Archivo | Pop

Tags: , , , , , , , , , ,

Bilbao BBK Live 2013 (1/3): Cinco grandes citas

Publicado en 19 junio 2013 por

Una nueva edición del Bilbao BBK Live está cerca. El festival vizcaíno, cada vez más grande, mantiene alto su nivel de artistas en estos tiempos complicados. Si el año pasado la oferta ya era de lo mejor que tuvimos por aquí, esta vez vuelven a tener nombres de relumbrón, y las expectativas son altas, como muestra que Kobetamendi se ha quedado pequeño, teniendo que adaptar un monte cercano (id entrenando las patitas) para cobijar a los miles de campistas que se esperan. Un cartel atractivo y variopinto más un marco sugerente hacen de este evento parada obligatoria de este verano. Nosotros allí estaremos, e iniciamos hoy un pequeño serial recorriendo el plantel. Hoy nos fijamos en las letras gordas, y como siempre, bajo la subjetividad del que suscribe, estos son los cinco cabezudos que no nos perderemos.

  • Nombre: Bilbao BBK Live!bbk_cartel13
  • Web oficial: www.bilbaobbklive.com
  • Fechas: 11, 12 y 13 de julio
  • Ubicación: Kobetamendi, Bilbao
  • Precio: Bono de 3 días: 105€ + gastos. Entrada de día: 49€ + gastos. Entradas.
  • Camping: Sí, incluido en el precio del abono.
  • Lista de Spotify
  • Artistas confirmados: (Distribución pr días y escenarios aquí) Green Day; Two Door Cinema Club; Biffy Clyro; Vampire Weekend; Depeche Mode, Editors; Kings Of Leon, Band Of Horses; Alt-J; Twin Shadow y más.
  • Crónicas de años anteriores: Sí, edición 2012 días: jueves, viernes y sábado.

Depeche Mode

El jueves, día de arranque, queda indiscutiblemente dominado por el brillo de un nombre: Depeche Mode. Con aclamado nuevo disco calentito, los de Basildon se embarcan en el 17º tour de su historia, y de todos los rincones que están viendo y les verán pasar, este será el primero en España -en enero habrá más-. Poco hay que decir de ellos, de sus potentes directos y  del arrollador carisma de Dave Gahan sobre el escenario. De modo que ahí quedan, como la cita ineludible del día y del festival entero. Por lo que hemos podido palpar en lo que llevan de gira, podemos atisbar un concierto en el que el repertorio esté determinado por el tempo de los buenos nuevos temas de Delta Machine, que sirven de leit motiv para recuperar otras canciones no tan habituales de sus directos, aunque obviamente, la dosis de himnos siempre estará presente. Una actuación que aspira a conjugar la pausa, la intensidad y la emoción.

Editors

Pero junto a ellos, ese mismo día, tengo marcado en mayúsculas otro nombre, el de Editors, que independientemente de las muchas dudas que me ha generado su último disco -hablaremos de él en breve-, deben demostrar una vez más el pulso implacable de su directo. No es uno de los cabezas de cartel, pero aquí es donde empiezo a discriminar a mi parecer. Sus nuevas canciones, bien encajadas entre las viejas, nos pueden proporcionar uno de los conciertos del año, bien lo saben quienes a lo largo de estos últimos tiempos han hecho de sus actuaciones eventos cada vez más multitudinarios. Uno que pudo ver a Tom Smith y los suyos en época temprana, y no ha podido repetir, confía en que, aunque Chris Urbanowicz ya no sea de la partida, vuelvan a hacerlo como saben. Y es este el primer momento en el que se cruzan los dedos para que la programación de escenarios no juegue malas pasadas.

Kings Of Leon

Cambiamos de día para hablar del gran nombre del viernes. He de reconocer que para mi, los grandes momentos de pelear por las primeras filas en esta edición, se han terminado. Con mucha más calma -y probablemente ojo más sereno- me tomaré lo que queda, lejos de la furia del fan. La gran cita de este día es con Kings Of Leon, la banda de los hermanos Followill, prolífica, premiada y prestigiosa, portadora del genio musical que recorre históricamente Tennessee, capaz de emerger del mundo rural al éxito total en la estirada Gran Bretaña, estarán obligados a llenar el escenario grande de ese rock sureño influenciado por ritmos garageros y alternativos que les ha catapultado. Los casi diez años que llevan cosechando seguidores harán que muchas miradas están puestas en ellos -y en algún que otro estado de salud-.

The Vaccines

Ya sé que tienen una dura competencia entre los que aparecen en la parrilla después de los “jefes” del festival, pero son una apuesta personal. Llevan siendo una de las grandes sensaciones juveniles en Gran Bretaña desde su aparición, y aunque su primer y energizante trabajo pueda pecar un pelín de exceso de maquillaje en pos de sus aspiraciones comerciales -cosa contrastada-, Come Of Age (2012) demostró que la banda de Justin Young y Freddie Cowan puede ser capaz de girar, dar sensación de madurez, y conjugar estilos saliéndose del mainstream del momento sin muchos pelos en la lengua. Además, he comprobado la calidad, diversión y vitaminas que expelen en directo. Todo esto es parte de lo que les convierte en uno de mis fijos, aunque aún giren como teloneros de otros. Esta fiesta será el viernes.

Green Day

El gran nombre del sábado y del fin de fiesta. No me lo voy a perder, y sin embargo nunca han sido de mi devoción. Soy de esos a los que la banda californiana hizo alucinar con Dookie (1994), pero poco más. Dicen que llevan toda la vida haciendo lo mismo, se les ha calificado de padres del pijo-punk, e incluso John Lydon -que por cierto toca el día antes con sus PiL- reniega de ellos como icono moderno del punk, si es que Lydon puede dar titulaciones al respecto. Pero 85 millones de discos vendidos, miles de fieles seguidores, una estela de influencia notable, varios Grammy, una obra adaptada al teatro, American Idiot (2004), el carisma de Billie Joe Armstrong, su compromiso político, y una fama de brutal sonido en directo, obligan a estar ahí.

2 Comentarios

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , ,

5 grandes grupos que no me perdería en el Optimus Alive 2013

Publicado en 18 junio 2013 por

A priori son muchos los festivales que en la Península Ibérica prometen playa y buen tiempo. Pero si a la fórmula le añadímos la condición de que el cartel incluya verdaderos grandes nombres del panorama musical internacional, de esos que se escriben con mayúsculas, la lista se reduce, más aún si tenemos en cuenta que entre sus muchos atractivos, la playa y el buen tiempo no son los primeros que se nos ocurren cuando pensamos en Bilbao. En realidad, durante el verano, dos son los festivales “a la británica” en dimensiones y cartel que se desarrollan en las costas de la península: el FIB y el Optimus Alive lisboeta. Es por esto que, aunque no se desarrolle en España, el empaque de su cartel y las facilidades que hay para llegar desde nuestro país a la capital lusa, así como el creciente prestigio de esta cita festivalera, nos parece adecuado revisar su cartel y recomendarlo.

optimus_alive_2013_header

El Optimus Alive lleva celebrándose desde 2007 a las afueras de Lisboa y, aunque en sus inicios su cartel estaba más orientado hacia el rock en estado puro (Pearl Jam, Metallica, Rage Against The Machine o los Smashing Pumkins poblaban sus escenarios en los comienzos del festival), ha ido adquiriendo una deriva más indie y electrónica. En sus últimas ediciones se ha caracterizado por hacer una especie de selección (bastante acertada) de lo mejor de los carteles del BBK y del FIB para ofrecerlo, eso sí, en unas dimensiones algo más reducidas que las de los dos grandes veraniegos de nuestro país. Este año, sin ir más lejos, las cabezas de  cartel son exactamente las mismas que las del BBK, mientras que en los demás escenarios se agolpan algunos de los grupos más prometedores del FIB. Todo esto con una promesa bastante firme de sol, la playa al lado, Lisboa, una de las ciudades más bellas de Europa, a menos de 8 Km del camping, un precio razonable y sensiblemente inferior al de los festivales españoles y el indudable buen caracter de los portugueses. Personalmente la única ventaja que le encuentro al BBK sobre el Optimus son los pintxos.

