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Fue una noche eléctrica

Publicado en 16 junio 2013 por y

Querido Jorge Martí, sí, ahora, después de tantos años, os dan premios. Bien merecidos. Recuerdo vuestros primeros tiempos, cuando aparecíais en pleno escenario grande del FIB compartiendo tablas con la galaxia del momento. Recuerdo como algunos decían que aquello era porque erais la “cuota local”, los chicos de la provincia vecina. Para algunos, dentro del panorama musical nacional, hacíais unas canciones un poco blandas, aunque nadie discutía que vuestra base musical era de nivel. Era la época en que no hacía falta regocijarse por encontrar en el urinario a alguien que hablase tu idioma, y en que el festival podía atreverse a meter estrellas emergentes de las nuestras en letras grandes. No se me olvida como vibraba la gente, tanto en el 98 como en 2001, aunque otros cuantos siguiesen pensando que aún seguíais siendo una banda “para chicas”.

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Sin embargo sorprenderse de que los premios lleguen ahora no es del todo justo. Siempre tuvisteis, en general, buenas acogidas, tanto en prensa como en público, y creasteis sin demasiados problemas una buena legión de fieles seguidores. Otros, en cambio, íbamos y veníamos, éramos esos que nunca podían dejar de prestar atención a lo que hacíais, pero que no terminábamos de engancharnos nunca. Ahora es nuestro momento, porque al menos para mí, ese tiempo que ha pasado ha hecho con vosotros lo que hace con el buen vino. Echando la vista atrás puedo mirar a La Habitación Roja como un ejemplo de tesón y buen hacer que, lejos de dar bandazos, se ha mantenido firme en sus principios pero enriqueciéndose a cada paso. Vuestros discos desde Nuevos Tiempos (2005) no han hecho más que hacer que crezcáis como banda, ampliando la riqueza de vuestra música, canalizando vuestras influencias hacia un producto muy personal e identificable que eclosiona en Fue Eléctrico (2012), uno de los grandes discos del año pasado y mi favorito de vuestro repertorio. Ya ves, después de tanto tiempo.

Por eso, querido Jorge Martí, La Habitación Roja dispone ahora de un repertorio tan rico y tan amplio que os permite dar conciertos tan estupendos como el de anoche en La Riviera. Por eso ahora un concierto vuestro tiene el plus que antes le faltaba, aún reconociendo que siempre tuvisteis una maravillosa mano para entrar en comunión con vuestros fans y crear esas atmósferas especiales que estando abajo te contagian, y que supongo estando arriba te embriagan. Pero ahora es cuando todo el cuadro ha mejorado infinitamente. Vuestro final de fiesta de esa extensísima gira de Fue Eléctrico tocó a su fin en una noche tan emotiva. Lo sabéis, se os veía tan felices…

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Ahora es cuando podéis sacaros de la manga un recital que arranque de forma tan contundente como es encadenar sin pausa El RespladorSiberia, rompiendo el hielo a lo bestia y a lo grande, como hacen los buenos. Ahora es cuando vuestros viejos grandes éxitos encajan por los medios y en los finales de forma tan estupenda, como hicisteis con Un Día PerfectoCrónico, por ejemplo. Ahora es cuando todo queda en su sitio, y tanto vuestro lado más acústico, como el más eléctrico, o las áreas de indie-pop más noventero, desnudo y crudo, maridan a la perfección con vuestro lado más ambicioso, poderoso, complejo y épico, con esos himnos que sabéis que ahora tenéis y que utilizáis del modo en que anoche utilizasteis Cielo ProtectorAyer. Pero también tenéis muy claro que hay joyas como Norge que deben entrar en la ecuación, y lo hacen sin desentonar entre tanto calor e intensidad. Una pieza fría como esa, que suena a The Cure, a Décima Víctima, a Golpes Bajos y a New Order, pero a la vez sonando a vosotros mismos, es el mejor ejemplo de lo bien que habéis reconvertido lo que bebéis como aficionados en lo que hacéis como músicos. Hay que ser muy buenos para hacer Norge.

Y aunque no sea algo nuevo, porque siempre pasó así, ahora, después de tantos años, es cuando mejor se aprecia, se siente y se comparte la entrega que os ofrece el público, y así es como anoche se mezclaban un par de generaciones que poco a poco iban elevando su tono de emoción ante lo que ibais tocando, y cantaban con vosotros, y bailaban frente a vosotros, y os coreaban, y convertían Indestructibles en uno de los momentos mágicos de la noche, de esos que yo pagaría por vivir donde estabas tú, ahí arriba, pegado al micrófono y con una sonrisa de oreja a oreja.

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Querido Jorge Martí, anoche La Habitación Roja puso punto final a la gira del disco que os convierte en una banda maravillosa, que pone la pieza que faltaba para haceros grandes, la que completa casi veinte años de evolución en los que habéis sido capaces de mantener vuestra sensibilidad lírica sin ser cursis, de dar una lección sobre como utilizar la palabra sencilla, sin rocámboles y parafernalias vagas, para expresar tanta emoción sin ñoñería, en los que habéis rendido homenaje a los grandes de vuestra generación y que sacaron el indie de este país adelante, en los que os habéis ido puliendo despacito, muy poco a poco, hasta dejar bien brillante la joya que en 1998 muchos creían que podíais ser pero no terminaban de aceptarlo. Sí, ahora es el momento, aunque fallaseis prediciendo lo del Mundial, se os perdona. Gracias por lo de anoche, querido Jorge Martí.

Setlist: El Resplandor, Siberia, Annapurna, Nunca Ganaremos El Mundial, Un Día Perfecto, Febrero, Posidonia, Cuando Te Hablen De Mí, Cajas Tristes, La Segunda Oportunidad, Scandinavia, Van A Por Nosotros, Indestructibles, La Edad De Oro, El Eje Del Mal, Hoy.

Bises: Norge, El Cielo Protector, Crónico, 23.0, La Razón Universal, Nuevos Tiempos, Mi Habitación, Ayer.

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Ólafur Arnalds trae nieve para una noche de verano

Publicado en 14 junio 2013 por

Esta noche estará en el Sónar de Barcelona y ayer el islandés Ólafur Arnalds pasó por Madrid para presentar For Now I Am Winter. La belleza de dicho paso fue tan obvia como indiscutible: es normal, sabíamos más o menos a lo que veníamos y Olafur Arnalds cumplió sin pega con dosis de delicadeza, sensibilidad y ternura anoche  en el Teatro Reina Victoria de Madrid. Y aunque hubo muchos y muy agradables aciertos, la actuación no estuvo exenta de algunos inconvenientes. El primero de ellos, completamente ajeno a Ólafur, fue el horario del evento.

cartel_olafurYa sabemos que para algunos teatros madrileños (con el Lara a la cabeza) han encontrado un jugoso filón en la posibilidad de doblar sesión y, tras la representación habitual, programar un concierto. Es una idea genial porque las salas que lo están haciendo están bien sonorizadas, las butacas son cómodas y tienen una visibilidad bastante buena; pero el hacerlo al finalizar la correspondiente sesión teatral estos conciertos rara vez empiezan antes de las once de la noche, si no más tarde, como fue ayer el caso. Quien programe conciertos en este tipo de salas debe saber que una actuación que se desarrolla en horas en las que parte de la audiencia normalmente está durmiendo es susceptible de no ser correctamente apreciada. Es decir, que el concierto de anoche empezó pasadas las 23:30 y finalizó al filo de la una de la madrugada y que eso para quien trabaja y para ello madruga, es un inconveniente.

