Archivo | marzo, 2012

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David Fonseca por fin encuentra su tono en Seasons Rising

Publicado en 30 marzo 2012 por

Gira de presentación de este disco en España:

  • 18/4/2013: Barcelona, Music Hall. 15€, Entradas.
  • 18/4/2013: Madrid, Joy Eslava. 15€, Entradas.

La amiga que me pasó Seasons Rising, de David Fonseca, lo hizo afirmando que era el mejor disco del portugués. Ella, que lo sigue desde su época en (el excelente pero extinto dúo) Silence 4, siempre se ha sentido muy llamada por sus trabajos en solitario. A mi la trayectoria de Fonseca (con este ya son 5 discos de estudio) nunca me ha convencido: todos los discos se me hacen largos, aburridos y desiguales. Combinan dos o tres temas muy melancólicos (y en general buenos) como My Sunshine And My Rain o I See The World Through You con intentos de revivir el Empty Happy Song o el Angel’s Song que catapultaron a Silence 4 a la fama en Portugal. Ello, combinado con los extraños intentos de convertirse en hombre orquesta (no me gusta el rollo de divo que se lleva…) en sus conciertos hacen que haya pasado un poco de él en los últimos tiempos.

Pero tras escuchar Seasons Rising (está en Spotify) unas cuantas veces he llegado a la conclusión de que mi amiga tiene razón: es el mejor de sus cinco discos. Es equilibrado, casi todas las canciones parecen formar parte de la misma cosa y, encima, muchas de ellas son buenas. Sorprendentemente ha sido en el registro colorista y alegre donde Fonseca ha encontrado mayor estabilidad, recordándome un poco a los últimos y animados trabajos de los (también portugueses) The Gift. Fonseca ha dado con un agradable compromiso entre la homogeneidad del trabajo pero manteniendo el carácter de la mayoría de las canciones que incluyen: casi todas tienen una personalidad, y aunque tratan de transmitir cosas parecidas, no se te amontonan ni tiendes a confundirlas.

Ahora bien, he de aceptar que esto hace que no haya muchas canciones que destaquen especialmente. En primer lugar, se me viene a la cabeza la que destaca por la cola, que me parece más sosa porque me parece que no le aporta nada: The Beating Of The Drums. Afortunadamente, What Life Is For que, a pesar de su videoclip (dirigido por el polifacético Fonseca) capta la atención del oyente y despierta el interés por una melodía alegre pero no tan tontorrona como los Kiss Me, Oh Kiss Me a los que nos tenía acostumbrados anteriormente. En un tono algo más comedido pero tal vez más emocionante también destaca It Feels Like Something, que encaja muy bien con las  coloridas imágenes de carruseles que adornan la portada y la web del disco.

Armageddon y Whatever The Heart Desires quedan como un acercamiento a una cara un poco más oscura y rockera, pero que sirve de buena pausa tras el pelotón de canciones simpáticas y coloristas. I Would Have Gone And Loved You Anyway es un eficaz cierre, en el tono mayoritario del disco, que deja un buen sabor de boca y la pregunta de si su siguiente trabajo podrá mantener, ahora sí, esta trayectoria ascendente que tan alta deja en sus últimos compases. Es agradable comprobar que una voz tan dotada y calmante consiga hacer un disco tan acorde a su calidad.

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Treinta años de La Bestia

Publicado en 29 marzo 2012 por

¿Quién maneja a quién? El 22 de Marzo de 1982 La Bestia empezaba a mover sus hilos...

El 22 de Marzo de 2012 se cumplen treinta años del lanzamiento de “The Number Of The Beast”. Echamos la vista atrás para adentrarnos en los detalles y circunstancias de uno de los más influyentes álbumes de la historia, no sólo del Heavy Metal, sino del rock en general.

Primera foto de Iron Maiden con Bruce Dickinson

A finales de 1981, Iron Maiden se encontraba ante una encrucijada. Después de haber conseguido abrirse paso en la exigente escena británica de la época con dos álbumes en su haber, la banda se enfrentaba a la necesidad de tomar una decisión acerca de la limitante adicción al alcohol que sufría su vocalista. El físico del carismático Paul Di’Anno empezaba a pagar las consecuencias de sus abusos demasiado pronto y apenas era ya capaz de concluir un concierto sin mostrar evidentes síntomas de agotamiento y ver considerablemente mermadas sus capacidades. En septiembre de ese mismo año, Steve Harris y compañía decidían incorporar al hasta entonces cantante de Samson, un joven melenudo conocido como Bruce Bruce. Tanto el nuevo miembro como los antiguos integrantes de la banda sabían que se trataba de un momento crucial en sus respectivas carreras y por ello se dieron un margen de cinco conciertos en una minigira por Italia a finales de octubre para facilitar la compenetración de la nueva formación antes de entregarse a la escritura y composición de un nuevo álbum que no podía esperar mucho tiempo y que se presentaba como decisivo para su futuro.

Dickinson, en plena acción

El 15 de Noviembre, Paul Bruce Dickinson, nombre completo de Bruce Bruce, era presentado oficialmente en sociedad ante los fans británicos con un concierto en The Rainbow. Superada la prueba de fuego, era hora de encerrarse en el estudio. Los meses de Noviembre y Diciembre se dedicaron plenamente a la composición y grabación del nuevo material, que desde el principio mostró un claro sesgo de contenido religioso en algunos de sus temas principales. Como buenos heavies con tendencia a la provocación y enemigos de las medias tintas, el título elegido para envolver el producto final no podía ser otro que “The Number Of The Beast”.

Hábil jugada comercial o afortunada elección temática y estilística, lo cierto es que el tercer álbum de estudio de la Doncella De Hierro fue un éxito desde el principio. El 2 de Febrero de 1982 se publicaba “Run to the hills”, primer sencillo promocional, que se auparía hasta el número 7 en las listas británicas, convirtiéndose en el primer tema de la banda que se hacía hueco en el Top 10.

