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Steppenwolf y el bautismo de un género

Publicado en 11 enero 2013 por

Steppenwolf_Cover1

Hace cuarenta y cinco años, Steppenwolf hacía su aparición en el competitivo panorama rockero de finales de los sesenta nada más y nada menos que para bautizar un nuevo género con “Born To Be Wild”.

En 1967, después de haber lanzado dos sencillos sin demasiado éxito y desplazarse hasta California, los miembros del grupo de rock canadiense The Sparrow decidían separarse. No serían la primera ni la última banda de la época que desaparecería sin pena ni gloria a pesar de apuntar excelentes maneras, y es que la competencia por aquel entonces era extraordinariamente elevada. El género estaba viviendo una auténtica edad de oro en cuanto a producción y creatividad, y muchos eran los condenados a extinguirse en la batalla por el estrellato. Al fin y al cabo, ellos habían tenido su ocasión, pero el mercado no había respondido adecuadamente, lo que solía suceder a falta de un tema que pegara con suficiente contundencia en las radios.

Steppenwolf_1968Sin embargo, a veces la fortuna concede segundas oportunidades, y la suya no tardaría en presentarse. Poco tiempo después, Gabriel Mekler, productor de la plantilla de ABC Dunhill, escuchaba algunas cintas y llamaba a John Kay, cantante y guitarrista, para animarle a reunir al grupo y grabar algunas demos. John, nacido Joachim Fritz Kraudelat y exiliado de la Alemania del Este a la edad de cuatro años, no había sido educado para rendirse fácilmente, de modo que no dudó en aceptar la oferta y hacerla extensiva a sus antiguos compañeros. El batería Jerry Edmonton y el teclista Goldy McJohn respondieron positivamente, mientras que el bajista Bruce Palmer y el guitarrista Dennis Edmonton, hermano de Jerry, prefirieron declinar el ofrecimiento. Bruce acabaría formando parte de Buffalo Springfield, y Dennis se encontraba para entonces ya inmerso en la grabación de sus propias composiciones. En sustitución de ambos, John reclutaría a un adolescente de gran talento para la guitarra llamado Michael Monarch y al bajista Rushton Moreve.

Steppenwolf_WindowLa nueva formación empezó a ensayar en el garaje bajo el apartamento de John en Los Ángeles, sin muchos medios y utilizando equipo en su mayoría prestado. Quizás aquella precariedad fuera en parte responsable de su sonido más oscuro, sucio y distorsionado de lo normal, pero por eso mismo cercano a lo que por aquel entonces estaban haciendo artistas como Jeff Beck o Jimmy Hendrix y bandas de vanguardia como Deep Purple o Led Zeppelin. Cuando se hizo evidente que la banda no tardaría en acumular material suficiente para empezar a moverse por la escena angelina, Mekler sugirió el nombre de Steppenwolf inspirándose en la famosa novela de Herman Hesse “El Lobo Estepario”, que acababa de leer y con la que había quedado fascinado. Steppenwolf se sumó entonces a la pléyade de bandas que poblaban la noche de Los Ángeles y San Francisco, y llegaron a tocar en locales como el mismísimo Whiskey A Go Go. El siguiente paso lógico era afrontar la grabación de un álbum.

Mientras tanto, Dennis Edmonton, ahora bajo el pseudónimo de Mars Bonfire, seguía intentando dar salida a sus canciones. Un buen día, caminando a lo largo de Hollywood Boulevard, se encontró con un póster en el que una motocicleta emergía de la tierra envuelta en llamas con la leyenda “Born To Ride”. Por aquel entonces, Dennis acababa de comprarse un Ford Falcon de segunda mano, y la imagen se asoció rápidamente en su mente a la sensación de libertad e independencia que sentía al conducir su propio coche allá donde gustara. De aquella poderosa imagen y su consecuente asociación de ideas surgió la semibalada “Born To Be Wild“, que no impresionó a nadie y que solo fue aceptada por Leeds Music en tanto que Bonfire había firmado como compositor de plantilla. Sin embargo, su hermano Jerry presentó la demo a los miembros de Steppenwolf, que decidieron incorporarla a su repertorio, si bien acabarían incrementándole el tempo y dotándola de un sonido más agresivo antes de su inclusión final en el álbum.

Steppenwolf hizo su aparición en el mercado discográfico con la psicodélica “A Girl I Knew“, lanzada como sencillo aún en 1967 en compañía de “The Ostrich“, que posteriormente cerraría el LP. El debut homónimo de Steppenwolf finalmente vería la luz el 11 de enero de 1968 en los Estados Unidos, y aparte de psicodelia y hard rock, también incorporaba elementos de blues, representado por el “Hoochie Coochie Man” de Willie Dixon, y homenajes a los padres fundadores del rock and roll como “Berry Rides Again“. “Sookie, Sookie” y “Take what you need” fueron elegidas para conformar el segundo sencillo como caras A y B respectivamente.

“Steppenwolf” no llegaría al Reino Unido hasta el mes de abril, y entre las curiosidades que incluía se encontraba una versión del tema de Hoyt Axton “The Pusher“, cuyo manifiesto espíritu anti-drogas no parecía ir muy acorde con los tiempos pero concordaba a la perfección con la visión de Kay acerca de la cuestión, una corriente de pensamiento poco frecuente entre quienes se dedicaban al negocio del rock. Pero no sería hasta la publicación de “Born To Be Wild” como sencillo en junio de 1968 cuando el disco vería definitivamente impulsadas su ventas. El tema golpeó con fuerza las ondas y fue un éxito desde el principio en Estados Unidos, alcanzando el número 2 en el Billboard 100 para agosto.

La frase “heavy metal thunder”, incluida en la letra de “Born To Be Wild” como descripción de la sensación de poder y libertad experimentada al recorrer la autopista a lomos de una potente motocicleta, fue adoptada por la prensa especializada para bautizar un nuevo género que definiera aquel estilo cuyo sonido hacía uso de la distorsión y los ritmos pesados. En realidad, el término “Heavy Metal” había sido utilizado previamente por el escritor William Burroughs, que en su novela de 1962 The Soft Machine” describía al personaje Uranian Willy como “the Heavy Metal Kid”. Para Burroughs, la expresión “heavy metal” era la descripción perfecta de la adicción, pues consideraba que el estado final al que llegaban los adictos estaba más cerca de resultar algo metálico que orgánico. Sea como fuera, la realidad es que no deja de resultar curioso que las mismas palabras pudieran asociarse con aspectos tan diferentes entre sí como la búsqueda de libertad y el sometimiento que conlleva una adicción, si bien ambos fueron sin duda de la mano en numerosos casos en aquellos tiempos.

Steppenwolf_The_SecondA la estela del éxito de “Born To Be Wild”, la popularidad de la banda creció exponencialmente. El contrato de dos discos en un año firmado a principios de su nueva aventura obligó a buscar canciones de cara a la grabación de un nuevo disco en otoño, y el grupo volvió a tirar del catálogo de Mars Bonfire para apropiarse de su “Faster Than The Speed Of Life“, que abriría el nuevo álbum cantada por su hermano Jerry. El propio Gabriel Mekler cedería “28″ y coescribiría con Kay dos temas más, como ya hizo en el primer LP. Originalmente, se pretendía que la cara B del disco retratara la historia de la evolución del blues desde sus raíces en las plantaciones de algodón hasta el rock de aquellos días, pero finalmente la idea se diluyó por falta de tiempo, aunque quedó cierta huella de la misma en algunas canciones. De entre todas, sería “Magic Carpet Ride“, coescrita por Kay y Moreve y lanzada como sencillo, la que recogería el relevo de “Born To Be Wild”, aupándose hasta el número 3 y levantando “Steppenwolf The Second” hasta el quinto puesto.

A pesar del nuevo disco, la sombra de “Born To Be Wild” continuaría extendiéndose y llegaría al número 30 en el Reino Unido aún al año siguiente, cuando su inclusión en la banda sonora de la película “Easy Rider” hizo que cobrara todavía mayor relevancia si cabe. Peter Fonda, protagonista del film, quería inicialmente que Crosby, Stills & Nash pusieran música a la cinta, de modo que “Born To Be Wild” fue incorporada únicamente como relleno a la espera de un nuevo tema. Sin embargo, resultó tan evidente que la canción de Steppenwolf encajaba a la perfección con el espíritu de la película que terminó manteniéndose y convirtiéndose a la larga en un símbolo para los moteros de todo el mundo.