  • optimus_alive_2013_cartelNombre: Optimus Alive Oeiras ’13
  • Web oficial: www.optimusalive.com
  • Fechas: 12, 13 y 14 de julio
  • Ubicación: Oerias (junto a Lisboa), Portugal
  • Precio: Entrada de día, 53€. Abono, 105€. A la venta en Ticketmaster.
  • Camping: Sí, +16€ sobre el precio del abono.
  • Lista de Spotify
  • Artistas confirmados: (Distribución pr días y escenarios aquí) Green Day; Two Door Cinema Club; Biffy Clyro; Vampire Weekend, Death From Above 1979; Dead Combo; Edward Sharpe and The Magnetic Zeros; Depeche Mode, Editors; Capitão Fausto; Kings Of Leon, Phoenix; Tame Impala; Band Of Horses; Alt-J; The Bloody Beetroots; Django Django; Twin Shadow; Of Monsters and Men.
  • Crónicas de años anteriores: No

Depeche Mode (sábado 13, Escenario Optimus)

No, yo no soy devota. Mi conocimiento de Depeche Mode es superficial: o bien no me ha pillado la edad o qué se yo. Pero ne gusta la música y sé reconocer los méritos los dioses británicos de synth. Un concierto de Depeche Mode nunca es prescindible, más aún cuando están en estado de gracia, presentando el primer disco que ha puesto de acuerdo a la crítica, los aficionados medios y sus fans por primera vez en mucho tiempo. No, obviamente, Depeche Mode son el gran atractivo del Optimus para cualquiera. Para abrir boca, podemos ver una muestra de cómo se han puesto las pilas los ingleses para esta gira con el siguiente vídeo de su actuación en el SXSW de este año.

Kings Of Leon (domingo 14, Escenario Optimus)

Aquí entra una decisión muy personal. A mi me gustan mucho los Kings Of Leon, dos de sus discos me ponen directamente del revés. Pero los temo más que a un nublao: no es ningún secreto que en los últimos dos años los problemas de alcoholismo de su cantante Caleb Followill, han sido cuanto menos preocupantes. En 2011 la banda tuvo que cancelar un concierto por este motivo y, aunque planean sacar un disco nuevo a finales de este año, no las tengo todas conmigo acerca del estado global del grupo. No obstante, los vi en directo hace unos años y me gustaron mucho, de modo que trato de poner mis temores a un lado, pensar en esas cancionzacas que son Use Somebody y Sex On Fire, y en lo bien que les he visto hacerlo otras veces. Así sonó su Manhattan hace unos meses en el O2 de Londres.

Stereophonics (viernes 12, Escenario Optimus)

Ya comenté hace unos meses con motivo de la publicación de Graffitti On The Train lo agradablemente sorprendida que estaba con el regreso de los Stereophonics. Fueron una de las bandas de mi adolescencia y los vi en directo hace muchísimos años: me hace mucha ilusión reencontrarme con ellos, más aún si traen un buen disco que presentar bajo el brazo. Con un poco de suerte, entre presentarlo y tocar un buen puñado de grandes éxitos podemos librarnos de todas las canciones inservibles que publicaron la pasada década y hacer como que aquello nunca pasó. Además, el tiempo y la madurez solo pueden haber hecho bien a un directo que ya de por sí era entretenido hace años.

Crystal Castles (sábado 13, Escenario Heineken)

En directo tienen altibajos, pero pobre de ti como los pilles en ascensión, porque a la mañana siguiente te dolerán partes del cuerpo cuya existencia desconocías. Además, los Crystal se crecen en los festivales, cerrando las noches con Alice Glass acercándose a la masa de enfervorecidos borrachos que bailan como en trance. Di te pillan en un buen día, los Crystal Castles te ponen a bailar con un ritmo que no sabias que poseías. Viendo como vienen con su tercer álbum debajo del brazo, que fue aclamado por gran parte de la crítica como uno de los mejores del año pasado, yo apuesto por el subidón. Raro será que los Crystal no sean el cierre perfecto a una intensa noche de sábado festivalero. Así se lo suelen montar estos dos sobre el escenario de un sitio como Reading.

Phoenix (domingo 14, Escenario Optimus)

De nuevo, otro de esos grupos que parecen estar de moda en este 2013, los abanderados del electropop contundente francés ya han ofrecido actuaciones aclamadas en varios festivales, como el Primavera Sound. De modo que estamos ante uno de esos grupos que hay que ver pero que, casualmente, yo no he visto nunca y cada vez que oigo hablar de su divertido y vertiginoso directo me entran más ganas. Además, por lo que tengo entendido, el tono blandito y afrancesado que se le puede achacar a algunos de sus álbumes no tiene demasiado que ver con la imparable caña que meten cuando se suben a un escenario. Para mi, sin duda, son de lo más atractivo del festival y no me los perdería por nada del mundo.

Es cierto, estos no son los únicos grandes nombres del cartel del Optimus Alive 2013: también están Green Day, Band Of Horses, Two Door Cinema Club o Steve Aoki. Por curiosidad, en mayor o menor medida, intentaría ir a verlos a todos ellos, sin duda, pero en un post hay que analizar y sintetizar: la idea de esto no es escupir los nombres de los cabezas de cartel del festival, sino tratar de decidir a cuáles no me perdería por nada del mundo sin importar lo que esté pasando en los demás escenarios mientras tanto. No obstante, eso sí, el Optimus de este año es bastante más que un puñado de grandes nombres: repartidos por sus cuatro escenarios hay toda una lista de bandas interesantes, no tan conocidas, a las que va a merecer mucho la pena escuchar. Estas bandas serán objeto de la segunda parte del análisis del cartel del Optimus Alive 2013 que publicaremos en unos días. Mientras tanto, veamos como fue la pasada edición del festival.

