés le da a este tipo de cosas.

Pero ya metidos en la época de los concursitos televisivos era cuestión de tiempo que la cuestión se sometiese al circo, y si ya antes surgían dos o tres temas, ahora lo hacían a porrón, para la democrática elección de la caja tonta. El rapero Dizzee Rascal y el comediante James Corden convirtieron esto en la canción oficial, desmembrando por el camino el Shout de Tears For Fears, fue en 2010, el del Mundial africano, aquel en el que nuestros sueños balompédicos más húmedos se hicieron realidad.

Y para concluir, en la última Euro, la del año pasado, la que aún nos tiene hinchados como pavos, un nuevo experimento, Sing 4 England, un tema que recupera de algún modo las esencias de otros tiempos a la hora de hacer este tipo de cancioncillas, al menos en el acervo inglés, pero que como novedad presenta como cantante al ex-futbolista y comentarista televisivo Chris Kamara, algo así como si Michael Robinson se pone a cantarle a la selección… ah no, un momento, que Robin es inglés. Pero ahora que lo pienso, no estaría mal, lo mismo se nos pegaba algo. Si hay que amordazar a Sergio Ramos yo me ofrezco.

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