Aunque en rigor no pueda decirse que el debut de Steppenwolf fuera un disco de Heavy Metal, como tampoco lo eran los de muchas otras bandas que contribuyeron entonces a su surgimiento, a lo largo del mismo sí se desglosaban las diferentas influencias que habrían de aunarse posteriormente en el nuevo género. Sin lugar a dudas, la aparición de Steppenwolf en el panorama rockero será siempre asociada a aquella canción que no sólo sirvió para bautizar un nuevo estilo de música que nacía con fuerza, sino para dotarle a la vez de uno de sus mayores himnos y de todo un grito de guerra que trascendería generaciones. Porque, al fin y al cabo, ¿qué generación no se considera en algún momento nacida para ser salvaje?

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Queridos Reyes Magos…

Publicado en 04 enero 2013 por , y

Este año los redactores de bSides hemos sido muy buenos: hemos ido a todos los conciertos y festivales que hemos podido, hemos cantado, bailado y aclamado sin molestar al prójimo por sorprendente que parezca. Hemos abierto nuestro propio blog de música y compartido nuestras experiencias con desconocidos. Hemos explorado y descubierto música, hemos recomendado lo que nos parecía reseñable. En resumen: hemos sido unos buenazos y nos merecemos que este 2013 nos colméis de regalos. Y nada de calcetines y trompetitas, no: queremos lo mejor de lo mejor, queremos un año memorable para contarlo en este blog.

reyes-magos

Para The Lost Dreamer…

the_national01Yo este año he sido muy buena, así que espero que os comportéis a la altura. Lo primero que quiero es un disco nuevo de The National. Ni siquiera os pido que sea bueno porque es complicado imaginar que sea de otra manera. Y una gira. Con muchos conciertos en todas partes, no solo en festivales. Quiero verlos, mucho y muchas veces. También quiero que lo que Sharleen Spiteri dijo hace unos meses sea verdad y que tengamos realmente nuevo disco de Texas (el primero en más de 7 años) para marzo. En este caso si que puntualizo lo de que sea bueno, porfis, que estoy harta de andar por ahí diciendo “no es bueno pero con Texas me da igual”. También quiero que el disco de Eels sea un poquito más animado que los tres anteriores y que esa inmensa gira que Mr. E ha programado por todo el Viejo Continente pise nuestro país, que parece que se le ha olvidado. Recordádselo cuando paséis por su casa esta noche. También os pido que el regreso de los Yeah Yeah Yeahs sea por la misma senda que abrieron con su último y glorioso disco. Quiero un nuevo disquito de Goldfrapp, tan divertido y bailable como el anterior, con su gira incluida para ponernos morados de gastar zapatillas con ese directazo que tienen. Si pasáis esta noche por la casa de los miembros de The Cardigans, decidle que si se reunieran más a menudo, dieran conciertos en Europa o incluso grabaran el disco con el que han empezado a coquetear, me harían la mujer más feliz del mundo.

También me gustaría que trajerais un LP nuevo de Placebo, que el EP del 2012 estuvo bien, pero supo a poco. También se dice que Pearl Jam pronto se meterán en el estudio, pero más que un buen disco (por descontado) os pido una gran gira que pueda ver en muchos sitios (España a poder ser, pero ya sé que pido demasiado). Como dicen que Arcade Fire van a sacar disco también a finales de año, os pido que les deis un toquecito, solo para que no sea una mierda. Es difícil, lo sé, pero por pedir que no quede. Por último, os pido un Sonorama para el recuerdo, como aquél del 2010 que trajo a The Sounds y The Raveonettes para ponernos patas arriba. Vamos, que añadan algo más movidito que Belle and Sebastian al cartel y a mi ya me tienen ganada. Aunque, hablando de festivales, si pudierais ayudarme a conseguir una entrada para Glastonbury en el ciclo de venta de abril, seguro que os podéis ahorrar todo lo demás.

Si después de leer esto pensáis que tengo un morro que me lo piso, pues largaos a la mierda y no volvais por este blog.

Para Lebonloup…

He de reconocer que hoy tengo un mal día y cuando he empezado a escribiros esta carta no me salían más que malos deseos para que ciertos artistas dejen la música, caigan en el ostracismo, y determinados programas televisivos desaparezcan por arte de magia. Pero al final, en un momento de lucidez, y como dicen que dichos malos deseos al final se vuelven contra uno, os voy a pedir lo siguiente para el musical año 2013. Son unas cositas de nada a ver qué podéis hacer.

jamesEn primer lugar acordarme de los rumores más o menos contundentes. Me gustaría que se confirmase que The National saca disco este año. Ya sé que igualar al High Violet, que para mi pasa por ser uno de los 3 discos más redondos de la última década, es complicado, pero que al menos merezca la pena la espera y que les pueda ver en directo en algún sitio. Lo mismo digo de los veteranos James, que también andan cociendo cosas, y a ver si te puedes traer un conciertito de los Pet Shop Boys, que siempre es agradable. No me puedo olvidar que otros dinosaurios, los Jesus And Mary Chain, se han vuelto a juntar y están dando conciertos, encima su web está en construcción desde hace poco, lo que me hace sospechar anuncios importantes. Y por supuesto no puedo dejar de desear que el nuevo disco de Depeche Mode sea bueno, y que si se confirma que The Cure graba finalmente, también lo sea, aunque si es excusa para que estos dos se vayan de gira poco me importa que se curren nuevas canciones poco o mucho.

A ver si os lo montáis para que el BBK cuadre un cartel del copón bendito, ya que es el festival que tengo ahora mismo en el horizonte. A mi me gustaría ir al New Wave Gothic Treffen de Leipzig, por la experiencia y tal, pero lo veo complicado, de modo que ahora que parece que retorna el viejo modo de hacer música oscura, al menos espero que consigáis que discos como los nuevos de Soror Dolorosa o Aeon Sable sean tan chulos como parecen por lo que he podido escuchar hasta ahora, y a ver si The Eden House sacan de una vez el prometido segundo disco.

Y sorpresas, muchas sorpresas y descubrimientos para 2013, para que en bSides podamos seguir escribiendo y disfrutando con nueva música, y por favor, a ver si el panorama nacional mejora, que lo veo algo alicaído, y que las gentes que andan por ahí, currándoselo en el submundo, tengan lo que se merecen.

Hale, os dejo unos chupitos de orujo potente para que se haga amena la noche.

Para Sentencia…

Lo siento, yo no me creo esa patraña de los Reyes Magos. Más que nada porque a mí, que siempre soy muy bueno, casi nunca me traen lo que les pido, y cuando sucede empiezo a pensar que es mera casualidad. Hace ya años que vengo sospechando que son los padres, y eso lo explicaría todo, pues entiendo que no está en manos de mis pobres progenitores conseguir que Metallica toque en el salón de mi casa. Pero es que, en el fondo, los tres mendas esos que se supone que vienen de Oriente no me hacen falta para nada. Yo ya tengo mis propios Reyes, con mayúsculas de verdad, que vienen a visitarme de vez en cuando y absolutamente siempre me satisfacen, a menudo incluso por encima de mis expectativas. Es cierto que no vienen siempre en una fecha concreta, sino que suelen hacerlo avisando con una antelación de unos pocos meses, pero el factor sorpresa hace que los espere y reciba con mayor ilusión si cabe. Y lo mejor de todo es que son más de tres.

nick_cave_and_the_bad_seedsA diferencia de mis compañeros, yo no creo que 2012 haya sido un año habitual. Para mí ha sido excepcional. Y es que a lo largo de los últimos doce meses me han visitado muchos de mis Reyes Magos, como si se hubieran puesto de acuerdo para ayudarme a sobrellevar mejor los rigores de los tiempos que corren. He recibido un número de visitas muy superior a la media, y eso de por sí ya hace que haya sido un año cojonudo. Entiendo que será difícil que 2013 esté al mismo nivel en ese sentido, así que me conformaré con lo que me quieran traer, pero es que sin ir más lejos ya sé que uno de mis Reyes me brindará un regalazo a no mucho tardar. Este Rey en concreto se llama Nick Cave, sus pajes son The Bad Seeds, y entre todos nos traerán un nuevo disco en el mes de febrero. No necesito abrir el paquete para saber que me gustará. También traerán discos este año Deep Purple y Black Sabbath: esos sí que son viejos y sabios.