0 Comentarios

Tags: , , , , , , , , , , , , ,

Fue una noche eléctrica

Publicado en 16 junio 2013 por y

Querido Jorge Martí, sí, ahora, después de tantos años, os dan premios. Bien merecidos. Recuerdo vuestros primeros tiempos, cuando aparecíais en pleno escenario grande del FIB compartiendo tablas con la galaxia del momento. Recuerdo como algunos decían que aquello era porque erais la “cuota local”, los chicos de la provincia vecina. Para algunos, dentro del panorama musical nacional, hacíais unas canciones un poco blandas, aunque nadie discutía que vuestra base musical era de nivel. Era la época en que no hacía falta regocijarse por encontrar en el urinario a alguien que hablase tu idioma, y en que el festival podía atreverse a meter estrellas emergentes de las nuestras en letras grandes. No se me olvida como vibraba la gente, tanto en el 98 como en 2001, aunque otros cuantos siguiesen pensando que aún seguíais siendo una banda “para chicas”.

la_habitacion_roja_la_riviera2013_01

Sin embargo sorprenderse de que los premios lleguen ahora no es del todo justo. Siempre tuvisteis, en general, buenas acogidas, tanto en prensa como en público, y creasteis sin demasiados problemas una buena legión de fieles seguidores. Otros, en cambio, íbamos y veníamos, éramos esos que nunca podían dejar de prestar atención a lo que hacíais, pero que no terminábamos de engancharnos nunca. Ahora es nuestro momento, porque al menos para mí, ese tiempo que ha pasado ha hecho con vosotros lo que hace con el buen vino. Echando la vista atrás puedo mirar a La Habitación Roja como un ejemplo de tesón y buen hacer que, lejos de dar bandazos, se ha mantenido firme en sus principios pero enriqueciéndose a cada paso. Vuestros discos desde Nuevos Tiempos (2005) no han hecho más que hacer que crezcáis como banda, ampliando la riqueza de vuestra música, canalizando vuestras influencias hacia un producto muy personal e identificable que eclosiona en Fue Eléctrico (2012), uno de los grandes discos del año pasado y mi favorito de vuestro repertorio. Ya ves, después de tanto tiempo.

Por eso, querido Jorge Martí, La Habitación Roja dispone ahora de un repertorio tan rico y tan amplio que os permite dar conciertos tan estupendos como el de anoche en La Riviera. Por eso ahora un concierto vuestro tiene el plus que antes le faltaba, aún reconociendo que siempre tuvisteis una maravillosa mano para entrar en comunión con vuestros fans y crear esas atmósferas especiales que estando abajo te contagian, y que supongo estando arriba te embriagan. Pero ahora es cuando todo el cuadro ha mejorado infinitamente. Vuestro final de fiesta de esa extensísima gira de Fue Eléctrico tocó a su fin en una noche tan emotiva. Lo sabéis, se os veía tan felices…

la_habitacion_roja_la_riviera2013_02

Ahora es cuando podéis sacaros de la manga un recital que arranque de forma tan contundente como es encadenar sin pausa El RespladorSiberia, rompiendo el hielo a lo bestia y a lo grande, como hacen los buenos. Ahora es cuando vuestros viejos grandes éxitos encajan por los medios y en los finales de forma tan estupenda, como hicisteis con Un Día PerfectoCrónico, por ejemplo. Ahora es cuando todo queda en su sitio, y tanto vuestro lado más acústico, como el más eléctrico, o las áreas de indie-pop más noventero, desnudo y crudo, maridan a la perfección con vuestro lado más ambicioso, poderoso, complejo y épico, con esos himnos que sabéis que ahora tenéis y que utilizáis del modo en que anoche utilizasteis Cielo ProtectorAyer. Pero también tenéis muy claro que hay joyas como Norge que deben entrar en la ecuación, y lo hacen sin desentonar entre tanto calor e intensidad. Una pieza fría como esa, que suena a The Cure, a Décima Víctima, a Golpes Bajos y a New Order, pero a la vez sonando a vosotros mismos, es el mejor ejemplo de lo bien que habéis reconvertido lo que bebéis como aficionados en lo que hacéis como músicos. Hay que ser muy buenos para hacer Norge.

Y aunque no sea algo nuevo, porque siempre pasó así, ahora, después de tantos años, es cuando mejor se aprecia, se siente y se comparte la entrega que os ofrece el público, y así es como anoche se mezclaban un par de generaciones que poco a poco iban elevando su tono de emoción ante lo que ibais tocando, y cantaban con vosotros, y bailaban frente a vosotros, y os coreaban, y convertían Indestructibles en uno de los momentos mágicos de la noche, de esos que yo pagaría por vivir donde estabas tú, ahí arriba, pegado al micrófono y con una sonrisa de oreja a oreja.

la_habitacion_roja_la_riviera2013_03

Querido Jorge Martí, anoche La Habitación Roja puso punto final a la gira del disco que os convierte en una banda maravillosa, que pone la pieza que faltaba para haceros grandes, la que completa casi veinte años de evolución en los que habéis sido capaces de mantener vuestra sensibilidad lírica sin ser cursis, de dar una lección sobre como utilizar la palabra sencilla, sin rocámboles y parafernalias vagas, para expresar tanta emoción sin ñoñería, en los que habéis rendido homenaje a los grandes de vuestra generación y que sacaron el indie de este país adelante, en los que os habéis ido puliendo despacito, muy poco a poco, hasta dejar bien brillante la joya que en 1998 muchos creían que podíais ser pero no terminaban de aceptarlo. Sí, ahora es el momento, aunque fallaseis prediciendo lo del Mundial, se os perdona. Gracias por lo de anoche, querido Jorge Martí.

Setlist: El Resplandor, Siberia, Annapurna, Nunca Ganaremos El Mundial, Un Día Perfecto, Febrero, Posidonia, Cuando Te Hablen De Mí, Cajas Tristes, La Segunda Oportunidad, Scandinavia, Van A Por Nosotros, Indestructibles, La Edad De Oro, El Eje Del Mal, Hoy.

Bises: Norge, El Cielo Protector, Crónico, 23.0, La Razón Universal, Nuevos Tiempos, Mi Habitación, Ayer.

0 Comentarios

Tags: , , , , , , , , ,

Versión / Original: Dark Covers (II): The Cure

Publicado en 12 junio 2013 por

Tarde o temprano las huestes de Robert Smith tenían que aparecer en este serial. Ahora que el tremendo LatAm Tour ha terminado nos parece buen momento. Mientras ellos toman aire tras esa serie de históricos conciertos de cuatro horas, nosotros nos quedamos con un poquito más repasando su historial de versiones el cual, dentro de una trayectoria tan dilatada y prolífica, llama la atención por ser tan escaso.

1. Foxy Lady (Jimi Hendrix)

Era 1979 y The Cure daban sus primeros pasos. Su disco debut Three Imaginary Boys incluyó la única versión que ha aparecido como parte íntegra de un álbum de la banda, fue la excepcional Foxy Lady de uno de los héroes de juventud de Robert, Jimi Hendrix. Además de lo peculiar de la versión, a tramos incluso cómica, lo que la convierte en una rareza singular es que es el único tema grabado por The Cure en el que la voz principal no es de Mr. Smith, Michael Dempsey, colega del instituto, cofundador y efímero bajista, es el protagonista. El tiempo nos regaló la gira Reflections (2011) donde Robert tomó la batuta.

