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Versión / Original: Nina Simone

Publicado en 21 abril 2013 por y

Jazz Singer Nina Simone in Dress and TurbanPara seguir adorando a Nina Simone como se merece en el décimo aniversario de su muerte, desde bSides hemos elaborado este especial Versión / Original dedicado exclusivamente a ella. Obviamente se trata de una lista reducida puesto que si compiláramos TODAS las versiones en las que Nina ha tenido algo que ver no terminaríamos nunca. Antes de empezar, hay que dejar clara una cosa: Nina Simone no es una compositora, al menos en el aspecto más estricto de la palabra. Sí, escribió algunos temas y otros fueron escritos especialmente para ella pero también es cierto que buena parte de su obra se basó en cubrir temas de otros y hacerlos suyos. En muchos casos eran temas folk tradicionales y en otros cortes que no habían tenido demasiada repercusión. También hizo versiones de canciones ya conocidas por aquel entonces. Aquí hemos seleccionado unas cuantas, y os dejamos una lista de Youtube con todos los originales y versiones que mencionamos en las siguientes líneas:

Janis Joplin: Little Girl Blue

Una canción popular de los años treinta que empezó a tener cierta repercusión en el musical Jumbo. Nina Simone la escogió para que formara parte de su álbum debut del mismo nombre. Muchos otros harían su propia versión, desde Carpenters a Sarah Vaughan, pasando por Louis Armstrong. De todas formas, si hubo alguien que supo hacer la canción casi más suya que de Nina, esa fue Janis Joplin. Su versión aparece en I Got Dem Ol’ Kozmic Blues Mama!

David Bowie: Wild is the Wind

Esta canción fue nominada a un Oscar en 1957 (película del mismo nombre). El intérprete fue Johnny Mathis y tuvo bastante popularidad. Nina la grabó dos veces (muy recomendable la versión de 1964 en Nueva York) y también la impregnó de su propio estilo. Como se podrá observar en casi todas las canciones que formen parte de este especial, muchos (George Michael, Cat Power) hicieron su propio homenaje y, la mayoría, se inspiraría en la versión de Nina. Entre éstos cabe destacar a David Bowie, que incluyó Wild is the Wind en su álbum Station to Station de 1976. La versión de Nina sigue siendo de muchos kilates, pero la de Bowie no está a mucha distancia.

Jeff Buckley: Be Your Husband

Escrita por el marido de Nina y originalmente titulada Be my husband, fue bastante popular en los setlists de Simone. Las versiones posteriores suelen seguir el patrón original: a capella con palmas y un hit-hat como único acompañamiento. Entre éstas podemos destacar dos: la de Damien Rice y Lisa Hannigan que, bajo mi punto de vista, queda un pelín sosilla y, de mayor calidad interpretativa, la del malogrado Jeff Buckley, que en todos sus conciertos en solitario solía interpretar varias versiones de Nina. Be Your Husband era una de las favoritas del público y no es para menos.

Hair: I Ain’t Got No/I Got Life

En realidad son dos canciones distintas que aparecen en distintos momentos del musical. Nina Simone hizo un medley y el resto es historia: uno de sus singles más exitosos que la ayudaron a relanzar su carrera y a ser conocida, varios años después de su muerte, por las nuevas generaciones (a pesar de tener que agradecérselo, entre otras cosas, a un anuncio de televisión). Era una de las fijas en su repertorio.

Muse: Feeling Good

Los músicos contemporáneos siguen recordando a Nina pero, en realidad, Feeling Good tampoco es suya, sino que forma parte de The Roar of the Greasepaint – The Smell of the Crowd, un musical de mediados de los sesenta. Tuvo bastante éxito pero, y no era la primera vez que ocurría, Nina hizo suya la canción y muchos la asocian directamente con ella. Entre los artistas que incluyeron este tema en sus repertorios tenemos a George Michael, Eels y Michael Bublé. Aquí destacaremos la versión de Muse, que dota a la canción de un punto agresivo del que otros covers carecen.

Santa Esmeralda: Don’t Let Me Be Misunderstood

Ésta fue escrita especialmente para Nina y, curiosamente, se podría decir que los arreglos posteriores de otros artistas lograrían, probablemente, más repercusión que la original. Entre éstos podemos mencionar a The Animals, que curiosamente se hicieron conocidos gracias a su versión de The House of the Rising Sun, que a su vez se basó en la de Nina. No obstante, a mucha gente joven le sonará por otra cosa: la batalla final entre Uma Thurman y Lucy Liu (Beatrix Kiddo vs O-Ren Ishii) en Kill Bill vol 1. Cuando O-Ren camina despacio por la nieve, esperando el momento perfecto para atacar, se empiezan a oir unas palmas que indican que la canción está a punto de comenzar. Tiene su punto, aunque acaba resultando un pelín hortera y empalagosa.

Patti Smith: Don’t Smoke in Bed

No es de las más conocidas de Nina y, de nuevo, se trata de una versión de otra versión. La canción fue escrita por Willard Robison y Nina la incluyó en su álbum debut. Patti la grabó como parte de un álbum homenaje a mediados de los noventa y, la verdadsea dicha, su interpretación es bastante notable. También merece la pena escuchar la versión de Marianne Faithfull, aunque no es posible encontrarla en Youtube.

Eddie Cantor: My Baby Just Cares For Me

Una de las canciones estrella de Nina, recuperó su fama cuando a Chanel le dio por utilizarla para un anuncio en los ochenta. Pero, como suele ocurrir (y ya van unas cuantas veces), la canción es bastante más antigua. Fue compuesta por Walter Donaldson para el musical Whoopee y, como ocurre con bastantes de las canciones de esta lista, Nina la incluyó en su primer álbum. Las versiones posteriores (George Michael, Nat King Cole, etc) suelen seguir el patrón de la de Nina aunque hay alguna excepción, como la de Cindy Lauper, pero la original fue ésta.

Les Baxter: Sinnerman

Igual que ocurre con My Baby Just Cares For Me, Sinnerman es una canción bastante más vieja que la propia Nina aunque, en este caso, se trata de un corte tradicional americano. La versión de Nina, de diez minutos (perteneciente a Pastel Blues), es super conocida, tanto que siguen haciendo remixes a día de hoy (Felix da House Cat, mismamente). La original, como suele ocurrir con el folk tradicional, probablemente se haya perdido, pero sí que existe una primera grabación (Les Baxter-1956) de la que derivan los rendimientos posteriores. The Wailers también hicieron su propia versión adaptada al reggae y que se acabaría conociendo como Downpressor.