Brindando por el trabajo bien hecho con un Dickinson aún algo tímido

El 22 de Marzo (29 en Estados Unidos) se produjo el lanzamiento definitivo del álbum, que debutaba directamente en el número 1 y comenzaba con el tema de proverbial título “Invaders”: la gira “Beast on the road” se había iniciado ya un mes antes con 180 citas en todo el mundo, incluyendo 104 fechas en Estados Unidos con Rainbow, The Scorpions, 38 Special y Judas Priest, además de 33 en Europa, 10 en Sidney y otras 10 en Japón.  Durante la misma, Iron Maiden se estrenó como cabeza de cartel en un concierto celebrado en un estadio, el primero de los muchos que quedarían por llegar.

Pero no todo fue un camino de rosas para La Bestia. Grupos religiosos y conservadores, especialmente en Estados Unidos, no dudaron en tildar al grupo de satánico y manifestarse ante los recintos de sus conciertos exigiendo su censura. Independientemente del efecto llamada que esta misma controversia pudiera ejercer sobre un gran número de fans, lo cierto es que el conflicto persiguió a la banda durante largo tiempo, conllevándole no pocos inconvenientes. Prueba de ello es que diez años más tarde, en 1992, aún se prohibiría su entrada en Chile por cuestiones religiosas.

Afortunadamente, el tiempo pasa y los gobiernos cambian, pero la música permanece. No parece casualidad que Iron Maiden haya decidido lanzar esta misma semana, cuando se cumplen veinte años de aquella polémica y treinta de la edición del álbum que la inició, su última grabación oficial en directo precisamente en Santiago de Chile. “Iron Maiden En Vivo!” está disponible desde el 27 de Marzo en formato vinilo, CD, DVD y Blue-ray.

Foto promocional de "The Number Of The Beast"

Circunstancias particulares aparte, ni que decir tiene que “The Number Of The Beast” supuso el espaldarazo definitivo para la carrera de Iron Maiden, que a pesar de haber firmado previamente dos discos de la categoría de su homónimo debut y el magistral “Killers” no estaban gozando hasta entonces de la atención que merecían, a causa de la sombra que sobre ellos proyectaban otras bandas de la New Wave Of British Heavy Metal, como los entonces muy apreciados Saxon. “The Number Of The Beast” fue todo un punto de inflexión en la carrera y popularidad del grupo por su calidad y repercusión, pero también por la incorporación y descubrimiento para el gran público de Bruce Dickinson, que habría de convertirse en todo un icono y en uno de los mejores frontmen de la historia del género.

Sin lugar a dudas, el mejor homenaje que podemos rendir a esta obra maestra es dejarnos llevar por el ritmo de La Bestia, de modo que ¡Up the Irons y larga vida a Iron Maiden!

 

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The Eden House: cuando la experiencia es más que un grado

Publicado en 28 marzo 2012 por

Vayan anotando: Tony Pettitt (Fields of the Nephilim), al igual que Simon Rippin, Peter Yates, y Nod y Paul Wright. Julianne Regan (All About Eve), Monica Richards (Faith & The Muse), Candia McCormack (Inkubbus Sukkubus), Stevin Grey (Mephisto Waltz, Christian Death, Faith & The Muse entre otros), Peter Gorritz (The Last Dance), Dave Blomberg (New Model Army), Yig Hughes (Altered States) y las voces de Amandine Ferrari, Evil Vine, Valenteen y Tallulah Rendall, a los que hay que sumar a Andy Jackson (ingeniero de sonido en The Wall -la película- de Pink Floyd y el I Don’t Like Mondays de los Boomtown Rats de Bob Geldof, así como en varios trabajos con los Nephilim, ahora metido a guitarrista) y a Bob Loveday (un violinista que ha trabajado con Paul McCartney, Van Morrison y Garth Brooks). Todo esto es lo que juntó hace pocos años un señor llamado Stephen Carey, un combo plagado de estrellas. A su lado Pettitt y Jackson manejan los hilos, y en directo se estabilizan con Rippin y Loveday más el trío vocal formado por Ferrari, Vine y Valenteen, la última incorporación.

Con estos créditos, los amantes de la darkwave y el rock gótico ya estarán dando palmas (si es que aún había alguno sin enterarse), pero que nadie ajeno a este estilo se ponga a correr, lo que proponen The Eden House es perfectamente asequible a cualquier oído con un mínimo de delicadeza y gusto. Estamos además, hablando de señor@s que ya tienen una edad, que se curtieron en los años ochenta, cuando los clichés eran más permeables que ahora y este tipo de música tenía una mayor difusión mediática, para mayor gloria de una audiencia mejor educada.

¿Y a qué suenan? Pues aunque pueda parecer mentira, a un poco de todo lo que atesora el pasado de sus miembros. El bajo inconfundible e ineludible de Pettitt, escoltado por los ritmos de Rippin a la batería, es una presencia constante que va marcando un sendero cuyos bordes van tejiendo las guitarras a hilo fino y espinas, y que los violines de Loveday apuntalan. La gama de voces de las diferentes cantantes envuelven todo el conjunto para conformar un rock atmosférico, a veces furioso, casi siempre dramático, tendente a la épica emocional, y que cuenta, por lo general, historias de amor y desamor dolorosas, aún en sus momentos más positivos y hasta sensuales. Todo de un barroquismo decimonónico muy de la vieja escuela del rock gótico romántico, con sus picos más eléctricos y sus incursiones en tempos folk. En resumen, una delicia abierta a todos los públicos en la que recuerdos de gente que no está también asoman de vez en cuando. Yo me empeño en que falta Robin Guthrie porque a veces se me cuelan sonidos de Cocteau Twins mientras escucho su música.