Otros que me visitarán pronto, y no solo sin tener que venir desde Oriente, sino sin necesitar moverse de su casa, son Hamlet, que en Abril ya tienen confirmadas dos fechas consecutivas en Madrid. Y fijaos si son Magos que desde el pasado nos traerán el directo de dos de sus siempre magistrales álbumes, Insomnio y Syberia, para quien se los perdiera en su día. Un lujazo ser vecino de estos tíos. También son capaces de entregar el regalo de retrotraernos al pasado Iron Maiden, que andan de gira con su Seventh Son Of A Seventh Son y espero que se pasen por aquí. Pero es que, si no lo hacen, lo mismo soy yo el que me acerco a verlos donde haga falta, al igual que a Overkill Testament, que han unido fuerzas para presentar juntos por Europa el próximo verano sus últimos trabajos. Desde luego, no me iría ni al estanco a ver a unos tíos que me trajeran incienso y mirra, y mucho oro se tendría que repartir para que amortizara el billete de avión hasta Oriente, pero con estos otros ni lo dudo. Saldré ganando seguro.

Por lo demás, mucho se rumorea sobre que Slayer y Saxon tienen que sacar nuevo material este año, y se dice que Metallica se meterá en breve al estudio para brindarnos un nuevo trallazo, aunque en este último caso tengo serias dudas de que llegue antes de 2014. Pero que se tomen el tiempo que haga falta. Ya me visitaron el año pasado y, como cada vez que lo hacen, me dieron energía para aguantar lo que sea durante un buen periodo de tiempo, así que no voy a pedirles nada. Confío en ellos y sé que cuando corresponda me complacerán con creces.

Como veis, yo estoy muy tranquilo, pues mis Reyes son muchos y nunca me fallan. A los otros, que les den por culo.

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Cuarenta años de una leyenda fabricada en Japón

Publicado en 30 diciembre 2012 por

Machine_Head_Made_In_Japan

Se cumplen cuatro décadas del lanzamiento de Made in Japan, el directo que terminó de elevar a Deep Purple a una cima que ya habían comenzado a escalar meses antes con la publicación de Machine Head.

Después de haber luchado enconadamente para conseguir por fin cierto reconocimiento en su propio país, en el año 1971 Deep Purple se encontraba en plena vorágine de cara a afianzar su recién conquistada posición en la industria del rock.  Si la compatibilización de giras y sesiones de grabación previas al lanzamiento de “Fireball” no habían supuesto ya suficiente ajetreo antes del verano,  el mes de agosto, lejos de traer un merecido descanso, se dedicaría a ensayos para preparar tres meses de conciertos, al final de los cuales debían grabar un nuevo álbum. Los retrasos sufridos en sus dos últimos lanzamientos ponían al grupo en situación comprometida con su discográfica, de modo que no podían permitirse un nuevo traspiés en su calendario. De finales de octubre a la última semana de noviembre tenían prevista su primera  gira norteamericana como cabezas de cartel, pero Ian Gillan cae enfermo y la ronda se suspende después de una tercera actuación en la que Roger Glover había asumido la responsabilidad de la parte vocal. La banda regresaba a casa con una acusada sensación de fracaso para enfrentarse al que sin lugar a dudas se presentaba como el momento más crítico de su carrera.

Machine Head

Mientras Gillan se recuperaba lentamente, Ritchie Blackmore, líder indiscutible por aquel entonces, se encerró en el estudio con el batería Ian Paice para comenzar a trabajar en “Machine Head“, el que habría de ser próximo álbum de la banda y que ya tenía título antes de nacer. Algunas de las canciones que se incluirían en el nuevo disco habían sido ya compuestas y estrenadas durante la gira de “Fireball”, caso de “Lazy” y “Highway Star“, esta última improvisada por Blackmore y Gillan en plena carretera como respuesta inmediata a la pregunta de un periodista relativa al modo en que escribían sus canciones. Terminada posteriormente durante las pruebas de sonido y presentada con gran éxito ante el público esa misma noche, la nueva canción pasaría a convertirse en fija en el repertorio de la banda y sonaría aún así de fresca menos de un año después.

Una vez estructurado el esqueleto del nuevo trabajo, Deep Purple decidió trasladar la grabación a Suiza por motivos económicos. Por aquel entonces los Rolling Stones disponían de un equipo móvil que les permitía grabar durante sus prolongados periplos internacionales y que habían decidido alquilar a otras bandas para poder mantener su elevado coste. Con este equipo se presentó Deep Purple en el Casino de Montreux de la mano de Claude Nobs, responsable de turismo de la ciudad y al que habían conocido durante su participación como invitados en el festival local de jazz. El escenario del casino había sido elegido como el lugar ideal para grabar un disco que pretendía reproducir lo más fielmente posible el espíritu de la banda tocando en vivo, pero antes debía alojar una última actuación.

Smoke_On_The_WaterFrank Zappa And The Mothers Of Invention tocaban frente a una audiencia que incluía a los miembros de Purple cuando alguien disparó una bengala que se alojó en el entretecho de la sala. Lo que en un principio parecía un incidente sin importancia acabó convirtiéndose en un incendio en toda regla que obligó a desalojar el casino y varios edificios circundantes. Blackmore, Gillan, Lord, Glover y Paice observaron desde su hotel las llamas que se elevaban hacia el cielo y la enorme columna de humo que se cernía sobre el lago impulsada por el viento de las montañas. Nacía así “Smoke on the water“, la primera canción del nuevo material y la única que el grupo consiguió grabar en su nueva ubicación del teatro The Pavillion antes de que la policía les prohibiera continuar por exceso de ruido durante las noches.

Mobile_StudioTras varios días buscando un nuevo local, y con el reloj corriendo en su contra, el voluntarioso Nobs por fin consiguió permiso para que la banda ocupara el Grand Hotel, a las afueras de la ciudad y totalmente vacío por causa de la temporada invernal. Con los instrumentos desperdigados a lo largo de un área de pasillo y metros y metros de cable que debían llegar hasta el estudio móvil aparcado en el exterior, la banda estableció por fin una rutina de grabación que les llevó a completar el trabajo en tan solo dos semanas con 8000 libras de coste, 5000 de las cuales correspondieron al alquiler del camión. Con un estilo más cercano al del agresivo “In Rock” que al más innovador de “Fireball”, “Machine Head” llegó a las tiendas en Marzo de 1972. Comenzaban entonces las disputas por la autoría, desencadenadas por unas declaraciones de Blackmore en las que afirmaba haber escrito seis de las siete canciones que componían el álbum, cuando el acuerdo había sido compartir el crédito a cinco partes iguales por considerar que en realidad todo el material surgía de sesiones de improvisación conjuntas.

Una semana después del disco veía la luz el único sencillo, “Never Before”, con la balada “When a blind man cries”, no incluida en el disco original, como cara B.  El lanzamiento fue acompañado del único vídeo promocional de Deep Purple en toda la década de los setenta, con la convicción de que el tema principal tenía madera para alcanzar un gran éxito comercial.

Mientras el álbum alcanzaba el número 1 en el Reino Unido y el 7 en los Estados Unidos, en medio de un ambiente enrarecido en el seno del grupo, el propio Blackmore afirmaba que el final se acercaba y que no sabía si la banda vería el final del año.

Made In Japan

La gira de presentación de Machine Head traería la mala noticia de otra ronda americana cancelada, esta vez por enfermedad de Ritchie. La conquista del nuevo mundo se resistía y debía posponerse una vez más, pero en lo que se refiere a Europa las nuevas canciones funcionaron a la perfección desde el principio. Curiosamente,  “Smoke On The Water” sería la última en llegar al repertorio y no lo haría hasta finales de Mayo, pues el grupo consideraba que no era un tema que pudiera tener demasiado éxito. Sin embargo, otras como “Space Truckin”‘ se mostrarían desde el principio como excelentes elecciones para un directo que afianzaría a cada paso la reputación de Deep Purple como uno de los mejores actos en vivo del momento.

Tras un breve y poco fructífero paso por Roma para comenzar a trabajar en el siguiente disco de estudio, “Who Do We Think We Are?”, el retraso arrastrado en el calendario hizo que hasta Agosto no se produjera el viaje inicialmente previsto para Mayo a Japón con el objeto de impartir los primeros tres conciertos de la banda en tierras orientales. Los ejecutivos de Warner propusieron al grupo grabar las actuaciones de cara a editar un álbum en directo que se comercializara posteriormente a nivel local. Por aquel entonces, existían numerosos discos piratas de Deep Purple en vivo, la mayoría procedentes de una única actuación en Aachen, de modo que la banda accedió al trato a cambio de contar con los derechos de las grabaciones con la intención de editar posteriormente su propia versión y venderla en el Reino Unido. Así, se grabaron las actuaciones en Osaka el 15 y 16 Agosto y en el Budokan de Tokyo el 17. El cansancio exhibido por la banda en la primera noche y la mala acústica del Budokan hicieron que fuera la segunda actuación la elegida para el cuerpo del álbum, en el que finalmente se incluirían dos grabaciones de Tokyo (“The Mule” y “Lazy”) y una de la primera noche (“Smoke On The Water”).