Nina Simone: My Sweet Lord, de George Harrison

Para terminar incluiremos un par de versiones que hizo Nina de temas conocidos. El primero de ellos es My Sweet Lord, del ex Beatle George Harrison. La primera versión de Nina, incluida en Emergency Ward, dura dieciocho minutos y forma parte de un medley con un poema de David Nelson titulado Today is a Killer.

Nina Simone: Strange Fruit, de Abel Meeropol/Billie Holliday

Escrita por Meeropol en formato poema, esta canción se hizo famosa gracias a la interpretación de Billie Holliday en 1939. Trata sobre el racismo en América, concretamente sobre el linchamiento de afroamericanos acontecido en los estados del sur y en otras zonas supuestamente no segregadas. Era obvio que Nina, que siempre luchó contra cualquier clase de discriminación, acabaría incluyendo esta canción en su repertorio.

La lista es reducida y nos han quedado unas cuantas en el tintero. Al que quiera (y tenga tiempo para realizar una búsqueda), le puede interesar algún clásico como Black is the color (versionado por Sinéad O’Connor) o la propia interpretación de Nina de Ne Me Quitte Pas, Revolution (The Beatles) o No Woman No Cry (Bob Marley), por mencionar alguno. 

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Versión / Original: Dark Covers (I): The Mission

Publicado en 12 abril 2013 por

the_mission_80's_promoConocida es la afición de las bandas gótico-siniestras por hacer versiones de otro, bien del mismo palo, bien de otros muy distintos. No es que en el resto de los estilos musicales esto no se de -todo el mundo versionea-, pero siempre he tenido la sensación de que bajo esta etiqueta es una práctica en la que se abunda. Uno de los grupos más prolíficos en este sentido siempre fueron The Mission, la banda que Wayne Hussey formó, junto a Craig Adams, Simon Hinkler y Mick Brown, tras implosionar a The Sisters Of Mercy. Vamos al tema, aquí van 11 temas versionados a lo largo de su carrera.

1. Like A Hurricane (Neil Young)

Lanzada por Neil Young en el año 77, este fantástico tema fue una de las primeras experiencias de los Mission en este terreno. Aparece en The First Chapter (87), segundo disco de la banda, una recopilación de primeros singles y grabaciones. Intentar equipararla a la joya de Young sería un pecado, pero el resultado no fue nada malo, muy encajado en el tipo de sonido que cabía esperar de una banda como esta en un tiempo como aquel.

2. Dancing Barefoot (Patti Smith Group)

La original fue el segundo single de Wave, disco del año 79 firmado por la Smith y su banda. The Mission la coló en el mismo disco que la anterior, con un corte acústico que se acopla como un guante a la voz de Hussey, aunque claro, volvemos a tener un referente original demasiado duro de roer.

3. Tomorrow Never Knows (The Beatles)

Atreviéndose con tanto gigante los Beatles tenían que aparecer, y en la versión estadounidense del First Chapter sería el tema con el que se abría el disco, sustituyendo a Neil Young. Una versión con el mismo perfume a obertura, con mayor incidencia en la psicodelia.

4. Wishing Well (Free)

Pero no fue la única variante entre versiones del disco a uno y otro lado del Atlántico, y de nuevo le tocó la china a una cover. Esta vez el formato para los EEUU incluía este pozo de los deseos, originalmente grabado por Free en 1972. La cosa se ponía rockera.

5. Dream On (Aerosmith)

En 1988 se lanzaba Children, el que para muchos es el mejor disco de The Mission.  Ya casi al final aparece esta versión del Dream On de Aerosmith, publicada por primera vez en 1973.

6. Mr. Pleasant (The Kinks)

En 1990 The Mission publicaron uno de sus discos más exitosos, Carved In Sand llegó al 7 de las listas británicas. Meses después, en noviembre, lanzaban Grains Of Sand, un disco de descartes de aquel álbum. La primera versión con que nos topamos es esta de Mr. Pleasant, de los héroes sesenteros The Kinks. Una elección chocante para los chicos de Hussey, pero en el fondo comprensible conociendo al personaje. Divertida.

7. Love (John Lennon)

Y como ya hemos demostrado que valentía no nos falta, casi cerrando Grains Of Sand llega el señor John Lennon, prestando su Love, tema que aún incluso en no muy lejanas giras de Wayne Hussey en solitario hemos podido escuchar en directo, acústico y simple.

8. Atomic (Blondie)

En 1992 el New Musical Express quiso rendir homenaje a base de versiones a toda una serie de números 1 del rock, y lo celebró con un cuádruple disco llamado Ruby Trax. En su primer disco The Mission soportaban el peso de ejecutar el legendario Atomic de Blondie, una versión espesa pero bastante interesante.

9. All I Want Is You (U2)

Los noventa trajeron el apagón de la estrella de la banda y también el frenazo a la costumbre de las versiones. Ya no volverían a incluir ninguna en un LP de estudio, pero alguna más caería en recopilatorios de varios artistas. La primera, en 1999, incluida en We Will Follow: A Tribute To U2, una revisión del maravilloso All I Want Is You de los irlandeses, para mi gusto demasiado opaca, fallida y arquetípica del errático estilo que The Mission adoptaron en buena parte de la segunda etapa de su carrera. Aquí la tenéis.

10. After All (David Bowie)

El mismo año, de nuevo el sello Cleopatra se embarcaba en un homenaje del mundo gótico llamado Goth Oddity, A Tribute To David Bowie. The Mission volvían a estar ahí, esta vez con After All, del clásico disco The Man Who Sold The World (1970).

11. Never Let Me Down Again (Depeche Mode)

Aural Delight (2002) no se puede considerar un disco de estudio “normal” en The Mission. No hay material original. Se trata de un álbum en el que regraban viejos temas propios e incluyen alguna cara b, materiales perdidos e incluso trabajos de Hussey en solitario (dulce versión del Can’t Help Falling In Love With You de Elvis). Pero como The Mission si que hay una cover interesante, y de nuevo original de un tótem, el Never Let Me Down Again de Depeche Mode, que pese a salir resultona vuelve a quedarse corta ante la grandeza del referente escogido. Con ella nos despedimos.

PD: Os hemos preparado una lista de Spotify con los temas disponibles en la plataforma, tanto originales como los ejecutados por The Mission.

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Versión / Original especial: 50 años de Please Please Me

Publicado en 22 marzo 2013 por

Tal día como hoy hace medio siglo, Please Please Me, el primero de los 12 LPs de estudio que grabaron los Beatles se ponía a la venta en el Reino Unido. ¿Qué decir sin caer en el topicazo? Pues para empezar, evitaremos el “aquí empezó todo”. Porque no es así. Si bien Please Please Me fue el primer disco los Beatles, Lennon y McCartney llevaban tocando juntos desde el 57, George Harrison se les había unido un año después a pesar de su corta edad (tan solo contaba 14 años cuando consiguió convencer a Lennon de que le dejara ser el primer guitarra de su grupo, que por aquél entonces se llamaba The Quarrymen) y Ringo Starr llevaba aporreando la batería para con ellos desde el verano anterior: los Beatles eran una realidad en los escenarios de Hamburgo y Liverpool bastante antes de que se publicara Please Please Me.