Espero que a estas alturas ya haya picado la curiosidad de alguno, pero hablemos ahora de sus trabajos publicados. En abril de 2009 un single  limitado llamado All I See is Red precedió en días el lanzamiento del álbum Smoke and Mirrors, un disco que se abre con la vitamínica y potente To Believe in Something, única intervención de Monica Richards. A partir de aquí los temas se reparten entre Regan, Vine y Ferrari, correspondiéndole a cada una de ellas uno de los puntos álgidos del l.p., en mi opinión los mejores cuatro temas. En efecto, los decibelios y la adrenalina caen a pico en el segundo tema, donde aparece la mujer de la voz de terciopelo: Julianne Regan (¡por Dios!, ¿hay alguien que pase de los 30 y conociese a All About Eve  que nunca haya dado un beso con ella de fondo?). All My Love demuestra que por ella no han pasado los años. A partir de aquí el discurrir del disco queda, para mi gusto, un tanto al ralentí, para volver a crecer a partir de Iron in the Soul, tema en el que incluso se flirtea con retoques de un trip-hop muy a lo Massive Attack. Sin embargo es en Fire for You donde Evil Vine vuelve a poner la máquina a punto para una recta final que tiene una culminación excepcional con la descarnada Sin, canción a la que apunto como lo mejor de todo el disco. Lean la letra, escuchen la música, y vean a Amandine Ferrari en plenitud de rendimiento:

Los pelos como escarpias. Bien. Tras un debut semejante no han parado, y en 2010 volvieron a la carga con algo muy especial, un dvd con 9 de los 10 temas de Smoke and Mirrors grabado durante las sesiones de estudio del mismo, más un cd con 5 versiones totalmente inesperadas: el Remember (Walking in the Sand) de las míticas Shangri-Las donde la Regan nos mece de nuevo, el Street Spirit de Radiohead -hay que oír a Tallulah Rendall cantar aquello de “inmerse your soul in love“-, el Play Dead de Björk y Venus in Furs de la Velvet para nuevo lucimiento de Amandine, más una trabajadísima Two Thousand Light Years From Home de los Rolling a cargo de Evi Vine. En conjunto, esta cuidadísima edición toma el nombre de The Looking Glass.

Y llegamos al día de hoy. Apenas hace un mes lanzaron el e.p. Timeflows que los amigos de Semana Gótica de Madrid presentaron hace pocas semanas, un adelanto de 5 canciones del que será su próximo largo, anunciado para la primavera, y que supone el debut de Valenteen a las voces y la colaboración de otro miembro de banda mítica, Simon Hinkler de The Mission. Un disco que incide en todo lo anterior, aunque con mayor intensidad, y que nos deja muy expectantes sobre lo que pueda venir.

Os dejo con el clip oficial de Neversea, el disparo que abre el e.p. y que espero os guste tanto como lo que yo he disfrutado escribiendo esto.

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Diversidad y calidad en la X Edición de La Radio Encendida

Publicado en 26 marzo 2012 por

Como cada año, en marzo, Radio3 y La Casa Encendida (para los no madrileños, un centro cultural financiado por la obra social de Bankia) se unen para poner al alcance de los madrileños La Radio Encendida: un matarón de 12 horas de música en directo retransmitido por la radio pública y que se desarrolla en distintos espacios de La Casa a lo largo de un domingo. Puedes escuchar todas las actuaciones aquí. Ya eché una ojeada a lo que se cocía el año pasado, pero sin quedarme mucho porque desde pronto las colas que se organizan son inmensas. Este año tuve la inmensa suerte de ser una de las twitteras oficiales del evento, de modo que pude juntarme con otros twitteros aficionados a la música, disfrutar de todos los espacios y personas que componen La Casa Encendida, sacar todas las fotografías que me apeteció y, por supuesto, escuchar y retransmitir los conciertos que se iban sucediendo en el patio y el auditorio. Fue una experiencia enriquecedora y divertida que espero poder repetir.

Celebrando los 25 años de Discópolis…

La Radio Encendida comenzó a las 12 de la mañana con la actuación de Aura Noctis en el auditorio. Lamentablemente entre acreditaciones, saludos, indicaciones y demás los twitteros oficiales llegamos un poquito tarde a este concierto y, por lo que pude escuchar, fue una pena: Aura Noctis practican una suerte de folk gótico, con una auténtica profusión de instrumentos variados y un sonido instrumental muy definido que, sin ser original, engancha e interesa. Son jóvenes y estaban nerviosos (la retransmisión era a nivel nacional), pero se defendieron bien sobre las tablas.

Sin cambiarnos de escenario, pasamos a un registro  completamente distinto: Scumearth (la Mugre de la Tierra, según él mismo) se pasó media hora haciendo ruido. Obviamente, era una actuación no apta para todos los públicos (de hecho un niño sentado detrás de mi pasó bastante miedo y no aguantó ni cinco minutos), pero eso no es ni bueno ni malo. Como bien dijo José Miguel López, este tipo de artistas también existen y, nos gusten más o menos, hay que darles la difusión que su esfuerzo creador se merece. La actuación de Scumearth no fue agradable (cuando digo ruido me refiero a sirenas distorsionadas), pero a mi me resultó interesante: para empezar, tuvo algo de hipnótico y casi narcótico, a pesar de que los sonidos (a veces parecía que estabas en una guerra o algo así) eran estridentes. Fue curioso.

Carlos Villoslada, el saxo de Kind Of Cai

Acto seguido pudimos pasar al patio de La Casa Encendida donde nos esperaban Kind Of Cai, un trio que, aunque se presentan como banda tributo a Miles Davis, son algo más que eso: ejecutaron una preciosa reinvención de varios temas del maestro del jazz mezclados con flamenco y bulerías. Los tres integrantes de la banda demostraron ser extraordinarios músicos y la sensibilidad con la que revivieron los temas de Davis dejaron al patio (sentado en el suelo y lleno de niños) con la boca abierta. En mi opinión fue una de las mejores actuaciones de la jornada, todo un descubrimiento que se me hizo corto.