Made_In_Japan_PosterTras escuchar el resultado, el grupo no le prestó mayor atención que la necesaria para hacérselo llegar a Martin Birch, quien realizaría las mezclas en Londres con la única asistencia en el estudio de Paice y Glover. El resto de la banda no mostró mayor interés, por no mencionar que Ian Gillan no estaba para nada saisfecho con su actuación en el disco y solo accedió a su publicación ante la insistencia del resto. Finalmente, “Made In Japan” vio la luz para las Navidades de 1972, reteniendo el lanzamiento de “Who Do We Think We Are?” hasta el año siguiente. En Estados Unidos, sin embargo, Warner decidió esperar hasta que estuviera publicado el álbum de estudio por considerar los directos como un producto menor y con escasa proyección comercial, aunque en último término simultanearon ambos lanzamientos tras ver cómo las tiendas se llenaban de directos de importación procedentes del Reino Unido. El sencillo de “Smoke On The Water” combinando las versiones en vivo y en estudio fue todo un éxito en norteamérica y situó el nuevo LP entre los diez primeros en cuestión de días. En las listas británicas “Made In Japan” alcanzó el número 16, pero las ventas se mantuvieron durante muchísimo tiempo.

PurpleSin retoques de estudio, sin solos de otros conciertos, sin aplausos pregrabados, “Made In Japan” es aún hoy considerado como una de las mejores y más auténticas grabaciones en vivo de la historia del rock. Su enorme e inesperado éxito sin duda contribuyó a prolongar el de “Machine Head”, que se mantendría en el top 40 británico durante 20 semanas y acabaría alcanzando las 118 en el Billboard 200 estadounidense. Si bien la gran presión desarrollada en el seno de la banda como consecuencia de tamaña repercusión acabó con el abandono de Ian Gillan y suspuso el comienzo del final de la formación más exitosa de la historia de Deep Purple, ambos álbumes constituyen los dos mayores símbolos de la trayectoria de uno de los grupos más geniales y versátiles de todos los tiempos, cuya influencia va más allá de su contribución al desarrollo de géneros como el Heavy Metal. Numerosos artistas han citado “Machine Head” y “Made In Japan” entre sus principales fuentes de inspiración, y son incontables las versiones y homenajes que se han rendido a ambas obras.

Por encima de ello, erigiéndose como un monumento a una época y a un género, siempre resonará aquella canción que contaba cómo empezó todo.

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Singles cosecha 1992

Publicado en 27 diciembre 2012 por

barcelona19921992 fue un año complicado. Todo lo que fueron los ochenta había muerto. Escaso, por no decir nulo (gracias a los esfuerzos de Erasure), rastro del tecno pop o la new wave. Los grandes nombres del after-punk, y una de sus vertientes más aclamadas y destacables, la onda siniestra, andaban agotando la fórmula, salvo The Cure, que se desmarcaban con su fabuloso Wish. Ahí estaban los Banshees sosteniendo su caída gracias a Danny Elfman y una peli de murciélagos de cómic de Tim Burton, o The Mission, abotargados en un disco mediocre que sin embargo paría un bello tema pop no carente de su habitual pomposidad. Era al otro lado del Atlántico donde los yanquis se sobreponían de más de una década de humillación británica gracias al grunge y un rock alternativo que al fin asomaba la cabeza, harto de vivir en las sombras, por mucho que uno de sus grandes valedores y escasas estrellas merecidas, los Pixies, cometiesen la ironía de afrontar su recta final homenajeando a los Jesus And Mary Chain. Aún con todo, de las cenizas siempre surgen nuevas cosas, y del fondo marino una nueva energía que fabrique una nueva ola, de este modo, en la Pérfida Albión sobresalían Manic Street Preachers, los andróginos y debutantes Suede, una flacucha PJ Harvey y los primeros pasos de unos gamberretes llamados Blur, al margen de que unos veteranos sin nombre ni éxito pasado -Pulp- diesen con la clave de su éxito. Eso sí, el último refugio del made in britain, en boga y esplendor, residía en el shoegaze, un estilo que desde los inicios de My Bloody Valentine experimentaba ahora una relativamente masiva, espléndida, pero efímera, primavera. Además, más de diez años de efervescencia habían convergido en Manchester para hacer de la Haçienda de Tony Wilson y la Factory la semilla de la cultura rave ahora expandida, y que en forma de proyección musical bombardeaba al mundo con la síntesis de muchas cosas resumidas en la neo-psicodelia y el acid house. Aún en épocas de sequía, Inglaterra seguía siendo capaz de tener a los Stones Roses y de parir a unos “sobreestimulados” The Verve que alucinaban a la crítica, el Madchester que emergió luminoso entre los grises edificios industriales, seguía brillando, aunque encarase una reconversión. Un año ecléctico a más no poder, un año de catarsis, en el que para remate, asistimos a la confirmación de que cierto tipo de cohabitación entre el rock gótico, el metal y los influjos industriales, era posible y viable. En España, unos manchegos llamados Surfin’ Bichos traían un sonido nuevo que abría nuevas puertas ante la certificación de que, aquí también, los ochenta habían acabado. Aquí van las listas en formato Spotify y Youtube.

1. Come As You Are (Nirvana)

2. Babies (Pulp)

3. Motorcycle Emptiness (Manic Street Preachers)

4. A Letter To Elise (The Cure)

5. The Only Living Boy In New Cross (Carter The Unstoppable Sex Machine)

6. Horror Head (Curve)

7. Straight To You (Nick Cave & The Bad Seeds)

8. One (U2)

9. Nothing Else Matters (Metallica)

10. Constant Craving (K.D.Lang)

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Singles cosecha 1997

Publicado en 20 diciembre 2012 por

Segundo capítulo de nuestro periplo histórico de singles. En 1997 el britpop y lo indie, ya despojado de etiqueta con significado claro y ampliada a subcultura general, imponía su ley. Bien es cierto que los abanderados de la primera ola daban muestras de empezar a variar, Blur y Pulp hacia otras cosas menos esterotipadas, y Oasis hacia un cierto declive en su inspiración. Sin embargo gente como Suede lanzaban su pelotazo más comercial, Supergrass o los Charlatans seguían en la brecha, The Verve estaban hasta en la sopa y aparecían unos tal Placebo. Desmarcándose de la ortodoxia Portishead nos dejaban boquiabiertos por segunda vez, con disco de estudio y directo orquestal épico a todo lujo, poniendo los pelos de punta con su particular versión del sonido Bristol. Grandes nombres de la década anterior reivindicaban su existencia como Morrissey, Echo & The Bunnymen o Depeche Mode, e incluso James prolongaban su segunda juventud sin saber que les quedaban años de baños de masas. El año del retorno triunfal (y novedoso) de Texas o de los primeros pasos de unos chavales llamados Travis, además de la confirmación de inspiración de Björk. Lo realmente importante de este año es la expansión de la música electrónica a todos los públicos en sus diversas vertientes y sub-etiquetas. Fue el gran año de los Chemical Brothers y Prodigy como los auténticos jefes de la fiesta y las carpas festivaleras, con acompañantes de lujo como Daft Punk, Propellerheads o Primal Scream. Y como gran hito del año el que Radiohead lanzase el disco que marcó los tiempos venideros: OK Computer. Bienvenidos a 1997, el año que en vimos como el FIB se convertía en poco menos que un monzón.

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Aquí van diez extracciones de aquel año, tanto en Youtube como en Spotify.