2. Hello, I Love You (The Doors)

En 1990 el mítico sello Elektra cumplía 40 años. Para celebrarlo editaron Rubaiyat, un gran álbum donde multitud de bandas homenajeaban importantes éxitos que jalonaron la historia de Elektra. The Cure, con su particular huella, lo hicieron con el Hello I Love You de los Doors. Aquí os dejamos otra rareza, la interpretación del tema en directo en la TV británica, era 1991, la formación del Wish y el gran Porl Thompson gustándose a la guitarra.

3. Purple Haze (Jimi Hendrix)

A estas alturas ya estaba claro que esto de hacer versiones era algo bastante relegado en la actividad de The Cure a no ser por motivos excepcionales. Una nueva llamada fue el origen de la tercera, y de nuevo un homenaje. El rememorado era Hendrix, y The Cure tenía que estar. El álbum de 1993 Stone Free se abría con esta muy sorprendente lectura del clásico:

4. Young Americans (David Bowie)

En 1995 Chris Parry, viejo manager de The Cure, y Robert Smith, andaban intentando poner a flote la emisora de radio 104.9 XFM. En una iniciativa para recaudar fondos se elaboró un álbum en el que Robert aprovechó para tocar a otro de sus artistas admirados, David Bowie. Era la época de transición de la grabación del Wild Mood Swings, y esto fue lo que salió:

5. World In My Eyes (Depeche Mode)

1998, la misma razón: un tributo (For The Masses), y esta vez el turno es para Depeche Mode. Una vez más The Cure se atrevía con una arriesgada revisión del World In My Eyes, haciendo buena la máxima de Robert Smith que estas cosas, y las caras-b, deben ofrecer una cara diferente de tu banda favorita.

6. Love Will Tear Us Apart (Joy Division)

En algún momento de la historia tenían que encontrarse, y no fue hasta 2005 cuando al fin pudimos ver a The Cure dando la mano a Joy Division. Fue gracias al proyecto del dj Tom Middleton Cosmosonica: Crazy Covers. La emblemática Love Will Tear Us Apart fue la escogida, y pese a su aire a jam session, aquí no hacían falta experimentos, tan solo el tono apropiado.

7. Love (John Lennon)

Por aquella misma época comenzó a fraguarse la campaña de Amnistía Internacional Make Some Noise, The Cure, bajo el influjo del nuevo sonido extraído de su trabajo con el productor Ross Robinson, versionaron el Love de Lennon, que finalmente se incluiría en 2007 en una de las versiones del ambicioso Instant Karma: The Amnesty International Campaign To Safe Darfur.

Y si no nos fallan las cuentas esta es la escueta pero selecta lista de versiones de otros que ha ejecutado The Cure en su carrera. Hay soundchecks, grabaciones piratas cogidas al vuelo, apariciones de Robert Smith en trabajos de otros, en duetos, en celebraciones como el 50 cumpleaños de Bowie, pero el material grabado de forma oficial es éste. A disfrutarlo.

0 Comentarios

Tags: , , , , , , , ,

Holy Esque: la nueva joya de la cantera escocesa

Publicado en 06 junio 2013 por

Como por aquí vamos un poco a nuestro aire y no rendimos cuentas más que a nosotros mismos, podemos permitirnos el lujo de admitir abiertamente que la banda que traemos hoy nos ha pasado del todo desapercibida hasta ahora. Como no nos dedicamos a leer el NME y hacer un copia-pega para estar a la última a toda leche, no nos preocupa demasiado. La honestidad para con quienes nos leen es lo primero. Ahora bien, lo que si que nos toca las narices es el haber sido tan burros de no haber visto las señales a tiempo. Con lo raveoneteros que somos por aquí, no supimos prestarle un poco de atención a esos tipos que aparecían en los carteles como teloneros de los daneses en su gira británica y estadounidense del pasado invierno. Pero como rectificar es de sabios, y por otras circunstancias, Holy Esque han caído ahora en nuestras manos (gracias Elena Aristoy, GrocDog Producciones), enmendamos la plana y rendimos honores a esa mandíbula a la altura del suelo que se nos ha quedado.

holyesque_promo2

El logo de la banda

El logo de la banda

Para situarnos. A groso modo  hay que empezar por colocarlos en la onda abierta la década pasada por gente como Interpol o Editors. Ya sabéis. Post-punk revival, indie-dark, nuevos siniestros…, se han visto unas cuantas etiquetas. Sonidos crudos, afilados, sucios a veces, otras fríos, pero veloces e intensos. Bajando más al particular, podemos estrechar el cerco añadiendo al saco de comparaciones el recuerdo que a sus paisanos Glasvegas trae el tono épico de sus canciones. Con estas generalidades no estamos ante algo demasiado nuevo, puesto que los últimos años empiezan a dar síntomas de saturación de bandas de este estilo. Sin embargo hay algo que sí que marca la diferencia y hacen de Holy Esque algo nuevo y merecidamente brillante de entre la media. Esa voz

Lo que sale de la garganta de Pat Hynes es difícil de describir. Imaginad unas cuerdas vocales arrolladas por un tractor, o ajadas por años de trasiego de alcohol de 90º. Lo mejor será escucharlo. Aunque en un principio descoloque, es lo normal cuando no se está acostumbrado a escuchar cosas así, al final acaba atrapando. El modo en que reverbera y se encaja a las líneas de guitarra es simplemente asombroso. Hace que algo que podría estar en un montón genérico se eleve por encima. No es en absoluto un desmerecimiento al resto. La aparente simpleza de base sobre la que se construyen las canciones está recubierta por cemento armado a base de dos guitarras (carecen de bajista), batería y teclado, que van creciendo y enmarañándose hasta alcanzar esas cotas épicas que mencionábamos y formando un cuadro general final casi estremecedor. Incluso cuando el ruido se reduce casi a la nada (Loneliest Loneliness -ahí queda eso-), o cuando hay secciones rítmicas que rompen esquemas aportando ejes que parecen sacados de una celebración rural noreuropea (Rose).

holyesque_live1Holy Esque se han labrado una reputación a la velocidad del rayo, se les ha quedado pequeña la escena de Glasgow, y me temo que pronto pasará lo mismo con Gran Bretaña entera. Hace alrededor de un año autopublicaron su debutHoly Esque EP, el cual fue suficiente para hacerlos aparecer en los medios más prestigiosos, que no ahorraron loas, y ganarse el ir de la mano de los Raveonettes en su gira. Desde entonces nos han salpicado con un par de singles: Tear, en agosto pasado, y St., hace apenas mes y medio. Igual de brillantes e igual de desgarradores que las cuatro canciones con que se presentaron. Glastonbury acaba de confirmarlos para su lujoso cartel. Esta gente va para arriba.

Y así entonamos el nunca es tarde si la dicha es buena, celebrando que esa inagotable y especial cantera escocesa sigue viva, esta vez en la mejor tradición de ruido, electricidad, espinas y tormentos que desde los hermanos Reid (The Jesus & Mary Chain) no ha cesado de proporcionar paradójicas alegrías musicales. Apuntad el nombre: Holy Esque.