En una de las noches en The Cavern Club

En una de las noches en The Cavern Club

También se puede decir, como he leído en varios sitios, que el debut de los Beatles, sin ser el mejor disco de la banda, sí que fue el que cambió todo en el rock para siempre: se habla de él como del primer disco de rock autocontenido, en el que los postadolescentes que pronto se convertirían en estrellas “más famosas que Jesucristo”, se preocupaban por componer la letra y la música de sus canciones, tocaban sus propios instrumentos con razonable solvencia y, además, se empeñaban en que los cuatro, hasta el batería (a pesar de su limitadillo registro vocal), cantaran en al menos uno de los temas del LP. Si bien todas estas afirmaciones son ciertas, tampoco estoy del todo segura de que con Please Please Me los Beatles estuvieran descubriendo América: si que es cierto que utilizaban todos estos factores, que no eran del todo habituales a principios de los 60, y les añadían dosis increíbles de gracia, desparpajo y, ante todo, cuatro talentos imparables. La bomba de relojería en la que se convertiría la Beatlemanía estaba a punto de estallar.

De modo que bien, Please Please Me no es el mejor disco de los Beatles, ni comparándolo con los de la primera o los de la segunda etapa. Era original pero no revolucionario. No retrata el mejor momento ni vocal ni instrumental de los cuatro de Liverpool, aunque sí que es claro reflejo de la versión más juvenil y fresca de unos Beatles a los que les quedaban muchas cosas por pulir. ¿Qué pasa? ¿Lo vamos a reseñar solo porque es de los Beatles? ¿Solo porque es el primero? Pues miren: sí. Y si les parece mal, cierren la pestañita y a correr: a este blog no se viene a leer medias tintas sobre los Beatles. El problema es que tal vez Help!, Revolver, Sgt. Peppers o Abbey Road son discos tan absoluta, jodida y completamente grandes que tendemos a pensar que los demás son obras menores. Pero es que señores, los Beatles son los Beatles porque si bien esos cuatro discos que acabo de mencionar son de 11, los ocho restantes son de 9 o 10. Uno no se convierte en “más famoso que Jesucristo” haciendo cuatro discos buenos y ocho mediocres: todos los discos de los Beatles son reseñables, venerables y revisitables hasta el infinito. Eso es lo que significa la inmortalidad. Y, si no estás de acuerdo, cierra la pestaña.

En fin. Y después de este alegato beatlemaniaco, pasemos al turrón. En esta entrada quiero hablar un poquito de las circunstancias en las que se creó Please Please Me (ya he puesto un poquito las bases de cómo les iban las cosas a los de Liverpool antes de entrar al estudio) y de los temas lo forman; pero también me he permitido la licencia de encuadrarla en nuestra sección de Versión / Original (esa en la que revisamos las mejores y versiones de temas míticos realizadas a lo largo del tiempo), abarcando todos los temas del disco. Vamos, pues, a por ello.

Historia y cifras

El primer single que se publicó de los Beatles fue Love Me Do, en otoño de 1962. Tuvo un éxito moderado, alcanzando el número 17 en las listas de éxito británicas. Se había grabado, junto con otros tres temas, en la primera sesión de grabación que George Martin contrató para los Beatles en los estudios que EMI tenían en Abbey Road, en Londres. Por aquél momento Ringo no estaba del todo asentado como batería de la banda. Tras la grabación y la publicación de este primer single, los Beatles continuaron viajando a Hamburgo a tocar (se habían montado cierta reputación allí) y seguían actuando de manera regular en bares de Liverpool, especialmente en The Cavern. En estos meses, Martin maduró la idea de tratar de capturar la fresca esencia del grupo en una grabación en directo en el mítico bar: en primer lugar, Please Please Me iba a ser un disco grabado en directo, pero Martin descartó la idea debido a las dificultades técnicas.

The Beatles tocando en The Cavern Club de Liverpool en algún momento de 1962 o 1963

The Beatles tocando en The Cavern Club de Liverpool en algún momento de 1962 o 1963

De esta manera, el lunes 11 de febrero de 1963, a las 10 de la mañana, John, Paul, George y Ringo entraban de nuevo al estudio de Abbey Road para completar dos sesiones de grabación de tres horas concertadas, producidas y lideradas por Martin. Lennon estaba bastante resfriado, de modo que Twist and Shout, que era el tema que más iba a maltratar su maltrecha garganta, se dejó para el final del día. Please Please Me se grabó en un día maratoniano: a la tarde Martin se dio cuenta de que dos sesiones de tres horas cada una no iban a ser suficientes y contrató una tercera, que se completó el mismo día. Había un motivo para tanta prisa: aunque Martin había descartado la idea del disco grabado en directo, quería hacer todo lo posible para capturar la frescura que los Beatles transmitían sobre el escenario. Para ello, solo se le ocurrió ponerlos al límite.

The Beatles con George Martin durante las sesiones de grabación de Please Please Me

The Beatles con George Martin durante las sesiones de grabación de Please Please Me

Ese día de grabación costó unas 400 libras de la época (lo equivalente a unas 10000 libras actuales). La producción fue rápida y poco profunda: se trató de respetar lo más posible el sonido puro, el diamante en bruto que eran aquellos cuatro chavales. El resultado fue un LP de 14 temas, 7 por cara, con una duración de algo más de 32 minutos y en el que ninguna canción llegaba a los 3 minutos. Respetando los deseos de la banda, los cuatro miembros de la misma cantaban en el disco, la desgarrada voz de Lennon, lejos de ser un problema, se  convirtió en una característica del álbum y es el detalle que hace mítica a Twist and Shout. Según los estándares de la época, la productora impuso que entre los temas propios hubiera varias versiones de canciones recientes y conocidas de la época (en los próximos párrafos volveré sobre este tema). Please Please Me alcanzó el primer puesto en las listas de ventas británicas en mayo de 1963 y se mantuvo ahí durante 30 semanas. Sólo cuando sus niveles de ventas bajaron se publicó el segundo álbum de los Beatles: With The Beatles (1963). Cuando terminó aquél 1963, la leyenda ya había comenzado.