La otra pega que le encuentro al concierto de anoche es la austeridad de medios con la que se ejecutó. For Now I Am Winter, como ya hemos comentado en este blog, constituye un paso adelante en la evolución de las composiciones de Ólafur Arnalds pues en él incorpora, no por primera vez, pero ya sin miedo ni tapujos, una importante capa de percusión, bases rítmicas y electrónicas y, en algunos temas, voces que contrastan con la austeridad de las composiciones para piano y cuerda que poblaban sus anteriores trabajos. Cabría esperar, pues, que al ser este concierto parte de la gira de presentación de dicho álbum, los medios para ejecutar los temas mencionados (que son, además, los más destacables y emocionantes del disco) fueran a estar en concordancia con la factura de dichas canciones. Pero no, Ólafur se presentó en el escenario junto con una violinista, una violonchelista, un iPad (llamado Mr. Jobs)  y un ordenador portátil, estos dos últimos controlados por él mismo desde el taburete de su piano durante los silencios. No había ni percusión, ni nadie encargado de ir dosificando los bucles electrónicos en diálogo con los instrumentistas y, ni mucho menos, cantante; de modo que aquello que hace especial y diferente a las nuevas canciones estaba grabado, encerrado en un ordenador portátil y se iba reproduciendo a la orden de Arnalds, sin aportar nada a lo que ya estaba grabado en For Now I Am Winter.

Aunque a pesar de esto el concierto fue bello y emocionante, la reducida dotación de la orquesta de cámara que se subió al escenario le restó un poquito de espontaneidad a la música que se interpretó. Puede que haya quien me pregunte qué diferencia hay entre reproducir una base grabada desde el ordenador y que haya una persona enlazando loops en directo, si en el fondo todo son grabaciones y lo importante es lo que hagan los músicos. Y no lo niego, es verdad, pero dentro de la electrónica también hay un margen, no ya para la improvisación, sino para escuchar a los compañeros de banda y adecuar la entrada de los bucles a lo que vaya sucediendo en el escenario, cosa que es radicalmente imposible si se llevan las pistas sencillamente grabadas.

Pero ya está bien de versar los problemillas de la actuación porque, como he dicho al principio, a pesar de todo esto la sensación general del concierto fue de belleza y de saber hacer. Ólafur es un joven tímido pero muy entrañable, que supo meterse al público en el bolsillo a base de sencillas interpelaciones y explicaciones verdaderamente enriquecedoras sobre las circunstancias en las que se compusieron algunos de los temas que interpretaron. Al subir al escenario rompió el hielo pidiendo a la audiencia que cantara un par de notas, un do y un mi, para grabarlas con su iPad y componer así una tercera mayor que adornara la primera canción que interpretó, Þú ert sólin. No sé si por la cálida sensación de confianza que supo generar Arnalds desde el primer momento o, porque sencillamente, la ocasión lo requería, el público fue extraordinariamente respetuoso, arropando con tensos y expectantes silencios las melodías de piano que el islandés iba tejiendo lentamente.

El juego de silencios y emociones fue delicado y perfecto, no hay otra forma de expresarlo, fue sencillamente un concierto bellísimo en el que solamente hacía falta cerrar los ojos, hundirse en la butaca y dejarse llevar por el sereno río de emociones que el islandés iba dibujando. “Hay muchas formas de tristeza y no todas tienen que ver con el amor”, decía antes de interpretar Poland uno de los temas más bellos del repertorio de anoche, en una explicación tan tierna como sincera y comprensible del origen de dicha canción. Para cerrar la actuación de manera magistral, Ljósið, uno de sus temas más conocidos y cuya explicación sobre las circunstancias en las que fue compuesto dio pie a unas cuantas risas entre la audiencia; y Lag fyrir Ömmu, canción que Ólafur compuso para su abuela, según él, su mayor fan y la responsable de sus conocimientos de música clásica, cuando esta falleció. Esta última la interpretó ya él solo en el escenario, ante el piano, con unas dosis de emoción y delicadeza que ponían los pelos de punta hasta que, a lo lejos, desde detrás del escenario, se oyeron las notas lejanas de las cuerdas, que cerraban la actuación hasta otra ocasión en que  el manto de nieve islandesa vuelva a cubrir un teatro madrileño en una de las primeras noches de auténtico calor de nuestra ciudad.

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Kane. Miles Kane.

Publicado en 13 junio 2013 por

Gira de presentación de este disco en España:

  • 17-21/07/2013: Festival Internacional de Benicássim, Castellón. 70-163€, Entradas.

Cuatro veces he escuchado el primer disco de Miles Kane. Un par de ellas fueron antes de verle telonear a los Arctic Monkeys en el Palacio de los Deportes el año pasado, para ver si me interesaba. El resultado fue indiferencia. La siguiente fue justo después de dicho concierto, momento en el que volví a él buscando la pegada imparable que el británico había demostrado, para regocijo mio y de mis acompañantes, antes de que Alex Turner y sus secuaces subieran al escenario. No estaba por ninguna parte. La cuarta vez fue la semana pasada, después de escuchar Don’t Forget Who You Are completo por primera vez, en un intento de revisar si había en aquel primer trabajo algún rasgo de genialidad que se hubiera pasado por alto. El resultado fue el mismo que las anteriores. Por eso después de completar la primera escucha del segundo disco de este inglés yo estaba sin habla, ya no porque sea un disco más o menos bueno (a mi me lo parece y mucho) sino porque no me esperaba que lo fuera a disfrutar tanto. Ya había comprobado que Kane no era ningún niñato aprovechando la amistad con Alex Turner para grabar discos insulsos: lo había visto en acción haciendo sonar el Palacio de los Deportes madrileño mejor que muchas grandes estrellas internacionales, pero no imaginaba que pudiera publicar un disco de esta categoría.