1 Comentario

Tags: , , , , , , , , , , ,

Yellow Bricks presentan en directo su debut

Publicado en 29 mayo 2013 por y

Esta cosa que hoy llamamos de modo general -y muchas veces erróneamente- música indie ligada al resurgir del britpop en los noventa, tuvo en España su momento de gloria para Asturias. Eran tiempos de pioneros como Australian Blonde y compañía. Hace tanto que ya casi ni nos acordamos. De forma más local, Gijón ha sido siempre el gran hervidero de la zona, y aunque la actividad nunca ha cesado, últimamente no teníamos apariciones importantes desde allí. Hoy nos congratulamos de la venida de los Yellow Bricks, que hace poco han lanzado su primer disco, Say No Now Kids, (se puede escuchar en Spotify) y que anoche presentaron en directo en Madrid en El Intruso.

yellow_bricks01

Liderados por el gijonés Rodrigo Fáez -también locutor deportivo en el programa Rock and Gol-, los Yellow Bricks practican un pop-rock de una esencia claramente británica que deja bien a las claras cuáles son las influencias de este cuarteto. Say Now No Kids nos remite a los tiempos en los que Oasis partían el bacalao de forma muy evidente y a su alrededor surgían bandas que recogían el testigo de aquel estilo de base claramente beatleliana. El disco es un concentrado de once temas por lo general veloces, amables, de estribillos cómodos y ritmos fácilmente asumibles, aunque ojo, no siempre con ausencia de mensaje ni dosis de crítica y mala leche. En definitiva un trabajo pop en el sentido más estricto de la acepción, que puede presumir de tener un número potencial de singles bastante por encima de la media, de esos que podrían sonar bien en cualquier radio (…bueno, no en todas).

yellowbricks_sayno_frontAnoche tuvimos nuestra prueba de fuego. Veníamos de tragarnos otro conciertazo de una de esas bandas emergentes que de estar ahora mismo en los noventa estarían hasta en la sopa, los Rubick, y ellos son el perfecto ejemplo de esa atípica banda que cuando te gustan más en directo que en estudio hacen saltar las alarmas porque significa que ahí hay algo muy bueno. Mal recuerdo inmediato para un humilde redactor, que también tiene sus trampas subconscientes. Así que por mucho que un ilustre periodista deportivo como Antonio Ruiz hiciese las presentaciones,teníamos nuestras reservas. Y sin embargo el resultado fue satisfactorio. Los Yellow Bricks demostraron que, dentro de su incipiente emerger, saben lo que se hacen.

yellow_bricks02Del estudio habíamos deducido que tenían bien aprendida la lección del estilo que manejan, de sus entrevistas y comentarios teníamos claro que la dosis de arrogancia necesaria estaba presente, cosa que se confirmó desde muy pronto, y lo demás estaba por ver. Yellow Bricks tienen calidad y trabajo a sus espaldas, el inicio del concierto, barrido por The HillsI Got YouAre You Gonna Stop Me Now, y Pretty Excuses, descubrió que tienen además un guitarra solista más que solvente, Carlos, que concentrado en sus bien equipados pedales y su instrumento, aparentemente ajeno a todo lo demás, era el soporte esencial a toda la base rítmica que emergía de la batería, el bajo y la guitarra de Rodrigo.

Como en un guión ya practicado, la parte intermedia tuvo su momento para reducir velocidades y dar protagonismo a la cuerda acústica. The Box, dedicada a la “generación más preparada de nuestra historia”, vino precedida de un sentido homenaje a ese pedazo de carne con cerebro, bigote y corazón enorme llamado Manolo Preciado. Estaba claro, fútbol y Gijón eran dos vértices de un triángulo que por fuerza tenía que concluir ahí, y si no me equivoco fue un título tan adecuado como The World Doesn’t Fit To Me la que vistió las galas para la ocasión. No sabría decir si a partir de ahí fue el cansancio o los rigores del directo y lo novedoso, pero se notó un cierto bajón en la intensidad de la banda. No fue problema de los temas, ya conocíamos su potencial, pero se apreció un exceso de similitud con el trabajo de estudio y una cierta falta de atrevimiento a la hora de imponer una marcheta más potente y acorde al directo. A Chance Like This, por ejemplo, dentro de su delicadeza, lo merecía. Y no fue la única, Look Ahead también adoleció de la potencia que merece.

yellow_bricks03Sea como fuere se reservaron algunos de sus mejores temas para el final, incluyendo una canción que no está en el disco, Only The Braves, y que me perdonen si me  equivoco pero este me pareció muy sugerente a la par que desaprovechado cuando, tras su inicio acústico, y al que tras un largo rato se iban sumando batería, bajo y guitarra, esta última amagó con acabar, sin hacerlo, con una eclosión de rock psicodélico. Una lástima porque se veía venir en la progresión del tema. Let The People Feel The Rain, la canción que abre Say No Now Kids, puso el punto final a una actuación satisfactoria y con los peros normales de tan temprana ocasión para el grupo, aunque sin poder evitar reconocer que hay un ojo y una oreja que prestar a esta gente. Lástima que la voz no sea de mi pleno gusto -lo cual no quiere decir que cante mal-, pero que si tengo que agarrarme a algo, además de todo lo que ya he dicho, es que si el refresco que necesitamos viene por esta vía de renacimiento del britpop más reciente, que lo haga, pero que refresque, como prometen Yellow Bricks. Estaremos atentos.

Como siempre, os dejamos con algunas imágenes que capturamos durante el concierto, que también podéis repasar en nuestro Flickr.

0 Comentarios

Tags: , , , , , , , , ,

La conversación pendiente con Texas

Publicado en 28 mayo 2013 por y

Con el regreso de Texas nos ha pasado una cosa muy curiosa en el blog: el que de nosotros no los sigue, lo ha encontrado interesante y, la que es una fan del grupo desde los 14 años, no encuentra por dónde cogerlo. Son dos opiniones algo encontradas y sorprendentes pero… ¿qué piensas tu del regreso de Texas?

texas01

Lebonloup

Mi relación con Texas se resume en esto: decepción continua. Me explico. Estos escoceses pueden presumir de haber hecho uno de los discos de debut más grandes que conozco. Sin practicar un estilo que me fascinase ni, siendo más puristas, haber roto ningún molde con Southside (1988), aquella sencilla maravilla country-rock y aquella voz que emergía de la Spiteri, se metieron en mi panteón particular desde la tierna adolescencia. Desde entonces, y pese a que sus dos siguientes trabajos no son desdeñables -pero no equiparables-, no han hecho más que ir cuesta abajo. No me voy a atrever a meterme en que si mejor o peor, pero me agarro fervientemente al aburrimiento soberano que me produce la música que desde White On Blonde (1997) han practicado

texas01Sí, estos años pasados han venido salpicados de unos cuantos temazos incluidos en esos discos. Sí, gracias a ellos lograron catapultarse en ventas, publicidad, números uno y porrones de seguidores, pero también les llevó a tocar fondo cuando una fórmula demasiado poco sólida quedó agotada. Repito, es una pura cuestión de gustos. Aunque no será la primera vez que discos mediocres son empujados a los altares gracias a 2 ó 3 singles estupendos, algo habrán hecho bien en esa etapa para cosechar tanto éxito, lo reconozco. Pero la mezcla de soul, R&B, tardo-motown, y para remate la aparición del rap bajo la firma Texas me han alejado por completo de ellos. Y ahora llega The Conversation, donde giran el rumbo, y mucho, y afortunadamente. Y aunque no es ni mucho menos un discazo, mi particular punto de vista hace que tenga que celebrar su venida.