Lara Bello al principio de su actuación

Para acabar con el ciclo matutino, coordinado por José Miguel López, director del programa de Radio3 Discópolis (que celebra este año su 25 aniversario), subió al escenario Lara Bello, una cantautora granadina que trajo ritmos del sur al escenario. No me interesó mucho su actuación y, junto con otros tuiteros, la seguimos desde la terraza de La Casa Encendida.

… Y de Cuando Los Elefantes Sueñan Con La Música

Las primeras actuaciones de la tarde fueron presentadas por Carlos Galilea, cuyo programa Cuando Los Elefantes Sueñan Con La Música también está de aniversario. Las delicias culinarias de la nueva cafetería de La Casa nos impidieron asistir a la actuación de Jabier Muguruza, así que pasamos directamente al patio para disfrutar de la bossa nova de Alaine Frazao. A esta artista angoleña le bastó media hora sobre el escenario para hacernos sonreír con su actuación. Todo en ella fue bello y armonioso: su aspecto, la dulce voz con la que explicaba las circunstancias en las que había compuesto cada canción que luego se transformaba en un sólido vehículo para éstas y la amabilidad con la que después se acercó al público para comentar la actuación. Pongo el de Frazao entre los mejores conciertos del día porque con su sencillez, la chica me cautivó y emocionó a partes iguales.

Hacia las 5 de la tarde llevaba uno de los momentos más esperados del día: el pequeño acústico en el que Annie B Sweet presentaría algunos temas de su nuevo álbum. Para este momento la cola ya daba la vuelta al edificio y en el patio no cabía un alfiler: La Radio Encendida volvía a ser un éxito. A mi la actuación de Annie B Sweet me supo a poco (no por duración, sino por calidad), especialmente viniendo de una que me había gustado tanto como la de Alaine Frazao. Las nuevas canciones de Annie no me parecieron ni buenas ni malas. Sencillamente, más de lo mismo. Sus fans estarán contentos y los que no sentimos mucho interés por las cantautoras de voz dulce, guitarrita, vestido y leras en inglés seguiremos con nuestra existencia tranquilamente.

La tarde se convierte en noche y empieza la fiesta

Txetxu Altube, el vocalista de Los Madison

A partir de este punto los siguientes conciertos tuvieron un aire más animado y la fiesta fue creciendo según pasaban los minutos. En un auditorio hasta la bandera de gente Doble Pletina recibieron el premio Disco Grande ofrecieron un popero set de media hora divertido y bien ejecutado, que sirvió de presentación para un grupo que en algo (no sé muy bien en qué) me recordó a unos Fresones Rebeldes oscurecidos y eléctricos.

Después, otro de los momentos más esperados: Los Madison ofrecieron 50 minutos de rock directamente nacido de la escucha compulsiva de los discos de Bruce Springsteen and The E Street Band y de otros grupos rockeros de Jersey. Aunque yo no los conocía, esta banda madrileña ya tiene tres discos en el mercado y contaban con un nutrido grupo de fans entre el público. Su actuación, sin descubrir nada nuevo, añadió una nota de rock bien hecho y brillantemente ejecutado a la jornada. Me sorprendió gratamente encontrarme con un grupo español de estas características y me deleité con el virtuosismo de su guitarrista.

Fuel Fandango, como siempre, rodeados de flores

La Casa era ya un hervidero de gente cuando Fuel Fandango saltaron al escenario: contaron con 45 minutos para montar una inesperada fiesta en el patio. Muchos de los asistentes no los conocían y creo que fueron los que más disfrutaron con ellos. Fuel Fandango sorprenden y divierten a partes iguales y, aunque su actuación fue de las que peor sonó, lo compensaron eligiendo sus canciones más cañeras para que el patio no parara de bailar ni por un minuto. Nita se desgañitó y yo me divertí más que cuando los vi a principios de mes: creo que el formato de 45 minutos encaja más con su repertorio.

Mayka Edgo durante los últimos instantes de la actuación de The Sweet Vandals

El último concierto al que asistí antes de retirarme a mi casa agotada fue el de la formación de jazz The Sweet Vandals, completamene desconocidos para mi. Se plantaron en el escenario con su vocalista Mayka Edgo como un torbellino que no paró durane los 45 minutos de actuación. Transmitían pasión y calidad y lamenté perderme parte del concierto. Aún así lo que llegué a ver mereció completamente la pena.

Y que cumplan muchos más

Hasta aquí llegó para mi la cosa: eran las 9 de la noche y, aunque quedaban un par de conciertos, yo había superado el límite de mis fuerzas. Además, tenía un buen paquete de fotos que editar y preparar para compartirlas hoy. De este modo cierro el post expresando mi agradecimiento a los organizadores del evento, especialmente al equipo de comunicación de La Casa Encendida, que nos trataron magníficamente y con los que pasé un día divertido e inolvidable. El ambiente de La Radio Encendida es todo lo que se espera de ella y un poco más: diverso, público y ante todo divertido. Me gustó especialmente el buen rollo que hubo en las actuaciones de la mañana, mucho menos concurridas y llenas de familias con niños que, educadísimos, no se perdieron ni una sola nota. Fue un placer y un privilegio poder disfrutar así de La Radio Encendida. Sin duda, no me perderé la edición del 2013.

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Sr. Chinarro a medio gas en Joy Eslava

Publicado en 23 marzo 2012 por

El sevillano Antonio Luque y su banda presentaban anoche en Madrid su nuevo disco ¡Menos Samba!, del que hablábamos por aquí hace unos días. Junto a ellos actuaban como teloneros The Secret Society a los que, por desgracia, no pude ver. Cosas de venir del trabajo y tener que cruzar Madrid con la lengua fuera. El caso es que quizá fuera por llegar en esas condiciones, sin estar muy en situación, o por otros motivos, pero la sensación que me dejó fue un pelín fría.