Legado

Ya hemos visto que Please Please Me no contiene, tal vez, las canciones más conocidas de los Beatles, exceptuando Twist and Shout y alguna más. Pero, como con todos los discos de la banda de Liverpool, su sombra es alargada, y son cuantiosas las versiones que hay de muchos de sus temas… bueno, más bien, de los temas que fueron compuestos por los Beatles. Porque Please Please Me contiene hasta 6 temas que son a su vez versiones de canciones de la época. Estos temas son especialmente interesantes, porque ponen de manifiesto cuán brillantes eran ya por entonces los Beatles, convirtiendo canciones aburridillas como Misery de Kenny Lynch o repletas de tópicos como el Boys de The Shirelles en emocionantísimas baladas o frenéticos arrebatos de rock clásico que impiden al oyente mantener quietos los pies. (Aquí van todas ellas como lista de reproducción de Youtube).

Y por otro lado tenemos, por supuesto, las reinvenciones que otros artistas han hecho de los temas propios de la banda: The Supremes o The Who con I Saw Her (/Him) Standing There; Blondie dándole su característico y glamuroso toque al Please, Please Me, los españoles Stereotypo convirtiendo Love Me Do en un divertidísimo tema de dance; Peter Lipa alargando casi hasta el infinito la tensión y el dramatismo de P.S. I Love You o Barbra Streisand haciendo suyos los lentos y dolorosos versos de A Taste Of Honey. Todas las canciones de Please Please Me son y han sido reinventadas, hasta el punto de que el mes pasado la cadena de radio británica BBC2 (el equivalente a nuestro Radio 3) reunió a varios conocidísimos músicos nacionales en los estudios de Abbey Road para regrabar Please Please Me, con unos resultados la mar de interesantes:

Por último, mención a parte merece el inmortal Twist and Shout, que no era un tema original de los Beatles, pero que estos inmortalizaron de manera genial. La mayoría de las versiones que de él se han hecho desde entonces se basan en la de ellos: la que Bruce Springsteen lleva décadas tocando de manera recurrente, la que Bon Jovi revisa a veces y la genialmente entrañable y divertida de los Jackson Five, que cierra la lista de reproducción que hemos creado reinventando Please Please Me para celebrar este magnífico medio siglo de Beatles. Pronto volveremos a vernos las caras con el 50 aniversario del siguiente álbum de los cuatro de Liverpool: With The Beatles.

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Versión / Original: California Dreamin’

Publicado en 23 enero 2013 por

mamas_oaoas_if_you_can_believe_your_eyes_and_earsSeguimos en enero y hace un frío de pelotas. Es el momento en el que mi mente divaga y recuerda el verano, la calidez del sol y las camisetas de tirantes. Y a medida que pasan los minutos, es imposible que mis pensamientos se posen en unos versos que no sean

All the leaves are brown
and the sky is grey
I’ve been for a walk
on a winter’s day
I’d be safe and warm
if I was in L.A.

Así que es solo cuestión de tiempo que me ponga algún grandes éxitos de The Mamas and the Papas y revisite por enésima vez una canción que es posible que se encuentre en mi top ten personal de las canciones más redondas que he escuchado: California Dreamin’. Cuenta la leyenda que el líder de The Mamas and the Papas, John Phillips, soñó con ella una noche de 1963 en el piso que compartía con su esposa Michelle (otra de las porciones de la banda) en Nueva York. Se vio obligado a despertarla en mitad de la noche para que le ayudara a componerla; aunque no se publicaría hasta 1965, en el álbum If You Believe Your Eyes And Ears. En 1964 llegó al cuarto puesto de las listas de éxito estadounidenses y desde entonces es habitual en las listas de las mejores canciones de todos los tiempos que publican los medios de comunicación con cierta frecuencia.

Y se me ocurre que un tema tan mítico debe contar con una buena lista de versiones que la reinterpreten hasta la saciedad e instantáneamente se ha convertido en el objetivo perfecto de esta sección del blog. Lo primero que me llama la atención es que a pesar de lo popular del tema, solamente conozco dos versiones de antemano: la de los Beach Boys, que le aporta muy poco a parte del la textura mucho más metálica en las guitarras que tanto los caracterizaba y una pérdida del énfasis en el mítico punteo inicial; y la de Bobby Womack, que cambia hábilmente el tempo del tema, convirtiéndolo en algo mucho más pausado y con un sabor muchísimo más afroamericano, por momentos reggajose e a base de sustituir la gran parte de los arreglos originales de guitarra por vientos; ambas realmente cercanas en el tiempo a la publicación del original de The Mamas and the Papas. “Tiene que haber más”, me digo. Y empiezo a buscar.

Leo que R.E.M. tiene una versión del tema que se remonta a algún momento de principios de los años 90. La cosa pinta bien hasta que me la pongo: a parte de la personal voz de Michael Stipe le encuentro pocas peculiaridades a la canción, que se presenta descolorida, con las guitarras  demasiado apagadas y unos coros que parecen perdidos o, cuanto menos, poco afortunados. Los solos de guitarra, eso sí, se modifican un poco, pero parece que lo hacen a base de frases que podrían encajar más o menos en cualquier canción. R.E.M. tienen grandes versiones y esta no me parece una de ellas.

Sigo buscando y encuentro que otra de las versiones más celebradas de la canción es la que hizo José Feliciano en el 68: arranca con intenciones jazzeras pero acaba quedándose en música de ascensor, con unos violines de fondo que parecen sacados de telefilm de domingo y que, al final, a mi no me aporta nada sobre el tema original. Pero, afortunadamente, no toda la búsqueda es infructuosa: aparece, por fin, Nancy Sinatra y desnuda el California Dreamin’, obviamente con su estilo romanticón y popular, pero aportando, al menos, su bellísima y pausada voz. Es una versión que por lo menos logra desmarcarse de los punteos sin morir en el intento, con un sabor viejuno pero sin quedar hortera, aunque perdiendo gran parte de la agilidad del tema original, así como del dramatismo que su acelerado tempo le confería.

A partir de aquí mi búsqueda se convierte en un auténtico infierno: una lista interminable de karaokes interpretados por bandas más o menos irrelevantes y que no aportan absolutamente nada a la canción original. Ni que decir tiene que no parece haber grupos medianamente recientes que se hayan atrevido con el California Dreamin’: solo encuentro un par de concesiones más. La primera, una versión de frenético ska muy eléctrica a cargo de Skafari que al menos es divertida, no contiene coros que generen vergüenza ajena y que consigue buenas dosis de tensión saltarina a medida que se acerca a los estribillos. La combinación de guitarras eléctricas muy muy duras y lugares comunes del ska acaba siendo realmente efectiva. Para acabar, una versión algo más punkarra que bien podría haber sido ejecutada por unos Blink 182, Simple Plan o cualquier banda americana del estilo, pero que corre a cargo de un chavalín llamado Dave Days y que, sin romperse la cabeza, adapta el clásico tema a los estándares que tanto gustan a la juventus estadounidense y que lo hace, para qué engañarnos, sin hacer demasiado el ridículo.