Simplemente porque volvemos a coger la guitarra renovando su protagonismo. Porque nos volvemos a poner los tejanos -The ConversationHid The Light-, aunque a veces los adornemos de ribeteados Dolly Parton -I Need Time-. Y porque sin dejar de mirar a los sesenta -If This Isn’t RealMaybe I- e incluso los cincuenta -I Will Always- y las influencias de la música negra -BigWorld-, las elecciones son más acertadas. Además hay una considerable multitud de guiños al pop-rock ochentero de banda con chica al frente, haciendo que los fantasmillas de Crissie Hynde  o Debbie Harry -Detroit CityTalk About Love, Dry Your EyesBe True o Hearts Are Made To Stray- sobrevuelen buena parte del álbum.

Es decir, cosas que soy capaz de digerir mucho mejor, y aunque es cierto que el auténtico pulso del disco reside en sus arranques, y que poco a poco se va diluyendo, al contrario que sus predecesores, he sido capaz de escucharlo unas cuantas veces y tengo la sensación de que con algo más de tiempo va a seguir mejorando. Así que aquí estamos, celebrando que un disco normalito me haga disfrutar del retorno de Texas.

The Lost Dreamer

Mi relación con Texas se remonta a cuando yo tenía 14 años y ellos se encontraban en el momento álgido de su carrera, el del lanzamiento razonablemente existoso de The Hush (1999) tras el rotundo pelotazo que había supuesto White On Blonde (1997). Entre unas cosas y otras, la mitad de mi vida se ha pasado escuchando cuando no (per)siguiendo a la Spiteri y sus secuaces, así que se me puede considerar una fan, hasta el extremo de que, a pesar de que su fórmula quedó manifiestamente caduca con el fin del siglo pasado, mantuve el interés por sus creaciones cuando durante la pasada década los de Sharleen Spiteri sacaron dos discos muy por debajo de la calidad a la que nos tenían acostumbrados. A pesar de los vergonzantes coqueteos con el rap (el diálogo con los Wu Tang Clan solo funcionó bien una vez, y no todos los raperos son tan buenos como ellos), de la alarmante caída de calidad, del abandono definitivo del pop con guitarreo para tirar una otra vez de sintetizadores regargados;  continué comprándolos, defendiéndolos y encontrando canciones y detalles que todavía me traían buenos recuerdos del grupo que marcó mi adolescencia. Es decir, siendo consciente de que aquellos trabajos (Careful What You Wish For y Red Book) eran una sombra de lo que Texas habían sido en los 90, los acepté lo mejor que pude.

En 2005 Texas sacaron su último disco y tras una gira bastante poco exitosa, se retiraron cada uno para poner en marcha sus proyectos personales. En mi opinión, fue un buen movimiento: Sharleen Spiteri publicó un disco en solitario en 2008 titulado Melody que, aunque en estos lares tuvo escasa repercusión, la subía hábilmente al carro del revival setentero que en aquel momento Amy Winehouse y Duffy estaban poniendo de moda en las Islas Británicas. Sí, no lo vamos a negar, la Spiteri se subió al carro con todas las letras, pero lo hizo bien. O al menos hasta que un par de años después publicó un segundo disco de versiones de temas del cine clásico al que si lo califico como “prescindible” le estoy haciendo un favor. El otro tercio de Texas, Ally, tuvo serios problemas de salud durante estos años, aunque se recuperó, felizmente, y ahora tiene una banda de folk deliciosa llamada Red Sky July en la que él toca la guitarra y su esposa y su cuñada ponen las voces. Su primer y único disco es una pura delicia para cualquiera al que le guste el country. No me acaba de quedar claro hasta qué punto se ha involucrado en este regreso.

texas02

El caso es que con el background folkie que ha desarrollado Ally, el cambio de discográfica (se han pasado al sello independiente Pias) y el sabor arenoso y diferente, pero con una pegada madura y tranquila que escuchamos en los primeros adelantos (The Conversation me parece una canción francamente buena, bien armada y con una forma curiosa de pegarse en la cabeza y meterte el su marcado ritmo en los pies), me esperaba que en The Conversation Texas se subieran al carro del folkie que recorre las Islas Británicas de punta a punta. Es decir, que subirse a un carro puede no ser el colmo de la originalidad, pero dado que el estilo me gusta y que el grupo es, en realidad, uno de los de mi vida, pues pensé que la fórmula me podría valer. Así que cuando escuché The Conversation por primera vez esperándome algo relacionado con la enésima vuelta a la moda de los Mumford and Sons pero con la cálida voz de la Spiteri para envolverme cual mantita, me llevé un chasco considerable, por no decir que a la tercera canción ya me estaba tirando de los pelos.

De igual modo también he de reconocer que con las sucesivas escuchas, el mal sabor de boca se ha ido disipando y el disco ya no me parece tan rematadamente prescindible como la primera vez que lo puse: se me va acomodando y hasta gustando. El problema es que un álbum que se supone que es de “música ligera” no puede requerir de ocho escuchas para que una fan convencida empiece a tragar con él. Y el problema no es que hayan cambiado y se hayan puesto a hacer post-rock experimental: mi problema es que, básicamente, salvo momentos puntuales, The Conversation aburre a las ovejas. A ver, que es cierto que las influencias son ricas, se aprecian y se agradecen, más aún cuando se han despegado de los raperillos y los sintetizadores machacones (excelente noticia esta), pero es que un disco no funciona solamente a base de eso: ¿de qué sirve que los 50 asomen la nariz en I Will Always o Be True (no es novedoso, es más, suenan a descartes del disco en solitario de la Spiteri) o que el aire del desierto parezca soplarte un poco en la cara en Dry Your Eyes si todo ello sucede sin producirte la más mínima emoción? De poco sirve tener una colección de canciones que una a una son más o menos aceptables o, al menos, tiernas, cuando si las pones una detrás de otra suenan indistinguibles. No hay garra, no hay brío, no hay fuerza.

El único momento en el que The Conversation me emociona sinceramente es en el cuarto corte, Detroit City, (¿por qué no fue primer single?), que es puro pop con un regustillo tenue de rock trepidante del que Texas siempre han sabido manejar hábilmente la receta, rebosa pegada y fuerza. No me esperaba que todo el disco fuera así, pero es que es un momento puntual que no se repite salvo si acaso en Talk About Love , que es un tema marca de la casa, tanto que me hace preguntar si no será un descarte del Red Book porque tiene un juego de guitarras idéntico al que usaron recurrentemente por aquel entonces. Después de ese tema nos adentramos en una especie de charco fangoso de temas que, de verdad, es que pasan por mi cabeza sin que sea capaz de prestarles la menor atención. A veces oigo cosas que me suenan al disco en solitario de la Spiteri pero la mayor parte del tiempo escucho cosas tan sosas que desearía que no fuera Texas lo que oigo. Y esa es la impresión que me queda: sopor, aburrimiento y algo de tristeza porque francamente no me esperaba algo de más calidad, pero sí que esperaba algo que me hiciera un poco más feliz.