1. Bitter Sweet Simphony (The Verve)

2. All Mine (Portishead)

3. Cold Seed (Tiamat)

4. Karma Police (Radiohead)

5. The Private Psychedelic Reel (The Chemical Brothers)

7. Your Woman (White Town)

7. Tomorrow (James)

8. Home (Depeche Mode)

9. Drinking In L.A. (Bran Van 3000)

10. A Red Letter Day (Pet Shop Boys)

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Los mejores discos internacionales de 2012

Publicado en 19 diciembre 2012 por , y

Nuestra subjetividad nos precede. Somos un blog pequeño, lo sacamos adelante pocas personas y, para colmo, tenemos gustos muy diversos. No se crean que no pensábamos hacer un repaso del año: llevamos semanas dándole vueltas a este asunto, en realidad. Nos tememos que nuestras listas de las mejores cosas de este año van a ser muy raras: ya hemos ojeado muchas de otros medios y aunque queremos compartir lo que más nos ha gustado del 2012, tampoco queremos resultar aburridos. Por eso hemos decidido elegir 5 cosas por cabeza (de todo un año, elegir 5 discos, canciones y conciertos no es nada sencillo, no se crean). Afortunadamente, cada uno de los autores se separa fácilmente por géneros: los elementos elegidos por Sentencia tendrán más que ver con el rock más duro y metalero; los de Lebonloup coquetearán con los ritmos darkwave y otras delicatessen del indie; y los de The Lost Dreamer tratarán de combinar el indie europeo, algo de rock clásico y evitarán olvidarse del post-rock. Así que como los autores definen géneros vamos, sin más dilación, a los mejores discos internacionales del año que nos va abandonando que, por supuesto, os dejamos también en formato de lista de Spotify (también está al final del post):

The Lost Dreamer

Se hade difícil elegir. Sólo 5 de 12 meses. Un año que no ha sido ni brillante ni soso, ha sido normal. Pero es muy difícil. Y claro que se te quedan cosas fuera, ¿cómo no? Pero ahí está la gracia de la lista: la elección es lo que nos define. Creo que dice bastante de mi que, a pesar de mi admiración hacia Patti Smith, esté el segundo disco de PS I Love You en mi lista en lugar de su Banga; o que, a pesar de su popularidad, me deje fuera a Hot Chip, The XX o a los Crystal Castles, habiendo sacado ambos discos que me han gustado bastante. Pero una cosa es gustar y otra emocionar. Y aquí dejo los que realmente me han llegado, de un modo u otro, en este 2012.

the_raveonettes_observator_cover1. The Raveonettes, Observator (lo reseñamos aquí): Para mi, no podía ser otro: desde que escuché por primera vez esos primeros acordes desgarrados de Young and Cold supe que estaba ante el mejor disco de la que ya es, de por sí, una de mis bandas favoritas del panorama actual. Lo dije cuando se publicó en septiembre y me reitero tras reposarlo lenta y calmadamente: Observator se me ha clavado como un cuchillo en el pecho, ha llegado en un momento de mi vida de patético desasosiego y ha tocado exactamente la cuerdas que había que tocar para desmontarme. Me quito el sombrero y lo que haga falta ante The Raveonettes y ardo en deseos de verlos, por fin, en febrero.

little-broken-hearts-norah-jones2. Norah Jones, Little Broken Hearts (lo reseñamos aquí): Tengo la impresión de que muchos han achacado la reinvención de Norah Jones al productor Danger Mouse. No estoy de acuerdo con ninguna de las dos cosas: me parece que Norah ha madurado, que Little Broken Hearts era un paso natural en su carrera que tenía que dar antes o después. Cierto, el empujoncito en una época en el que el material que andaba publicando había perdido bastante frescura, lo necesitaba. Pero el brillo es todo suyo.

ps_i_love_you_death_dreams3. PS I Love You, Death Dreams (lo reseñamos aquí): Sí, cierto, no es tan bueno como su primer disco. Pero es que aquél era demasiado brutal como para aspirar a que sacaran algo igual. Mucho me temo que el segundo trabajo de esta parejita Canadiense ha quedado muy olvidado y me da pena que se queden olvidados de las listas. Además, ¿qué coño? El disco es frenético, vibrante y divertido. Tiene ese demencial nosequé que tienen estos dos que entre todo el ruido te pone carita alegre, y ya solo por eso merecen estar aquí.

words_and_music_by_saint_etienne4. Saint Etienne, Words and Music by Saint Etienne (lo reseñamos aquí): La primera vez que lo oí yo estaba viviendo en Oxford y era una de las pocas mañanas soleadas que me brindaba la ciudad. Nunca olvidaré cuando lo puse por primera vez, no sé por qué, pero se volvió especial para mi. Lo recorro ya casi con los ojos cerrados, porque me hace bailar y sonreír a partes iguales. Lástima que la ilusión durara tan poco y el directo (además en casa) del trío londinense más incónico del electropop rompiera el hechizo.

caspian_waking_season5. Caspian, Waking Season (lo reseñamos aquí): Tiene que haberlo, siempre necesito dejar un hueco para el post-rock. Y no para cualquier post-rock, sino para los señores Caspian, que se han desmarcado este año con un disco lleno de matices y de belleza. El influjo de Sigur Rós se dejó notar en esta ocasión y los detalles preciosistas de Waking Season acaban de cautivar al más profano en el género del rock instrumental. Una deliciosa maravilla el regalo que nos han hecho este 2012.

Lebonloup

weather_systems1. Anathema, Weather Systems (lo reseñamos aquí): Pocos pueden presumir de una carrera larga y evolutivamente tan equilibrada que casi a cada paso se mejoran a sí mismos. El capítulo reservado para 2012 es un lujo en el que mezclan con maestría todas las vertientes que han tocado, en mayor o menor medida, como base principal o como recurso de aderezo: rock progresivo, metal, electrónica, rock gótico, indie… Arranque memorable que costará igualar en algún momento. Una catedral de sonido y sensaciones.

golden_apes_riot_front2. Golden Apes, Riot (lo reseñamos aquí): Quizá lo eleve demasiado por tenerlo tan fresco y que su impacto aún me dure, pero estos germanos de dilatada carrera me han caído del cielo para demostrar que, como ocurrió en otro tiempo, la furia after punk, el rock gótico, el espíritu indie y la electrónica ambiental son capaces de maridar y brillar con luz propia. Riot levanta muros de ruido en los que la escucha atenta en busca del matiz es una auténtica aventura. Imprescindible.

red_sun_revival_running_front3. Red Sun Revival, Running From The Dawn (lo reseñamos aquí): El debut de este cuarteto inglés supone un retorno a los postulados básicos del rock gótico de amplio espectro enriquecidos por el paso del tiempo y liberados de clichés. Otro goce sensorial, una producción exquisita, una voz emergida de la caverna que no hace prisioneros, una imagen cuidada, un viaje doloroso y a la vez cálido. Algún día lo entenderé. Cuando consiga asimilar esta obra maestra de género.

the_raveonettes_observator_cover4. The Raveonettes, Observator (lo reseñamos aquí): Y decían que iba a ser un disco luminoso. Y decían que se iban al sol de California para recuperarse de la oscuridad de su anterior trabajo. Y una leche. Estos dos daneses se han descolgado con el disco más frío e hiriente de su carrera. Hay muchas formas de explorar sonoramente los rincones oscuros del alma, pero Observator es el encargado de haber puesto en 2012 la cuchillada cruda y tajante. Seco y sin concesiones.

dead_can_dance_anastasis_front5. Dead Can Dance, Anastasis (lo reseñamos aquí): Ya quisieran muchos tener un retorno, además de tan esperado, tan brillante. El venerado y heterodoxo dúo nos ha regalado un disco maduro, complejo, filosófico, a veces metafísico, exótico, poético, relajado, cálido. Un auténtico goce para el oído y el espíritu de quien sepa acceder a él. Si alguien aún busca los motivos de que gente tan diversa, después de tanto tiempo, rinda pleitesía rayana en el culto a Dead Can Dance, aquí tiene la respuesta.

Sentencia

Overkill_Electric_Age1. Overkill, The Electric Age: Cuando este disco salió al mercado, nosotros ni siquiera existíamos. Menos mal, porque de lo contrario quien nos hubiera leido hubiera pensado que exagerábamos. El despliegue de energía que D.D. Verni, Bobby “Blitz” Ellsworth y compañía se marcan en su última entrega es para quitarse el sombrero… una vez más. A base de insistencia, fieles a una cita que ellos mismos se preocupan desde hace tiempo por repetir cada par de años, estos pioneros del thrash metal siguen demostrando que nadie cuida mejor de la criatura que su propio padre. Nada de composiciones pretenciosas, adornos superfluos o trucos de producción, simplemente cinco tíos destilando mala uva y repartiendo cera a diestro y siniestro, haciendo gala sin pretenderlo de una maestría que en ellos es tan natural como respirar. Simplemente Overkill.

Alpha_Noir2. Moonspell, Alpha Noir / Omega White (lo reseñamos aquí): Cuando ya parecían de vuelta de todo, los maestros portugueses del metal gótico se desmarcaron casi por sorpresa con este trabajo que congraciaba diferentes etapas de su carrera y se erigía en todo un homenaje a sí mismos a la vez que en delicia para todos sus fans. Rabia y melodía, luz y oscuridad, aliadas para dar lugar a un equilibrado doble álbum que constituye una exhibición al alcance de muy pocos.