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Cierto, puede que el mérito no sea solo suyo: Don’t Forget Who You Are contiene geniales canciones pero se nota que la grabación está cuidadísima hasta el último detalle. Todos los temas cuentan con una suerte de arreglos que, sin recargarlos, les aportan brillo y dinamismo con excelente gusto. No pongo en duda el mérito de Miles Kane, pero tengo la impresión de que dejarse aconsejar por el respetado ex-Big In Japan, Ian Broudie, también ha incidido muy positivamente en el sonido final de Don’t Forget Who You Are. El resto son todo influencias y talento: obviamente la ola de rock gamberro y algo descarnado que lideran los Arctic Monkeys y Franz Ferdinand en el Reino Unido, pinceladas de Oasis y algo de The Beatles para completar un cóctel de rock clásico de sonido limpio y grave, líneas de bajo algo bluseras y riffs de guitarra enfermizamente veloces. A eso es a lo que suena, más o menos, Don’t Forget Who You Are.

Pero si entramos en el detalle, la cosa mejora: el arranque de Taking Over suena completamente a Arctic Monkeys para desembocar en un estribillo de rock algo más clásico que adquiere su verdadera dimensión cuando empiezan a entrar los endiablados solos de guitarra, que se van volviendo más extensos y complejos hasta cubrir el final del tema en un arrebato de locura y captar toda la atención del oyente. Para cuando este primer corte estaba terminando yo ya estaba empezando a sospechar que este disco no iba a tener mucho que ver con la sosería que me parecía el anterior. El single arranca también con un corte blusero para entrar en un estribillo pegadizo que puede convertirse fácilmente en un frenético tema veraniego, que faltos estamos de rock para amenizar las tardes de calor.

Pero no todo va a ser rock clásico y bases de blues: en Inglaterra la sombra de Oasis es mucho más alargada de lo que vemos desde aquí, y la banda de los hermanos Gallagher podría haber firmado sin demasiada dificultad el primer tema lento del disco, Out Of Control, que aminora el ritmo pero que como nos recuerda a lo que nos recuerda, nos hace sonreír un poco. Además, después de tres cortes bastante vertiginosos es necesario uno de estas características. La tregua dura poco y en Bombshells la batería y el bajo hacen que movamos los pies de manera incontrolable hasta llegar a un explosivo estribillo que hace pensar en en pulido y divertido directo que Kane puede exhibir durante este verano si hace uso de este tipo de temas que empiezan machacones y acaban ascendiendo para que la audiencia pierda la cabeza. A estas alturas del disco las canciones son cortas y frenéticas, y Tonight no da respiro antes de la llegada de la genial What Condition Am I In?, tan divertida como pegadiza.

Liverpool Music Week at MojoTras un nuevo descanso encaramos el final del disco con You’re Gonna Get It, rock grave de sabor americano que da la sensación de estar en una de esas interminables carreteras del desierto de Arizona con un camión lleno de altavoces que atronan la nada a base de punteos despiadados y golpes de bajo que marcan el camino. El final del tema es sencillamente demencial, vertiginoso, violento y directo, como debe acabar una buena canción de rock. La  edición estándar del disco acaba con Darkness In Our Hearts que es todavía mejor que todo lo anterior, puesto que aglutina de forma magistral todas las influencias que ha estado empleando en los 10 cortes anteriores y las hace definitivamente propias: tras dos minutos en los que parece que estamos en un tema algo cincuentero pero altamente electrificado, las guitarras empiezan a entrar punteando, poco a poco, la batería prepara y el final es una auténtica locura en la que todos los instrumentos se desmadran magnífica y aturdidoramente. Un final perfecto, aunque la edición deluxe cuenta con tres temas más que tampoco son desdeñables.

Por lo tanto estamos ante un discazo. No sé si uno de los del año, no sé si una garantía de que la carrera de este hombre seguirá por la misma senda o de qué. Pero Don’t Forget Who You Are es una delicia para el rockero europeo criado a base de britpop, además de la promesa de un directo imparable y atractivo. Envidio sinceramente a quien vaya a disfrutar de Miles Kane el mes que viene en el FIB, porque apostaría a que va a ser una de las mejores intervenciones del Benicassim de este año.

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Versión / Original: Dark Covers (II): The Cure

Publicado en 12 junio 2013 por

Tarde o temprano las huestes de Robert Smith tenían que aparecer en este serial. Ahora que el tremendo LatAm Tour ha terminado nos parece buen momento. Mientras ellos toman aire tras esa serie de históricos conciertos de cuatro horas, nosotros nos quedamos con un poquito más repasando su historial de versiones el cual, dentro de una trayectoria tan dilatada y prolífica, llama la atención por ser tan escaso.

1. Foxy Lady (Jimi Hendrix)

Era 1979 y The Cure daban sus primeros pasos. Su disco debut Three Imaginary Boys incluyó la única versión que ha aparecido como parte íntegra de un álbum de la banda, fue la excepcional Foxy Lady de uno de los héroes de juventud de Robert, Jimi Hendrix. Además de lo peculiar de la versión, a tramos incluso cómica, lo que la convierte en una rareza singular es que es el único tema grabado por The Cure en el que la voz principal no es de Mr. Smith, Michael Dempsey, colega del instituto, cofundador y efímero bajista, es el protagonista. El tiempo nos regaló la gira Reflections (2011) donde Robert tomó la batuta.

2. Hello, I Love You (The Doors)

En 1990 el mítico sello Elektra cumplía 40 años. Para celebrarlo editaron Rubaiyat, un gran álbum donde multitud de bandas homenajeaban importantes éxitos que jalonaron la historia de Elektra. The Cure, con su particular huella, lo hicieron con el Hello I Love You de los Doors. Aquí os dejamos otra rareza, la interpretación del tema en directo en la TV británica, era 1991, la formación del Wish y el gran Porl Thompson gustándose a la guitarra.

3. Purple Haze (Jimi Hendrix)

A estas alturas ya estaba claro que esto de hacer versiones era algo bastante relegado en la actividad de The Cure a no ser por motivos excepcionales. Una nueva llamada fue el origen de la tercera, y de nuevo un homenaje. El rememorado era Hendrix, y The Cure tenía que estar. El álbum de 1993 Stone Free se abría con esta muy sorprendente lectura del clásico:

4. Young Americans (David Bowie)

En 1995 Chris Parry, viejo manager de The Cure, y Robert Smith, andaban intentando poner a flote la emisora de radio 104.9 XFM. En una iniciativa para recaudar fondos se elaboró un álbum en el que Robert aprovechó para tocar a otro de sus artistas admirados, David Bowie. Era la época de transición de la grabación del Wild Mood Swings, y esto fue lo que salió:

5. World In My Eyes (Depeche Mode)

1998, la misma razón: un tributo (For The Masses), y esta vez el turno es para Depeche Mode. Una vez más The Cure se atrevía con una arriesgada revisión del World In My Eyes, haciendo buena la máxima de Robert Smith que estas cosas, y las caras-b, deben ofrecer una cara diferente de tu banda favorita.