12 Comentarios

Tags: , , , , , , ,

Leftover Lights: heterodoxos recuerdos de rock noventero

Publicado en 24 mayo 2013 por

Hoy traemos una nueva banda a descubrir, un quinteto con base en Madrid que tiene disco de debut calentito y en plena presentación. Se llaman Leftover Lights y a caballo entre la capital y Hungría se han trabajado este breve pero intenso Turning The Lights On. Si te gustan las guitarras rockeras no dudes en darles su oportunidad.

leftoverlights_promo

Porque aunque los veintitantos minutos que dura el disco arrancan con una bella intro ribeteada de post-rock amable, pronto nos sumergirán en caminos más contundentes. Las notas iniciales de So Long huelen desde el principio a chupa vaquera y tejanos raídos, y cuando aparece la potente voz de Carlos Bricio quedan pocas dudas del gran poso americano que llevan Leftover Lights encima. Traen de inmediato recuerdos a aquellos años noventa del grunge y el rock alternativo americano. La forma de cantar de Bricio ayuda a que el mayor referente que te viene a la cabeza sea Pearl Jam, pero para que la cosa no quede encasillada demasiado pronto, el trabajo que esconde cada canción ofrece matices fundamentales para alejar de la ortodoxia la conclusión. Así por ejemplo, Blindfold combinará la crudeza de una guitarra con el tintineo delicado y ochentero de la otra junto a riffs de un marcado acento indie.

Pero tanto en los medios tiempos como en los momentos de energía desatada -The Run- el protagonismo vocal mantiene su marcheta, brincando entre la maraña que teje todo el cuadro instrumental. Para estas alturas ya tenemos claro que es un eje vertebrador claro del proyecto de Leftover Lights. Y si el exceso de potencia al micrófono puede empezar a hacer que alguien se sature o se pregunte cómo sonaría en un tono más bajo, Alice nos va a dar la oportunidad, aunque por poco tiempo, Bricio únicamente bajará el volumen en fases, demostrando que también puede dominar esos terrenos antes de volver a poner los pulmones a tope en uno de los mejores temas del disco, donde se palpa la emoción contenida y engarzada en el que creo es el trabajo más completo de Turning The Lights On. Sección rítmica en plan apisonadora y cuerdas versátiles dibujarán una de esas canciones que te hacen viajar arriba y abajo, parando y arrancando, manejando la tensión a su gusto.

Blurry Dreams, encarando la recta final, ofrecerá de nuevo una parte vocal que expone sus habilidades de forma similar, pero que viene acompañada de un envoltorio mucho más pop, si bien conserva esencias de áspera emoción en el tratamiento crudo y hasta sucio del sonido, como si de una producción de Ross Robinson se tratase. Para terminar, otra andanada contundente que navega entre tejidos indies y ese rock del otro lado del charco al que nos hemos referido. Over, en otro episodio de atmósfera densa, pondrá el punto final con ansias de épica y piel de gallina a base de repetir in crescendo estribillos y bloques sonoros.

Creo que Turning The Lights On se acaba demasiado pronto y demasiado rápido, lo cual es buen síntoma. Un par de temas más relajados no hubiesen venido nada mal para medir los tiempos, contener las sensaciones y demostrar -porque se atisba- que hay capacidad para manejar otras vertientes. En cualquier caso el debut de Carlos Prieto, Félix Gallego, Gonzalo González, Lucas Sánchez y el mencionado Carlos Bricio, no podía ser más prometedor para quienes ansiamos nuevas caras. El debut de Leftover Lights ya está disponible y podéis aprovechar a cazarlos en vivo en los bolos de presentación que están haciendo por Madrid. Os dejamos con sus próximas fechas:

  • 01/06/13 Sala Montacargas (Concierto Especial Festival Bruclin)
  • 08/06/13 La Boca Del Lobo (Presentación oficial de Turning The Lights On) 6€
  • 23/06/13 Sala Wurlitzer 6€

1 Comentario

Tags: , , , , , , , , , , , ,

Miss Caffeina y el mal de la juventud

Publicado en 20 mayo 2013 por

Se trataba de un evento algo especial: la de ayer por la tarde era la segunda fecha que Miss Caffeina tenían en la Joy Eslava de Madrid para presentar su segundo LP, De Polvo y Flores. Pero no era un concierto completamente normal porque se trataba de un evento en el que expresamente podían entrar menores de 18 años puesto que no se vendía alcohol. Una iniciativa no solo loable, sino que completamente lógica: es bastante injusto que los adolescentes se queden sin poder ver a sus nuevos ídolos del pop nacional, de modo que, con esta solución, todos contentos. El caso es que este factor, el de la clara juventud de gran parte de la audiencia, debería haber servido para lo contrario de lo que sirvió: ser una masa alocada, histérica y hasta divertida de gente que pusiera la Joy Eslava de Madrid patas arriba.

miss_caffeina_joy_eslava01

Yo a Miss Caffeina ya vi en directo hace algo menos de dos años en un Sonorama. Recuerdo haber escuchado por encima su primer LP y haber pensado que esos chicos tenían bastante gracia y que podían dar un concierto la mar de animado. En aquel momento me pareció que tenían un directo bastante soso que no hacía justicia a la potencia que exhibían muchos de sus temas en estudio. Lo achaqué a la juventud y a que pensé que por aquél entonces estaban todavía un poco verdes. Hace unos meses publicaron su segundo LP y lo escuché con sorpresa, descubriendo que un pop desenfadado y juvenil bien armado, muy potente y con un enorme potencial para el directo. De manera que, si bien no me esperaba el concierto de mi vida ayer por la tarde, sí que esperaba un buen subidón de adrenalina. Bueno. Pues no.

En primer lugar hay que decir que el público estaba muy apagado. Me resisto a creer que tuviera que ver con que no se sirviera cerveza en el local, pero la verdad es que durante los primeros compases del concierto yo estuve en las primeras filas de la pista y, la verdad, es que me lo había esperado muchísimo más agitado. Y para continuar, pues se juntaron el hambre con las ganas de comer: además del público casi silencioso y tirando a inmóvil, Miss Caffeina saltaron al escenario más o menos con la misma actitud que el público, y se mantuvieron así, con algunos picos puntuales, hasta los bises. Lamentablemente tengo que decir que la impresión que me quedó de ellos hace dos años era completamente cierta: la cara que mostraron ayer, al menos, era la de una banda de cinco personas que tocan sin hacerse demasiado caso las unas a las otras, como si fueran cinco monigotes puestos encima del escenario haciendo cada uno un poco lo que le viene en gana. Incapaces de generar cualquier tipo de atmósfera entre ellos, era imposible esperar que llegaran a desarrollar una conexión eficaz con el público.

miss_caffeina_joy_eslava02Si a este problema, que mucho me temo que es inherente a la banda y que ya estaba presente la primera vez que los vi; le sumamos el hecho de la desgana manifiesta con la que Alberto se subió al escenario para cantar los temas, tenemos un cóctel letal de tedio. Y es que no lo digo yo: revisen las fotos del concierto en nuestro Flickr o, sin ir más lejos, la que acompaña a este párrafo. En todas ellas se aprecia una desgana y un desinterés por la actuación por parte del líder de la banda. Y claro, así no hay manera. No sé si por culpa de los sets de luces que había por el suelo del escenario (bastante inútiles, por cierto), pero lo cierto es que sobre las tablas no se movía nadie más de 10 centímetros. El concierto nos lo estaba cantando una estatua de sal con un cacho de la cara pintado de negro en un alarde de divismo un poco desquiciante (¿se cree este chico acaso que se parece en algo a Michael Stipe?).