Phantom_Antichrist_Cover3. Kreator, Phantom Antichrist (lo reseñamos aquí): Precisamente en un año en el que hemos andado a vueltas con profecías sobre el fin del mundo y chorradas similares, Mille Petrozza y sus chicos se han sacado de la manga su apocalipsis particular en forma de trallazo sonoro. Añadiendo un toque de sofisticación a la brutalidad que recuperaron hace una década, Kreator avanza un paso más en su envidiable trayectoria y entrega una auténtica obra maestra. Después de escucharla, lo que tenga que pasar sencillamente nos la trae al fresco.

weather_systems4. Anathema, Weather Systems (lo reseñamos aquí): Para que veais que los heavies tenemos nuestro corazoncito, en esta lista también hay hueco para la magistral obra que los hermanos Cavannagh nos han brindado este año. Y no podía ser de otra manera: su categoría traspasa cualquier tipo de frontera y resulta igual de apreciable para cualquier aficionado a la música, más allá de toda preferencia de género.

 

Dark_Roots_Earth_Cover5. Testament, Dark Roots Of Earth (lo reseñamos aquí): Vaya, parece que al autor de la lista le mola el thrash… Pues sí. Sin pretender resultar objetivo en absoluto, el gran momento que vive el género ha encontrado en 2012 un nuevo y brillante capítulo al que sin duda ha contribuido la banda de Chuck Billy y Eric Peterson, consolidando el regreso de Alex Skolnik. Difícil lo vamos a tener en 2013 para igualar este gran año.

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Singles cosecha 2002

Publicado en 18 diciembre 2012 por

Como bien sabéis en bSides le damos mucha importancia a la historia. Es por ello que hemos ido jalonando nuestro primer año de recordatorios de aniversarios de grandes discos bajo una premisa: de diez años para atrás y de lustro en lustro. Como es obvio no lo hemos podido cubrir todo, bien por tiempo disponible o porque echamos a andar con el año ya empezado. Ahora que 2012 toca a su fin os hemos preparado una serie de especiales muy especiales, valga la redundancia. Nos hemos currado unas listas desde 2002 hacia atrás con todos aquellos singles que nos han parecido oportunos para rememorar el año en cuestión. Como digo son singles, no canciones, esto hubiese supuesto un trabajo mastodóntico y unas longitudes mucho mayores de lo que han salido, ya sabéis, a quien ama la música es difícil que le salga algo breve y conciso, tendría que dejar con dolor muchas cosas fuera y la selección escueta podría perfectamente cambiar mañana. Es por ello que además tenemos la prudencia de no hablar de un LO MEJOR DE, y más bien preferimos hablar de favoritos. No está todo, seguro que se nos han escapado cosas, y que incluso habrá algún error, aunque de antemano avisamos que quizá alguno detecte singles que pertenecen a discos del año anterior o posterior, pero que fueron editados como sencillos en aquel del que hablamos, he ahí el motivo, pero también habrá casos de ediciones de los postreros días del año anterior, con lo que sería absurdo no colocarlos en el que realmente echaron a andar, es decir, el siguiente. Así que aquí lo tenéis. Los formatos son tres. Para YouTube, Spotify y el post en cuestión. Hay diferencias, es sabido que no todo está en Spotify, ni que en YouTube están todos los video-clips, ni que todo single lleva uno asociado, y la plataforma no garantiza que lo disponible tenga buena calidad de imagen y sonido, ni que de estarlo, lo haga en el momento de confeccionar la lista. Ha salido lo mejor que hemos podido: amplio, representativo de lo que sonaba en cada época, heterogéneo y pensado para darle cabida a casi todo, aunque como siempre, con mucha subjetividad y, que no falte, mucha ilusión y ganas de disfrutar. Ojalá le encontréis hueco en vuestras largas jornadas laborales o de estudio, y como siempre, admitimos sugerencias.

doodle_2002

Arrancamos con 2002, 91 videos en YouTube, casi seis horas de duración y 88 temas en Spotify para el año en que el mundo aún temblaba tras el 11-S, el año que murió Cela, los europeos empezamos a pagar en Euros, se casó la hija de Aznar, el Prestige soltaba hilillos de plastilina y Brasil volvió a ganar un Mundial de fútbol. El año cuya banda sonora se dibujaba al albur de nuevos tiempos que avanzaron los Strokes y que perfilaban el debut de Interpol, la confirmación de Coldplay, la obra magna de Doves o el renacer de Fangoria. Además, gracias a una película, nuevas generaciones aprenderían a amar a un tal Ian Curtis y supieron de la importancia de una ciudad llamada Manchester. Aquí os dejo diez de mis favoritos de ese año, cogidos al vuelo:

1. The Getaway (The Music)

2. Walking With Thee (Clinic)

3. There Goes The Fear (Doves)

4. Here To Stay (New Order)

5. Mutter (Rammstein)

5. FF (Kent)

7. PDA (Interpol)

8. Pesadilla En El Parque De Atracciones (Los Planetas)

9. In This World (Moby)

10. Bad Cover Version (Pulp)

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Kreator sobrevive al caos

Publicado en 11 noviembre 2012 por

Los reyes alemanes del thrash consiguen salir airosos de una visita a Madrid afectada de terribles problemas de organización.

Después de haber quedado literalmente abrumada por el excelente Phantom Antichrist, la parroquia metalera madrileña esperaba impaciente el paso por la capital de la gira que habría de traer a Kreator, acompañados nada más y nada menos que por Morbid Angel, Nile y Fueled By Fire, exquisito cartel que a buen seguro estimuló la secreción de saliva en más de uno durante los últimos meses. Sin embargo, las dificultades para encontrar información acerca del recinto en el que tendría lugar el concierto, y no digamos ya para acceder a la venta de entradas, hicieron que desde el principio la sombra de la duda se cerniera inevitablemente sobre los organizadores del evento. Sencillamente resulta incomprensible que a falta de menos de un mes para la fecha fijada resulte imposible hallar siquiera una pista sobre dónde adquirir pases para una actuación de semejante calibre. Está muy bien intentar huir de la tiranía de los grandes distribuidores de entradas que se aprovechan de todos nosotros para cobrar abusivos costes de distribución, pero este tipo de situaciones, lejos de servir de ayuda alguna, no hacen sino reforzar aún más su posición.

De nada le sirvió a un servidor llamar ya en el mes de septiembre a la sala que inicialmente iba a acoger el evento, donde solo consiguió hablar con alguien que incluso decía desconocer que allí se fuera a celebrar concierto alguno. La promesa de recibir respuesta por parte de la organización a un correo electrónico en el que les hiciera llegar mis dudas quedó obviamente incumplida, al igual que la posterior de recibir aviso personal por teléfono una vez que la sala dispusiera por fin del taco de billetes para su distribución. En este estado de cosas, llegué incluso a renunciar a ver a una de mis bandas favoritas presentar en directo su mejor álbum en décadas, hasta que la casualidad quiso que hace un par de semanas, a la salida de otro concierto, una amable joven me hiciera entrega de una cuartilla en la que se hacía referencia a la actuación de Kreator y compañía. A través de la página de facebook que allí se indicaba tuve por fin acceso a la lista de puntos de venta de entradas, todos ellos pequeñas tiendas independientes diseminadas por la capital. Insisto, loable iniciativa, pero pésima labor de difusión.

Aspecto que presentaba el interior de la sala Penélope al inicio de la actuación de Kreator

El colmo del despropósito se produjo cuando menos de 24 horas antes del concierto me enteré de que este debía trasladarse a Penélope por causa de irregularidades detectadas por la policía en el recinto inicial, que habían llevado al cierre del mismo para acoger cualquier tipo de espectáculo. En la misma página de facebook antes mencionada se detallaban los horarios precisos de actuación de cada una de las bandas, según los cuales la salida al escenario de Kreator estaba prevista para las 23:00 de la noche. Pues bien, cuando poco después de las 22:30 servidor y acompañante hicieron acto de presencia en la puerta de la sala, uno de los guardias de seguridad nos comunicaba que esta estaba ya cerrada. Al ver nuestras entradas nos informaron de que el concierto estaba terminando, a falta de menos de media hora, pero no les quedó más remedio que dejarnos pasar a pesar de todo. Para nuestro alivio, la actuación poco menos que acababa de comenzar, lo que nos garantizaba cerca de hora y media de disfrute con Mille Petrozza y sus chicos, pero planteaba inquietantes preguntas acerca del interés que los organizadores pudieran tener en que nadie más accediera al recinto a partir de entonces. ¿Tendría algo que ver que el aforo de Penélope sea oficialmente inferior en unas cien personas al de la sala en la que inicialmente iba a tener lugar la actuación? Desde luego, en el interior no se estaba precisamente cómodo, y cada cierto tiempo salía alguien en dirección a la puerta con visibles signos de acaloramiento. Parece ser que alguien dejó de tener en cuenta que la fidelidad de los aficionados al metal está por encima de cuantos despistes de última hora pudiera inducir un repentino y mal anunciado cambio de sala.