6. Love Will Tear Us Apart (Joy Division)

En algún momento de la historia tenían que encontrarse, y no fue hasta 2005 cuando al fin pudimos ver a The Cure dando la mano a Joy Division. Fue gracias al proyecto del dj Tom Middleton Cosmosonica: Crazy Covers. La emblemática Love Will Tear Us Apart fue la escogida, y pese a su aire a jam session, aquí no hacían falta experimentos, tan solo el tono apropiado.

7. Love (John Lennon)

Por aquella misma época comenzó a fraguarse la campaña de Amnistía Internacional Make Some Noise, The Cure, bajo el influjo del nuevo sonido extraído de su trabajo con el productor Ross Robinson, versionaron el Love de Lennon, que finalmente se incluiría en 2007 en una de las versiones del ambicioso Instant Karma: The Amnesty International Campaign To Safe Darfur.

Y si no nos fallan las cuentas esta es la escueta pero selecta lista de versiones de otros que ha ejecutado The Cure en su carrera. Hay soundchecks, grabaciones piratas cogidas al vuelo, apariciones de Robert Smith en trabajos de otros, en duetos, en celebraciones como el 50 cumpleaños de Bowie, pero el material grabado de forma oficial es éste. A disfrutarlo.

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Igloo y los vacíos atronadores

Publicado en 11 junio 2013 por

63533_description_IGLOO_ALTAGira de presentación de este disco en España:

  • 14/06/2013: A Coruña, Sala Mardigras. 8€, Entradas.
  • 21/06/2013: Pontevedra, Sala Karma.
  • 22/06/2013: Vigo, La Fábrica de Chocolate. 8€, Entradas.
  • 27/06/2013: Madrid, Costello Club. 9€, Entradas.
  • 04/04/2013: Razo, Festival Pop Up!
  • 05/07/2013: Vilagarcía de Arousa, Sala Samá Samá
  • 20/07/2013: Sarria, Sala El Bosque
  • 15-16-17/08/2013: Aranda de Duero, Festival Sonorama. Abonos 60€, Entradas.

Confieso que esperaba la llegada de este disco, El Conjunto Vacío, que es el cuarto de Igloo, tal vez no con ansiedad, pero sí con una disimulada curiosidad. La trayectoria de Igloo se me hace tremendamente atractiva, culminando en un tercer disco que, sin ser ni magistral ni descubrir nada nuevo, es emocionante, eléctrico y rezuma pasión por el propio trabajo por los cuatro costados. El pop altamente electrificado de estos gallegos, en el que la distorsión y el papel protagonista de la batería han venido siendo una constante cuyo potencial se ha ido mimando y puliendo disco tras disco es una combinación que no es ningún descubrimiento a nivel internacional, pero en una España en la que o haces noise-rock de proporciones y velocidad demencialmente enloquecidas (véase sus paisanos Triángulo de Amor Bizarro), haces pop indie interpretado por chavales con camiseta de rayas (los omnipresentes Doble Pletina son los primeros que se me vienen a la cabeza), o sencillamente haces rock, más o menos comercial; pues realmente me parece que la propuesta de gente como Havalina, Nadadora o Igloo es de las que mejor encuentran un equilibrio entre los géneros predominantes en éste nuestro país.

Ya le he pegado unas cuantas escuchas a El Conjunto Vacío y creo que empiezo a tener cierta idea de lo que quiero decir sobre él. Para empezar, creo que no me emociona tanto como su anterior trabajo, Infinito 3, que cuenta con algunas canciones, como Nanomédicos o Ausencia Parcial, cuyas progresiones casi poperas pero sepultadas bajo toneladas de ruido conectan a la perfección con mis aficiones. Pero, aunque a mi me guste más el anterior, creo, sin demasiado miedo a equivocarme, que El Conjunto Vacío es mejor disco: más homogéneo, compacto, muy serio y complejo pero que, a su vez, se pasa en un suspiro. Son muchos adjetivos para un solo álbum y si se juntan a la vez es síntoma de que estamos ante un muy buen disco. A esto hay que añadirle la buena factura e imagen que transmite el LP: un sonido contundente, muy sólido pero que permite distinguir con claridad todos los instrumentos en cada tema, a pesar de las elevadas cotas de distorsión (un buen trabajo el de dos de los miembros de la banda en la producción); un artwork muy cuidado, no solamente en la portada (una imagen ya reproducida en varios ámbitos, pero bastante poderosa), sino en la manera de presentar el CD en sí, que invita al comprador a “montar” la caja, que está diseñada para conferir una sensación de transparencia (a continuación un vídeo de instrucciones sobre cómo montarlo); y unas letras cuyas temáticas juegan, en muchos casos, con conocidas referencias cinematográficas y musicales muy queridas en la cultura popular y que hacen al oyente sonreír cuando lee los títulos.

igloo_han_soloComo se ve, son muchos los aspectos de El Conjunto Vacío que merece la pena comentar. Pero, obviamente, lo más importante han de ser siempre las canciones que lo conforman que, como se puede sospechar por lo ya dicho, no son para menos. El arranque es toda una declaración de principios: La Máquina de Fabricar Relámpagos da más protagonismo a un punteo distorsionado e incluso a la línea de bajo por encima de la voz, para alcanzar un clímax que es eso, una fábrica de relámpagos (cierta sensación de que este tema en directo puede ser tremendo) y que es extraordinario preludio del ruidoso tono en el que se va a desarrollar el disco. El potente single, Han Solo, ha captado la atención de los locutores de Radio3, que lo han emitido repetidamente en las últimas semanas, y con cierta razón: esta canción es un agradable soplo de aire fresco, aunque es de las menos ruidosas y complejas del álbum, en un panorama nacional de sonidos lastimeros y repetitivos. Han Solo transmite pasión e intensidad, aunque sus arreglos y guitarreos no sean los más espectaculares de El Conjunto Vacío.

Todos los Días Amanece aminora un poco el ritmo pero me parece un tema bello y sin demasiadas complicaciones; mientras que con Sinatra el disco vuelve a coger velocidad y se convierte en una de esas canciones que enganchan y sorprenden a partes iguales. Aquí el ruido, la línea de bajo y  los detalles bien perfilados a base de punteos distorsionados se unen para producir una ascensión rápida y atractiva. En este momento El Conjunto Vacío ya ha impuesto una marcha veloz e imparable y el siguiente corte, Halloween vs Samaín es, ni más ni menos, un temazo: más compleja que las anteriores, oscura y llena de tensiones a las que les cuesta encontrar salida. Todo quita un poco de hierro al asunto, arrojando luz sobre el transcurso del disco, con una batería casi protagonista y un estribillo ascendente y emocionante. Probablemente sea mi tema favorito del disco porque aúna hábilmente la facilidad de la escucha con la vocación ruidosa de la banda. El siguiente momento destacable es EX que, cuando ya nos estamos acercando al final del disco, se convierte en un auténtico estallido de emociones electrificadas. Tengo la sospecha de que este tema en los conciertos puede ser genial, con su explosivo ascenso hacia un estribillo pegadizo, para las noches de festival que Igloo nos darán este verano.