Y claro, con esta actitud había muy poquito que rascar: poco importa que Mecánica Espiral o Gigantes sean temas tan divertidos como poderosos. Si se interpretan con tedio, como si se tuviera horchata en las venas, no funcionan absolutamente nada. A la quinta canción Alberto se quejaba de lo silencioso que estaba el público: normal, hijo, si pasas de todas y cada una de las personas que están en la sala, si no conectas con ellas, si no las arengas, si no te mueves, si no transmites ni media mierda, pues la gente ni va a saltar ni a cantar ni a bailar. Más de media hora les costó hacer que la gente empezara a corear algunos de los temas. En algunos momentos Sergio, el guitarra, sí que trataba de hacer gestos que animaran o al menos moviera un poco al público.

miss_caffeina_joy_eslava03La cosa solamente se animó un poco cuando Zahara subió al escenario a interpretar Luciérnaga, tema compuesto por ella pero que aparece en De Polvo Y Flores; aunque no porque ella sea especialmente graciosa sino por el mero hecho de introducir una novedad en un escenario vacío por completo de ganas y energía. A ello le siguió la colaboración del habitual de grupos de corte adolescente, Ruben Pozo, que no tuvo problema en no dar ni una sola nota en su sitio en los cuatro versos que le tocó cantar de Venimos. En serio, si hubieran planeado hacerlo mal, no les habría salido una intervención tan cutre. Aunque bueno, de no cantar especialmente bien ya nos había dado algunas lecciones Alberto en los 50 minutos anteriores…

Finalmente lo único salvable del concierto fueron los 4 temas que conformaron los bises (por cierto, quedarse afinando una guitarra cuando dices que te vas ya es como que el colmo de la chorrada), en los que destacaría especialmente la sorprendente intensidad de En Modo Avión que por fin hizo sonar al grupo un poco como yo me había esperado verlos: eléctricos, limpios, emocionados y entregados. Con Hielo T y Disfraces, que son dos canciones de extraordinaria pegada, también supieron armar cierta ilusión de que les importaba algo lo que estaban haciendo. Fue ahí cuando el público pudo ponerse a saltar con ganas aunque, por otro lado, habría que ser muy cafre para no hacerlo bien con estos temas que acabo de mencionar porque, como he dicho, son bastante buenos. En resumen, leo que el concierto del sábado por la noche fue bastante bueno. No sé cómo de cierto es eso, pero el de ayer no lo fue. No tengo más que decir. Como siempre, cerramos el post con una galería de las fotos que sacamos anoche en la Joy, que también podéis disfrutar en nuestro Flickr.

15 Comentarios

Tags: , , , , , , , , , , ,

Un pajarito que vino de Suecia

Publicado en 14 mayo 2013 por

¿Te interesan el pop melódico, los paisajes que dibuja Bon Iver, los gorgoritos de Jonsi o la extraordinaria habilidad de los nórdicos para generar melodías alegremente bailables? Entonces puede que te compense emplear 15 minutos de tu vida en darle una oportunidad a Youth Blood Pt.1, el primer EP de un artista de Estocolmo que se hace llamar Mountain Bird. Y el caso es que puede que no estemos ante la culminación de la cultura occidental, pero las cuatro canciones de este EP son tan agradables, efectivas y dan tantas ganas de volverlas a escuchar, que hemos decidido hacer esta pequeña reseña para dar a conocer a este artista en nuestro país. De verdad que creemos que sus canciones lo merecen.

mountain_bird01

El tal Mountain Bird (que en realidad se llama Adam Öhmam) salió hace unos meses de una lista de indie sueco que escucho ocasionalmente en Spotify en busca de, precisamente, este tipo de cosas. En aquel momento en Spotify solo había un par de canciones suyas, Caged y Violent Night que, lo confieso, me dejaron bastante hipnotizada. Rebusqué un poquillo y me encontré con que el chaval ya tenía toda una colección de temas de pop instrumental, principalmente interpretados al piano pero con una buena cantidad de agradables y divertidos arreglos, en su Soundcloud; y a través de su Facebook me enteré de que estaba empezando a grabar el EP que nos ocupa hoy. Este Youth Blood parece la primera parte de un proyecto con algo más de envergadura y contiene los dos temas que ya había escuchado antes y otros dos, Silent Town y Youth Blood, que recuerdan muchísimo a magnífico Go (2010) que publicó Jonsi en los años en los que Sigur Rós estuvo de parón.

Öhmam menciona también a Explosions In The Sky y a The National entre sus influencias, y la verdad es que tampoco hay que ser un hacha para detectarlos, especialmente en el último tema del EP, que es el que le da nombre. Está claro que el chico ha escuchado mucho post-rock, aunque ninguno de los temas sea ni instrumental ni rockero, los oníricos paisajes que se dibujan en este género son más que identificables. Pero lo que no menciona es que los vitalistas y coloridos disparos de paisanos suyos más cercanos  a la pista de baile como The Sound Of Arrows también se encuentra claramente presente. Pero, afortunadamente, Mountain Bird no es solamente influencias o mimetización: si bien en la primera mitad de Silent Town uno tiende a temer que no vaya a salir de los gorgoritos a lo Jonsi, pero las tensiones del tema evolucionan muy positivamente en una ascensión que recuerda a Bon Iver pero como si Justin Vernon hubiera follado la noche anterior y se hubiera levantado de buen humor.

Exactamente en el mismo tono en el que acaba Silent Town se queda Caged, aunque acercándose cada vez más a los sonidos electrónicos arrancando desde un solitario y popero piano. El mejor tema del disco me parece Violent Night, que es el que me conocí en primer lugar, con un arranque épico que me da a mi que quiere emular ligeramente los últimos pelotazos de M83, pero con una sorprendente ascensión en la primera estrofa que la convierte en un tema épico y emocionante, con las atmósferas y los tiempos pulcramente medidos. Youth Blood cierra el EP echando el freno, calmando los tiempos y tal vez al principio parece quedar un poquito más desdibujada que las anteriores, aunque esta sensación se disipa de nuevo con un inesperado y efectista cambio de registro que vuelve a llevarnos a una dimensión más épica y emocional.

En fin, que por ahora es poco lo que sabemos de Mountain Bird, pero que esperamos saber más a medida que pasen los meses. Si vas a pasar en las próximas semanas por Suecia, tal vez te lo encuentres tocando por allí. Por ahora, solamente nos queda desarle suerte, que va a ser la única forma de verle en directo fuera de su país. Seguiremos al tanto de sus andaduras porque a nadie le hace mal una pequeña dosis de electropop onírico y soñador de vez en cuando.

1 Comentario

Archivo

Viendo música