Mille Petrozza, entregado a sus cuerdas.

Desde una posición con reducida visibilidad, entre el ropero y las máquinas expendedores de tabaco, nos tocó por tanto asisitir a lo que quedaba de noche. Al parecer, los alemanes habían saltado a las tablas acompañados por la introductoria “Mars Mantra“, para arrancarse con los acordes del tema homónimo del disco que acudían a presentar, “Phantom Antichrist“. Tras encadenar a continuación “From flood into fire“, le llegaba el turno al repaso de la época reciente del grupo con “Enemy of God” y “Hordes of Chaos“, entre las cuales había sitio para echar la vista aún más atrás hasta el noventero “Outcast”, del que extrajeron “Phobia“, su tema más representativo. El sonido no alcanzaba la perfección, pero sin duda llegaba al máximo de las posibilidades que ofrece la cuestionable acústica de la Penélope. La gente estaba entregada y entre los asistentes observábamos algunos rostros conocidos de la escena madrileña, como el del inefable Molly, cabeza visible de Hamlet que no se pierde una gran cita, aunque en este caso tuviera que renunciar a su posición inicial para evitar mayores apreturas conforme los más rezagados seguían accediendo al recinto, a pesar de que apenas pudieran pasar ya de la puerta.

Petrozza, aclamado entre la niebla

Con algún que otro problema de nitidez en la sección rítmica, sobradamente salvado por la potencia de la voz de Mille y el saber hacer de unos músicos de calidad incuestionable, el repertorio fue alternando las nuevas canciones con la inclusión cada vez más frecuente de algunos de sus temas clásicos, como las celebradas “Extreme Aggressions“, “People of the lie” o “Endless Pain“, en cuya agitada agresividad se hizo especialmente patente el embarullamiento que afectaba de cuando en cuando a bajo y batería. No obstante, el balance general de la actuación, que llegaba al final del cuerpo principal con la brutal “Pleasure to kill“, fue más que notable.

Mille, Ventor y Sami, repartiendo púas y baquetas entre el público

Sin apenas descanso, la banda regresaba al escenario con el acompañamiento de la  instrumental “The Patriarch“, preludio a la excelente “Violent Revolution“. A continuación, Sami Yli-Sirniö acaparaba toda la atención de los focos para atacar un solo acústico que encadenaba con el comienzo de “United in Hate“, tras la cual era Mille quien alzaba la bandera del odio para requerir la última participación del público en el acompañamiento del medley de clausura constituido por “Flag of Hate” y “Tormentor“.

Al final, la gente abandonaba la sala con una mezcla de satisfacción y alivio por poder salir de semejante aglomeración. A las puertas de la Penélope se escuchaba una conversación entre dos miembros de la organización en la que uno de ellos se felicitaba por haber podido “salvar los trastos”. En realidad, deberían dar las gracias a Kreator y al resto de bandas por su profesionalidad y por haberse prestado a mantener la actuación a pesar de las circunstancias, además de a sus fieles seguidores por su ejemplar comportamiento. Esperemos que situaciones tan lamentables no vuelvan a repetirse y no disuadan a nuestras bandas preferidas de regresar a nuestra ciudad, aunque confiamos en que la próxima vez lo hagan acompañadas de una organización a la altura de las circunstancias.

Nos despedimos con el repertorio completo, del que hay que destacar con respecto al que recogemos en fotografía que falta “Betrayer“, probablemente suprimida por la necesidad de terminar antes de las 0:00 de la noche, al encontrarse Penélope en un edificio residencial.

1. Mars Mantra

2. Phantom Antichrist

3. From flood into fire

4. Enemy of God

5. Phobia

6. Hordes of chaos

7. Civilization Collapse

8. Voices of the dead

9. Extreme aggressions

10. Pepople of the lie

11. Death to the world

12. Coma of souls

13. Endless pain

14. Pleasure to kill

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15. The Patriarch

16. Violent revolution

17. United in hate

18. Flag of hate / Tormentor

 

 

 

 

 

 

 

 

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El Enemigo toma La Riviera

Publicado en 27 octubre 2012 por

Los suecos Arch Enemy, con una espectacular Angela Gossow al frente, apabullan en Madrid con una exhibición del mejor death metal melódico.

Quizás convenga empezar diciendo que el cronista que esto escribe no acudía precisamente muy animado al concierto que anoche habían de impartir en La Riviera los suecos Arch Enemy. Y no porque no llevara meses esperando la ocasión de ver por primera vez en directo a estos abanderados del death metal melódico escandinavo, de los cuales es un sincero admirador, sino por verse abocado a hacerlo sin ninguna compañía después de una semana agotadora culminada por un viernes poco favorable. La escasa cantidad de público que se congregaba en la sala pocos minutos antes del comienzo de la actuación principal tampoco contribuía precisamente a levantar el espíritu. Al parecer, Voivod y Titans Eve habían contado con la atención de solo unos pocos a la hora de levantar el telón; una verdadera lástima desaprovechar la ocasión de disfrutar de tan generoso cartel. Sin embargo, la elección del “Garage, Inc.” de Metallica para amenizar la espera durante las úlimas pruebas de sonido hizo que la cosa pronto empezara a mejorar. Las mismas caras conocidas de siempre, camisetas de Anthrax, Testament, Saxon o Motörhead sobre cuerpos de todas las edades y uno ya se siente como en su casa.

Los Enemigos, exultantes desde su salida al escenario

Con una puntualidad exquisita, a las 21:30 de la noche se apagaban las luces y comenzaba a sonar la introductoria “Khaos overture“. La expectación que se venía palpando en el ambiente derivaba en explosión de júbilo por parte de una audiencia que, aunque algo escasa, había ganado bastantes efectivos en el último momento. El batería Daniel Erlandsson era el primero en aparecer sobre el escenario, muy adecuadamente decorado por dos pancartas con la ilustración de la portada del disco que se iba a presentar, “Khaos Legions“, y con sendas pantallas sobre ellas que desde el inicio proyectaban diversas imágenes relacionadas con la cuidada iconografía del grupo. La comparecencia casi simultánea de los tres guitarristas era inmediatamente sucedida por el salto a la palestra de una exultante Angela Gossow, que era recibida con fervientes muestras de adoración antes de abordar los compases de “Yesterday is dead and gone“.

Angela, pura rabia y energía desde el incio

Tras un comienzo algo embarullado,  el sonido empezaba a mejorar notoriamente ya en la segunda canción. “Ravenous“, perteneciente a aquel “Wages of sin” que supuso el debut de la vocalista como nuevo miembro de la banda, era elegida como apuesta segura para terminar de encender a un público ya de por sí entregado que a continuación alcanzaba un tempranero éxtasis con el arranque de “My apocalypse“. Angela era un verdadero torbellino desde el inicio y no cesaba de jalear a la audiencia, repartiendo sonrisas y expresiones de rabia a partes iguales. Por si esto fuera poco, empezó su particular sucesión de incendiarias reivindicaciones con un celebrado “fuck the Pope!” para presentar la genial “Bloodstained cross“. Para entonces, el sonido había alcanzado su cota óptima y las guitarras de Michael Amott y Nick Cordle brillaban en total plenitud.

De izquierda a derecha, Sharlee D’Angelo, Michael Amott y Nick Cordle haciendo brillar a sus guitarras

El momento era por tanto propicio para uno de los magistrales arranques melódicos de Michael, y este llegaba con el comienzo de “The day you died“, primer recuerdo dedicado al inolvidable “Rise of the Tyrant”. La sección de guitarras atacaba el tema con brillantez apabullante y situaba el nivel del concierto en una cima considerablemnte elevada a base de una sucesión de solos majestuosos. Sorprendentemente, justo a continuación el escenario quedaba vacío para uso exclusivo de Daniel, que reivindicaba su parte de protagonismo con un contundente solo de batería.

Angela, ondeando la bandera de las Khaos Legions

La totalidad de la banda regresaba a las tablas para continuar con la presentación de “Khaos Legions”. Angela se apoderaba de una gigantesca bandera negra con el símbolo del grupo en blanco, a imitación de la que porta su alter ego en la portada del disco, y comenzaba a ondearla al ritmo de “Under black flags we march“, que conseguía retomar el excelso nivel con el que habían llegado a la primera pausa. No obstante, y contra todo pronóstico, este aún podía ser superado, como demostraron a continuación con “Dead eyes see no future“, que Angela decidió dedicar al gobierno de nuestro país previa consulta con el público. Este no podría negarle ya nada en toda la noche a tenor de la admiración con que acompañaba cada movimiento de la cantante, que no solo destacaba por su enérgica puesta en escena, sino que conseguía compaginarla con una ejecución vocal impecable. Jamás una voz gutural ha resultado tan agradable al oido, sobre todo en su genial contraste con el brillo de las guitarras de Amott y Cordle, lo que dota a Arch Enemy de una personalidad única y deliciosa.