Para empezar no había demasiado ambiente; buen aforo en la Joy Eslava, pero no a rebosar. La gente tenía ganas y se notaba que eran casi todos seguidores del grupo. Poco despistado, como muchas veces pasa, atraído por el runrún mediático. Pero sin embargo estaban casi todos como muy relajados. Luego te das cuenta que comenzado el concierto se movían muchas bocas, síntoma de que se estaba disfrutando, aunque repito, en una especie de atmósfera familiar y tranquila. Es probable que la última actuación de Sr. Chinarro en la capital esté aún muy cercana, y que el nuevo disco lleve escasos días disponible, y que ambas cosas influyesen en la reducción de asistentes.

Sea como fuere la cosa además comenzó pausada, con María de las Nieves abriendo el fuego y su final que gana en intensidad para dar paso a Los Amores Reñidos y de ahí saltar al single del nuevo disco: Tu Elixir. Pero aquí aparecieron los malvados duendes con sus bromas que dejaron sin guitarra la canción para volver a enfriar las cosas. Solventados los problemas, y con un Antonio Luque dicharachero, como en los últimos tiempos, el concierto continuó sin terminar de coger pulso. Se alternaron temas tranquilos con otros más animosos pero sin lograr calentar la situación. Mención especial hay que hacer a Hot Mothers, interpretada con mucha más fuerza de lo que anuncia en el l.p., lo cual le hace ganar muchos puntos. Y al fin, en la segunda parte del recital, una vez pasada la amarga tensión de produce la preciosa El Gran Poder, la electricidad subió de nivel, se engarzaron diversos temas celebrados por los asistentes y se llegó al final a un ritmo bastante digno. Los bises nos trajeron Jalea Real, tocada ex-profeso bajo el argumento de que “no parece haber gustado pero a mí sí“, el regalo del clásico Quiromántico, y la que de pronto fue la canción más solicitada en cierto sector del público: El Rayo Verde, ejecutada con maestría y preparada para poner un muy buen final al concierto.

En general la presentación de ¡Menos Samba! no lo fue tanto. Nueve temas son bastantes, pero es que el álbum contiene diecinueve, y faltaron unas cuantas que probablemente se esperasen más. Alguno incluso pensaba que iba a ser un concierto muy monopolizado por este disco. Quizá es que aún no estén lo suficientemente rodadas en directo, pero conociendo a Sr. Chinarro seguro que van variando el repertorio en los distintos conciertos, lo cual hago extensivo al resto del repertorio, el cual se detuvo en  Presidente (2011) con cinco canciones, y se completó con seis repartidas a partes iguales entre Ronroneando (2008) y El Mundo Según… (2006). El aclamado El Fuego Amigo (2005) quedó relegado a un único tema. La gran sorpresa fue el ejercicio de arqueología chinarra al recuperar dos canciones de El Porqué de mis Peinados (1997), aquel disco que tanto alabó la crítica en su día y que a más de uno puso las orejas tiesas cuando se comparó con el Disintegration de The Cure. Quiromántico cabía dentro de lo posible, pero a buen seguro nadie se esperaba Estrenos T.V.. Es lo bueno que tienen estos grupos que van tan a lo suyo y que disfrutan de lo que hacen, que en cualquier momento te dan una sorpresa. Y ese quizá sea el elemento clave para que, pese a todo lo que he dicho anteriormente sobre la sensación de haber asistido a un concierto no demasiado intenso, hace que al final Sr. Chinarro siempre sepan salvar sus actuaciones. Son una estupenda banda en directo y ser fan te hace disfrutarlos casi en cualquier situación.

Os dejo la lista de canciones interpretadas anoche en la hora y media de concierto, con los enlaces disponibles de Spotify:

1. María de las Nieves 2. Los Amores Reñidos 3. Tu Elixir 4. Todo Para Mí 5. Una Llamada a la Acción 6. Hot Mothers 7. Estrenos T.V. 8. Brasilia 9. San Borondón 10. El Lejano Oeste 11. El Gran Poder 12. Del Montón 13. La Ley de Murphy 14. Vacaciones en el Mar 15. Gitana 16. Babieca 17. La Alcazaba 18. Los Ángeles

Bises

1. Jalea Real 2. Quiromántico 3. El Rayo Verde

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La Habitación Roja: cada disco un poquito mejor que el anterior

Publicado en 23 marzo 2012 por

Fin de gira de presentación de este disco:

  • 15/06/2013: Madrid, La Riviera. 16€, Entradas

No quiero dejar pasar esta semana sin hablar un poquito de Fue Eléctrico, el último disco de La Habitación Roja, que se publicó la semana pasada (puedes escucharlo en Spotify aquí). En primer lugar, quiero hablar de él porque me ha sorprendido. No lo voy a negar, La Habitación Roja están lejos de ser uno de mis grupos de cabecera. Muy de vez en cuando me he puesto algún disco de ellos, pero nunca me han despertado ningún sentimiento sólido. Ojo, siempre he apreciado que son una banda con calidad, he tenido la oportunidad de comprobar su solvencia sobre los escenarios y si hay algo que aprecio claramente en ellos es su trayectoria ascendente: cada disco que sacan me parece un poquito más interesante que el anterior. Ya me pasó con su anterior trabajo, Universal, que me gustó más que todos los anteriores y algunos de sus temas sí que llegaron a emocionarme. El disco no lo pongo demasiado, pero a algunas canciones sueltas, como No Deberías, vuelvo con frecuencia.