Quedamos pues contentos, porque ha salido un gran disco donde nos esperábamos algo cuanto menos interesante. Igloo prometen que en 2014 habrá una continuación de este trabajo, de manera que la última palabra sobre El Conjunto Vacío aún parece estar por decir. Mientras tanto, nos quedamos con la extensa agenda de conciertos que los gallegos tienen programada para este verano. Seguro que en alguna parte nos cruzaremos con ellos.

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El invierno de Ólafur Arnalds

Publicado en 07 junio 2013 por

Gira de presentación de este disco en España:cartel_olafur

  • 13/06/2013: Madrid, Teatro Reina Victoria. 18€, Entradas.
  • 14/06/2013: Barcelona, Festival Sónar. 40-175€, Entradas.

Es un genero musical complicado, lo admito, el de la electrónica a medio camino entre los paisajes bucólicos, las atmósferas tensas y los silencios luminosos. Mucha gente se agota ante las interminables sucesiones de pausas reflexivas, susurros y detalles que dibujan artistas como Bon Iver, Jonsi o quien nos ocupa hoy, el islandés Ólafur Arnalds. ¿Por qué se suele dar la casualidad de que quien compone estas melodías finas y silenciosas, llenas de delicados pliegues y cuidadosos ornamentos y que parecen pensadas para el descanso del alma, proceden de lugares fríos, blancos y helados? Aunque, también hay que decirlo, Ólafur Arnalds primero fue instrumental antes de añadir la etiqueta de la electrónica a sus producciones.

Y es que a pesar su juventud este compositor y multiinstrumentista ha publicado 4 LPs y otros tantos EPs desde que se lanzara al ruedo en 2007, y su prolífica imaginación le ha permitido navegar desde las aguas de la música instrumental, principalmente piezas para violín y piano, como alumno aventajado de Ludovico Einaudi y Michael Nyman con pinceladas aquí y allá de alguna de las bandas sonoras de Joe Hisaishi; hasta los océanos del post-rock de sus paisanos Sigur Rós o del rock indie y electrónico del gélido Bon Iver. Cierto es, eso sí, que su acercamiento a la electrónica ambiental está siendo algo más complejo, más reflexivo, calmado y silencioso que el de los dos mencionados astros, que tal vez quedan como excesivamente comerciales cuando los comparamos con la ascética y delicada forma de componer de Arnalds.

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A pesar de la evolución de su producción, en los primeros minutos del disco se aprecia que la sombra de Ludovico Einaudi es alargada, aunque no hace falta mucho, basta con llegar al segundo corte para encontrarse con el primer momento de belleza única y característica de este For Now I Am Winter. Y es que en Brim empiezan a entrar las bases de percusión y las pinceladas electrónicas para dar consistencia a la enfervorecida bandada de violines que la forman y la convierten en un pasaje emocionante. Acto seguido las emociones se calman, aparece una frágil y aflautada voz que, aunque no sobra, no emociona tanto como el silencio sobre los violines. La papilla electrónica, eso si, se va haciendo más densa, las bases rítmicas cada vez sin más sonoras aunque en A Slutter vuelven a retirarse en aras de la voz y el piano, que en este corte tejen un manto de cálidas sensaciones y melancolía persistente.

El nuevo remanso de paz al piano de Worlds Of Amber nos lleva a un pasaje en el que la complejidad de las bases y la introducción de algo de viento mental para complementar a unas cuerdas que recuerdan a los momentos más brillantes de las bandas sonoras de Hisiashi; mientras que la voz pierde su fragilidad y suena casi como la de un cantante de pop, seguro y ágil, sin arrastrar los sentimientos entre la melodía y aportando un golpe de ritmo que el disco venía necesitando desde hacía ya algunos minutos. Pero vuelve la reflexión instrumental y las melodías dulces que solamente necesitan de un piano para armarse, como el bellísimo paisaje que abre Only The Winds que nos mece a medida que va incorporando cuerdas, percusión y línea de bajo pero sin perder la desnuda delicadeza de su discurso. En mi opinión, es uno de los momentos más enternecedores del disco, más que nada por su aparente sencillez, que evoca paisajes y sensaciones con una claridad meridiana. La concesión al gran público que supone Old Skin, que es prácticamente un tema de pop que podría firmar Bon Iver sin demasiada dificultad es bella, pero no tan indiscutiblemente fascinante como los pasajes anteriores del disco. No obstante, como single de presentación del disco parece un compromiso razonable.

For Now I Am Winter es, en resumen, un trabajo hipnótico y de belleza arrebatadora que a puesto a la crítica a los pies de este joven islandés, hasta el punto de convertirlo en uno de los reclamos más jugosos del Sónar que se celebra la semana que viene. En este trabajo Arnalds parece haber conseguido superar algunos de los encorsetamientos impuestos por el género de la música instrumental, consiguiendo melodías más dinámicas en un disco que, aunque es largo, es variado y ameno.

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Holy Esque: la nueva joya de la cantera escocesa

Publicado en 06 junio 2013 por

Como por aquí vamos un poco a nuestro aire y no rendimos cuentas más que a nosotros mismos, podemos permitirnos el lujo de admitir abiertamente que la banda que traemos hoy nos ha pasado del todo desapercibida hasta ahora. Como no nos dedicamos a leer el NME y hacer un copia-pega para estar a la última a toda leche, no nos preocupa demasiado. La honestidad para con quienes nos leen es lo primero. Ahora bien, lo que si que nos toca las narices es el haber sido tan burros de no haber visto las señales a tiempo. Con lo raveoneteros que somos por aquí, no supimos prestarle un poco de atención a esos tipos que aparecían en los carteles como teloneros de los daneses en su gira británica y estadounidense del pasado invierno. Pero como rectificar es de sabios, y por otras circunstancias, Holy Esque han caído ahora en nuestras manos (gracias Elena Aristoy, GrocDog Producciones), enmendamos la plana y rendimos honores a esa mandíbula a la altura del suelo que se nos ha quedado.