¿Hay más versiones del California Dreamin’? Sí, muchas. Tal vez demasiadas. ¿He encontrado alguna que compita con la original en mi corazón?  La de Nancy Sinatra me gusta, pero no creo que me la ponga mucho. Tal vez es posible que estemos ante un tema tan característico y personal de una banda que cualquier intento de adaptación quede fallido. Puede que sencillamente no quede mucho que aportarle a esta canción. O puede que yo no haya dado con las versiones adecuadas. Obviamente, si alguien conoce alguna otra que merezca la pena, los comentarios están a su disposición para compartirla: tengo verdadera curiosidad. Como siempre, te dejamos la lista de reproducción completa en Youtube con todas las versiones de las que hemos hablado, así como nuestra lista de Versión / Original en Spotify, en la que vamos recopilando todas las versiones que mencionamos en esta sección.

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Versión / Original: Running Up That Hill (A Deal With God)

Publicado en 25 octubre 2012 por

Running Up That Hill es un tema que originalmente iba a titularse A Deal With God y que fue publicado por Kate Bush en 1985 como primer single de su quinto álbum, Hounds Of Love. La canción lo tenía todo para ser un hit en plenos 80: arreglos que hoy pueden sonar hasta vergonzantes, un estribillo pegadizo pero sin ser repetitivo y una buena letra con claros tintes eróticos pero que no llegaban a ser excesivos para los estándares de la época. Y lo fue, no solo en su país de origen, el Reino Unido, sino que llegó con fuerza a los Estados Unidos. Acabó convirtiéndose en una de las canciones más emblemáticas de la cantautora británica. No es para menos: en mi opinión, es una canción tremendamente bella a la que le pierden, en primer lugar, el intento de convertirla en un tema dance y, en segundo, la arreglística de los 80.

Este verano, con motivo de las olimpiadas londinenses, se ha publicado una remix del mismo tema. La verdad es que es exactamente lo mismo que hiciera Bush hace 27 años, adaptada a las bases bailables de nuestros días. El resultado, es eso sí, menos movido, más contenido. Pero creo que hay una explicación para esto. Prosigamos.

En la última década son muchos los grupos que se han atrevido con Running Up That Hill, aportando muy muy poco, rebajando solamente un poco la carga de sintetizadores, intentando convertirla en una balada pastelera. Es curioso, es una canción muy buena pero hay que saber encontrarle el punto para que funcione. Una de las versiones más interesantes viene del género del darkwave y la interpretó Faith and the Muse en 2001, acertando de pleno sustituyendo los blandengues sintetizadores por una potentísima batería que guía todo el tema a través de una melodía completamente desnuda, solo trazada por guitarras eléctricas frías y precisas. Me ha costado encontrar versiones de esta canción que me gustaran, pero esta lo ha hecho.

En cambio, una de las revisiones del Running Up That Hill más conocida es de las que menos me llaman la atención. Y es que la versión que los holandeses Within Temptation en el año 2000 (fue un single independiente, no asociado a ningún disco) no me acaba de calar. Y ojo, que esta banda me gusta bastante. Una pena, porque la versión arranca bien: de nuevo, los sintetizadores se adaptan perfectamente al género del metal sinfónico, llenándolo de flautitas y, rápidamente, de un guitarreo de calidad. Pero en este caso la voz de Sharon den Adel, que siempre encuentro tan bella y contundente, en este caso se me hace estridente, demasiado aguda para el carácter del tema. Es una lástima, porque Within Temptation convirtieron Running Up That Hill en una gozada de rock, tal vez excesivamente recargado con los arreglos propios de su género, pero no consigue emocionarme.

Pero para mi la verdadera versión del Running Up That Hill, aquella a través de la que yo conocí este tema en mi más tierna juventud, es la que Placebo se marcaron como bonus track de su Sleeping With Ghosts (2003). Es este tipo de versiones las que me mueven a escribir esta sección: Placebo han hecho, con el paso de los años, de este uno de sus temas más emotivos y queridos por sus fans. De hecho, últimamente, es la única canción del Sleeping With Ghosts que tocan en sus conciertos. ¿Por qué me parece tan perfecta? Me fascina la manera en la que por fin alguien consiguió captar la dureza de la letra, convertir el pacto con Dios casi en un pacto con el Diablo (esto es bastante propio de Placebo), reducir el tempo, arrastrarse entre las frases para hacer patente el dolor que produce cada palabra. También me encanta la austeridad instrumental y arreglística con la que Placebo resolvió la versión, cosa que es muy poco típica de ellos, que consiguen grabaciones muy estudiadas y cuidadas. De hecho, para mi es uno de esos casos en los que la versión supera a la original.

Como siempre, puedes disfrutar de todos los vídeos incluidos en esta entrada del tirón a través de nuestra lista de reproducción de Youtube o, si lo prefieres, puedes pasarte por nuestra lista de Versión / Original en Spotify y encontrar estos temas.

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Versión / Original: Ziggy Stardust

Publicado en 09 octubre 2012 por

Hace unos meses se cumplían 40 años de The Rise And Fall Of Ziggy Stardust And The Spiders From Mars, uno de los discos más importantes de la carrera de David Bowie. Según algunos, el que más. Aquel álbum, concebido como una especie de melodrama musicado tenía un protagonista, el bizarro engendro intergaláctico Ziggy Stardust, que por supuesto, tenía su canción homónima y central en el disco. Ya contamos en su día el papel del personaje en la historia que contaba el disco y el de la canción en concreto. Lo que no dijimos es que el personaje en el que se basaba era en realidad un homenaje de Bowie a un cantante country llamado Norman C. Odmon, que se presentaba a sí mismo como The Legendary Stardust Cowboy, probablemente una de las primeras veces que en la iconografía estadounidense apareció la imagen del vaquero espacial, algo que de tanto en cuanto, seguiría jalonando la cultura underground en cine, literatura y cómic. Pero no hemos traído la canción hoy aquí para volver a hablar de Bowie ni de la importancia de Ziggy en su carrera ni sobre el papel de álter-ego que durante un tiempo desarrolló. Nuestro objetivo es la mejor versión que del tema se ha hecho.

Ziggy Stardust ha pasado por manos de muchos. De AFI a Def Leppard, Nina Hagen o Red Kross, incluso Dizzy Reed de Guns N’Roses jugueteaba con ella antes de tocar Street of Dreams durante la gira de 2001-2002. Ninguna de ellas ha logrado la popularidad de la que hizo Bauhaus, hace ahora exactamente 30 años. Nunca ha sido un secreto la gigantesca fuente de inspiración, tanto estilística como sonora, que Peter Murphy y los suyos encontraron en el Camaleón, y obviamente, tarde o temprano tenían que homenajearle. Lo que no sabían es que la jugada les iba a salir redonda.