En Fue Eléctrico la banda ha conseguido ganarme totalmente. Ya no solo les acepto la calidad que obviamente tienen: es que las letras, sinceras, directas producen una empatía clara con el oyente. Es fácil verse reflejado en ellas y en la aparente normalidad con la que Jorge Martí las expone, son su voz sencilla y cercana, despojada de florituras pero que muchas veces da la impresión de quedarse al borde del vibrato sin pretenderlo. Cielo Protector y La Segunda Oportunidad son claros ejemplos de esto que digo: letras sencillas, directas pero tampoco excesivamente llenas de topicazos. Generan un equilibrio agradable entre los sentimientos que el espectador puede identificar y las fórmulas no tan habituales de expresarlos.

Pero si el disco me ha enganchado por algo, haciendo que en una semana lo ponga con frecuencia, ha sido por la potencia de sus melodías. La Habitación Roja tienen una clara habilidad para combinar sentimientos agridulces en la música que componen, y en Fue Eléctrico muestran su capacidad para combinar historias amargas con melodías esperanzadoras de rock. El single, Ayer, es un buen ejemplo de ello. Pero el álbum es algo más que eso: las melodías enganchan más que en sus trabajos anteriores, se me han hecho más sinceras y han encajado mucho más con mi estado de ánimo.

Por lo tanto, queda como un trabajo recomendable, no solamente para quienes sean seguidores de la banda. También es recomendable olvidarse de la nacionalidad de la banda porque, salvo por el idioma de las letras, el disco podría encajar perfectamente en el mercado anglosajón. De hecho creo detectar alguna referencia a The Killers por ahí suelta. Lo dicho, escuchen Fue Eléctrico: no les decepcionará. Además, el grupo va a pasar toda la primavera recorriendo nuestro país para presentar el disco. Échale una ojeada al cartel que acompaña la entrada, porque tal vez visiten tu ciudad: yo ya los he cazado en algún festival y los recomiendo.

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Walk The Line: una forma más de conocer a Johnny Cash

Publicado en 22 marzo 2012 por

Johnny Cash y su esposa, June Carter

Joaquin Phoenix y Reese Witherspoon caracterizados como Cash y Carter, reproduciendo una fe las imágenes más míticas de éstos.

Como tantas personas de mi generación, fue la reinvención del Hurt de Nine Inch Nails que llevó a cabo Johnny Cash lo que me llevó a entrar en contacto con dicho personaje. Hay a quien no le gusta un pelo esto de que las nuevas generaciones hayamos conocido a Cash a través de las versiones que hizo de ciertos temas de Depeche Mode o U2, pero a mi siempre me ha parecido una muestra más de la versatilidad e inteligencia de la que siempre hizo gala este genio estadounidense. Una labor parecida cumplió la película que nos ocupa hoy, Walk The Line (2005), traducida en España como En La Cuerda Floja, inspirada en la autobiografía que escribió el propio Cash.

La he traído al blog porque me parece interesante para acercarse a la vida del mítico cantante y guitarrista country y porque ayuda a disfrutar, más si cabe, de las composiciones de sus primeros años de éxito. Quien ya conozca la música de Cash encontrará interesante esta recreacción de su existencia y, quien todavía no esté empapado de su country, no tardará en hacerlo tras ver el film.

Si hay una parte especialmente bella son los 40 primeros minutos de metraje, que abarcan la infancia y primera juventud de Cash. Es en estos momentos donde se configura al personaje, marcado por la pobreza de su familia, un padre correoso como el esparto, la omnipresente y silenciosa presencia de su madre y sus himnos religiosos, que fueron la primera música con la que el pequeño John tuvo contacto. Aquí es donde tiene lugar el suceso en torno al cual orbita toda la historia: la muerte de su adorado hermano mayor. Estos minutos se enmarcan entre cuidados planos de la plomiza y algodonosa Arkansas en la que nació Cash. La escena de los dos hermanos correteando entre los campos de su padre para ir a pescar es especialmente tierna y el resto del film se encuentra lleno de referencias a cosas que suceden en esta etapa.

Cash y Carter actuando juntos

Una elipsis nos muestra a Cash ya veinteañero, partiendo a Alemania como parte de su servicio militar en la Fuerza Aérea. Esta parte abarca unos 10 minutos en la película pero es crucial: el joven John compra su primera guitarra para luchar contra su soledad. Los planos en los que compone Cry Cry Cry son íntimos y hacen al espectador sentirse parte de la canción. Es también entonces cuando, a pesar de no haber pisado una prisión en su vida, Cash empieza a sentirse fascinado por el mundo carcelario. Aunque hay algunas escenas más relacionadas con la creación de temas en los minutos siguientes, cuando Cash empieza a juntar a su banda (unos mecánicos que apenas saben tocar), o el momento en el que decide vestir de negro, pero ninguna es tan intensa como la anterior.

Desde que Cash graba su primer disco, el resto de la película es sencillamente una historia de amor. Eso no es ni bueno ni malo, solamente digo que a partir de ese momento la faceta creativa y el músico quedan en un plano muy alejado con respecto al del hombre que se enamora perdidamente de June Carter, el ídolo de su infancia, cuyas canciones escuchaba con su hermano; y del niño vencido por el éxito que, ante su vacía vida fuera de los escenarios, cae sin remedio en las drogas. Las escenas bucólicas sobre la creación artística dan paso a una interminable lista de mimetizaciones de conciertos y actuaciones del Cash, su banda y June Carter. Esta parte, aunque está lograda y uno se siente casi como si estuviera viendo al propio Cash, se puede volver algo repetitiva.

Una de las numerosas escenas de Walk The Line en las que se reproducen los conciertos de Johnny Cash y June Carter

Uno se siente realmente parte de la historia porque quienes te la están vendiendo rezuman amor y respeto por los personajes. La espiral de drogas en la que se sume Cash y la complicada historia de amor emocionan verdaderamente, a pesar de que sepamos que Johnny murió de viejo tan solo 4 meses después de que su amada June falleciera.