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El logo de la banda

El logo de la banda

Para situarnos. A groso modo  hay que empezar por colocarlos en la onda abierta la década pasada por gente como Interpol o Editors. Ya sabéis. Post-punk revival, indie-dark, nuevos siniestros…, se han visto unas cuantas etiquetas. Sonidos crudos, afilados, sucios a veces, otras fríos, pero veloces e intensos. Bajando más al particular, podemos estrechar el cerco añadiendo al saco de comparaciones el recuerdo que a sus paisanos Glasvegas trae el tono épico de sus canciones. Con estas generalidades no estamos ante algo demasiado nuevo, puesto que los últimos años empiezan a dar síntomas de saturación de bandas de este estilo. Sin embargo hay algo que sí que marca la diferencia y hacen de Holy Esque algo nuevo y merecidamente brillante de entre la media. Esa voz

Lo que sale de la garganta de Pat Hynes es difícil de describir. Imaginad unas cuerdas vocales arrolladas por un tractor, o ajadas por años de trasiego de alcohol de 90º. Lo mejor será escucharlo. Aunque en un principio descoloque, es lo normal cuando no se está acostumbrado a escuchar cosas así, al final acaba atrapando. El modo en que reverbera y se encaja a las líneas de guitarra es simplemente asombroso. Hace que algo que podría estar en un montón genérico se eleve por encima. No es en absoluto un desmerecimiento al resto. La aparente simpleza de base sobre la que se construyen las canciones está recubierta por cemento armado a base de dos guitarras (carecen de bajista), batería y teclado, que van creciendo y enmarañándose hasta alcanzar esas cotas épicas que mencionábamos y formando un cuadro general final casi estremecedor. Incluso cuando el ruido se reduce casi a la nada (Loneliest Loneliness -ahí queda eso-), o cuando hay secciones rítmicas que rompen esquemas aportando ejes que parecen sacados de una celebración rural noreuropea (Rose).

holyesque_live1Holy Esque se han labrado una reputación a la velocidad del rayo, se les ha quedado pequeña la escena de Glasgow, y me temo que pronto pasará lo mismo con Gran Bretaña entera. Hace alrededor de un año autopublicaron su debutHoly Esque EP, el cual fue suficiente para hacerlos aparecer en los medios más prestigiosos, que no ahorraron loas, y ganarse el ir de la mano de los Raveonettes en su gira. Desde entonces nos han salpicado con un par de singles: Tear, en agosto pasado, y St., hace apenas mes y medio. Igual de brillantes e igual de desgarradores que las cuatro canciones con que se presentaron. Glastonbury acaba de confirmarlos para su lujoso cartel. Esta gente va para arriba.

Y así entonamos el nunca es tarde si la dicha es buena, celebrando que esa inagotable y especial cantera escocesa sigue viva, esta vez en la mejor tradición de ruido, electricidad, espinas y tormentos que desde los hermanos Reid (The Jesus & Mary Chain) no ha cesado de proporcionar paradójicas alegrías musicales. Apuntad el nombre: Holy Esque.

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5 Conciertos que no nos perderíamos en el Día de la Música

Publicado en 05 junio 2013 por y

La temporada festivalera coge ritmo y la siguiente fecha marcada en nuestro calendario es el primer fin de semana de verano. En este caso el evento se producirá en nuestra propia ciudad, y se trata de una de esas citas que son necesarias en una urbe de la envergadura de Madrid. A pesar de las penurias económicas el Día de la Música se mantiene en el panorama veraniego de nuestro país y, de nuevo, será el Matadero el que acoja las dos jornadas de rock e indie alternativo que son, desgraciadamente, una isla en el desierto panorama festivalero madrileño. Por ello, hay que aferrarse a ellas sea como sea, aunque ello suponga escuchar a un buen puñado de grupos de los que no habíamos oído hablar en la vida.

logoDDM2013

Nada importa, o al menos no demasiado, con tal de asistir a una de las pocas citas festivaleras que se producen en la capital de España: el ecléctico cartel del festival madrileño es una oportunidad para descubrir todo tipo de rarezas bailables, toparse con el último alarido en electrónica del que todo el mundo habla o para reencontrarse con viejos conocidos. Ahora que el cartel ya está cerrado, los horarios establecidos y los precios reajustados (muy loable la iniciativa del festival de reducir sustancialmente el precio de los abonos y las entradas ante la cancelación de la intervención de Spiritualized y devolver la diferencia a quienes ya los habían adquirido, teniendo en cuenta el complicado momento económico por el que todos estamos pasando), tras varias escuchas al cartel del Día de la Música 2013, os ofrecemos el pequeño ramillete de conciertos que no nos perderíamos por nada el mundo si anduviéramos por Matadero los días 21 y 22 de junio.

  • Nombre: Día de la Música_dia_de_la_musica_2013_cartel
  • Web Oficial: www.diadelamusica.com
  • Fechas: 21 y 22 de junio de 2013
  • Ubicación: Madrid, Matadero
  • Precio: AVISO: Precios reajustados tras la cancelación de la intervención de Spiritualized. Los precios definitivos son 30€ el abono de dos días, 18€ las entradas de día. Entradas aquí.
  • Camping: No
  • Lista de Spotify
  • Artistas confirmados: (horarios y distribución por días aquí) Annie B Sweet, Autre Ne Veut, Cápsula, Deptford Goth, Hola A Todo El Mundo, Lori Meyers, Los Punsetes, Pional (Live), The Horrors, You Don’t Know Me, Begun, Darkstar, Disclosure, Egon Soda, Extraperlo, Lianne La Havas, Nothing Places, Raphael Gualazzi, The Fall, These New Puritans, Waxahatchee.
  • Crónicas de años anteriores: Día de la Música 2011, sábado y domingo.

Autre Ne Veut (Viernes 21, Escenario Acciona rtve.es a partir de las 22.15)

Empezamos con un artista que me era completamente desconocido hasta que empecé a escuchar el cartel de este festival. Los ritmos etéreos de este estadounidense, a medio camino entre la electrónica bailable y las atmósferas de chill-out marcan unas ascensiones que me emocionan e hipnotizan ligeramente. Tal vez sea una elección muy personal, pero me ha picado mucho la curiosidad por este personaje a cuyo LP Anxiety (2013) Pitchfork le concedió nada menos que un 8.5 el pasado mes de febrero. Creo que el principal logro de este músico es construir temas complejos, hilar discos verdaderamente serios pero, especialmente en su último trabajo, mantener siempre una accesibilidad para el gran público ante la que me quito el sombrero. Si en directo sorprende tanto como en su versión de estudio, es una actuación para no perderse.

HATEM (Viernes 21, Escenario Radio3 RNE a partir de las 23:00)

Hola A Todo El Mundo pasan por ser uno de los grupos más atrevidos del momento en España. Hay que serlo cuando en tiempos de inmovilismo y poco riesgo pegas un giro de 180º y cambias el pop folk por la electrónica fría, y más aún cuando esto ocurre entre tu primer y segundo disco. Y si encima te sale un trabajo como Utraviolet Catastrophe (2012) ya te has ganado la atención del personal, al menos del que suscribe. No hay duda, su propuesta me resulta de las más interesantes del panorama nacional actual. Habrá que ver que tal maridan en directo las canciones anteriores con las nuevas (no he tenido oportunidad de comprobarlo).