En octubre de 1982 Bauhaus era una banda de culto que se había ganado una reputación en el circuito indie, pero que más allá de ser considerados como uno de los grupos seminales del movimiento siniestro-gótico, su nombre no había traspasado las duras barreras de los medios masivos. Buena parte de sus mejores canciones y discos ya estaban hechos. Visto hoy en perspectiva resulta curioso que el éxito llegase entonces. Y es que alguien tuvo la extraña idea de editar un nuevo disco, The Sky’s Gone Out, y un nuevo single separado, al margen de los que se extrajesen del álbum, el cual fue Ziggy Stardust, grabado gracias a una sesión para la BBC. El resultado fue tan bueno que la banda rompió su techo metiendo el tema en el número 15 británico, arrastrando de paso a The Sky’s Gone Out al número cuatro, apareciendo en el famoso Top of the Pops, y ganándose una popularidad que cautivó a Tony Scott para hacer que su angustiosa película The Hunger (1983) arrancase con imágenes de un acongojante Murphy y los acordes del asfixiante comienzo de su primer gran tema: Bela Lugosi’s Dead (1979). Todo el magnetismo y fuerza visual que poseían Bauhaus pudieron al fin ser contemplados por gentes “no militantes”, y todo gracias al eterno y viejo Ziggy Stardust.

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Versión / Original: Hurt

Publicado en 03 octubre 2012 por

Desde 1995, los depresivos, suicidas o abandonados por sus parejas tienen (tenemos) una canción fetiche: se trata de Hurt, una de las joyas que Nine Inch Nails regalaron al mundo desde su atalaya de rock industrial noventero. Mucha gente la describe como una de las canciones más tristes jamás escritas. No sé si llega a tanto, pero no cabe duda: la letra es demoledora, la soledad de la voz de Trent Reznor acariciándote primero y rasgándose cuando llega al You could have it all / My empire of dirt. A menudo Reznor la ha descrito como una de sus favoritas entre las canciones que ha escrito, y era cierre habitual de los conciertos de Nine Inch Nails.

Ya cuando este tema se lanzó (llegó al 8 en el billboard estadounidense) lo hizo en dos facetas. Por un lado, la que se publicó en The Downward Spiral, con las perfectas señas de identidad de NIN: sonido muy sucio, voz susurrante, casi sostenida por un hilo, tan tenue y silenciosa que la letra casi ni se escucha. La instrumentación forma parte perfecta de los gustos industriales, disonantes y hasta experimentales de la banda en aquél tiempo: con todo eso de fondo era difícil distinguir el doloroso trasfondo del tema.

Pero prácticamente a la vez (en el videoclip oficial, sin ir más lejos) se lanzó lo que se llamó una quiet version, que no es más que una versión en directo del tema, solo que con las extravagancias industriales de Reznor y compañía bastante dulcificadas, pero con las complejas inflexiones de la voz intactas. Fuera como fuere, el tema se dulcificaba notablemente, dando algo más de protagonismo a la voz y dejando escuchar la letra un poquito más desnuda y menos distorsionada.

Y en 2002 llega Johnny Cash, leyenda viva que, tras unos años haciendo, básicamente lo que le daba la gana con su serie de discos American, y le pide permiso a Trent Reznor para versionar Hurt. A pesar de lo mayúsculo del halago, Reznor duda. Hasta que ve el videoclip. Y mucho temo que poco más se puede decir: Johnny Cash fue un puto genio y Hurt su último gran éxito comercial (murió al año siguiente de grabarla). Definía Hurt como ‘La mejor canción antidroga que había oído nunca’. Cash no necesita nada para redescubrir el tema, ya de por si genial: una más que básica adaptación a su guitarra y su voz, ya anciana y mucho más quebradiza que el torrente que exhibía en su juventud. El dramatismo aumenta cuando pronuncia las dolorosas palabras The needle tears a hole / The old familiar stink: aunque no tuvieron que ver con drogas inyectables, Johnny Cash sufrió terribles problemas de adicción a las anfetaminas y los barbitúricos que estuvieron cerca de acabar con su carrera en los años 50 (esta etapa de su vida se retrata magistralmente en el biopic Walk The Line del que ya hablamos hace unos meses).

Hay más versiones de Hurt, todas ellas al rebufo de la de Johhny Cash. No merece la pena hablar de ellas. Poco más se puede decir sobre el tema que no diga la propia canción por si misma. Si acaso, cabe prestar atención a su videoclip, repleto de imágenes de juventud ya no solo de Johnny, sino de June Carter, su inseparable segunda esposa que falleció tres meses después de su grabación. El videoclip de Hurt constituye un epitafio perfecto para una pareja mítica, no solo de la historia del country o de la música estadounidense, sino para un par de leyendas del siglo XX como pocas las hubo.

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Versión / Original: A Case Of You

Publicado en 18 septiembre 2012 por

Era 1971, la canadiense Joni Mitchell hacía folk y dentro de la joyita que era su álbum Blue, había un diamante que brillaba un poco más: A Case Of You. La canción carecía de adornos: no los necesitaba. Tan solo una guitarra con el sonido cortado y ligeramente ahogado y la aguda voz de Joni Mitchell. Y una letra triste. Tan triste como pocas. Aunque la canción se interpretaba con un aire rápido (hasta sorprendente, para su trágico carácter), su letra te deja hecho trizas.

I remember that time you told me, you said,
“Love is touching souls”
Surely you touched mine
‘Cause part of you pours out of me
In these lines from time to time

A Case Of You se convirtió en la canción más conocida de la carrera de Joni Mitchell, y aún hoy aparece en bandas sonoras de vez en cuando. Obviamente, las versiones no la han dejado tranquila. Aunque si algo me llama la atención es que la mayoría de éstas se concentran en los últimos 10 años, en lugar de los inmediatamente posteriores a la publicación del tema. Tal vez sea también por eso que la mayoría despojen a A Case Of You de todos sus atributos folkies y la acerquen a arreglos más jazzísticos.

Me atrevo a apuntar a una culpable obvia para esta mutación: la, también canadiense, Diana Krall. Y sí, amigos, aunque ahora de la impresión de que la rubia más rubia del jazz esté un poquito acabada (ay, lo que me duele escribir esto); hubo una época en la que la Krall daba conciertos interminables y apasionados. Algunos daban hasta para disco y DVD, como fue el Live In Paris que publicó en 2002, cuando estaba en la cresta de la ola (por cierto, un disco que le puede encantar a cualquiera, aunque no tenga ni el más mínimo conocimiento sobre jazz). Y es que la Krall llevaba ya tiempo terminando sus conciertos con una versión de A Case Of You que la sentaba a ella sola delante de su piano que te quitaba el hipo y, casi, las ganas de vivir.