El colofón de la historia viene cuando, en un intento de enmendar el mal que ha infringido a sus seres queridos, Cash decide tocar en una de esas cárceles a las que tanto recurre en su música. La escena en la que el cantante se va reconstruyendo a sí mismo a medida que lee las cartas de admiración que le envían varios presidiarios me puso los pelos de punta. La historia ya la sabemos: el concierto en la Cárcel de San Quintín pasó a la Historia y convirtió a Cash en una leyenda. Este es el segundo punto sobre el cual se asienta la historia y está emocionantemente reproducido.

En resumen, una hermosa película que puede entenderse como sentido homenaje al matrimonio Cash, que falleció un año antes de que ésta se estrenara. Muy recomendable para fans del country a los que no les importe que Phoenix se empeñara en cantar las canciones él mismo (en realidad tiene bastante mérito) y para cualquiera que no conozca la música de Johnny Cash. Recomiendo encarecidamente verla en versión original para apreciar correctamente el esfuerzo vocale de Joaquin Phoenix: cada vez que dice lo de Hi, I’m Johnny Cash se ponen un poquito los pelos de punta.

 

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Nuevo disco de Anathema, todos en pie

Publicado en 22 marzo 2012 por

La existencia de bandas como Anathema es algo que particularmente me satisface bastante. No proliferan en demasía grupos que a lo largo de su trayectoria van evolucionando en forma y estilo siendo capaces de mantener una esencia propia, identificable y reconocible, sin dar algún que otro bandazo o, en el peor de los casos, haciendo caricaturas de sí mismos. Sin embargo la banda de Liverpool lo ha hecho. Partiendo de unos inicios encasillables en un particular doom metal, pasando por proximidades del gothic rock y el gothic metal, y decantándose poco a poco -pérdida de vocalista original mediante- hacia un rock progresivo que algunos identificaron como post Pink Floyd y que en sí mismo ha seguido dando vueltas, perfeccionándose y siendo experimentado en diversas vertientes con cada nuevo disco. Desde hace algún tiempo su última entrega, Weather System, está disponible en pre-reserva, y tiene prevista su salida final el próximo 16 de abril. Veamos lo que nos aguarda.

Vincent Cavanagh, líder de Anathema

El silencio de Anathema tras A Natural Disaster (2003) parecía preludiar algo nada bueno. Sin embargo reaparecieron en 2008 con Hindsight, un álbum de versiones propias acústicas que sirvió para calentar los motores de un retorno que no ha cesado de dar frutos: primero el magnífico We’re Here Because We’re Here (2010), después otra parada en la revisión acústica, esta vez de la prehistoria de la banda con Falling Deeper (2011), y ahora Weather System. A disco por año, esto son ganas. Y se nota, porque Anathema parecen reivindicarse a sí mismos (si es que la existencia de Hindsight y Falling Deeper no eran ya sintomáticas) al recuperar una estructura de álbum que recuerda bastante a lo que hicieran en Eternity (1996) y Judgement (1999) especialmente, donde cada tema parecía engarzar con el siguiente con un propósito muy claro, plenos en continuidad, conformando una estructura global que daba sentido al disco y no una mera sucesión de canciones. Aunque es marca de la casa, es algo que vuelve a aflorar de forma muy evidente en Weather System. Menos eléctrico, menos duro, pero con la misma contundencia atmosférica y con el mismo propósito épico y emotivo. Ciertamente continúan en su exploración de nuevas formas de expresión musical, que les llevan a demostrar que el estilo Coldplay -que ni mucho menos es suyo, pero llamémoslo así para entendernos- vuelve a mostrarse como algo que puede ser brillante sin recursos facilones y engaña-bobos (Untouchable, Part II), o a introducirse en enjambres sonoros no habituales como en la primera parte de la larguísima The Storm Before the Calm.

Lee Douglas durante la gira de "A Natural Disaster"

Las presencias en el álbum son algo que no podemos pasar por alto. En primer lugar algo que se veía venir; la combinación de una voz femenina con la de Vincent ya demostró su excelsa solvencia desde los tiempos de A Natural Disaster, y en Weather System se multiplica la presencia de Lee Douglas. Además, la recuperación de los recitados para Internal Landscapes vuelve a suponer un guiño al pasado. Todo ello refuerza la idea de encontrarnos con unos Anathema que miran atrás sin perder de vista el futuro, tan intensos como siempre, dispuestos a ponernos los pelos de punta y, como afirma Danny Cavanagh, conmovernos, llevarnos a las más frías profundidades del alma y lo más cerca posible del corazón de la vida misma. Una vez más.

Poco a poco van saliendo fechas de actuaciones en directo. Esperemos que caigan por aquí y podamos verlos de nuevo. En su web se puede ver el video de  Lightning Song, que sin embargo no me parece lo mejor que encierra Weather System, pero que en cualquier caso es un buen botón de muestra. Que nadie pase por alto Untouchable, Part I ni The Beginning at the End. Va a ser uno de los discos del año, y estamos en marzo.

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¿Pero The Bright no era un grupo de folk?

Publicado en 18 marzo 2012 por y

Hace casi un año que se Soundtrack For A Winter’s Tale está a la venta. Desde entonces he tenido oportunidad de ver a los leoneses The Bright unas cuantas veces en diversas circunstancias. La última había sido en la sala El Sol, de Madrid, donde ofrecieron una actuación correcta, pero con las inseguridades y los miedos propios de una grupo que está empezando y que toca en una sala del centro de Madrid. Tal vez el evento, con una sala no demasiado bien sonorizada y unos teloneros que nada tenían que ver con ellos, les quedó un poco grande.

El pasado viernes Aníbal Sánchez, Myriam Gutiérrez y el pequeño pero destacable grupo de músicos que los acompañan vinieron a parar a una sala madrileña mucho más adecuada para su música: la Siroco, en la que consiguieron una notable afluencia de público que disfrutó de algo menos de 90 minutos de un concierto bien diferente del que pudimos disfrutar en otoño.