Cápsula (Viernes 21, Escenario Nivea Soft a partir de las 23:45)

Aunque no se prodigan demasiado por nuestra ciudad, los vimos, como quien dice, con la baba colgando, en la pasada edición del DCode. La propuesta de estos argentinos residentes en Euskadi es tan ruidosa como arriesgada: comprendo que no a todo el mundo le va a atraer el vertiginoso noise-rock que practican, pero para todo el que no tenga miedo a las guitarras poderosas, al hechizo de la distorsión y, sobre todo, a cierta locura controlada sobre el escenario, tiene una cita imprescindible con los Cápsula. Además, podremos acercarnos a su particular visión del Ziggy Stardust que, si bien ha tenido una dilatada gira de presentación, no ha llegado a pisar Madrid.

The Horrors (Viernes 21, Escenario Radio3 RNE a partir de las 1:15)

Son el gran reclamo del viernes. Una banda peculiar que ha venido navegando desde un garage rock ribeteado de glam, psycho e incluso oscuro deathrock, hasta el pop rock de clara influencia ochentera que practicaron en Skying (2011), en el que se abrían hueco los sintetizadores, las atmósferas y los ecos de variopintas leyendas de la época como Chameleons, Simple Minds o Psychedelic Furs. Que el disco que supuso su giro evolutivo más patente, Primary Colors (2009), se llevase el honor de ser el mejor del año para NME, es suficiente carta de presentación. En el horizonte, el disco que se anuncia para septiembre y el misterio que muchos tienen encima por saber si tocarán algo nuevo, y a qué sonará.

Waxahatchee (Sábado 22, Escenario Nivea Soft a partir de las 23:00)

Tras este pintoresco nombre se encuentra la cantautora newyorkina Katie Crutchfield, otro de los descubrimientos a raíz de la inspección del cartel del festival. El principal nombre que se me viene a la cabeza al escuchar su Cerulean Salt es Sinead O’Connor con una pinceladita de The Cranberries (cuando no daban vergüenza ajena, se entiende), pero sin perder de vista el género de cantautoras estadounidenses, aunque revisándolo no desde el folk, sino desde el rock, o al menos eso es lo que parece desprenderse de su versión de estudio. Y se agradece, la verdad, la soledad de una voz femenina acompañada por rasgueos eléctricos que a medida que van avanzando los minutos se hacen más y más duros, clavándose ligeramente y llamando más la atención. No es una rockera pura como pudiera ser Anna Calvi pero si que es una vuelta de tuerca llamativa sobre las solistas femeninas.

Obviamente son muchos más los grupos que acudirán al Día de la Música: Disclosure presentarán su aclamadísimo Settle y The Fall pondrán el punto nostálgico a la velada. Además, un grupo en el que nos hemos fijado últimamente, los Leftover Lights, se encuentran en las primeras posiciones (puedes votarles aquí) en el concurso de maquetas, de modo que, de ganarlo, se convertirían en otra cita relevante para nosotros. Pero en aras de la brevedad hemos preferido quedarnos con estos cinco, que son los que verdaderamente marcarían la diferencia para nosotros a la hora de asistir al festival. Tras esto, ya solo queda esperar a que llegue el día 21 para desearos a todos un feliz Día de la Música.

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Rock y blues para presentar a Slick

Publicado en 04 junio 2013 por

Rock de guitarras graves y serias y estructuras de blues. Para bien o para mal, es una combinación que casi nunca falla y a la que se le pueden añadir tantas variaciones, arreglos y detalles que, haciendo lo de siempre, le puede salir a uno algo interesante. Tal vez, eso sí, el género de los altos muros de sonido levantados a guitarrazos, las bases de bajo claras y fácilmente audibles, los riffs endiablados y los pequeños golpes psicodelia que nos retrasan algunas décadas por un instante no es que más en boga está en nuestro país, donde el indie de cantantes con voz aflautada y letras tortuosas se repite allá donde mires. El rock de corte, si no clásico, sí setentero y blusero con detalles de funk y ska parece quedar reducido a un segundo plano, a bandas que están bien, como los ya mencionados en este blog The Cornelius o los Leftover Lights, pero que no consiguen la relevancia que los mencionados indies lastimeros consiguen a través de los medios generalistas.

sl02Slick es uno de esos grupos que se puso en contacto con nosotros hace algunas semanas invitándonos a escuchar Strong Enough, un EP de 6 canciones producido por miembros de The Right Ons y Mucho. Se trata de un trío (guitarra, bajo y batería) zaragozano que ha ganado varios galardones en los últimos dos años.  Strong Enough es un EP bien medido, con la ventaja de que al contar con solamente 6 temas puede permitirse ser trepidante durante toda su duración, mantener un tono homogéneo pero vibrante que sirve de extraordinaria tarjeta de presentación para este trío zaragozano. El tema que da nombre al disco que además lo abre es también el single, una canción de corte clásico, que no da descanso al oyente con una guitarra y un bajo limpísimos que dibujan una melodía trepidante que acaba llevando a un estribillo pegadizo. La pegada es indudable, la fuerza y el optimismo, también: a Strong Enough solamente le falta algo de atención por parte de alguna gran radio para colarse sin dificultad en nuestras cabecitas.

El disco continúa con la agradable y bien medida voz de Álvaro Aragüés contoneándose al ritmo del claro blues que es What Are You Waiting For?, que rápidamente se enriquece con un estupendo solo de guitarra hecho de rock setentero macizo a mitad de la canción. Destaco la voz de Álvaro no porque sea extraordinaria, sino porque en los tiempos que corren encontrar un grupo en el que el cantante no le de a uno ganas de arañar una pizarra no es del todo sencillo. La ascensión de esta segunda canción es lenta y sostenida, pero cuenta con un final bastante emocionante. Engancha con Ah Ah (Don’t Let Me Talk), tal vez el tema que introduce cierto sabor funk del disco, en el que el omnipresente Jamiroquai parece asomar su sombrero, al menos en las estrofas. Este tono se mantiene más o menos hasta que arranca el estribillo del siguiente corte, Start Again, en la que volvemos a encontrarnos con un buen solo de guitarra, que le da brillo y vuelve a captar la atención del oyente. En general, el trabajo de las cuerdas en Strong Enough es una delicia para cualquiera a quien le gusten las guitarras, más aún para quien conoce los rudimentos de dicho instrumento. La sombra de Jamiroquai vuelve a aparecer entre la alocada guitarra When The Others Had Gone, aunque también causa muy buena impresión la trepidante línea de bajo que aparece en varios pasajes de esta canción.

El cierre del EP con Shut Up suena poderoso y vuelve a la senda del rock algo más árido, prescindiendo de las bases marcadas y más fáciles de bailar, dejando sitio para una batería arrasadora que solamente se calma para un último solo de guitarra soberbio pero que deja con ganas de unos segundos  más. En resumen, una escucha agradable y un grupo a tener en cuenta por cualquiera al que le gusten el rock y las guitarras. Strong Enough es un disco bien hecho, con un sonido sólido y pulido y que esperamos poder catar dentro de no mucho en algún directo.