Nick Cordle, durante su solo

La interminable sucesión de himnos revolucionarios encontraba continuidad a renglón seguido en la irresistible “Revolution begins“, que ponía a saltar a la parroquia metalera al son que marcaba una enrabietada Gossow. Nuevamente, la banda decidía romper el ritmo tras un momento de clímax, esta vez con un solo a cargo de Nick Cordle que vendría seguido de otro no menos aplaudido por parte de Michael Amott, que en este caso incluía la ejecución del “Intermezzo Liberté” de “Rise of the Tyrant”. Ambas guitarras cortaban el aire como afiladas cuchillas para deleite de los presentes, que se agolpaban cada vez más hacia las primeras filas para estar lo más cerca posible de sus ídolos, dejando el fondo de la sala prácticamente desierto.

Gossow, auténtica agitadora de masas

Llegaba así el momento de encarar el tramo final de la actuación, y la banda decidía regresar al “Wages of sin” para rescatar esta vez la muy bien acogida “Dead bury their dead“, que seguía sonando a las mil maravillas. El turno de reivindicaciones le correspondía al maltrato animal, que Angela utilizaba como excusa para presentar “Cruelty without beauty“, con cuyo estribillo los más entusiastas se entregaban a la inefable costumbre de emprenderla a empujones con el prójimo hasta formar un corrillo. El orgasmo metalero era ya generalizado, y la esperada “We will rise” no hizo más que polongarlo hasta el final del cuerpo principal del concierto.

Huracán Gossow, flanqueada por Amott y Cordle

Sin gran dilación, Los Enemigos retornaban al escenario con la única ausencia de su vocalista para reanudar el espectáculo con la instrumental “Snowbound“, nuevo homenaje a un “Wages of sin” que estuvo muy presente durante toda la noche. A continuación, Ángela volvía a hacer acto de presencia para enardecer una vez más a las masas antes del cierre definitivo. “Doomsday machine” tomaba el protagonismo final gracias a “Nemesis“, coreada al unísono por una audiencia que se resistía a la evidencia de la despedida pero que disfrutaba como un solo ente en cada “one for all, all for one, we are strong, we are one”. Mientras las guitarras destilaban sus últimos acordes, Ángela paseaba una bandera de España en la que el símbolo del archienemigo se superponía al escudo para dar testimonio de la huella imborrable que el paso de las legiones del caos habrá de dejar en nuestro país.

Quizás el único pero que podría ponérsele al concierto sea su duración inferior a la hora y media, y es que ninguno de los allí presentes queríamos que aquello terminara, sabedores de la gran colección de canciones susceptibles de prolongar aquel éxtasis que atesoran los suecos. De cualquier modo, esta pequeña pega se vio sobradamente compensada por la gran intensidad y calidad con que la banda ejecutó cada acto, demostrando que hoy por hoy son una de las formaciones con mejor puesta en escena del panorama internacional.

Agradecimientos, abrazos y poses para la foto después, el “World Khaos Tour” ya es historia en nuestra ciudad. Nada mejor que unos cuantos gritos de rebelión para elevar el ánimo de cara al fin de semana. Y más allá, hasta la revolución que está por llegar…

Repertorio completo y galería de imágenes:

1. Khaos overture

2. Yesterday is dead and gone

3. Ravenous

4. My apocalypse

5. Bloodstained cross

6. The day you died

7. Solo de batería de Daniel Erlandsson

8. Under black flags we march

9. Dead eyes see no future

10. Revolution begins

11. Solo de guitarra de Nick Cordle

12. Solo de guitarra de Michael Amott, incluyendo Intermezzo Liberté

13. Dead bury their dead

14. Cruelty without beauty

15. We will rise

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16. Snowbound

17. Nemesis

 

 

 

 

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El monstruo sigue vivo

Publicado en 23 octubre 2012 por

Cerca de cumplir los cuarenta años en activo, Kiss lanza su vigésimo álbum de estudio, todo un ejercicio de auténtico y vigoroso hard rock que prueba su excelente estado de forma.

Cuando a finales de 2008 Paul Stanley anunció que Kiss se encontraba inmerso en la grabación de su primer álbum después de diez años de inactividad, la noticia convulsionó la escena internacional, desatando un cúmulo de reacciones encontradas. Los siempre fieles seguidores de la religión de la máscara y el maquillaje estallaron de gozo, mientras que el resto de la parroquia rockera se instalaba en un más que justificado escepticismo. El lanzamiento de “Sonic Boom” en octubre de 2009 hizo realidad el regreso de una de las bandas más carismáticas e influyentes del pasado siglo y vino acompañado de una espectacular gira mundial que sacó de sus guaridas a millones de Kiss-maniacos a lo largo de todo el globo. Ahora, solo tres años después de aquello, los neoyorquinos vienen dispuestos a afianzar su exitosa resurrección con “Monster“, un álbum cargado de testosterona con el que pretenden sacudir la adormilada conciencia del actual panorama hard-rockero.

Tommy Thayer, Paul Stanley, Eric Singer y Gene Simmons son los actuales Kiss

Para el vigésimo álbum de estudio de Kiss (vigésimocuarto si contabilizamos los lanzamientos individuales de Stanley, Simmons, Frehley y Criss en 1978), los cuatro miembros actuales han optado por aferrarse al estilo más enérgico de la banda, aquel que les hizo populares en los setenta y que trataron de recuperar ya en su predecesor, “Sonic Boom”. No obstante, en “Monster”  Paul Stanley, Gene Simmons, Eric Singer y Tommy Thayer han decidido dar una vuelta de tuerca adicional a aquel sonido, vigorizándolo aún más y llevándolo a un nivel superior de potencia y virilidad. El propio Stanley se ha encargado nuevamente de la producción, contando una vez más con la asistencia de Greg Collins, junto al que ha ejecutado un trabajo impecable que dota de un exquisita calidad y un perfecto equilibrio al sonido de todo el álbum. Por supuesto, la música de “Monster” se cimenta en los principios del rock más básico, construyéndose únicamente en torno a guitarra, bajo y batería, con nula participación de teclados o cualesquiera herramientas de postproducción que los enmascarados hubieran empleado en otras etapas de su trayectoria. En cuanto a los temas que componen el disco, nada de baladas ni concesiones de ningún tipo: solo el más puro y poderoso rock duro.

La fuerza que derrocha “Monster” se deja notar ya desde su primer corte, “Hell or Hallelujah“, muy acertadamente elegido como primer adelanto comercial. El listón se sitúa por tanto en lo más alto desde el inicio, y el gran mérito del resto del álbum radica en saber mantener el nivel durante la mayor parte del minutaje. “Wall of sound” es la primera respuesta al reto autoimpuesto por tan sensacional apertura, y el desafío se mantiene a continuación con “Freak“, en la que el cuarteto reivindica la posición que les corresponde como abanderados de un estilo de vida que en nuestro tiempo ha traicionado su esencia para convertirse en norma, ya sea bajo una u otra apariencia. La vocación de himno permanece en “Back to the stone age” y no se perderá ya a lo largo de todo el disco. “Shout mercy” nos hace renunciar definitivamente a toda esperanza de misericordia y así “Long way down” e “Eat your heart out” se suceden sin tregua para llevarnos hasta la cúspide de “The devil is me“, uno de los temas más potentes del álbum. “Outta this world” y el homenaje al género que constituye “All for the love of Rock N’ Roll” rebajan un tanto el nivel de intensidad, pero este se recupera sin problemas en “Take me down below” antes del gran final a cargo de “Last chance“. Por desgracia,  el tema adicional “Right here right now” queda en exclusiva para la edición de iTunes, para mayor indignación de cuantos seguimos optando por apoyar a los grupos mediante la adquisición de los formatos tradicionales.

Poco más se puede añadir cuando se habla de un disco tan redondo y equilibrado, salvo conminar a todo aficionado al rock a que lo escuche cuanto antes. A punto de cumplir cuarenta años en activo, The Demon, The Starchild, The Catman y The Spaceman han regresado por todo lo alto y vienen dispuestos a recuperar su categoría como una de las bandas más revitalizantes y animadas del género. Estaremos muy atentos a la gira de presentación de “Monster”, deseando fervientemente que esta nos conceda la oportunidad de disfrutar de uno de los directos más espectaculares de la historia del rock. Mientras tanto, nos quedaremos con su música, que en este caso más que en ningún otro sencillamente habla por sí sola.

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