El grupo sigue madurando su directo: ya lo he notado a cada vez que los he visto. El paso del folk tierno y femenino que compone el disco al country eléctrico que ofrecieron la otra noche es evidente. Los tonos melosos y la voz en crecimiento de las anteriores ocasiones han dado paso a un contundente sonido rockero mezclado con una voz country mucho más templada y segura. Está claro que si bien saben enternecer con sus melodías más dulces, es con este tipo de sonido con el que consiguen destacar.

De modo que, aunque originalmente se presentaran como una banda de tonos suaves, personalmente aplaudo esta evolución hacia algo que, si bien no es nada nuevo (el country eléctrico lleva ya muchas décadas desarrollándose desde los Estados Unidos), sí que logra enganchar más a la audiencia en el directo. Especialmente interesantes fueron los dos temas nuevos que presentaron durante la actuación: muy rockeros y potentes ambos, aunque no sabemos si será así como los plasmen, si llegan a grabarlos. En el apartado más estridente, destacaron They’ll Go Away y Your Private Garden y, en el más meloso, como siempre, Odd Towns. Las versiones de Dylan y Led Zeppelin acertadas y, las ya clásicas en su repertorio, Ring Of Fire y Cowgirl In The Sand, tan adecuadas para las características de la banda, tan hábilmente sostenida por los tres músicos que acompañan a la pareja protagonista de The Bright.

Es agradable ver la evolución de una banda desde su primer EP: se aprenden muchas cosas de la gente que se está haciendo grande y Myriam y Aníbal van avanzando pasito a pasito. Además, a él cada vez se le ve más seguro en el escenario, disfrutando más de sus notables habilidades como guitarrista y haciendo algo que me gusta mucho, que es cantar cada vez un poquito más. Por ahora solo son coros en momentos concretos, pero confío en que antes o después se anime: lo que le falta a The Bright es que Aníbal cante un poquito más.

Lamentablemente, ni el Myspace ni el Facebook del grupo contienen demasiada información sobre sus próximos concierto, pero The Bright llevan varios meses recorriendo España presentando Sountrack For A Winter’s Tale: se trata de una actuación siempre interesante y recomendable para pasar un buen rato. Os dejamos con la galería de fotos del concierto que hemos subido a nuestro Flickr.

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Sr. Chinarro: dos tazas y a su rollo

Publicado en 17 marzo 2012 por

Hace poco comentaba con un colega lo mucho que les cuesta a los grupos modernos sacar dos trabajos de año en año, como se hacía antaño. Y me encuentro de sopetón con que mi querido Sr. Chinarro, menos de un año después de editar Presidente, lanza un doble y advierte que tiene material para 20 ó 30 temas más. ¡Con dos cojones, Antonio!. Y ya lo tenemos aquí. Hemos tardado unos días, cierto, pero a nosotros no nos envían copias anticipadas y encima tenemos la mala costumbre de revolcarnos en las cosas antes de hablar de ellas. Así que allá vamos.

¡Menos Samba! escupe mala leche, algo que seguro más de uno a estas alturas ya sabe que es moneda común en Antonio Luque, pero esta vez predomina por encima de las demás vertientes del sevillano. Ya era raro que con la que nos está cayendo, el hoy barbudo artista no hubiese empezado antes a soltar andanadas contra los políticos, la industria armamentística, la fiesta irresponsable que nos hemos pegado, el fracaso de Kyoto, los salvapatrias, la memez ciudadana e incluso la moralidad de ciertos empleos. O sea, la puta crisis y un poco más allá, y sus efectos en este país, aún navegando en la cutrez, llamado España. Y aunque en esta ocasión es un tanto más explícito que nunca, lo hace a su estilo, con su retranca, sus juegos de palabras y su refranero a vuelta y media.

En lo musical se acentúa mucho más de lo que algunos quisieran lo que venía haciendo en trabajos previos. Me refiero a introducir ritmos que nada tienen que ver con lo estrictamente pop e  indie. Y tiene su sentido, porque hablando de lo que está hablando, tirar por aquí con una habanera, por allá de un tanguillo, meterle aquí algo parecido a una sevillana o sacarse de un bolsillo una cumbia que en lugar de invitarnos a tomar tequila nos habla de La Iguana Mari, nos dibuja un cuadro muy cañí, como de verbena de pueblo de hace cincuenta años, de película berlanguiana, donde todos somos pobres e ignorantes, pero felices de disfrutar el ratito que nos concede el señorito. Incluso hay una ranchera. ¿De qué os sorprendéis después de envolverse de tuno en Ronroneando? Eso sí, engarzándolo todo aparecen temas más ortodoxos en los que vuelve a demostrar su habilidad para tocar vertientes poperas como en la delicada La Alcazaba, ese regusto interpolero que protege Brasilia, la muy hispano-ochentera Dinero (Otra vez no), esa sutil preciosidad que ya quisieran los lloricas de Coldplay que es Medio Pollo, el chispeo a lo Housemartins de La Aseguradora, la casi ramonera Mr. España o los resabios de oscuridad de Los Años en Blanco. Y para colmo y como colofón, un homenaje que ni pintado a los siempre infravalorados Aviador Dro: una versión de La Arenga de los Sindicatos Futuristas, toda una proclama final a medio camino entre la llamada a la revolución y el váyanse todos a tomar por culo.

Así que chinarreros del mundo: a devorar rápido el disco, no vaya a ser que en meses tengamos otro, yo voy a ello, y es que la gente rara es lo que tenemos; que los besugos nos pillan por sorpresa, no vemos un rayo verde ni de coña, que nos degollan como corderos por dar malos besos, se nos cuela una tía congelada en la cama, el Gran Poder no nos ayuda ni harto de vino y cuando estamos pedo nos da por rimar Kafka con tasca. De toda la vida, vamos.

Nota: Próximo 22 de marzo en directo en Madrid (Sala Joy Eslava).

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