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An Ideal For Living: 35 años del debut de Joy Division

Publicado en 03 junio 2013 por

3 de junio de 1978. Una tal Enigma Records cometía la osadía de publicar An Ideal For Living, un ep de cuatro canciones que unos tal Joy Division se habían autoproducido. Había trampa, el sello Enigma era en realidad el que el propio grupo había creado ad hoc. Hasta la portada se la diseñaron ellos mismos. Hoy se cumplen los 35 años de aquel hecho. Nadie discute la importancia de la efeméride por lo que esta banda fue y ha sido a lo largo del tiempo. Aprovechando que en bSides nos gusta de tanto en cuanto repasar la historia, y que tenemos entre manos a uno de los grupos de cabecera del que suscribe, hemos de rendir homenaje a este ep alrededor del cual, además de su significado propio, giran otras cosas que lo convierten en un objeto de culto.

1977, buscando hueco entre el punk mancuniano

1977, buscando hueco entre el punk mancuniano

14 de diciembre de 1977. Pennine Studios de Oldham. La banda hasta entonces conocida como Warsaw grababa An Ideal For Living. Bajo ese nombre (anteriormente Stiff Kittens) se habían ganado una cierta reputación en el mundillo underground, independiente y alternativo del área de Manchester a lo largo de aquel año, llegando incluso a telonear a los Buzzcocks y recogiendo líneas de elogio en medios como el NME. Pero como grabar un disco no es solamente eso, los trabajos que lo rodean, amplificados por la dificultad del hazlo tú mismo que ponían en práctica, prolongaron su salida a la calle. WarsawNo Love LostLeaders Of MenFailures se quedaron encerradas en las pistas del estudio esperando ver la luz en forma de vinilo. Mientras tanto no perdieron el tiempo. Lo primero de todo, cambiarse el nombre. Unos punks de Londres se hacían llamar Warsaw Pakt, y había que evitar confusiones.

house_dolls_frontKa-Teztnik 135633 es el pseudónimo bajo el cual escribió algunas de sus obras Yehiel De Nur, un judío superviviente al Holocausto que desarrolló su vida posterior como escritor e historiador. En House Of Dolls (1955), uno de sus más populares escritos, se toma como base de la historia las unidades de esclavas sexuales existentes en los campos de concentración nazis. Freudenabteilung. Joy Division. Y bajo ese doloroso y sangrantemente irónico nombre, prosiguieron su historia Bernard Sumner, Stephen Morris, Peter Hook e Ian Curtis, escribiendo nuevo material y soñando con su oportunidad.

19/04/77 Wilson escribe a Gretton sobre el impacto causado por J.D.

19/04/78 Wilson escribe a Gretton sobre el impacto causado por J.D.

14 de abril de 1978. Rafters Club de Manchester, festival Stiff/Chiswick Challenge. El día que todo empezó a cambiar. Joy Division no ganan el concurso, pero dejan boquiabiertos al dj local Rob Gretton y al famoso periodista, presentador de TV, aspirante a mecenas y a moderno eterno Tony Wilson. Gretton se convirtió casi de inmediato en el manager de la banda, y Wilson, después de vivir esa misma noche la famosa anécdota del rapapolvo de Curtis por no tener pelotas para sacarlos en su programa So It Goes, una especie de plataforma para nuevos grupos y ventana al mundo de la contracultura musical del momento, al menos en el ámbito local, donde Wilson promocionaba su fascinación por la nueva ola británica, acabaría poco después convirtiendo a Joy Division en la banda estrella de su incipiente Factory Records.

Tony Wilson a finales de los 70

Tony Wilson a finales de los 70

3 de junio de 1978. Por fin logran poner en circulación An Ideal For Living. La buena acogida de la critica pronto hizo que ciertos agitadores del amarillismo prestasen atención a esa llamativa portada en la cual se ve a un tamborilero de las juventudes hitlerianas. Eso, más el nombre del grupo, la tipografía utilizada, e interesadas lecturas de la letras de temas como Leaders Of Men, compusieron un conjunto excesivamente germánico que empezó a generar preguntas, cuando no directas acusaciones de germanofilia en unos tiempos en los que los padecimientos de la II Guerra Mundial aún no estaban olvidados en tierras británicas. Era como meter la soga directamente en casa del ahorcado. Ciertamente, la personalidad de Curtis, extrema en muchas cosas a causa de su carácter depresivo y angustiado, también incluía una atracción desmedida por esa época histórica. Bernard Sunmer -por entonces aún apellidado Albrecht, y autor de la polémica portada- y Peter Hook, reconocieron tiempo después un poco definido interés por aquellos tiempos y su iconografía, mientras que Stephen Morris siempre ha sido el más claro al respecto, estaban obsesionados por trabajar en torno a aquel periodo lleno de dolor y sangre que conocieron sus mayores, y como consecuencia, perpetuar la memoria. Sea como fuere, la polémica corrió como la pólvora y hasta algún grupo de neonazis despistados se presentaron en algún concierto. Fue entonces cuando Tony Wilson, ya embarcado de lleno en crear Factory Records, soltó su perorata en torno al situacionismo y la estrechez de miras y entendederas de quienes lanzaban gratuitas acusaciones políticas contra Joy Division.

20 de septiembre de 1978. El paso que faltaba llegó. Joy Division aparecen en la mayor plataforma del momento, la televisión. Es el programa Granada Reports, también bajo control de Wilson, y allí aparecen ante el mundo, al menos el de Manchester, para poner una nueva piedra del edificio. Los efectos de tanto oir -y ahora también ver-, a aquella nueva banda por aquí y por allá comienza a generar sus resultados. An Ideal For Living resulta tan solicitado que para el segundo concierto que se organiza en la flamante sala The Factory (sí, otra vez con Wilson y asociados al frente), imprimen 1.200 nuevas copias, aunque ahora con una portada menos agresiva. Prensa y sello quieren hablar con Joy Division, unos cuantos quieren firmar con ellos, pero es tarde, una serie de lazos se han establecido durante aquellos meses con Wilson, Gretton, Hannett, Saville y compañía, y una vez que el cuarteto se libera de un insatisfactorio acuerdo con la RCA, quien se lleva el gato al agua es Factory Records. Estaba escrito. En sangre. En enero del 79 Ian Curtis aparecía en la portada del NME y John Peel los llevaba a sus famosas sesiones de la BBC. En abril comenzaría la grabación de Unknown Pleasures

Notas: Shadowplay fue el primer tema interpretado en TV. Las imágenes que acompañan al video de No Love Lost son una edición de escenas de Control, la película de Anton Corbjin hechas por un fan.

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