El tema cambiaba completamente, aunque tampoco se convertía a A Case Of You en un tema de jazz puro: sencillamente la Krall la adaptaba al piano y la cantaba (cuando todavía parecía que le apetecía cantar por algo que no fuera dinero) de la única forma posible que ella sabía por aquél entonces. De la única manera que debería cantarse ese

Oh, you’re in my blood like holy wine
You taste so bitter and so sweet
Oh I could drink a case of you, darling
And I would still be on my feet
Oh I would still be on my feet

Es decir, como si te estuvieran arrancando cada palabra de lo más profundo de tu ser. Como si te estuvieras haciendo un corte en la piel por cada frase que pronuncies. El minuto largo de aplausos que recibe la Krall en el vídeo deja bien claro que poco más hay que decir: sus admiradores esperábamos este tema en sus conciertos como uno de los más espectaculares. También es de las pocas canciones en las que Diana Krall no necesitaba apoyarse en su extraordinaria banda para brillar: como al principio, solo ella y el piano. La versión no tiene absolutamente nada que ver con la original. En mi opinión la mejora: capta perfectamente su desgarradora esencia y la explota al máximo con esa voz que parece que te acaricia cada vez que suena. Anda que no he lloriqueado yo veces en mi cuarto escuchando el A Case Of You de Diana Krall…

http://www.youtube.com/watch?v=crVITmOVZj0

Después de esto, da la impresión de que la canción se volvió a poner de moda: Prince la reinterpretó en 2004 para un disco tributo a Joni Mitchel en un claro ejemplo de seguidismo de lo que la Krall ya llevaba unos años haciendo; aunque con las pinceladas de genialidad de Prince. La suya es también una versión en la que el piano es el protagonista, pero los agudos coros y la apagada percusión también juegan un novedoso papel. Prince puro, hace que la canción parezca un tema de bar algo sórdido de algún momento entre los 80 y los 90. No me queda claro si la versión me gusta porque, aunque tiene los arreglos del piano mucho más trabajados (y efectistas) que los de la Krall, también suena demasiado pastelosa (y eso que la de la Krall ya lo es de por sí) y, por momentos, paródica.

Curiosamente me he encontrado que la versión más conocida ahora mismo es la que James Blake publicó el año pasado. He de aceptar que la primera vez que la oí pensé que era de Antony and the Johnsons. No puedo negar que es un cover que reproduce, por un lado, la adaptación al piano que hizo Diana Krall; pero que intenta imitar, con arreglos adecuados para la suya propia, la voz de Joni Mitchell. El resultado se me hace curioso pero poco emocionante, porque esa agudísima voz, llena de quiebros y gorgoritos me saca constantemente del dramatismo de la letra.

Para acabar, y remarcar la influencia de la versión que Diana Krall hizo de A Case Of You a principios de la década pasada, hago un pequeño apunte sobre la versión que KD Lang (ojo, otra cantautora canadiense) incluyó en su noveno álbum, Hymns Of The 49th Parallel (2004). A pesar de ser KD Lang una de las artistas más folkies y countries que se han acercado a esta canción; lo hizo imitando sistemáticamente la versión de la Krall, obviando por completo todas y cada una de las versiones acústicas de la Mitchell. No obstante, la versión de Lang se queda en eso: imitación con una voz mucho más dulce pero también menos emocionante que la de la Krall.

Lo dicho: una canción no apta para la semana posterior a la que nos haya dejado la pareja y una buena excusa para desenterrar dos discos extraordinarios: Blue, de Joni Mitchel; y el Live in Paris de Diana Krall. Puedes disfrutar de las cinco versiones de las que hemos hablado hoy del tirón en la lista de Youtube que hemos creado con ellas.

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Versión / Original: Enjoy The Silence

Publicado en 04 septiembre 2012 por

Hace unos días Dave Gahan comenzó a dar cuerpo a un rumor que se venía moviendo desde tiempo atrás: Depeche Mode andan preparando nuevo disco y, a tenor de las palabras de su cantante, parece que tienen bastante clara la línea que va a tomar. Este será otro asunto. El caso es que este fin de semana dio la coincidencia que cierto tema sonó en cierto sitio en el que yo andaba, y resulta que es uno de mis favoritos de siempre, y hablo en general, no de DM. Se trata de Enjoy The Silence, y simplemente porque me apetece, le vamos a dedicar un capítulo de nuestra sección de versiones.

¿Hay algo que decir sobre esta canción?, ¿sobre lo que supuso para Depeche Mode?, ¿sobre el éxito que alcanzó?, ¿sobre la influencia que ha tenido?, ¿hay alguien al que no se le ponga, al menos un poquito, el vello de punta al oirla?, ¿hay alguien que no sepa de qué va o a qué suena? Si has levantado el dedo en este último caso, puedes ir abandonando el local, o mejor no, quédate a ver si lo remediamos. En efecto, hay muy poco que decir a estas alturas sobre esta canción, de modo que vamos al grano, porque como era de esperar, la lista de versiones de un tema semejante es amplia. Nos quedaremos con unas cuantas significativas.

Uno de los primeros grupos en versionar Enjoy The Silence (1997) fue una de esas bandas aclamada por todos, influyente en ciertos sectores, y poco exitosa en comparación a otras que explotaron ciertos estilos. Se trata de los norteamericanos Failure, que adaptaron a su alt-rock la canción y que se incluyó en el tributo plagado de estrellas For The Masses. El endurecimiento del tema sería algo que muchos otros harían después, pero ellos fueron por delante:

Poco tiempo después, en 1998, los a mi parecer irregulares Apoptygma Berzek hicieron esta versión acoplada a su onda EBM. Desde luego no hay un exceso de aportes que cualquiera de los muchos remixes que la discografía de Depeche Mode cultiva pueda ofrecer, pero es innegable que el fiestón que se monta es evidente, y dado que estos noruegos tuvieron (y supongo que siguen teniendo) un fuerte tirón en algunos sectores, es claramente reseñable.

En esa misma época aparecieron los, a partes iguales adorados y vilipendiados Him. Estos finlandeses dotaron al tema de metal…si, vale, ya se que para muchos esto es más que discutible, pero ahí queda.

Uno de los momentos más importantes nos lo ofreció Tori Amos en 2001, año en que editó su disco de versiones Strange Little Girls. En la habitual soledad de su piano, y con esa voz tan característica, la Amos nos regaló una versión árida, seca, pero plena de intensidad. Es muy sorprendente palpar en ciertos pasajes como esta mujer es capaz de, sin tener nada que ver con el rock gótico, dar en la diana con tonos e inflexiones que serían muy característicos de la hornada de este estilo desarrollada durante los noventa.

Un nuevo y brusco cambio de registro. Nos vamos hasta Argentina para fijarnos en lo que hicieron desde el punk Smitten en aquel mismo año. Corto, rápido y directo, como mandan los cánones:

El testimonio patrio no lo pone Mateo Bocca, no, que también tiene su versión y en castellano. Son Niños Mutantes, a los que le tocó en 2004 el turno dentro del homenaje español Devoción Por Las Masas. Bastante aceptable, aunque desconozco porqué suenan tan a Sexy Sadie.

Atención al año 2005, donde se realizó, sin movernos de Argentina, la versión más bizarra que traemos. Corre a cargo de Tanghetto, que como ya sospecharéis, se marcaron un electrotango instrumental que no hay que perderse:

En 2006 los italianos Lacuna Coil demostraron que a veces no es necesario complicarse mucho la vida para sacar un rédito extraordinario de una versión. Respetaron las líneas maestras del tema y tuvieron suficiente con dotarle de la fuerza de su metal gótico más el buen hacer de la maravillosa voz de la no menos maravillosa Cristina Scabbia. El tema fue tan celebrado y aclamado por la crítica que acabó erigiéndose en uno de los hitos de su disco Karmacode. Tan brutalmente emocionante e intenso, aunque esta vez también en sonido, que el original.

Cambio total de registro con Keane, que se atrevieron con el tema. Bien, a mi se me queda corto, aunque le añaden un pequeño plus a su versión pausada con el ritmo del percusionista, pero echo de menos a Tom Chaplin más desatado cuando aún estaba en sus mejores tiempos.

Los últimos que vamos a destacar son Nada Surf, que en 20120, y también en un disco dedicado a canciones de otros (If I Had An Hi-Fi), fueron capaces de acotar bastante bien Enjoy The Silence a su estilo y a sus formas.

Y llegamos al final. No son todas, ni mucho menos. Se me quedan en el tintero la versión acústica que vino haciendo en directo Anathema unos años atrás, o los cristianos Anberlin con mucha intensidad, pero son una buena representación del amplio crisol de gente que en algún momento ha sentido la necesidad de tocar esta canción, este pedazo de canción. No hay mucho más que decir. A disfrutar.

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Versión/Original: … Baby One More Time

Publicado en 28 agosto 2012 por

Britney… antes de raparse la cabeza y volverse una lesbiana alcoholica

Una semana más seguimos con nuestra afición por revisar las versiones más raras, conocidas, locas o desconcertantes que conocemos. Después de dos canciones un poco densas como han sido Enola Gay y All Along The Whatchtower, hoy nos vamos a descolgar con algo un poquito más descafeinado. ¿Se acuerdan ustedes de Britney Spears? Venga, venga, no me seas tonto, que en el fondo yo sé que tu sabes quién es. Es más: yo sé que te sabes alguna de sus canciones, que has bailado alguno de sus temas en algún garito sin estar excesivamente borracho. Y es que, le pique a quien le pique, y por muy petarda que fuera esta chica (y, sobre todo, por muy sangrienta que haya sido su caída en desgracia), hay que aceptarlo: si la ponemos al lado de Keshas y productos similares de nuestros días, la verdad es que hasta se la echa de menos.

En fin, vamos al tema, y nunca mejor dicho. No hay una sola persona de menos de 30 años en el mundo civilizado que no se sepa el estribillo de … Baby One More Time. Es más, y que no se me fusile por eso: no es una mala canción. ¿Que por qué digo esto? Bueno, pues porque es una canción que ha pervivido, que no ha envejecido mal y que, a pesar de estar interpretada por una petarda, quedó grabada a fuego en la memoria colectiva. Hemos de tener en cuenta que, además, no todos los productos adolescentes estadounidenses se lanzan al azar: la mayoría de los que triunfan, lo hacen con un gigantesco equipo de compositores de calidad detrás. Sin ir más lejos, … Baby One More Time fue compuesta por el sueco (ahem) Max Martin, un tío que ya había trabajado con Ace Of Base y que después de esto compuso temas para Kate Perry (sus dos exitazos son suyos, de hecho), P!nk (esta ya no es tan petarda, aceptadlo) y Robyn (sí hijos sí). En serio, en los 90 las cosas no se dejaban tan a la ligera como ahora.

En fin, el caso es que la canción fue un bombazo, número uno en todas las listas de éxito mundiales y, como decía, ha pervivido. Y sí, se ha versionado. Y con bastante éxito. La primera y mejor versión, la que realmente me trae a escribir este post, es una muy inesperada pero que ya tiene años. Y es que en 1999 (o sea, el mismo año en el que se publicó el tema), la banda de britpop Travis, que por aquél momento eran lo más en Inglaterra, la incluyó como cara B de su single Turn. Desde entonces adquirieron la costumbre de cantarla en directo, haciéndola completamente suya, desnudando el tema, despojándolo de los adornos, bailoteos y dejes adolescentes, convirtiéndola en uno de esos desgarradores temas de desamor de Travis. Pusieron a descubierto un tema íntimo, emocionante y, sobre todo, lo hicieron propio. Durante muchos años los escoceses interpretaron esta canción como parte fija de su repertorio y soy testigo de que siempre era el tema más coreado por su (nada sospechoso de ser fan de Britney) público.

En fin, que la versión de Travis de la canción es todo lo que debe ser una buena versión para mi. Pero no fueron los únicos que se atrevieron a versionar a la Spears: otro reputado grupo, nada sospechoso de ser mainstream, ha interpretado … Baby One More Time numerosas veces sobre el escenario. Se trata de The Dresden Dolls aunque, sorprendentemente teniendo en cuenta la calidad de esta formación, aportan muy poquito al tema: sencillamente lo mimetizan utilizando incluso los mismos recursos instrumentales del tema original. Me sorprende que un grupo tan diferente no sea capaz de sacar nada mejor de este tema, pero allá ellos.

Y como último punto sorprendente, otra inesperada que se apuntó a la fiesta de las versiones de la Spears fue Tori Amos, que hace no demasiados años se arrancó en varios conciertos con una versión al piano de … Baby One More Time. La Amos hace una cosa muy parecida a Travis: despojar de arreglos y artificios, explotar la vena dramática del tema y convertirla en una canción tristísima ayudada por las imposibles inflexiones de su desproporcionada voz. El espíritu es el mismo que el de Travis, pero el camino es diferente: unos el de la guitarra acústica y la voz lastimera y a veces rasgada, la otra solamente un leve piano y, sobre todo, su chorro de voz. No sorprende que el efecto en ambos casos sea el mismo: sorpresa al descubrir que una canción que pensábamos que era una castaña es en realidad, un temazo de los gordos.

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